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La búsqueda espiritual es la transformación de la Matrix (metáfora cinematográfica cuya idea principal es que vivimos atrapados en una realidad completamente ilusoria), se trata de la integración del samsara y el nirvana. La espiritualidad ha dejado ya de ser propiedad exclusiva de las religiones organizadas. Y aquello que promete la vida espiritual (paz, alegría, amor, sabiduría, libertad, conexión con lo Divino) ciertamente es muy real. Es asequible, y paradójicamente el camino es más sencillo y directo de lo que te han hecho creer y también más arduo y desconcertante de lo que a menudo se afirma. Creo que, a lo largo del camino que conduce hasta la libertad, todo el mundo tropieza tanto con su propia sombra personal (es decir, con aquellos aspectos del ego que son temidos y reprimidos), como con el lado oscuro e idealizado o distorsionado de la espiritualidad, que influye fuertemente desde el inconsciente colectivo.

LOS ENTEÓGENOS AYUDAN A VER LA MATRIX CON OTROS OJOS

Si durante siglos las plantas sagradas o enteógenas han sido reverenciadas por la mayoría de las culturas a lo largo de la historia de la humanidad, ha ocurrido que a medida que las civilizaciones han llegado a su apogeo, han perdido sus cultos sagrados, prohibiéndolos, castigándolos y relegándolos al olvido. Esta desconexión con lo sagrado ha propiciado la caída de todos estos imperios ya sumidos en una visión egoísta y egocéntrica. El sistema social que impera en occidente –basado en la ciencia y la razón– actúa como un ente que se alimenta de las personas que se comportan como engranajes ciegos y mecánicos. El sistema es la Matrix.

Los enteógenos actúan como catalizadores bioquímicos desencadenando un intenso proceso de expansión de la conciencia. Esta gran ampliación de la conciencia nos ofrece un cambio radical de perspectivas, que pueden ayudar a ver Matrix desde otros puntos de vista.

El sistema siempre ha demonizado todo aquello que libera al individuo de su civilizada y confortable jaula, impidiendo que las personas tomen realmente decisiones por ellas mismas, en definitiva, que ejerzan verdaderamente su libertad como seres humanos. Es evidente que la sociedad actual se encuentra en la cuerda floja, muy lejos de la naturaleza y de lo sagrado. No obstante, tenemos la oportunidad de experimentar fácilmente con gran diversidad de sustancias entéogenas.

Esta fácil accesibilidad suele estar desprovista de la información, preparación y el contexto adecuados para que la experiencia sea lo más fructífera posible. Por tal motivo, apoyo el uso de enteógenos como herramienta de desarrollo personal y ofrezco mi visión y experiencia en dicho campo. Las experiencias con enteógenos producen profundos cambios internos y nos abren a nuevas perspectivas para entendernos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea. Son un instrumento, una herramienta de inestimable valor a la hora de emprender un trabajo interior de autodesarrollo y autoconocimiento. De ahí que la finalidad del consumo de plantas enteógenas o de sus respectivos alcaloides sea conseguir determinadas alteraciones de la conciencia o ver de forma totalmente la Matrix.

Las culturas ancestrales poseen un conjunto coherente de tradiciones sagradas, una «concepción de la realidad». Su historia, su tradición sagrada –la mitología– cuenta cómo las cosas han venido a ser y muestra actitudes y conductas para poder experimentar y mantener vivos los mitos. Como ocurre con los propios mitos, que siempre están marcados por un ciclo de muerte-renacimiento, los dioses, semidioses y héroes, nos revelan en sus historias nuestra propia historia, nuestro propio mundo interno. Para acceder a los más profundos misterios de estas tradiciones se requería pasar por un proceso de iniciación. Esta iniciación no trataba solamente de una instrucción en el mero sentido de la palabra, el neófito sólo llegaba a hacerse digno de la enseñanza sagrada a través de una ardua preparación espiritual. Y son los chamanes los maestros que han sido iniciados en el empleo de la botánica sagrada, son los transmisores de una concepción ampliada del mundo gracias a los enteógenos.

DE VUELTA A LO COTIDIANO: REGRESO A LA MATRIX

A raíz del profundo trance vivido con los enteógenos se despierta una intensa necesidad de integrar en la vida cotidiana lo descubierto durante estas experiencias. Independientemente de las particularidades de su experiencia muchas personas después de un trance con enteógenos se enfrentan a las mismas situaciones básicas de siempre y que ahora precisan de una respuesta diferente e inmediata. Creencias y actitudes que antes tejían nuestro camino quizás ahora nos llevan a estrechos callejones de paradojas y ambigüedades.

Se despierta la necesidad de compartir las experiencias vividas y las nuevas dimensiones del Ser recién descubiertas con otras personas que lo puedan entender y respetar. El rechazo generalizado en la sociedad actual a la toma de sustancias modificadoras de la conciencia puede provocar que no se pueda contar la experiencia sin ser juzgado como loco, enfermo, drogadicto, etc. Esto lleva a que si se comenta a personas no adecuadas nos podemos encontrar con una actitud de rechazo o falta de comprensión. Si la familia, amigos o terapeutas no comprenden el potencial curativo de esas vivencias, pueden no considerarlas como válidas y preocuparse por el estado de la persona. Si ésta se deja influir por esos juicios, puede aumentar las dudas e invalidar su propia experiencia. En caso de tener dudas, lo mejor es consultar al guía que ha dirigido la experiencia.

Practicar técnicas de meditación o tener un maestro espiritual, es algo muy recomendable para el correcto desarrollo de autoconocimiento a través de las plantas enteógenas. Los chamanes, y más concretamente los que se desenvuelven en el ámbito de las plantas enteógenas han requerido un largo y duro entrenamiento para alcanzar su condición de chamanes.

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO