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El éxtasis y la nostalgia del paraíso

El éxtasis y la nostalgia del paraíso

El doctor en medicina Andrew Weil sostiene que el impulso más importante en el ser humano es la búsqueda de la experiencia trascendental, siendo más poderoso incluso que el deseo sexual o el instinto de supervivencia. La evolución del ser humano es un sendero hacia la totalidad de la conciencia, hacia una integración de todas las partes del Ser. Un impulso vital que nos empuja hacia la comunión y la armonía con la toda la existencia, hacia el éxtasis de la totalidad. Pero si ignoramos o nos resistimos a este impulso evolutivo y no lo aceptamos seremos víctimas de las patologías psicológicas más frecuentes. Estaremos nadando a contracorriente. Uno de los padres de la psicología transpersonal, el psiquiatra Roberto Assagioli, señala, a propósito de este impulso evolutivo, cómo a veces ocurre que una persona se ve sorprendida y perturbada por un cambio interior, y cómo dicho cambio comienza frecuentemente con un sentimiento creciente de insatisfacción y de carencia al que se le añade paulatinamente un sentimiento de irrealidad y de vacío de la vida cotidiana. Muchas personas que no entienden el significado de estos nuevos estadios de la mente los consideran como fantasías y divagaciones anormales o patológicas.

 

TRANCE Y ÉXTASIS

A lo largo de toda la historia de la humanidad podemos encontrar como en la mayoría de culturas tenían técnicas para acceder y explorar este impulso vital hacia la trascendencia. Estas técnicas nos inducen al trance extático, y suelen favorecer la trascendencia momentánea de la visión dual del ego, alterando nuestras percepciones y modificando la conciencia hacia otros niveles más profundos y sutiles. Con el trance dejamos el mundo ordinario, rompiendo la frontera entre la Tierra y el Cielo, entre lo profano y lo divino. La alteración del estado ordinario de conciencia constituye la esencia del trance o éxtasis, dependiendo del nivel de profundidad y disolución del ego que se alcance en la experiencia. La palabra “trance” proviene del francés transe, de transir, y ésta, a su vez, del latín transire, que significa «pasar de un lugar a otro». Y la palabra “éxtasis procede del término griego ektasis, que significa «desplazarse, alejarse de los sentidos». Por lo tanto, podemos considerar al trance y al éxtasis como el paso de un estado ordinario de la conciencia a otro diferente. Resultando una incursión en lo desconocido y oculto de la naturaleza —tanto en el mundo interno como externo—, pudiendo alcanzar los más profundos y sutiles niveles de lo sagrado o numinoso, conocidos como trance extático o éxtasis místico.

Por medio del trance se descubre un mundo diferente, que no es ni privado ni limitado, sino transpersonal y lleno de significado: un mundo extraordinario y sagrado. A través del trance uno se desliga del tiempo ordinario y discursivo y accede al Gran Tiempo, el tiempo de los orígenes, considerado por las tradiciones como una realidad más auténtica. Al trance debemos considerarlo como un despertar a otro nivel de la realidad, es una ampliación de la conciencia o, dicho de otro modo: un enfoque o desplazamiento focal de la conciencia. Será nuestra preparación lo que nos posibilitará el estar plenamente conscientes durante la incursión a esa realidad que hasta este momento permanecía invisible.

 

AL ENCUENTRO DEL PARAÍSO PERDIDO

Los aspectos mitológicos de las culturas ancestrales aportan una vía para equilibrar los factores discursivos y alienantes del presente encapsulado por el ego. Resulta extremadamente beneficioso para la psique el recurrir a los mitos del origen o mitos del tiempo primordial: la vuelta al estado de pureza del que surgió todo cuanto existe. Este contacto con el origen es un encuentro profundo, un acercamiento al arquetipo del Self, aquella parte de nosotros que siempre está en contacto con la fuente. Entre el estado primordial o estado original del mundo existe una inmensa gama de niveles intermedios hasta el nivel del mundo consciente o realidad ordinaria. En estos diferentes niveles podemos encontrar a todos los dioses, héroes y seres fantásticos de cualquier mitología en que nos fijemos. La vuelta al paraíso del jardín del Edén es el regreso al lugar del origen, donde recuperar nuestra auténtica y más profunda naturaleza. Encontrando nuestro centro —el arquetipo del Self o de la Unidad—, podremos actuar desde él sin los miedos, ni los tabúes limitadores a que nos tiene acostumbrados el ego. Es desde el Self, el núcleo de nuestra alma, en donde surge la nostalgia del paraíso y nos embarca en una búsqueda de la felicidad primordial.

Pero el aproximarse al origen, al núcleo del ser, es una tarea ardua, es una heroica tarea o enfrentamiento con los obstáculos que desde la percepción del ego consideramos como terribles monstruos. Es el camino del ser, el viaje del héroe mitológico que se aleja del mundo real y cotidiano para adentrarse en el mundo de lo mágico o desconocido. Es el sendero hacia la trascendencia. Es el recorrido por los abismos y profundidades de lo inexplorado lo que hará que el héroe encuentre un maravilloso tesoro: esa joya o parte divina que tenemos todos en lo más profundo de nuestro interior. El héroe que trasciende su condición egoica, se transforma en un nuevo ser humano totalmente pleno e íntegro. Podríamos decir, que el éxtasis, tal como dice el diccionario, que es «una exultación del espíritu, la beatitud del paraíso». Que, a diferencia del estado efímero de la alegría, es un estado duradero que alimenta y sostiene tanto al espíritu como al cuerpo. El gozo del éxtasis no provoca un deseo ardiente de más, porque es suficien­te. Se alcanzar la plenitud.

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

Chamanes: Los mantenedores de los mitos

Chamanes: Los mantenedores de los mitos

A varios investigadores científicos corresponde el mérito de haber realizado los primeros estudios multidisciplinares sobre plantas visionarias y sustancias psicoactivas. En 1860 el micólogo británico Mordecai C. Cooke expuso su propia teoría mítica sobre el origen de las sustancias visionarias en su obra Las siete hermanas del sueño, un estudio pionero sobre el uso de las plantas psicoactivas y alucinógenas más populares de la era victoriana. Otro de los primeros investigadores más relevantes fue el toxicólogo alemán Louis Lewin que en 1924 escribió un libro titulado Phantasticaque marcó las primeras pautas en el estudio de las sustancias visionarias.

Después le siguieron investigadores de la talla de Robert Gordon Wasson, Robert Graves, Richard Evans Schultes, Albert Hoffman, Roger Heim, Carl A. P. Ruck, Peter T. Furst, Terence McKenna, Giorgio Samorini y un largo etc. Gracias a ellos tenemos una idea aproximada de la identidad y el uso de plantas sagradas como el somahaoma, el kikeón, etc. aún quedan infinidad de nombres misteriosos que hacen referencia a la botánica sagrada como el nephethésmoly….. Pero sin duda alguna, es el testimonio de los «hombres de conocimiento», de los chamanes –en la mayoría de los casos anónimos– la expresión de una maravillosa sabiduría milenaria que se ha aplicado con todo su potencial en el uso de la botánica sagrada.

 

CHAMANES, LOS MANTENEDORES DE LOS MITOS 

Son los chamanes los mantenedores de los mitos, los que recrean con sus ritos el orden del universo y transmiten sus visiones cosmogónicas como mapas de una realidad mutidimensional mucho más amplia que lo percibido habitualmente. Hoy por hoy hay un auge, un ávido interés en el uso de las plantas sagradas. Como dijo T. McKenna en su obra El Manjar de los Dioses: «Se está produciendo un revival de lo arcaico y un renacimiento de la conciencia de la Diosa». Y efectivamente es evidente que hay un creciente interés por los frutos sagrados de Gaia. Se dan sincretismos religiosos, síntesis entre culturas apareciendo un nuevo chamanismo, integrador y multidisciplinar como una extensión de los orígenes y de la sabiduría perenne que ofrece una inestimable apertura a la conciencia de lo invisible. El sistema social imperante en occidente –basado en la ciencia y la razón– actúa como un ente que se alimenta de las personas que se comportan como engranajes ciegos y mecánicos.

El sistema siempre ha demonizado a todo lo que libere al individuo de su civilizada y confortable jaula, impidiendo que las personas tomen realmente decisiones por ellas mismas, en definitiva que ejerzan verdaderamente su libertad como seres humanos. Durante siglos las plantas sagradas han sido reverenciadas por la mayoría de culturas a lo largo de la historia del planeta pero a medida  que las civilizaciones han llegado a su apogeo, han perecido sus cultos sagrados, prohibiéndolos, castigándolos y relegándolos al olvido. Detrás han caído todos los imperios, alejados del contacto con lo sagrado. Es patente que la sociedad actual se encuentra en la cuerda floja, muy lejos de la naturaleza y de lo sagrado. Afortunadamente como ocurre con le ideograma chino para crisis que es sinónimo de oportunidad, nos induce a pensar que tan solo estamos en una época de grandes cambios y nuevas oportunidades. Espero de todo corazón que las enseñanzas de nuestros ancestros –nuestros hombres sabios– siga floreciendo para el gran cambio que se intuye y seamos testigos del nuevo ser humano que todos estamos destinados a ser.

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO