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Atrapados en un mar de creencias tóxicas

Atrapados en un mar de creencias tóxicas

Todos estamos inmersos en una maraña de creencias y costumbres que repetimos mecánicamente sin plantearnos de dónde vienen, desde cuándo, y si realmente sirven para algo. Tanto las religiones como los diferentes sistemas sociales han establecido ciertos parámetros por los cuales se rigen las vidas de infinidad de personas en cualquier parte del mundo. Algunas de estas creencias introyectadas en nuestra psique crean conflictos internos que nos pueden ocasionar una sensación de continuo malestar. Estas creencias nos hacen sentirnos enjaulados en nuestra propia psique ocasionando lucha, contradicción y dudas.

Hasta que estas creencias no son desmanteladas o transformadas muchas personas viven en un estado permanente de conflicto que les imposibilita vivir la vida con plenitud y libertad.  Muchas de estas creencias nos alejan de una vida natural más armónica y saludable. Estas creencias están tan arraigadas dentro del inconsciente que nadie se suele replantear si quiera su existencia y piensan que las cosas son así y punto.

Podemos encontrar cientos y cientos de estas creencias que se manifiestan en un infinito abanico de costumbres y hábitos. Desde las formas de vestir y comportamiento a la gastronomía, las fiestas religiosas y laicas u otras celebraciones populares. Por ejemplo, ¿Cuántas personas se sienten mal por no poder celebrar su cumpleaños o no poder asistir a la cena de Navidad?

Si indagáramos más en estos ejemplos, descubriríamos que festejar los cumpleaños es una celebración que sólo se realiza en ciertas partes del mundo y no desde hace tanto tiempo como creemos. Egipcios, griegos y romanos sólo celebraban los cumpleaños de dioses, nobles y gobernantes. Al ser una costumbre pagana, los cristianos no celebraron los cumpleaños hasta el siglo IV. Todavía hoy día existen varias culturas en las que no se celebran los cumpleaños. E igualmente, aunque no es fácil seguir la pista al origen de la Navidad, todo apunta a que sus raíces se remontan a la adoración del dios Mitra, divinidad persa del sol, (también conocida por los Romanos como Mitras). Se dice que Mitra nació en una cueva donde los pastores vinieron a rendirle culto asegurando que Mitra era el hijo de dios. El cumpleaños de Mitra se llevaba a cabo cada año el 25 diciembre y es a partir del siglo IV que el nacimiento de Jesús no se celebró hasta esas fechas haciéndolo coincidir con el solsticio de invierno. ¿Te resulta familiar esta historia?

 

Somos animales de costumbres

La exagerada importancia que se le dan a ciertas costumbres nos muestra lo atrapadas que están muchas personas y la poca libertad de que realmente disfrutan. La mayoría de personas rigen su vida por una ecuación: “si no hago esto que hace todo el mundo yo no soy como los demás y eso no es bueno”, y bajo este parámetro se han ido estructurando la gran mayoría de sociedades a lo largo de la historia. Así las creencias actúan como programas que dictan como han de hacerse las cosas y modelan nuestras costumbres. Si esto partiera de una base natural y con sabiduría, sin duda estas programaciones enriquecerían nuestra vida, pero la realidad es que no es así.

De hecho esto no sólo lleva a perpetuar costumbres y creencias, sino lo que es más grave, se intentan defender e imponer a toda costa: Fronteras, imperialismos, guerras, dictaduras, genocidios y toda clase de atrocidades cometidas por la humanidad. El resultado es que  el que no actúa igual que nosotros se convierte en un enemigo.

Entonces ¿De dónde vienen estos patrones? El ser humano, aún sigue siendo un “bebé” en el proceso evolutivo. Como humanos todavía no sabemos manejarnos con las emociones, los instintos, los pensamientos y, además, desconocemos las inmensas capacidades que poseemos como seres humanos. Somos como críos que aún no se conocen en profundidad y, que necesitan imperiosamente la aprobación de los demás. En base a esta necesidad, somos engañados por otros que nos programan a su antojo siguiendo sus propias creencias y conveniencias.

 

Despidámonos del sistema del absurdo

Así funcionan los sistemas imperantes, inculcando creencias, valores, leyes y todo tipo de imposiciones para que todo funcione a su antojo. Si bien es cierto que sin estos patrones parecería que todo sería un caos, esto no sería así si todos los individuos fuera realmente sujetos responsables y respetuosos con el prójimo: Individuos que supieran vivir realmente en libertad y en paz.

Como ya expresó C. G. Jung vivimos en una sociedad totalmente neurótica, somos el propio producto de la sociedad: individuos altamente neuróticos en un estructurado mar de absurdos conflictos que se perpetúan generación tras generación. Y es nuestracreencias tóxicas como la fiesta de cumpleaños responsabilidad darnos cuenta de ello, y actuar con sabiduría despertando de esta neurosis colectiva, actuando desde el corazón, celebrando cada día el milagro de la vida. Eliminemos de nuestra vida todas las creencias tóxicas que limitan nuestra libertad. No hace falta que nos impongan un día de la madre, un día del padre, un día de mujer, un día del trabajador, un día de los enamorados, etc. Actuemos con conciencia y rompamos con todos los esquemas que nos dicen que tenemos que hacer, pensar o sentir. Seamos libres de compartir o no, según lo sintamos desde dentro, y no por la aprobación de los demás. Si todos nuestros actos surgen del amor, todos serán actos desde la libertad y no por imposiciones de una sociedad neurótica.

 

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

 

Cuando los dioses batieron el océano de leche

Cuando los dioses batieron el océano de leche

Una antigua leyenda india cuenta cómo cuando los dioses batieron el océano de leche para obtener amrita, el néctar divino, lo que obtuvieron fue cannabis, denominado bhang en sánscrito. Los demonios trataron también de conseguirlo pero fracasaron en su empeño, por lo que los dioses le dieron al cannabis el nombre de vijaya (victoria). Desde entonces, los hindúes creen que confiere poderes extraordinarios o shidis a quien consume la planta.

 

Antiguos usos del cannabis

En 1997 se encontró en Checoslovaquia una tira de cáñamo que se remonta al año 26.900 a. C., convirtiéndose así en el objeto más antiguo conocido asociado con el cannabis. Desde aquellos tiempos el cáñamo ha desempeñado un importante papel en el desarrollo de la humanidad. A lo largo de la historia su relevancia comercial, medicinal y espiritual ha sido enorme.

En el antiguo texto del Arthavaveda, el cáñamo es descrito como una poderosa planta que «nos libera de la ansiedad». Durante siglos, este regalo divino fue utilizado en India como medicamento para erradicar una gran variedad de dolencias y enfermedades: como analgésico, para combatir el insomnio, contra las enfermedades venéreas, la tosferina o la tuberculosis. Diversos preparados enteógenos, que incluían también cannabis y datura, eran consagrados a los dioses en la antigüedad, concretamente a las divinidades de Shiva e Indra. Shiva era nombrado por ello con frecuencia como «Señor del bhang». El cannabis se sigue utilizando actualmente en India como embriagante sagrado, especialmente por los sadhus u «hombres santos» que se dedican exclusivamente a la vida espiritual meditando, haciendo yoga y llevando una vida ascética.

El uso del cannabis en el antiguo Egipto está documentado desde el año 1.300 a. C. Existe un gran número de textos egipcios antiguos que mencionan el uso del cannabis en sus rituales y prácticas médicas, incluyendo el Papiro Ebers y el Papiro Berlí..Según Diodoro Sícolo, un historiador griego nacido en Sicilia, las mujeres egipcias usaban el cáñamo como una medicación para aminorar el dolor y los humores dañinos. También se halló polen de cáñamo, datado en el año 1213 a. C. sobre la momia de Ramsés II. Investigaciones posteriores han demostrado la presencia de polen de cáñamo junto a todas las momias reales.

Los asirios en el siglo IX a.C. emplearon el cannabis como incienso para alterar las percepciones y aliviar penas y dolores. En el Zend-Avesta del 600 a. C. se menciona una resina embriagante, se trata del hashish extraído del cannabis. El historiador griego Herodoto escribió acerca del uso que hacían los escitas de la región del Mar Muerto del cannabis: «En una estructura hecha con tres palos que se unían por la parte superior, extendían trozos de lana. Dentro de esta tienda ponían un recipiente con piedras calientes. Luego cogían algunas semillas de cáñamo, entraban en la tienda, y tiraban las semillas sobre las piedras calientes. De repente empezaban a soltar humo, que daba un vapor no superado por ningún baño de vapor de los que podemos encontrar en Grecia. Los escitas lo disfrutan a tal extremo que aúllan de placer.»

Los taoístas utilizaban el cannabis como herramienta visionaria quemándolo junto a otros ingredientes a modo de incienso. También se consumía mezclado con ginseng para adquirir poderes oraculares y predecir el futuro.

Los tibetanos también consideraban sagrado al cannabis. La tradición budista mahayana sostiene que durante los seis pasos de la vía ascética que conducen a la iluminación, Buda vivió a base de una semilla de cannabis al día. En la tradición del budismo tibetano se sigue usando el cannabis como parte integrante en los ceremoniales tántricos y para alcanzar determinados estados meditativos. Incluso hoy en día los maestros tibetanos siguen dando cierto tipo de bendiciones a través de semillas de cannabis.

En la Europa del este se han encontrado evidencias del uso del cáñamo como sustancia visionaria fumada en yacimientos arqueológicos que datan del tercer milenio a.C. En excavaciones realizadas en Pazyryk, en la zona sur de Siberia, se han encontrado artilugios semejantes a los descritos por Heródoto tal y como los empleaban los escitas del Mar Muerto.

El filósofo Demócrito describe una mezcla conocida como potamaugis que consistía en una combinación de vino, marihuana y mirra, que se dice producía visiones y alucinaciones. Ya en el siglo I de nuestra era el médico Dioscórides registró el cannabis en su farmacopea, la hoja se prescribía comúnmente como remedio para las hemorragias nasales y las semillas se utilizaban para tratar dolores de oído e inflamaciones. Al igual que con la arquitectura y la religión, los romanos adoptaron la marihuana con agrado.

Ya en la Europa del medioevo el uso del cannabis estaba prácticamente restringido a los herederos del chamanismo: las brujas y curanderos. Las brujas solían crear poderosos ungüentos visionarios a base de cáñamo, acorus calamus, y otras plantas de la familia de las solanáceas como la datura stramonium, la mandrágora o el beleño negro.

 

Expansión del cannabis en el mundo

El uso del cannabis se extendió por distintas áreas del Nuevo Mundo, pero salvo unas pocas excepciones, la planta no ha penetrado significativamente en las ceremonias y creencias religiosas nativas del continente Americano. Existen excepciones como en los casos de México, Panamá, Jamaica o Brasil.

Ya se ha demostrado que el cannabis llegó a tierras mexicanas en tiempos virreinales. Al parecer fue Pedro Cuadrado en 1530 el primero en introducir la planta del cáñamo en tierras mexicanas a petición del conquistador español Hernán Cortés, quien pretendía levantar la economía de la destruida Tenochtitlán. Ya que en aquella época, su uso estaba muy extendido para ser cultivado y aprovechado como fibra. Pronto, los pobladores indígenas —quienes ya tenían una ancestral experiencia en el uso de plantas psicoactivas— integraron el cannabis a sus prácticas religiosas y medicinales. Este tipo de ritos y curaciones fueron prohibidos por el Santo Oficio de la Inquisición, debido a que se consideraron como acciones supersticiosas o hechicerías que transgredían la santa fe católica. Existen numerosos ejemplos del uso del cannabis como el caso de los indios tepecanos del noroeste de México emplean el cáñamo, al que llaman Rosa María, cuando no pueden conseguir peyote. En algunos estados de Veracruz, Hidalgo y Puebla lo usan bajo el nombre de Santa Rosa y, aunque la ceremonia contiene muchos elementos cristianos, la planta es adorada como una deidad de la Tierra. También los indios cora de la Sierra Madre Occidental utilizan el cannabis en sus ceremonias religiosas. El nombre más extendido en México para la marihuana es el de mota.

En el caso de Brasil, se cree que las primeras semillas que hubo, fueron introducidas por los esclavos negros procedentes de África. Su uso fue creciendo y extendiéndose, hasta calar e integrarse en algunos de los múltiples contextos religiosos del Brasil contemporáneo, donde todavía conserva nombres de origen africano: liamba, maconha o fumo de Angola. El cannabis es utilizado tanto en algunas ramas del candomblé o la macumba, la religión afro-brasileña, así como en algunas escisiones del Santo Daime, en las cuales se consume el cannabis junto con la ayahuasca. Uno de los apelativos de la planta es fumo de caboclo, y refiere su origen a la tradición de los viejos hechiceros, –caboclos o mestizos– de la floresta, quienes todavía la usan en sus rituales para comunicarse con sus ancestros o elaborar medicinas.

Los rastafaris de Jamaica usan ceremonialmente el cannabis o ganja, denominándolo como «pan de cordero», «alimento para el espíritu» o «la hierba de la sabiduría», porque revela la verdad que está oculta y se llega a la unión mística con Jah, nuestro ser superior. Este culto rastafari procede de Etiopía, donde los primeros cristianos coptos adaptaron sus ceremonias religiosas con el uso ancestral del cannabis. Según cuenta una antigua leyenda, se consume como sacramento porque una planta de cannabis creció en la tumba del rey Salomón, y los rastafaris interpretan que determinados salmos bíblicos legitiman su empleo para el desarrollo espiritual de la persona.

En África el cannabis era conocido comúnmente como dagga: los pigmeos, hotentotes y zulúes la utilizaban en sus ceremonias religiosas y como poderosa medicina contra todo tipo de enfermedades. La evidencia más temprana de fumar cannabis en África fue encontrada en Egipto proveniente de Etiopía en el siglo XIV, en una excavación se encontraron dos tazones con una pipa de fumar de cerámica. En muchas partes de África oriental, sobre todo cerca del Lago Victoria, el culto al consumo de cannabis y rapé de hachís todavía existen. En el sur de África central, la marihuana es considerada sagrada y está conectada con muchas costumbres religiosas y sociales. La marihuana es considerada por algunas tribus como una planta mágica que ofrece una protección contra todos los infortunios de la vida, y es considerada también como un símbolo de paz y amistad. Ciertas tribus consideran la utilización del cáñamo como un deber.

 

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

 

CÓMO INTEGRAR UN VIAJE PSICODÉLICO

CÓMO INTEGRAR UN VIAJE PSICODÉLICO

INTEGRAR CON ÉXITO UNA EXPERIENCIA PSICODÉLICA

Las experiencias con enteógenos o psicodélicos suelen tener cuatro propósitos fundamentales: 1) Lúdico, 2) Psiconáutico, 3) Terapéutico o 4) Espiritual. Dependiendo de la intención con la cual se haya participado en la experiencia, el trance o viaje tendrá sus matices pertinentes y éstos afectarán poderosamente en la vuelta a la realidad cotidiana. Para muchas personas, después vivir un intenso viaje con sustancias psicodélicas se despierta una intensa necesidad de integrar en la vida cotidiana lo descubierto durante dicha experiencia. En diversas ocasiones suele ocurrir que la experiencia que se ha vivido ha sido extremadamente intensa, abrumadora, caótica o muy difícil de asimilar para nuestro ego (un bad trip). Todo ese material que ha emergido del mundo interno se irá filtrando lentamente para su integración.
Pero ocurre cada vez en más en ocasiones, que ese material psíquico sigue desbordando a la persona produciéndole momentos de gran ansiedad, angustia o incluso ataques de pánico que interfieren en su cotidianeidad. Esto hace evidente que también es obvio cuidar el contexto posterior a una experiencia psicodélica para una satisfactoria integración en el día a día. Ante cualquier duda que se tenga lo más adecuado desde un principio será consultar al guía que ha acompañado la experiencia o algún experto en este tipo de trances psicodélicos.  Algunos de los aspectos a tener en cuenta son los siguientes:

 

1. EXPRESA TU EXPERIENCIA LIBREMENTE  

Independientemente de las particularidades del viaje que se haya tenido, se despierta la necesidad de compartir las experiencias vividas y los nuevos aspectos de uno mismo recién descubiertos con otras personas que lo puedan entender, respetar e incluso apoyar. El rechazo generalizado en la sociedad actual a la toma de sustancias modificadoras de la conciencia puede provocar que no se pueda contar la experiencia sin ser juzgado como loco, enfermo, drogadicto, etc. Esto lleva a que si se comenta a personas no adecuadas nos podemos encontrar con una actitud de rechazo o falta de comprensión. Si la familia, amigos o terapeutas no comprenden el potencial curativo de esas vivencias, pueden no considerarlas como válidas y preocuparse por el estado de la persona. Si la persona se deja influir por esos juicios, puede aumentar el malestar e invalidar totalmente su propia experiencia que sin duda para ella si que es importante.

 

2. BUSCA EL SENTIDO A TU EXPERIENCIA

Para darle sentido a la experiencia psicodélica existe una gran variedad de cartografías de los mundos internos. Estos mapas, que han surgido con ciertas variantes, una y otra vez en distintas culturas y períodos históricos, y nos sirven para la comprensión tanto del universo y como de nuestra propia la existencia. Es lo que Aldous Huxley denominaba «la filosofía perenne». Estos mapas de la conciencia ya se conocían en diversas culturas desde hacía siglos e incluso milenios. Los distintos sistemas de yoga, el vajrayana tibetano, el shivaismo de Kashmir, el taoísmo, el sufismo, la kábalah o el misticismo gnóstico, son sólo unos pocos ejemplos. Cada uno es un enfoque particular del conocimiento sobre el universo (macrocosmos) y el ser humano (microcosmos).
El concepto fundamental de la filosofía perenne es que el ser humano está constituido por la manifestación de múltiples niveles de una sola conciencia: la conciencia cósmica. Esto significa que el ser humano es de naturaleza multidimensional y cada nivel del espectro de su conciencia, se caracteriza por un sentido específico y fácilmente reconocible de identidad individual. Esto cubre una gama muy amplia, desde la identidad suprema de la conciencia cósmica a través de varias gradaciones o estratos, hasta la identificación drásticamente reducida y limitada de la conciencia del ego en el mundo físico.
Entre los mapas de la conciencia más actuales y que son de gran utilidad en contextos de modificación de la conciencia, se encuentran el de C. G. Jung, Roberto Assagioli, Frances Vaughan, Robert Monroe, John Lilly, Oscar Ichazo o Stanislav Grof.

 

3. UTILIZA TODOS LOS RECURSOS QUE ESTÁN A TU ALCANCE

A modo de conclusión te diré que para poder integrar adecuadamente una experiencia psicodélica es imprescindible confiar en el propio proceso de uno mismo: en que la experiencia ha sido útil aunque por el momento no puedas ver así. Plasmarla artísticamente, prestar atención las sincronicidades cotidianas y observar el contenido de los sueños podrán despejar muchas incógnitas. Pasar un periodo en la naturaleza, practicar técnicas de meditación o tener un maestro espiritual, no sólo son actividades muy recomendables, sino que también son aspectos prácticamente imprescindibles para el correcto desarrollo de autoconocimiento a través de las sustancias psicodélicas. Queda patente que sin la adecuada preparación es muy posible que una sola experiencia con psicodélicos pueda desestabilizar la vida de una persona por completo. Hay que reconocer que los chamanes que se desenvuelven en el ámbito de las plantas psicodélicas han requerido un largo y duro entrenamiento para alcanzar su condición de chamanes

 

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

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LA EXPERIENCIA PSICODÉLICA

LA EXPERIENCIA PSICODÉLICA

¿QUÉ ES UNA EXPERIENCIA PSICODÉLICA?

Se denomina experiencia psicodélica a un estado alterado de conciencia generalmente provocado por el uso de alguna sustancia psicodélica o psicotrópica aunque también puede ser generarlo por otro tipo de medios como son los aparatos de psicotecnología o el manejo consciente de la respiración. La experiencia psicodélica suele repercutir en toda la cognición en general siendo afectado todo el sistema nervioso central alterando todos los sistemas perceptivos de la persona. Generalmente esta alteración se produce en el proceso de neurotransmisión estimulando, alterando o inhibiendo la actividad de determinados neurotransmisores. Como consecuencia se producen determinados cambios temporales en la cognición, estado anímico, estado de conciencia y el comportamiento.

La palabra psicodélico viene de la combinación de dos términos griegos: el sustantivo psyche (ψυχή), «alma» y el verbo δήλομαι, “manifestar”. Literalmente significa “que manifiesta el alma”, aunque en psicología y psiquiatría normalmente el término psyche– hace referencia a la mente.

 

CUALIDADES O ASPECTOS DE UNA EXPERIENCIA PSICODÉLICA

Las experiencias psicodélicas pueden variar mucho unas de otras, dependiendo de la cantidad y calidad de la sustancia que se use, la preparación de la persona y el contexto en el que se realiza la experiencia o lo que se suele denominar set and setting. A estas experiencias las podemos definir como trances que coloquialmente son interpretados como un viaje o vuelo. Así la experiencia se percibe como un viaje hacia las profundidades de uno mismo.

Aunque cada experiencia psicodélica es única, hay varios ámbitos o aspectos característicos que se pueden presentar en la experiencia y cada uno puede tener su intensidad propia. Estos aspectos a su vez estarán matizados por los parámetros de profundidad (grado de interiorización) y de aceptación (grado de asimilación). A mayor interiorización o profundidad se “viaja más alto”, se alcanzan niveles más sutiles del Ser. Y a mayor aceptación, la experiencia sea cual sea, siempre será útil y gran aprendizaje para el viajero. Es cuando se rechaza lo que se percibe y la persona quiere que se detenga la experiencia cuando el “viaje se tuerce”, se experimenta como algo desagradable y se crea un bucle o loop del que es difícil salir sin ayuda, coloquialmente se le llama un mal viaje o bad trip.

Aspectos más característicos de una experiencia psicodélica

Estos aspectos en los que puede girar la experiencia detonada por los psicodélicos se pueden clasificar en cinco tipos: Somático, emocional, visionario, simbólico y místico. A veces sólo se da uno de ellos y en otras ocasiones todos o varios de ellos, ya sea alternados o bien simultáneamente.

 

1) ASPECTO SOMÁTICO

El aspecto somático hace referencia al cuerpo y los cinco sentidos. Los sentidos actúan como filtros, son como ventanas que se abren de par en par durante la experiencia psicodélica. Se pueden percibir otros planos o dimensiones de la realidad y las experiencias sensoriales alcanzan una infinita variedad de matices. Todas las sensaciones corporales se amplifican y se experimentan con gran intensidad: desde suaves cosquilleos a intensas tensiones que antes pasaban desapercibidas. También se pueden percibir en el cuerpo sensaciones nuevas, extrañas o desconocidas hasta ese momento o incluso espasmos musculares. Se puede ver todo «más real», mucho más intenso y brillante. La visión se altera pudiéndose observar estelas u otros efectos visuales como son la macrospia y la microspia. Cuanto más se intensifica la experiencia se pueden percibir también una gama de colores más allá del espectro visible, apareciendo en ocasiones tonos que están más allá de la franja ultravioleta del espectro electromagnético. 


Los demás sentidos como el oído también se ven afectados pudiéndose percibir sonidos procedentes de otras frecuencias fuera del espectro audible humano, como infrasonidos y ultrasonidos. Pueden manifestarse en forma de zumbidos en el oído, el canto de grillos, silbidos, campaneos u otros sonidos continuos de alta frecuencia. Los sonidos se perciben amplificados, con mayor intensidad y textura y en otras ocasiones con una especie de reverberación. También pueden producirse sinestesias como ver los sonidos o los olores. 


La modificación de la percepción produce una sensación de ebriedad. El sentido del equilibrio se puede alterar y con ello la sensación de verticalidad. Nuestra frecuencia vibratoria aumenta de velocidad y esto suele sentirse como una sensación de ascenso que puede producir vértigos, mareos o náuseas.

 

2) ASPECTO EMOCIONAL

El sistema endocrino, que es la parte física de las emociones es activado y pueden experimentarse un enorme abanico de emociones tanto las que consideramos negativas como las positivas. Todas estas emociones surgen con una intensidad que puede llegar a ser extremadamente intensa y abrumadora.

En este aspecto, la experiencia psicodélica se torna catarsis y permite liberar la presión de las emociones reprimidas y llevarlas a la consciencia. El contenido emocional bloqueado emerge y fluye según su orden natural, apareciendo lo más urgente de resolver para la persona. Esto puede llevar a enfrentarse con su sombra psicológica. La sombra está formada principalmente por contenidos psíquicos reprimidos y bloqueados que empiezan a liberarse durante el trance psicodélico. También se liberan contenidos positivos o virtudes reprimidas que siempre nos hemos negado a nosotros mismos. En este sentido, atravesar un trance con psicodélicos en un contexto adecuado para dicho fin, no sólo ayuda a resolver la sintomatología neurótica y liberar las emociones que presionan desde el inconsciente, sino que reordena las capas más densas del mismo, aliviando el sufrimiento psíquico, reduciendo la ansiedad cotidiana y aportando paz y claridad.

Esta disolución de los bloqueos y las barreras emocionales permite que se empiece a tener mucha empatía y se conecte con lo que sienten otras personas. E igualmente favorece que emerjan profundos y tempranos recuerdos de la infancia que se encontraban totalmente olvidados.

 

3) ASPECTO VISIONARIO

Aun con los ojos cerrados, en una experiencia psicodélica una persona puede ver una infinita variedad de formas geométricas y arquitectónicas: dinámicas estructuras caleidoscópicas, espectaculares fractales, configuraciones mandálicas, suntuosos y brillantes templos, o complejos diseños que recuerdan hermosas iconografías de culturas remotas. Generalmente este despliegue visual representa un nivel o estadio más superficial de la experiencia que ha de ser superado. 

También se pueden percibir los contenidos inconscientes que aparecen como imágenes de carácter onírico. Primeramente emerge lo concerniente al inconsciente personal y posteriormente emerge material del inconsciente colectivo. Esto se puede percibir como una sensación intensa de viaje o sueño muy lúcido.

 

4) ASPECTO SIMBÓLICO

En este aspecto se experimenta una mayor profundidad del inconsciente adentrándonos en el ámbito del inconsciente colectivo, en donde se perciben gran cantidad de símbolos y arquetipos cada vez con un carácter más universal. No solo nos percatamos de aspectos simbólicos sino que accedemos a mucha información que antes nos era totalmente desconocida. Aquí descubrimos el aspecto mitológico del universo y de cómo la mitología está viva en nuestro interior.

 

5) ASPECTO UNITIVO O MÍSTICO

Este aspecto surge cuando las estructuras mentales que sustentan al ego se diluyen y todo en lo que uno creía deja de tener sentido para dar paso a una reorganización de los paradigmas mentales. El sentido del yo (el ego), basado siempre en el diálogo interno, se ve forzado a dejarse fluir y no intervenir. Para pasar de un nivel de conciencia a otro superior es muy habitual atravesar un estado crítico en donde todo se torna caótico e incomprensible. Esta desestructuración mental puede generar alteraciones de la personalidad si el individuo se resiste al flujo de la experiencia o no está bien preparado.

Por el contrario, si uno no se resiste a dicha disolución puede superar los límites de la experiencia específicamente humana y experimentar el ámbito transpersonal y sintonizarse con lo que parece ser la conciencia de los animales, plantas, o incluso procesos orgánicos. Si aún se profundiza más, es posible experienciar la conciencia de nuestro planeta, el conjunto de la creación o de la totalidad del universo. Estas últimas experiencias son reconocidas como experiencias místicas o espirituales y son idénticas a las narraciones místicas que ofrecen gran diversidad de culturas y caminos espirituales. En el misticismo Hindú es la experiencia de unión con Brahman, lo Absoluto, la Realidad Última e Inmutable, la Conciencia Cósmica. En este aspecto unitivo de la experiencia el tiempo tiende a desaparecer y nos conduce al eterno presente.

 

¿PARA QUÉ NOS PUEDE SERVIR TENER UNA EXPERIENCIA PSICODÉLICA?

Las experiencias psicodélicas pueden ayudarnos de muy diversas maneras: A comprendernos y conocernos a nosotros mismos y a los demás; Nos ayudan a desbloquearnos y liberarnos emocionalmente; Nos cambian la forma de pensar y nos permiten ver el mundo de otra forma; Y también pueden despertarnos un gran sentimiento de amor y compasión con todo lo que nos rodea… Podría seguir hablando de las innumerables virtudes y magníficas cualidades de los psicodélicos, pero la verdad es que tampoco son una panacea para todo el mundo. Si bien es cierto que en muchas culturas se usan como medicinas, si no se usan con dicho propósito no se producirá sanción alguna. En este mismo sentido, también se emplean habitualmente como acceso al mundo espiritual e igualmente si los psicodélicos no son contemplados de una forma sagrada difícilmente se producirá una profunda conexión con el ámbito espiritual. Así, nuestra preparación, intención y actitud influirá poderosamente cuando comulguemos con los psicodélicos y obtendremos un tipo de experiencia u otra.

Las sustancias psicodélicas son un camino cuando realmente hay compromiso con un camino evolutivo o de desarrollo. Aunque es muy habitual oír que los psicodélicos son un atajo, sinceramente creo que no lo son. Sin un auténtico compromiso, no sólo dejan de ser un atajo, sino que se convierten en un perfecto laberinto en el cual perderse e ir a la deriva. Las personas que se acercan a los psicodélicos sólo por probar, claro que pueden tener buenas experiencias, pero sin un compromiso firme con uno mismo, lo más probable es que sus experiencias se conviertan una actividad más de fin de semana como pueden ser una tarde de cine o un partido de fútbol. 

En definitiva, en palabras del investigador y psiconauta Terence McKenna: la vida es como un gigantesco mándala, y que cada sustancia psicoactiva te propulsa a diferentes coordenadas dentro del mándala y que cada lugar está lleno de diferentes aspectos y manifestaciones del gran espectáculo de la vida. 

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

La teoría del mono drogado y el eslabón perdido

La teoría del mono drogado y el eslabón perdido

Son muchos los buscan conocer el origen de la humanidad y han creado teorías para tratar de explicar fenómenos tan singulares como la propia aparición de la conciencia humana. El famoso “eslabón perdido” en la evolución humana se refiere a una especie de salto evolutivo, inexplicable para muchos científicos, que produjo que un grupo de homínidos se desmarcara tajantemente del resto. A finales de la década de los 80 el filósofo, etnobotánico y psiconauta Terence Mckenna, desarrolló la curiosa “Teoría del mono drogado” que apareció en su obra El Manjar de los Dioses: La búsqueda del árbol de la ciencia del bien y del mal. Una historia de las plantas, las drogas y la evolución humanaLa  teoría del mono drogado –o “Stoned Ape Theory”– de McKenna tiene una larga lista de seguidores, incluyendo a científicos y filósofos como Graham Hancock, Ram Dass (Richard Alpert) o Timothy Leary

Esta teoría propone a la psilocibina como uno de los compuestos catalizadores de la autoconciencia humana; de acuerdo con esta investigación, la psilocibina (y otras moléculas similares como el DMT) tendrían la capacidad de actuar como agentes mutágenos sobre los primates que las incluyeron en su dieta, generándose así una relación dinámica y simbiótica entre primates y vegetales psicotrópicos, dando paso al surgimiento del lenguaje simbólico y a formas complejas de organización social como la religión. Ya con anterioridad, el banquero y micólogo R. Gordon Wasson y su esposa, Valentina, plantearon tras el curso de sus investigaciones una más que evidente relación entre las plantas psicotrópicas y los cultos religiosos, el chamanismo y los ritos iniciáticos llevados a cabo en numerosas culturas antiguas. 

 

Simbiosis y coevolución entre especies

Comer una planta o animal es un modo de simbiosis, una fusión entre dos seres, donde el que sirve de alimento es sacrificado, se El dios Shiva sosteniendo un hongo sagradotransforma y pasa a formar parte del metabolismo del que lo ingiere. Terence McKenna sostiene en su estudio sobre los psicotrópicos el modelo de una simbiosis entre especies, a modo de coevolución, en el desarrollo de las plantas, los humanos y del resto de los animales. McKenna afirma que los alcaloides psicoactivos contenidos en algunas plantas visionarias fueron el catalizador o detonante del gran crecimiento cerebral en los primeros homínidos hasta llegar al homo habilis, al homo erectus y, posteriormente, al actual homo sapiens. Esta dieta a base de plantas psicoactivas constituyó una pauta evolutiva que mejoró considerablemente la facultad humana de procesar la Shiva y su montura el toro sagrado Nandiinformación y aumentar la sensibilidad ambiental, contribuyendo a la repentina –en términos evolutivos– expansión del tamaño del cerebro El micólogo y escritor Paul Stamets habla de la gran similitud química entre el neurotransmisor serotonina y el “neurotransmisor” psilocibina y sugiere que a través de las redes del micelio se transmite la información de forma muy similar a como ocurre en el propio cerebro humano. Stamets cree que la naturaleza nos está hablando a gritos, pero no podemos escuchar el mensaje. E igualmente que McKenna cree que los hongos psilocíbos son mediadores entre el ser humano y la naturaleza.humano.

McKenna sugiere también que la domesticación del ganado trajo consigo un gran contacto con los hongos psilocibios, debido a que muchas especies de estos hongos sólo crecen entre los excrementos del ganado bovino. Ambos alcanzaron el estatus de culto sagrado. Así podemos encontrar el culto al toro y los hongos en la cultura minoica en toda la cuenca del mediterráneo y es muy probable que el estatus sagrado de las vacas en India sea por esta misma razón. ¿No es curioso que el simbolismo del toro Nandi, sea la montura de Shiva, dios de la conciencia y el ascetismo místico?

 

Psilocibina y lenguaje

La psilocibina, perteneciente a la familia de las triptaminas, es el compuesto activo de muchos hongos psicotrópicos, dicho compuesto es transformado por nuestro organismo en psilocina, un neurotransmisor cerebral que actúa sobre los receptores serotoninérgicos 5-HTP, es decir, es un químico análogo a la serotonina, uno de nuestros neurotransmisores más básicos. El micólogo y escritor Paul Stamets habla de esta gran similitud química entre el neurotransmisor serotonina y la psilocibina y sugiere que a través de las redes del micelio se transmite la información de forma muy similar a como ocurre en el propio cerebro humano. Stamets cree que la naturaleza nos está hablando a gritos, pero no podemos escuchar el mensaje. E igualmente que McKenna cree que los hongos psilocibios son mediadores entre el ser humano y la naturaleza.

Una faceta crucial de la teoría de McKenna es que el lenguaje se originó de la necesidad de comunicar los deseos propios sin tener que recurrir a la violencia física. Debido a los efectos pacificadores de la psilocibina y sus correspondencias evolutivas, la agresión física directa como medio de comunicación habría sido disminuida, dando lugar a nuevos modos de convivencia más pacíficos. La teoría del mono dopado tiene mucho crédito debido a que explica el eslabón perdido y la rápida evolución y desarrollo del neocórtex humano y del propio lenguaje. Hay que recordar que McKenna retoma de Platón y sus seguidores el concepto de Logos (palabra o inteligencia divina) y especula que en la dimensión de la experiencia psicotrópica, la psilocibina sería capaz de establecer una conexión directa con esa elevada forma de conciencia cósmica, esto mismo explicaría el surgimiento de la figura del chamán, ya que una de cuyas principales funciones es servir de nexo entre el ser humano y la inteligencia de la naturaleza o Logos.

Un antecedente para comprender mejor la teoría de McKenna puede ser encontrado en la antología de 1973 “Alucinógenos y chamanismo”, esta obra fue editada por el antropólogo Michael Harner presentó un ensayo que más tarde se convertiría en una piedra angular de la teoría de McKenna. Nos referimos al ensayo “los hongos del lenguaje”, donde el poeta y escritor Henry Munn se anticipa a McKenna y ubica la posibilidad de que la psilocibina jugara un papel fundamental en la aparición de procesos mentales avanzados ligados al desarrollo del lenguaje entre los primeros grupos humanos.

Munn define al lenguaje como una actividad extática de significación; esto establece que al encontrarse intoxicado por la psilocibina proveniente del hongo, la fluidez, facilidad e idoneidad de la expresión verbal es tal que uno se ve asombrado por las propias palabras que se emiten. Usando la definición de Munn se puede incluso señalar que dicha espontaneidad propulsada por los hongos no sólo sería un fenómeno de carácter perceptivo, sino también de orden lingüístico.

De manera similar, McKenna plantea que bajo la influencia de la psilocibina, las estructuras lingüísticas que definen nuestra realidad ordinaria comienzan a disolverse, dando paso a la supresión de los filtros neuroquímicos que dividen al Yo del Otro, permitiendo percibir y descargar aquella información que se encuentra más allá de lo comunicable.

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

 

 

En busca de los hongos sagrados

En busca de los hongos sagrados

En la década de los años treinta el antropólogo Robert Weitlaner obtuvo especímenes de los hongos que posteriormente fueron estudiados por los etnobotánicos Blas Pablo Reko y Richard Schultes. La misma hija de Weitlaner estuvo presente como observadora en una ceremonia nativa de hongos en el año 1939, pero sin llegar a tomar parte en ella. Después de la Segunda Guerra Mundial recuperaron el hilo el banquero y etnomicólogo R. Gordon Wasson y su mujer Valentina, que visitaron México en 1953 en busca de los hongos sagrados, después de que el escritor Robert Graves les reseñara en una de sus cartas una referencia a la existencia de un antiguo culto realizado con dichos hongos. Así comenzó el primero de los numerosos viajes a tierras mexicanas del matrimonio Wasson, que revelarían en los años siguientes los hongos al mundo occidental en general.

En 1955 Wasson conoce a la curandera mazateca María Sabina, que se convertirá en su guía espiritual en el fantástico mundo de los hongos sagrados. Un año después el micólogo francés Roger Heim y el etnólogo Guy Stresser-Péan acompañan a los Wasson en una nueva expedición, circunscrita principalmente a Huautla de Jiménez, en la Sierra Mazateca. Heim y su ayudante Cailleux, tras obtener cepas y esporas mexicanas, logran cultivar los hongos enteógenos en su laboratorio, los analizaron y experimentaron personalmente sus efectos; al mismo tiempo escriben monografías científicas y artículos de divulgación como resultado de sus investigaciones. Posteriormente, el profesor italiano Ugo Cerletti estudió con sus colegas las propiedades farmacológicas y fisiológicas del hongo y los miembros de la Academia de París, bajo la dirección del doctor Jean Delay, experimentan los efectos de la psilocibina tanto en personas normales como en enfermos mentales.

 

Veladas mazatecas

En nuestros días, la ceremonia de los hongos de los indios mazatecas del noreste de Oaxaca muestra un marcado carácter sagrado que ha persistido desde la conquista. Los mazatecas llaman a los hongos nti-si-tho, que significa «honorable objeto que sale de la tierra». Creen que el hongo sale de la tierra mágicamente y que ha sido enviado desde el cielo por mediación del rayo. Tal como lo cuenta un poeta indígena, «el pequeño hongo viene de sí mismo, nadie sabe de dónde ni cuándo viene, como el viento, sin que se sepa cómo ni porqué».
Las ceremonias mazatecas son conocidas como veladas, suelen durar toda una noche y están dirigidas por un chamán, que puede ser hombre o mujer. Las veladas se realizan preferentemente en ayunas, frente a un altar con símbolos religiosos tenuemente iluminados con velas –habitualmente imágenes del panteón cristiano–. Se quema copal y se entonan diversos cantos y plegarias orientadas a procurar el restablecimiento del enfermo. La ceremonia a menudo va acompañada de un ritual de curación, en el transcurso del cual el oficiante, gracias a los poderes que le confieren los hongos sagrados, se comunica con las fuerzas espirituales que le dicen cómo efectuar la sanación de los enfermos. La veneración de que es objeto la ceremonia de los hongos es tanto o más profunda que la que rodea las ceremonias de cualquier gran religión conocida; incluso cuando éstos se recolectan, conlleva una serie de normas rituales, como que una mujer virgen se encargue de recoger los hongos sagrados en las húmedas colinas durante la luna nueva y antes del alba.

Los ritos típicos de los hongos sagrados mexicanos no se caracterizan por el tipo de participación colectiva e interrelación que se da, por ejemplo, en los rituales de otras plantas sagradas como del peyote o la ayahuasca. En los rituales de curación con los hongos sagrados suelen participar solamente una o muy pocas personas, el chamán o la chamana actúa como intérprete de las visiones y guía al paciente en la comprensión de su estado alterado, quien generalmente ha consumido menor cantidad de hongos que el curandero. En las ceremonias de adivinación, sin embargo, es el curandero únicamente el que suele ingerir los hongos.

 

María Sabina, la sabia de los hongos

La vida de María Sabina (1894-1985) fue bastante dura y estuvo marcada por la pobreza y una saga de acontecimientos trágicos. Enviudó en dos ocasiones y su tercer esposo la abandonó. Algunos de sus hijos murieron en condiciones violentas y ellaLibro: La vida de Maria Sabina - Alvaro Estrada misma resultó afectada al interponerse para salvar la vida de uno de ellos. Dos veces puso una tienda de alimentación en su natal Huautla y en ambas ocasiones tuvo que cerrar debido a los retrasos en los pagos de sus clientes. Pero aprendió a sobrepasar cada una de sus pérdidas y logró vivir sin rencores derrochando gran amor y compasión: «cuando veo cruzar en mi camino a aquel borracho que me hirió, lo saludo. Pobre, está descompuesto… es un hombre inservible. Su borrachera lo ha acabado», decía.

La primera vez que María comió hongos psilocibios era una niña y lo hizo empujada por el hambre, como ella misma le relató a su biógrafo Álvaro Estrada: en días ordinarios toda su familia apenas si comía frijoles, si es que había, o se conformaba con puras tortillas. Un día se fue al monte, encontró unos hongos y se los comió: «No teníamos nada: sólo hambre, sólo frío… Ni siquiera sabía si eran alimento o veneno. Pero sentía que me hablaban. Después de comerlos oí voces. Voces que venían de otro mundo». María Sabina y su hermana María Ana hicieron de aquella ingestión casual una costumbre: «En unas veces el abuelo y en otras mi madre llegaban al monte y nos recogían del suelo, tiradas o arrodilladas. Nunca nos regañaron ni nos golpearon por comer hongos, porque ellos sabían que no es bueno regañar a una persona que los ha tomado, ya que se le pueden provocar sentimientos encontrados y es posible que sienta que enloquece».

Tiempo después supo que los hongos «eran como Dios», que daban sabiduría y curaban las enfermedades y que los indios los tomaban desde muchísimos años atrás. Años más tarde, cuando enviudó por segunda vez, se entregó para siempre a la sabiduría de los hongos, para curar las enfermedades de la gente y para estar siempre cerca de Dios. «En verdad –afirma María Sabina– yo nací con mi destino: ser sabia. Y nunca fui a la escuela donde pudiera aprender a leer, a escribir o a hablar castellano. Mis padres únicamente hablaron la lengua mazateca. Nunca aprendí otra lengua. Además no sabía qué era la escuela, ni sabía si existía; y si la hubiera habido yo no habría ido, porque no había tiempo. Anteriormente se trabajaba mucho».

« Hay un mundo más allá del nuestro, un mundo invisible, lejano pero también cercano. Allí vive Dios, viven los muertos, los espíritus y los santos; es un mundo donde todo ha sucedido y todo se sabe. Ese mundo habla, tiene un lenguaje propio. Yo repito lo que me dice. Los hongos sagrados me llevan y me traen al mundo donde todo se sabe. Son ellos, los hongos sagrados, los que hablan en una forma que yo puedo entender. Yo les pregunto y ellos me responden. Cuando regreso del viaje, digo lo que ellos me han dicho, me han mostrado.» De esta reverente forma describe la conocida chamana mazateca, los poderes divinos de los hongos sagrados, que ella utilizó en sus ceremonias de origen ancestral.

 

El libro del conocimiento

El canto de María Sabina ha sido grabado y traducido en varias ocasiones. En gran parte su canto expresa sus cualidades personales, que le permiten curar e interpretar el poder divino a través de los hongos. Una pequeña parte de su canto puede darnos una idea de éste:

    «Soy mujer que hace tronar
    Soy mujer que hace sonar
    Soy mujer araña, mujer chuparrosa
    Soy mujer águila, mujer águila dueña
    Soy mujer que gira porque soy mujer remolino
    Soy mujer de un lugar encantado, sagrado,
    Porque soy mujer aerolito».

Pero los poderes sagrados del hongo no se muestran a todo el mundo, como expresa María Sabina en su biografía: «El Libro estaba ante mí, podía verlo pero no tocarlo. Intenté acariciarlo pero mis manos no tocaron nada. Me limité a contemplarlo y, al momento,María Sabina usaba los hongos mágicos en sus rituales, fue una chamana de la población de Huautla de Jiménez en Oaxaca (México) empecé a hablar. Entonces me di cuenta que estaba leyendo el Libro Sagrado del Lenguaje […]. Yo había alcanzado la perfección. Ya no era una simple aprendiz. Por eso, como un premio, como un nombramiento, se me había otorgado el Libro».

Este libro al que hace referencia María Sabina es conocido como amoxtli o «libro de la Sabiduría» que viene a ser un simbolismo de lo que las escuelas esotéricas denominan «registros akáshicos». Estos registros akáshicos son un nivel de conciencia donde se puede ver tanto el pasado como el futuro, en dicho nivel está registrado todo cuanto a ocurrido y todo cuanto ocurrirá en el Universo. Este nivel puede considerarse como información de los campos morfogenéticos de los que habla el biólogo Rupert Sheldrake o como un aspecto del inconsciente colectivo expuesto por Carl Gustav Jung.

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

 

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