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5 PLANTAS SAGRADAS PARA VIAJAR AL MÁS ALLÁ

5 PLANTAS SAGRADAS PARA VIAJAR AL MÁS ALLÁ

LA CONEXIÓN CON LOS ANCESTROS

La idea del “más allá”, se basa en la creencia de que una parte del ser humano sobrevive de alguna manera después de la muerte. Se trata de una creencia que ya se encontraba en los antiguos enterramientos del hombre de Neandertal. Esta idea de que algo de nosotros continúa después de la vida en otro plano de existencia, suele ser diferente en cada cultura, mostrando infinidad de variantes a través de la historia. Al rastrear este concepto del “más allá” hasta los propios orígenes del ser humano nos encontramos con la figura de la persona experta en el más allá: el chamán.

Así, el chamán o brujo, era la persona capacitada para viajar al más allá y traer de vuelta determinados conocimientos o soluciones para su gente. Precisamente este es el motivo que define la palabra shaman que significa “hombre de conocimiento”. A través de la modificación de conciencia (el trance o éxtasis místico) los chamanes conectaban en el mundo invisible con la sabiduría de sus ancestros. De entre la diversidad de métodos para la alteración de la conciencia, se encuentra uno muy concreto que está adquiriendo cada vez más auge en nuestros días: Las plantas sagradas o enteógenas.

 

5 PLANTAS CHAMÁNICAS PARA CONOCER EL MÁS ALLÁ

Existe una gran variedad de plantas, consideradas como sagradas, que son empleadas por los chamanes para traspasar la frontera de este mundo y adentrarse en el ámbito de lo invisible. Muchas de las descripciones que relatan los que experimentan con dichas plantas coinciden con los relatos de las personas que han vivido una experiencia cercana a la muerte (ECM). Entre los tipos de plantas sagradas chamánicas más conocidas se encuentran la ayahuasca, la iboga, el san Pedro, los hongos psilocibios y la datura.

 

1. Ayahuasca, la enredadera de los muertos

Ayahuasca, es el nombre que se da tanto al ingrediente principal de una mixtura vegetal o pócima visionaria muy extendida en la cuenca amazónica como a la poción misma. Ayahuasca es un término procedente de la lengua quechua, que está compuesto por dos fonemas: aya, que significa alma, ancestro o muerte, y huasca, que significa liana, cordón o soga. Así ayahuasca viene a significar «liana de los muertos» o «enredadera del alma». Según la zona donde se elabore adquiere otros diferentes nombres como nishi cobin, que en idioma shipibo significa «bebida de la sabiduría» o «bebida de los sabios». 

La ayahuasca puede ser entendida como el hilo de Ariadna que nos conduce a través del laberinto de nuestra psique, a través de la muerte de nuestros falsos yoes, hacia nuestra alma, ayudada por los espíritus de nuestros ancestros. Se la considera una planta maestra, no solo porque de su consumo se extraen enseñanzas, sino porque los chamanes la usan como vía para acceder al mundo de los espíritus y aprender todo tipo de cosas, desde cómo preparar medicinas, diagnosticar enfermedades o cómo descubrir el significado de la propia vida.

liana de ayahuasca

Es muy frecuente que durante la experiencia con ayahuasca se vean imágenes de animales feroces o entidades con un aspecto muy amenazador, tales como serpientes, demonios o dragones: son proyecciones del contenido reprimido en el inconsciente, que reflejan partes de nuestra psique que han de ser sanadas e integradas; son los primeros desafíos o escalones que han de ser superados. Estas sobrecogedoras visiones son muy similares a las descripciones del estado post mortem o bardo que aparecen en el Bardo thodol o Libro tibetano de los muertos. Ya en los años 60, Timothy Leary, Richard Alpert y Ralph Metzner hicieron una versión de dicho libro llamado La experiencia psicodélica, una interesante guía de cómo preparar los viajes psicodélicos con LSD o psilocibina.

El principal responsable de las visiones que la ayahuasca produce es la dimetiltriptamina o DMT. Se trata de un alcaloide contenido en la psychotria viridis, uno de los vegetales que sirve de ingrediente para la elaboración de la ayahuasca. Entre 1990 y 1995 el Dr. Rick Strassman, realizó una fascinante investigación sobre el DMT cuyos resultados vieron la luz en forma de libro: DMT: La molécula del espíritu. Además de sus observaciones científicas, Strassman, también sugirió en su libro que el DMT está relacionado con historias de contactos de seres de otras dimensiones y con las impactantes ECM o experiencias cercanas a la muerte.

 

2. Iboga, la conexión con los ancestros

La tabernanthe iboga es un arbusto de la familia de las Apocináceas de África ecuatorial de cuya raíz se prepara un poderoso enteógeno. Su utilización como enteógeno está restringida exclusivamente al uso ritual, como es el caso del culto bwiti en Gabón, en donde la iboga constituye el eje principal de su religión. Con el tiempo el empleo ritual de la iboga se ha ido extendiendo también a Guinea Ecuatorial y el sur de Camerún.

El culto une simbolismo tradicional africano y con ciertos símbolos cristianos. El culto está destinado a proporcionar a sus seguidores una experiencia del mundo espiritual con el fin de superar el miedo a la muerte. Con este ritual se busca también restablecer el contacto con los ancestros y alcanzar la visión de Nyngwan Mebege, el principio femenino del universo.

tabernathe  iboga

De esta forma la experiencia enteógena o psicodélica con iboga podemos decir que conlleva dos facetas estrechamente vinculadas entre sí: la primera trata sobre el retorno al seno materno, o sea, al inconsciente del propio individuo, y la otra faceta versa sobre el viaje hacia la tierra de los muertos y los ancestros. Así podemos ver como la iboga está íntimamente asociada a la muerte, de hecho si se consume excesiva dosis de iboga puede ser incluso mortal. A los iniciados se les advierte de dichos peligros antes de comenzar su ritual de iniciación para conocer la tierra de los ancestros.

El desarrollo del ritual de iniciación consta de seis fases que concluyen antes de la salida del sol. A medida que el sol aparece en el horizonte, el iniciado se va recuperando y es capaz de narrar los detalles de su experiencia por el más allá o mundo de los ancestros. De esta forma es como es admitido en la comunidad bwiti

El principal alcaloide de la tabernathe iboga es la ibogaína, un alcaloide de tipo indólico como la psilocibina del teonanácalt. Hoy en día la ibogaína ocupa un destacado lugar en las investigaciones vinculadas a la desintoxicación de toxicómanos.

 

3. Hongos sagrados, la carne de los dioses

Se considera hongos sagrados o mágicos a las especies psicoactivas de los hongos psilocibe. Este tipo de setas se encuentran prácticamente en todos los continentes. Su uso ancestral está ampliamente documentado en la zona de centroamérica. Es sabido que los aztecas solían consumir con asiduidad un hongo de carácter sagrado al que llamaban teonanácatl, que significa «carne de los dioses». 

el inframundo azteca y los hongos

El teonanácatl se consumía frecuentemente en banquetes y rituales acompañados de cacao y miel. Lo que es menos conocido es el uso exclusivo que le daban los reyes y sacerdotes cuando estaban en el lecho de muerte. Cuando un rey estaba a punto de morir consumía cierta bebida similar al pulque, a la que añadían teonanácatl y así poder entrar en el más allá con su conciencia expandida. De esta forma atravesaban el umbral de la muerte con plena consciencia, dejaban atrás el mundo físico y se adentraban conscientemente por el mundo de los espíritus. En su cosmovisión, debían atravesar el Mictlán o inframundo, que estaba dividido en nueve regiones. Una vez atravesado el inframundo su alma sería liberada completamente de todo padecimiento por Mictlantecuhtli y Mictecacihuatl, esencia de la muerte masculina y femenina respectivamente. Curiosamente el psicopompo que acompañaba a las almas por el inframundo azteca era el perro xoloitzcuintli, una simbología muy similar al dios egipcio con cabeza de chacal que guiaba a los muertos en el inframundo: Anubis.

 

4. San Pedro, las puertas del cielo

Wachuma, huachuma o san Pedro son algunos de los nombres por los que se conoce a las especies de cactos psicoactivos trichocerus pachanoi y tichocerus peruvianus. Varios pueblos indígenas de Sudamérica siguen utilizando el san Pedro para el uso ceremonial o terapéutico, sobre todo en las regiones andinas de Bolivia, Perú y Ecuador. Este cacto contiene principalmente mescalina, el mismo alcaloide psicoactivo que otra cactácea sagrada: el peyote

El nombre de San Pedro que recibe el cacto procede del sincretismo religioso en el que confluyen los conceptos indígenas con la imaginería cristiana procedente de los conquistadores españoles. En este caso la asociación del cacto como «llave al cielo» y el apóstol San Pedro como custodio de las «llaves del cielo» es muy obvia. El objetivo del chamán es que los participantes en una mesa  o ritual con wachuma «florezcan», que se «abran como una flor» al mundo de lo desconocido, al mundo mágico de los ancestros, tal y como el propio cacto trichocereus florece vistosamente en noches ocasionales. Los asistentes al ritual con wachuma inician así su vuelo sagrado hacia el más allá, abriendo su corazón como una bella flor.

wachuma o san Pedro

Los chamanes afirman que el wachuma les hace «ver», o sea que les confiere la capacidad de percibir lo invisible y así poder conectar  tanto con los espíritus que habitan el más allá como con los seres sutiles de la naturaleza. 

 

5. Datura, experiencias en el inframundo

Entre las diferentes especies de la familia de las solanáceas con alcaloides visionarios se encuentra la datura. En la Europa medieval se extendió el uso visionario de determinados ungüentos o pomadas cuyos ingredientes mayormente eran plantas de la familia de las solanáceas como la datura o el beleño por las depositarias del conocimiento chamánico precristiano: las brujas. Estos ungüentos eran conocidos por sus tremendos efectos psicoactivos que inducían a poderosas visiones, increíbles fantasías eróticas, la sensación de vuelo o la transformación en determinados animales. Estos preparados se administraban por vía tópica, untados sobre la piel de las axilas, cuello, estómago, ano y genitales, ya que de ser ingeridos podían causar la muerte. La inquisición persiguió con extrema crueldad estas prácticas tildándolas de demoníacas hasta extinguirlas totalmente. En la edad media se consideraba a las plantas visionarias –especialmente a casi toda la especie de las solanáceas– bajo el influjo astrológico del planeta Saturno. Esta asociación de las solanáceas con Saturno se debe a que este planeta era considerado como sombrío y de carácter maléfico. A Saturno también se le considera el guardián del inframundo donde moran los espíritus de los muertos. En el esoterismo se le denomina el guardián del umbral, un arquetipo de aspecto diabólico que representa nuestra sombra psicológica. 

datura estramonium

La psicoactividad de la datura se debe a los potentes alcaloides del tipo tropano (atropina, hiosciamina y escopolamina), que también están presentes en otras especies de solanáceas. A la datura se la conoce por diversos nombres: estramonio, planta de los brujos, hierba de Jimson, higuera del infierno, higuera loca, mata del infierno, manzana espinosa, berenjena del diablo, matatopos, manzana del diablo o trompeta del diablo. Algunos de estos nombres hacen referencia al poderoso efecto visionario y su gran toxicidad al asociarla con el diablo y otros seres maléficos. Muchas de las personas que han ingerido datura han narrado experiencias realmente aterradoras entre delirios y convulsiones. De nuevo encontramos en estas terribles experiencias su gran similitud con las que aparecen descritas en el libro Bardo thodol o Libro tibetano de los muertos

En definitiva, vemos que existen determinadas plantas sagradas que nos ayudan a adentrarnos en el mundo invisible. Y las experiencias con estas plantas sagradas nos enseñan que si no hemos integrado nuestra sombra psicológica durante la vida, tendremos que enfrentarnos a ella tras la muerte en el más allá.

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

CUANDO LOS DIOSES BATIERON EL OCÉANO DE LECHE

CUANDO LOS DIOSES BATIERON EL OCÉANO DE LECHE

Una antigua leyenda india cuenta cómo cuando los dioses batieron el océano de leche para obtener amrita, el néctar divino, lo que obtuvieron fue cannabis, denominado bhang en sánscrito. Los demonios trataron también de conseguirlo pero fracasaron en su empeño, por lo que los dioses le dieron al cannabis el nombre de vijaya (victoria). Desde entonces, los hindúes creen que confiere poderes extraordinarios o shidis a quien consume la planta.

 

Antiguos usos del cannabis

En 1997 se encontró en Checoslovaquia una tira de cáñamo que se remonta al año 26.900 a. C., convirtiéndose así en el objeto más antiguo conocido asociado con el cannabis. Desde aquellos tiempos el cáñamo ha desempeñado un importante papel en el desarrollo de la humanidad. A lo largo de la historia su relevancia comercial, medicinal y espiritual ha sido enorme.

En el antiguo texto del Arthavaveda, el cáñamo es descrito como una poderosa planta que «nos libera de la ansiedad». Durante siglos, este regalo divino fue utilizado en India como medicamento para erradicar una gran variedad de dolencias y enfermedades: como analgésico, para combatir el insomnio, contra las enfermedades venéreas, la tosferina o la tuberculosis. Diversos preparados enteógenos, que incluían también cannabis y datura, eran consagrados a los dioses en la antigüedad, concretamente a las divinidades de Shiva e Indra. Shiva era nombrado por ello con frecuencia como «Señor del bhang». El cannabis se sigue utilizando actualmente en India como embriagante sagrado, especialmente por los sadhus u «hombres santos» que se dedican exclusivamente a la vida espiritual meditando, haciendo yoga y llevando una vida ascética.

El uso del cannabis en el antiguo Egipto está documentado desde el año 1.300 a. C. Existe un gran número de textos egipcios antiguos que mencionan el uso del cannabis en sus rituales y prácticas médicas, incluyendo el Papiro Ebers y el Papiro Berlí..Según Diodoro Sícolo, un historiador griego nacido en Sicilia, las mujeres egipcias usaban el cáñamo como una medicación para aminorar el dolor y los humores dañinos. También se halló polen de cáñamo, datado en el año 1213 a. C. sobre la momia de Ramsés II. Investigaciones posteriores han demostrado la presencia de polen de cáñamo junto a todas las momias reales.

Los asirios en el siglo IX a.C. emplearon el cannabis como incienso para alterar las percepciones y aliviar penas y dolores. En el Zend-Avesta del 600 a. C. se menciona una resina embriagante, se trata del hashish extraído del cannabis. El historiador griego Herodoto escribió acerca del uso que hacían los escitas de la región del Mar Muerto del cannabis: «En una estructura hecha con tres palos que se unían por la parte superior, extendían trozos de lana. Dentro de esta tienda ponían un recipiente con piedras calientes. Luego cogían algunas semillas de cáñamo, entraban en la tienda, y tiraban las semillas sobre las piedras calientes. De repente empezaban a soltar humo, que daba un vapor no superado por ningún baño de vapor de los que podemos encontrar en Grecia. Los escitas lo disfrutan a tal extremo que aúllan de placer.»

Los taoístas utilizaban el cannabis como herramienta visionaria quemándolo junto a otros ingredientes a modo de incienso. También se consumía mezclado con ginseng para adquirir poderes oraculares y predecir el futuro.

Los tibetanos también consideraban sagrado al cannabis. La tradición budista mahayana sostiene que durante los seis pasos de la vía ascética que conducen a la iluminación, Buda vivió a base de una semilla de cannabis al día. En la tradición del budismo tibetano se sigue usando el cannabis como parte integrante en los ceremoniales tántricos y para alcanzar determinados estados meditativos. Incluso hoy en día los maestros tibetanos siguen dando cierto tipo de bendiciones a través de semillas de cannabis.

En la Europa del este se han encontrado evidencias del uso del cáñamo como sustancia visionaria fumada en yacimientos arqueológicos que datan del tercer milenio a.C. En excavaciones realizadas en Pazyryk, en la zona sur de Siberia, se han encontrado artilugios semejantes a los descritos por Heródoto tal y como los empleaban los escitas del Mar Muerto.

El filósofo Demócrito describe una mezcla conocida como potamaugis que consistía en una combinación de vino, marihuana y mirra, que se dice producía visiones y alucinaciones. Ya en el siglo I de nuestra era el médico Dioscórides registró el cannabis en su farmacopea, la hoja se prescribía comúnmente como remedio para las hemorragias nasales y las semillas se utilizaban para tratar dolores de oído e inflamaciones. Al igual que con la arquitectura y la religión, los romanos adoptaron la marihuana con agrado.

Ya en la Europa del medioevo el uso del cannabis estaba prácticamente restringido a los herederos del chamanismo: las brujas y curanderos. Las brujas solían crear poderosos ungüentos visionarios a base de cáñamo, acorus calamus, y otras plantas de la familia de las solanáceas como la datura stramonium, la mandrágora o el beleño negro.

 

Expansión del cannabis en el mundo

El uso del cannabis se extendió por distintas áreas del Nuevo Mundo, pero salvo unas pocas excepciones, la planta no ha penetrado significativamente en las ceremonias y creencias religiosas nativas del continente Americano. Existen excepciones como en los casos de México, Panamá, Jamaica o Brasil.

Ya se ha demostrado que el cannabis llegó a tierras mexicanas en tiempos virreinales. Al parecer fue Pedro Cuadrado en 1530 el primero en introducir la planta del cáñamo en tierras mexicanas a petición del conquistador español Hernán Cortés, quien pretendía levantar la economía de la destruida Tenochtitlán. Ya que en aquella época, su uso estaba muy extendido para ser cultivado y aprovechado como fibra. Pronto, los pobladores indígenas —quienes ya tenían una ancestral experiencia en el uso de plantas psicoactivas— integraron el cannabis a sus prácticas religiosas y medicinales. Este tipo de ritos y curaciones fueron prohibidos por el Santo Oficio de la Inquisición, debido a que se consideraron como acciones supersticiosas o hechicerías que transgredían la santa fe católica. Existen numerosos ejemplos del uso del cannabis como el caso de los indios tepecanos del noroeste de México emplean el cáñamo, al que llaman Rosa María, cuando no pueden conseguir peyote. En algunos estados de Veracruz, Hidalgo y Puebla lo usan bajo el nombre de Santa Rosa y, aunque la ceremonia contiene muchos elementos cristianos, la planta es adorada como una deidad de la Tierra. También los indios cora de la Sierra Madre Occidental utilizan el cannabis en sus ceremonias religiosas. El nombre más extendido en México para la marihuana es el de mota.

En el caso de Brasil, se cree que las primeras semillas que hubo, fueron introducidas por los esclavos negros procedentes de África. Su uso fue creciendo y extendiéndose, hasta calar e integrarse en algunos de los múltiples contextos religiosos del Brasil contemporáneo, donde todavía conserva nombres de origen africano: liamba, maconha o fumo de Angola. El cannabis es utilizado tanto en algunas ramas del candomblé o la macumba, la religión afro-brasileña, así como en algunas escisiones del Santo Daime, en las cuales se consume el cannabis junto con la ayahuasca. Uno de los apelativos de la planta es fumo de caboclo, y refiere su origen a la tradición de los viejos hechiceros, –caboclos o mestizos– de la floresta, quienes todavía la usan en sus rituales para comunicarse con sus ancestros o elaborar medicinas.

Los rastafaris de Jamaica usan ceremonialmente el cannabis o ganja, denominándolo como «pan de cordero», «alimento para el espíritu» o «la hierba de la sabiduría», porque revela la verdad que está oculta y se llega a la unión mística con Jah, nuestro ser superior. Este culto rastafari procede de Etiopía, donde los primeros cristianos coptos adaptaron sus ceremonias religiosas con el uso ancestral del cannabis. Según cuenta una antigua leyenda, se consume como sacramento porque una planta de cannabis creció en la tumba del rey Salomón, y los rastafaris interpretan que determinados salmos bíblicos legitiman su empleo para el desarrollo espiritual de la persona.

En África el cannabis era conocido comúnmente como dagga: los pigmeos, hotentotes y zulúes la utilizaban en sus ceremonias religiosas y como poderosa medicina contra todo tipo de enfermedades. La evidencia más temprana de fumar cannabis en África fue encontrada en Egipto proveniente de Etiopía en el siglo XIV, en una excavación se encontraron dos tazones con una pipa de fumar de cerámica. En muchas partes de África oriental, sobre todo cerca del Lago Victoria, el culto al consumo de cannabis y rapé de hachís todavía existen. En el sur de África central, la marihuana es considerada sagrada y está conectada con muchas costumbres religiosas y sociales. La marihuana es considerada por algunas tribus como una planta mágica que ofrece una protección contra todos los infortunios de la vida, y es considerada también como un símbolo de paz y amistad. Ciertas tribus consideran la utilización del cáñamo como un deber.

 

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

 

LA EXPERIENCIA PSICODÉLICA

LA EXPERIENCIA PSICODÉLICA

¿QUÉ ES UNA EXPERIENCIA PSICODÉLICA?

Se denomina experiencia psicodélica a un estado alterado de conciencia generalmente provocado por el uso de alguna sustancia psicodélica o psicotrópica aunque también puede ser generarlo por otro tipo de medios como son los aparatos de psicotecnología o el manejo consciente de la respiración. La experiencia psicodélica suele repercutir en toda la cognición en general siendo afectado todo el sistema nervioso central alterando todos los sistemas perceptivos de la persona. Generalmente esta alteración se produce en el proceso de neurotransmisión estimulando, alterando o inhibiendo la actividad de determinados neurotransmisores. Como consecuencia se producen determinados cambios temporales en la cognición, estado anímico, estado de conciencia y el comportamiento.

La palabra psicodélico viene de la combinación de dos términos griegos: el sustantivo psyche (ψυχή), «alma» y el verbo δήλομαι, “manifestar”. Literalmente significa “que manifiesta el alma”, aunque en psicología y psiquiatría normalmente el término psyche– hace referencia a la mente.

 

CUALIDADES O ASPECTOS DE UNA EXPERIENCIA PSICODÉLICA

Las experiencias psicodélicas pueden variar mucho unas de otras, dependiendo de la cantidad y calidad de la sustancia que se use, la preparación de la persona y el contexto en el que se realiza la experiencia o lo que se suele denominar set and setting. A estas experiencias las podemos definir como trances que coloquialmente son interpretados como un viaje o vuelo. Así la experiencia se percibe como un viaje hacia las profundidades de uno mismo.

Aunque cada experiencia psicodélica es única, hay varios ámbitos o aspectos característicos que se pueden presentar en la experiencia y cada uno puede tener su intensidad propia. Estos aspectos a su vez estarán matizados por los parámetros de profundidad (grado de interiorización) y de aceptación (grado de asimilación). A mayor interiorización o profundidad se “viaja más alto”, se alcanzan niveles más sutiles del Ser. Y a mayor aceptación, la experiencia sea cual sea, siempre será útil y gran aprendizaje para el viajero. Es cuando se rechaza lo que se percibe y la persona quiere que se detenga la experiencia cuando el “viaje se tuerce”, se experimenta como algo desagradable y se crea un bucle o loop del que es difícil salir sin ayuda, coloquialmente se le llama un mal viaje o bad trip.

Aspectos más característicos de una experiencia psicodélica

Estos aspectos en los que puede girar la experiencia detonada por los psicodélicos se pueden clasificar en cinco tipos: Somático, emocional, visionario, simbólico y místico. A veces sólo se da uno de ellos y en otras ocasiones todos o varios de ellos, ya sea alternados o bien simultáneamente.

 

1) ASPECTO SOMÁTICO

El aspecto somático hace referencia al cuerpo y los cinco sentidos. Los sentidos actúan como filtros, son como ventanas que se abren de par en par durante la experiencia psicodélica. Se pueden percibir otros planos o dimensiones de la realidad y las experiencias sensoriales alcanzan una infinita variedad de matices. Todas las sensaciones corporales se amplifican y se experimentan con gran intensidad: desde suaves cosquilleos a intensas tensiones que antes pasaban desapercibidas. También se pueden percibir en el cuerpo sensaciones nuevas, extrañas o desconocidas hasta ese momento o incluso espasmos musculares. Se puede ver todo «más real», mucho más intenso y brillante. La visión se altera pudiéndose observar estelas u otros efectos visuales como son la macrospia y la microspia. Cuanto más se intensifica la experiencia se pueden percibir también una gama de colores más allá del espectro visible, apareciendo en ocasiones tonos que están más allá de la franja ultravioleta del espectro electromagnético. 


Los demás sentidos como el oído también se ven afectados pudiéndose percibir sonidos procedentes de otras frecuencias fuera del espectro audible humano, como infrasonidos y ultrasonidos. Pueden manifestarse en forma de zumbidos en el oído, el canto de grillos, silbidos, campaneos u otros sonidos continuos de alta frecuencia. Los sonidos se perciben amplificados, con mayor intensidad y textura y en otras ocasiones con una especie de reverberación. También pueden producirse sinestesias como ver los sonidos o los olores. 


La modificación de la percepción produce una sensación de ebriedad. El sentido del equilibrio se puede alterar y con ello la sensación de verticalidad. Nuestra frecuencia vibratoria aumenta de velocidad y esto suele sentirse como una sensación de ascenso que puede producir vértigos, mareos o náuseas.

 

2) ASPECTO EMOCIONAL

El sistema endocrino, que es la parte física de las emociones es activado y pueden experimentarse un enorme abanico de emociones tanto las que consideramos negativas como las positivas. Todas estas emociones surgen con una intensidad que puede llegar a ser extremadamente intensa y abrumadora.

En este aspecto, la experiencia psicodélica se torna catarsis y permite liberar la presión de las emociones reprimidas y llevarlas a la consciencia. El contenido emocional bloqueado emerge y fluye según su orden natural, apareciendo lo más urgente de resolver para la persona. Esto puede llevar a enfrentarse con su sombra psicológica. La sombra está formada principalmente por contenidos psíquicos reprimidos y bloqueados que empiezan a liberarse durante el trance psicodélico. También se liberan contenidos positivos o virtudes reprimidas que siempre nos hemos negado a nosotros mismos. En este sentido, atravesar un trance con psicodélicos en un contexto adecuado para dicho fin, no sólo ayuda a resolver la sintomatología neurótica y liberar las emociones que presionan desde el inconsciente, sino que reordena las capas más densas del mismo, aliviando el sufrimiento psíquico, reduciendo la ansiedad cotidiana y aportando paz y claridad.

Esta disolución de los bloqueos y las barreras emocionales permite que se empiece a tener mucha empatía y se conecte con lo que sienten otras personas. E igualmente favorece que emerjan profundos y tempranos recuerdos de la infancia que se encontraban totalmente olvidados.

 

3) ASPECTO VISIONARIO

Aun con los ojos cerrados, en una experiencia psicodélica una persona puede ver una infinita variedad de formas geométricas y arquitectónicas: dinámicas estructuras caleidoscópicas, espectaculares fractales, configuraciones mandálicas, suntuosos y brillantes templos, o complejos diseños que recuerdan hermosas iconografías de culturas remotas. Generalmente este despliegue visual representa un nivel o estadio más superficial de la experiencia que ha de ser superado. 

También se pueden percibir los contenidos inconscientes que aparecen como imágenes de carácter onírico. Primeramente emerge lo concerniente al inconsciente personal y posteriormente emerge material del inconsciente colectivo. Esto se puede percibir como una sensación intensa de viaje o sueño muy lúcido.

 

4) ASPECTO SIMBÓLICO

En este aspecto se experimenta una mayor profundidad del inconsciente adentrándonos en el ámbito del inconsciente colectivo, en donde se perciben gran cantidad de símbolos y arquetipos cada vez con un carácter más universal. No solo nos percatamos de aspectos simbólicos sino que accedemos a mucha información que antes nos era totalmente desconocida. Aquí descubrimos el aspecto mitológico del universo y de cómo la mitología está viva en nuestro interior.

 

5) ASPECTO UNITIVO O MÍSTICO

Este aspecto surge cuando las estructuras mentales que sustentan al ego se diluyen y todo en lo que uno creía deja de tener sentido para dar paso a una reorganización de los paradigmas mentales. El sentido del yo (el ego), basado siempre en el diálogo interno, se ve forzado a dejarse fluir y no intervenir. Para pasar de un nivel de conciencia a otro superior es muy habitual atravesar un estado crítico en donde todo se torna caótico e incomprensible. Esta desestructuración mental puede generar alteraciones de la personalidad si el individuo se resiste al flujo de la experiencia o no está bien preparado.

Por el contrario, si uno no se resiste a dicha disolución puede superar los límites de la experiencia específicamente humana y experimentar el ámbito transpersonal y sintonizarse con lo que parece ser la conciencia de los animales, plantas, o incluso procesos orgánicos. Si aún se profundiza más, es posible experienciar la conciencia de nuestro planeta, el conjunto de la creación o de la totalidad del universo. Estas últimas experiencias son reconocidas como experiencias místicas o espirituales y son idénticas a las narraciones místicas que ofrecen gran diversidad de culturas y caminos espirituales. En el misticismo Hindú es la experiencia de unión con Brahman, lo Absoluto, la Realidad Última e Inmutable, la Conciencia Cósmica. En este aspecto unitivo de la experiencia el tiempo tiende a desaparecer y nos conduce al eterno presente.

 

¿PARA QUÉ NOS PUEDE SERVIR TENER UNA EXPERIENCIA PSICODÉLICA?

Las experiencias psicodélicas pueden ayudarnos de muy diversas maneras: A comprendernos y conocernos a nosotros mismos y a los demás; Nos ayudan a desbloquearnos y liberarnos emocionalmente; Nos cambian la forma de pensar y nos permiten ver el mundo de otra forma; Y también pueden despertarnos un gran sentimiento de amor y compasión con todo lo que nos rodea… Podría seguir hablando de las innumerables virtudes y magníficas cualidades de los psicodélicos, pero la verdad es que tampoco son una panacea para todo el mundo. Si bien es cierto que en muchas culturas se usan como medicinas, si no se usan con dicho propósito no se producirá sanción alguna. En este mismo sentido, también se emplean habitualmente como acceso al mundo espiritual e igualmente si los psicodélicos no son contemplados de una forma sagrada difícilmente se producirá una profunda conexión con el ámbito espiritual. Así, nuestra preparación, intención y actitud influirá poderosamente cuando comulguemos con los psicodélicos y obtendremos un tipo de experiencia u otra.

Las sustancias psicodélicas son un camino cuando realmente hay compromiso con un camino evolutivo o de desarrollo. Aunque es muy habitual oír que los psicodélicos son un atajo, sinceramente creo que no lo son. Sin un auténtico compromiso, no sólo dejan de ser un atajo, sino que se convierten en un perfecto laberinto en el cual perderse e ir a la deriva. Las personas que se acercan a los psicodélicos sólo por probar, claro que pueden tener buenas experiencias, pero sin un compromiso firme con uno mismo, lo más probable es que sus experiencias se conviertan una actividad más de fin de semana como pueden ser una tarde de cine o un partido de fútbol. 

En definitiva, en palabras del investigador y psiconauta Terence McKenna: la vida es como un gigantesco mándala, y que cada sustancia psicoactiva te propulsa a diferentes coordenadas dentro del mándala y que cada lugar está lleno de diferentes aspectos y manifestaciones del gran espectáculo de la vida. 

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

EN BUSCA DE LOS HONGOS SAGRADOS

EN BUSCA DE LOS HONGOS SAGRADOS

En la década de los años treinta el antropólogo Robert Weitlaner obtuvo especímenes de los hongos que posteriormente fueron estudiados por los etnobotánicos Blas Pablo Reko y Richard Schultes. La misma hija de Weitlaner estuvo presente como observadora en una ceremonia nativa de hongos en el año 1939, pero sin llegar a tomar parte en ella. Después de la Segunda Guerra Mundial recuperaron el hilo el banquero y etnomicólogo R. Gordon Wasson y su mujer Valentina, que visitaron México en 1953 en busca de los hongos sagrados, después de que el escritor Robert Graves les reseñara en una de sus cartas una referencia a la existencia de un antiguo culto realizado con dichos hongos. Así comenzó el primero de los numerosos viajes a tierras mexicanas del matrimonio Wasson, que revelarían en los años siguientes los hongos al mundo occidental en general.

En 1955 Wasson conoce a la curandera mazateca María Sabina, que se convertirá en su guía espiritual en el fantástico mundo de los hongos sagrados. Un año después el micólogo francés Roger Heim y el etnólogo Guy Stresser-Péan acompañan a los Wasson en una nueva expedición, circunscrita principalmente a Huautla de Jiménez, en la Sierra Mazateca. Heim y su ayudante Cailleux, tras obtener cepas y esporas mexicanas, logran cultivar los hongos enteógenos en su laboratorio, los analizaron y experimentaron personalmente sus efectos; al mismo tiempo escriben monografías científicas y artículos de divulgación como resultado de sus investigaciones. Posteriormente, el profesor italiano Ugo Cerletti estudió con sus colegas las propiedades farmacológicas y fisiológicas del hongo y los miembros de la Academia de París, bajo la dirección del doctor Jean Delay, experimentan los efectos de la psilocibina tanto en personas normales como en enfermos mentales.

 

Veladas mazatecas

En nuestros días, la ceremonia de los hongos de los indios mazatecas del noreste de Oaxaca muestra un marcado carácter sagrado que ha persistido desde la conquista. Los mazatecas llaman a los hongos nti-si-tho, que significa «honorable objeto que sale de la tierra». Creen que el hongo sale de la tierra mágicamente y que ha sido enviado desde el cielo por mediación del rayo. Tal como lo cuenta un poeta indígena, «el pequeño hongo viene de sí mismo, nadie sabe de dónde ni cuándo viene, como el viento, sin que se sepa cómo ni porqué».
Las ceremonias mazatecas son conocidas como veladas, suelen durar toda una noche y están dirigidas por un chamán, que puede ser hombre o mujer. Las veladas se realizan preferentemente en ayunas, frente a un altar con símbolos religiosos tenuemente iluminados con velas –habitualmente imágenes del panteón cristiano–. Se quema copal y se entonan diversos cantos y plegarias orientadas a procurar el restablecimiento del enfermo. La ceremonia a menudo va acompañada de un ritual de curación, en el transcurso del cual el oficiante, gracias a los poderes que le confieren los hongos sagrados, se comunica con las fuerzas espirituales que le dicen cómo efectuar la sanación de los enfermos. La veneración de que es objeto la ceremonia de los hongos es tanto o más profunda que la que rodea las ceremonias de cualquier gran religión conocida; incluso cuando éstos se recolectan, conlleva una serie de normas rituales, como que una mujer virgen se encargue de recoger los hongos sagrados en las húmedas colinas durante la luna nueva y antes del alba.

Los ritos típicos de los hongos sagrados mexicanos no se caracterizan por el tipo de participación colectiva e interrelación que se da, por ejemplo, en los rituales de otras plantas sagradas como del peyote o la ayahuasca. En los rituales de curación con los hongos sagrados suelen participar solamente una o muy pocas personas, el chamán o la chamana actúa como intérprete de las visiones y guía al paciente en la comprensión de su estado alterado, quien generalmente ha consumido menor cantidad de hongos que el curandero. En las ceremonias de adivinación, sin embargo, es el curandero únicamente el que suele ingerir los hongos.

 

María Sabina, la sabia de los hongos

La vida de María Sabina (1894-1985) fue bastante dura y estuvo marcada por la pobreza y una saga de acontecimientos trágicos. Enviudó en dos ocasiones y su tercer esposo la abandonó. Algunos de sus hijos murieron en condiciones violentas y ellaLibro: La vida de Maria Sabina - Alvaro Estrada misma resultó afectada al interponerse para salvar la vida de uno de ellos. Dos veces puso una tienda de alimentación en su natal Huautla y en ambas ocasiones tuvo que cerrar debido a los retrasos en los pagos de sus clientes. Pero aprendió a sobrepasar cada una de sus pérdidas y logró vivir sin rencores derrochando gran amor y compasión: «cuando veo cruzar en mi camino a aquel borracho que me hirió, lo saludo. Pobre, está descompuesto… es un hombre inservible. Su borrachera lo ha acabado», decía.

La primera vez que María comió hongos psilocibios era una niña y lo hizo empujada por el hambre, como ella misma le relató a su biógrafo Álvaro Estrada: en días ordinarios toda su familia apenas si comía frijoles, si es que había, o se conformaba con puras tortillas. Un día se fue al monte, encontró unos hongos y se los comió: «No teníamos nada: sólo hambre, sólo frío… Ni siquiera sabía si eran alimento o veneno. Pero sentía que me hablaban. Después de comerlos oí voces. Voces que venían de otro mundo». María Sabina y su hermana María Ana hicieron de aquella ingestión casual una costumbre: «En unas veces el abuelo y en otras mi madre llegaban al monte y nos recogían del suelo, tiradas o arrodilladas. Nunca nos regañaron ni nos golpearon por comer hongos, porque ellos sabían que no es bueno regañar a una persona que los ha tomado, ya que se le pueden provocar sentimientos encontrados y es posible que sienta que enloquece».

Tiempo después supo que los hongos «eran como Dios», que daban sabiduría y curaban las enfermedades y que los indios los tomaban desde muchísimos años atrás. Años más tarde, cuando enviudó por segunda vez, se entregó para siempre a la sabiduría de los hongos, para curar las enfermedades de la gente y para estar siempre cerca de Dios. «En verdad –afirma María Sabina– yo nací con mi destino: ser sabia. Y nunca fui a la escuela donde pudiera aprender a leer, a escribir o a hablar castellano. Mis padres únicamente hablaron la lengua mazateca. Nunca aprendí otra lengua. Además no sabía qué era la escuela, ni sabía si existía; y si la hubiera habido yo no habría ido, porque no había tiempo. Anteriormente se trabajaba mucho».

« Hay un mundo más allá del nuestro, un mundo invisible, lejano pero también cercano. Allí vive Dios, viven los muertos, los espíritus y los santos; es un mundo donde todo ha sucedido y todo se sabe. Ese mundo habla, tiene un lenguaje propio. Yo repito lo que me dice. Los hongos sagrados me llevan y me traen al mundo donde todo se sabe. Son ellos, los hongos sagrados, los que hablan en una forma que yo puedo entender. Yo les pregunto y ellos me responden. Cuando regreso del viaje, digo lo que ellos me han dicho, me han mostrado.» De esta reverente forma describe la conocida chamana mazateca, los poderes divinos de los hongos sagrados, que ella utilizó en sus ceremonias de origen ancestral.

 

El libro del conocimiento

El canto de María Sabina ha sido grabado y traducido en varias ocasiones. En gran parte su canto expresa sus cualidades personales, que le permiten curar e interpretar el poder divino a través de los hongos. Una pequeña parte de su canto puede darnos una idea de éste:

    «Soy mujer que hace tronar
    Soy mujer que hace sonar
    Soy mujer araña, mujer chuparrosa
    Soy mujer águila, mujer águila dueña
    Soy mujer que gira porque soy mujer remolino
    Soy mujer de un lugar encantado, sagrado,
    Porque soy mujer aerolito».

Pero los poderes sagrados del hongo no se muestran a todo el mundo, como expresa María Sabina en su biografía: «El Libro estaba ante mí, podía verlo pero no tocarlo. Intenté acariciarlo pero mis manos no tocaron nada. Me limité a contemplarlo y, al momento,María Sabina usaba los hongos mágicos en sus rituales, fue una chamana de la población de Huautla de Jiménez en Oaxaca (México) empecé a hablar. Entonces me di cuenta que estaba leyendo el Libro Sagrado del Lenguaje […]. Yo había alcanzado la perfección. Ya no era una simple aprendiz. Por eso, como un premio, como un nombramiento, se me había otorgado el Libro».

Este libro al que hace referencia María Sabina es conocido como amoxtli o «libro de la Sabiduría» que viene a ser un simbolismo de lo que las escuelas esotéricas denominan «registros akáshicos». Estos registros akáshicos son un nivel de conciencia donde se puede ver tanto el pasado como el futuro, en dicho nivel está registrado todo cuanto a ocurrido y todo cuanto ocurrirá en el Universo. Este nivel puede considerarse como información de los campos morfogenéticos de los que habla el biólogo Rupert Sheldrake o como un aspecto del inconsciente colectivo expuesto por Carl Gustav Jung.

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

 

LOS 10 MEJORES LIBROS SOBRE ENTEÓGENOS

LOS 10 MEJORES LIBROS SOBRE ENTEÓGENOS

Las plantas y los hongos que contienen alcaloides enteógenos han sido altamente estimados por la humanidad desde tiempos inmemoriales. Estos fueron fundamentales en los conceptos de salud, espiritualidad y bienestar hasta que fueron demonizados y rechazados por las instituciones culturales occidentales en el proceso del desarrollo del mundo moderno. Dicho maravilloso legado estuvo a punto de perderse para la cultura occidental. Afortunadamente los enteógenos fueron gradualmente “redescubiertos” por antropólogos, psicólogos, filósofos, farmacólogos y etnobotánicos desde los inicios del siglo XX. Sin embargo, el auténtico rol desempeñado por las plantas enteógenas sigue siendo relativamente poco explorado. De entre la literatura publicada en castellano sobre enteógenos hemos seleccionado varias obras que consideramos a fecha de hoy como los 10 mejores libros sobre enteógenos que han llegado a nuestras manos.

 

10) Cartografías de la experiencia enteogénica de J. C. Aguirre (ed.)

 

Empezamos la lista con un libro sinfónico repleto de posturas diversas, que antes que plantear respuestas definitivas pretende, sobre todo, abordar tanteos, aportar instrumentos y apuntar posibilidades. En esta obra se puede apreciar cómo en los últimos años han venido constatando un cartografias-experiencia-enteogenicaflorecimiento de diversos estudios sobre los efectos y contextos propios de las sustancias visionarias o enteógenos. 

Este libro está compuesto por artículos escritos por diversos autores, todos ellos centrándose en la experiencia enteogénica y abarcando numerosas temáticas relacionadas con este ámbito: desde la psicología transpersonal hasta el uso ritual de los enteógenos en la Grecia clásica, pasando por la psiconáutica, el chamanismo o la utilización moderna de la ayahuasca en un contexto occidental… Sin olvidar la conexión entre estados visionarios y el arte. Incluye diversas entrevistas (una de ellas con un miembro de la Iglesia Nativa Americana, en la que se utiliza el peyote como sacramento).

 • Nº de páginas: 348 págs.      • Editorial: AMARGORD      • ISBN: 9788487302640

 

9) Enciclopedia de las Sustancias Psicoactivas de Richard Rudgley

Esta Enciclopedia de las substancias psicoactivas proporciona una exploración accesible y amena sobre sustancias psicoactivas. Incluye más de cien entradas que cubren, entre otras cosas, el trasfondo químico y botánico de cada sustancia y sus efectos, tanto La enciclopedia de las substancias psicoactivasfisiológicos como psicológicos, en el consumidor. En particular, Richard Rudgley se centra en el papel cultural e histórico desempeñado por las substancias que modifican la mente y desafía a las creencias comunes que afirman que su uso constituye un fenómeno moderno.
Combinando la información más rigurosa con una notable cantidad de anécdotas, esta obra proporciona un nuevo enfoque desde el que abordar sustancias bien conocidas como la ayahuasca o el peyote, y también describe otras plantas alucinógenas y psicoactivas de cuya existencia casi nadie sabe nada. El resultado es una investigación detallada y minuciosa que será de gran interés para cualquiera que desee información acerca de una las actividades humanas más difundidas y antiguas pero también más incomprendidas: la investigación química sobre la modificación de los estados de conciencia. 
En la actualidad Richard Rudgley investiga los usos prehistóricos y antiguos de las plantas psicoactivas en el Pitt Rivers Museum de Oxford. Es autor de más de media docena de libros sobre las sociedades prehistóricas.

• Nº de páginas: 355 págs.      • Editorial: PAIDÓS IBÉRICA      • ISBN: 9788449306648

 

8) Peyote. El cactus divino de Edward F. Anderson

Este libro está considerado como el mejor libro monográfico e interdisciplinar sobre el peyote. Surgió tras largos años de investigación personal del autor, y está escrito con rigor, interés y amplitud de miras. Escrito con pasión, objetividad y evidente ánimo multidisciplinar, libro El Peyote. El cactus divinoEdward F. Anderson ahonda en la historia, los usos religiosos pasados y presentes, la etnobotánica, la farmacología y la situación legal de la planta sagrada de la Iglesia Nativa Americana (N.A.C), el famoso Lophophora williamsii. La sección más breve es la dedicada al cultivo. 
El peyote, para muchos nativos norteamericanos, conlleva la habilidad de abandonar la existencia física para comunicarse con los ancestros y “alcanzar la plenitud”. Cualquier persona interesada en aprender sobre los aspectos de esta planta encontrará este libro sencillamente esencial, un clásico imprescindible sobre el amplio universo que rodea al peyote. Este libro es alabado incluso por los miembros de la N.A.C.

• Nº de páginas: 254 págs.      • Editorial: LAERTES      • ISBN: 9788475845838

 

7) Ayahuasca. La enredadera del río celestial de Claudio Naranjo

Desde la California de los 60 hasta el corazón de la Amazonia, el Dr. Claudio Naranjo discípulo y sucesor de Fritz Perls, relata su revolucionaria experiencia en psicoterapia con plantas maestras. Los indígenas asháninka llaman a la ayahuasca hananeroca: la enredadera del río celestial. Un nombre que alude al libro - ayahuasc, la enredadera del rio celestialrío en que las almas de los muertos se bañan para volverse eternas. Las culturas chamánicas comprenden que, más allá de la cura de ciertas enfermedades, el “camino de la ayahuasca” sirve para aprender a trascender la vida. Desde la Amazonia colombiana hasta las aulas del Instituto Esalen, de los laboratorios de California a los rituales brasileños del Santo Daime, el Dr. Claudio Naranjo acumula cincuenta años de investigaciones con ayahuasca que ahora nos brinda en un relato claro y directo. Una obra que habla sin complejos sobre la relación entre sustancias psicoactivas y psicoterapia, y de cómo las plantas visionarias pueden ayudar a las personas a profundizar en su autoconocimiento y en sus procesos de maduración psicológica.
Un testimonio imprescindible para para todas aquellas personas que quieran conocer el asombroso trabajo en psicofarmacia y etnobotánica de toda una generación de psiquiatras pioneros en este campo.

• Nº de páginas: 536 págs.      • Editorial: Ediciones La Llave      • ISBN: 9788495496881

 

6) El manjar de los dioses de Terence McKenna

Alejado de los anteriores relatos de viajes psiconáuticos de Terence McKenna, más fantásticos y subjetivos, el tema central del presente ensayo es la evolución humana y su interacción con las plantas psicotrópicas, además de la crítica social que resulta de la forma en que se maneja el tema de las drogas en la actualidad y del rumbo que ha tomado el desarrollo humano. Este original trabajo, pues, ilustra los fundamentos de la búsqueda humana en pos del “manjar de los dioses”, y propone reemplazar el libro, el manjar de los diosesactual e inadaptado abuso de ciertas drogas por la comprensión chamánica, la reivindicación de la comunidad, la veneración por la naturaleza y un mayor autoconocimiento.  
El libro está organizado en cuatro partes (paraíso, pérdida del paraíso, extravío y recuperación del conocimiento). Así, en los tiempos míticos del Jardín del Edén, encontramos una perfilada hipótesis sobre la identificación de la planta del conocimiento, o el testimonio de la importancia del lenguaje en la conceptualización del mundo; en la sección referente al olvido paulatino de los enteógenos, McKenna, además de trazar las investigaciones existentes sobre la Grecia clásica y la religión brahmánica, también sugiere una nueva identificación botánica del Soma hindú, una interesante especulación sobre la Creta minoica. En este ensayo también podemos encontrar desarrollada su famosa “teoría del mono drogado”.

• Nº de páginas: 344 págs.      • Editorial: Ediciones Paidós      • ISBN: 9788475099675

 

5) Plantas Maestras. Guía de uso de enteógenos de José Luis López

Esta pequeña obra se diferencia del resto de libros sobre enteógenos en que es totalmente práctico. Está enfocado tanto en el uso espiritual como en el terapéutico, ya que tal y como sugiere J. L. López es a través del uso ritual de los enteógenos como se integran espiritualidad y terapia. Contiene información sobre el set y el setting, la figura del guía, la motivación LIBRO: PLANTAS MAESTRAS. GUÍA DE USO DE ENTEÓGENOS (2008)para la sesión, la dimensión espiritual de la psique, efectos de los enteógenos, precauciones y posibles riesgos. E igualmente nos muestra que podemos esperar de la integración de las experiencias con enteógenos.
La información que ofrece es muy útil, ya que es escasa en otras fuentes y resulta gratificante poder disponer de un manual que nos hable acerca de las precauciones y la preparación necesaria para este tipo de experiencias. Este es un libro claro, completo y bien organizado. El autor, investigador y terapeuta transpersonal, ha elaborado esta guía con conocimientos procedentes de su dilatada experiencia en el mundo del chamanismo, la religión o la psicología.

• Nº de páginas: 106 págs.      • Editorial: Autoedición      • ISBN: 9788461286164

 

4) Pharmacotheon de Jonathan Ott

El Pharmacotheon es una biblia obligatoria para todo el que esté interesado en obtener información científica y concisa sobre toda una amplia gama de plantas psicoactivas. La cantidad de información disponible en este libro es muy extensa y no menos sorprendente. Ott es toda una autoridad mundial en el estudio de los psicotropos tanto desde una perspectiva cultural y como etnobotánica. En esta obra libro pharmacotheon de jonathan ottdescribe a las sustancias enteógenas como uno de los mayores instrumentos capaces de ayudarnos a superar nuestra visión materialista del mundo, a la cual podemos atribuir, en última instancia, todos los grandes problemas de nuestro tiempo: contaminación del medio ambiente, abusos espirituales, políticos, sociales, conflictos bélicos, etc. Igualmente estas maravillas vegetales que la naturaleza ha concedido a la humanidad no deberían ser negadas a la sociedad contemporánea. De ahí la postura apasionada de Ott contra la prohibicionismo actual. 
Como dice J. Mª Fericgla: “Pharmacotheon consagra definitivamente a J. Ott como uno de los más importantes investigadores y autores contemporáneos dentro del ámbito de los estudios de la etnofarmacognosia, como él mismo ha bautizado”. 

 • Nº de páginas: 735 págs.      • Editorial: Libros De La Liebre De Marzo      • ISBN: 9788487403231

 

3) Psilocibes de José Carlos Bouso (ed.)

El lector encontrará en estas páginas la información más actualizada disponible hoy en día en castellano sobre los hongos psilocibios: usos y costumbres, consideraciones clínicas, efectos, placeres y riesgos, historia, estudios científicos, referentes culturales y artísticos, así como libro psilocibesidentificación de las especies presentes en la península ibérica, aspectos legales y experiencias subjetivas en torno a estas herramientas mágicas, vehículos sagrados de comunicación con el más allá capaces de derribar en cuestión de minutos cualquier idea preconcebida que tengamos acerca de la realidad.
El doctor José Carlos Bouso ha seleccionado cuidadosamente a los autores para ofrecer una amplia y rigurosa perspectiva, contrastada con abundante documentación, que le aporta al lector casi cualquier tipo información que quiera conocer relacionada con los hongos psilocibios. Firman los capítulos, por orden de aparición, Daniel Ciro, Òscar Parés, José Carlos Bouso y Magí Farré, Fernando Caudevilla, Igor Domsac, Diego de las Casas, Ignacio Seral y Joaquim Tarinas.

• Nº de páginas: 254 págs.      • Editorial: ULTRARADIO    

 

2) DMT: La molécula del espíritu de Rick Strassman

Probablemente uno de los libros más completos que existen en la actualidad sobre el DMT, el libro del Dr. Rick Strassman profundiza en el mundo del DMT, su ciencia y su potencial para usarse como herramienta terapéutica. libro DMT, la molécula del espirituRick Strassman es una de las pocas personas que han llevado a cabo investigaciones prohibidas por la DEA, sobre la ciencia detrás del DMT -uno de los psicodélicos más potentes conocidos por el hombre- así que si quieres saber sobre la increíble molécula del espíritu, este es el libro indicado.
De 1990 a 1995, Strassman realizó en la Universidad de Nuevo México estudios clínicos aprobados y financiados por el gobierno de los Estados Unidos, en los que inyectó a 60 voluntarios con dimetiltriptamina (DMT), uno de los psicodélicos más potentes que se conocen. Su recuento pormenorizado de esas sesiones constituye una interesantísima indagación sobre la naturaleza de la mente humana y el potencial terapéutico de los psicodélicos. La DMT, una sustancia química derivada de las plantas que se encuentra en la ayahuasca, una infusión visionaria del Amazonas, también es producida por el cerebro humano. Esta sustancia, liberada naturalmente por la glándula pineal, facilita al alma su entrada y salida del cuerpo y es una parte integrante de las experiencias del nacimiento y la muerte, así como de los estados superiores de meditación e incluso de la trascendencia sexual. Si se utiliza sabiamente, la DMT podría dar paso a un período de extraordinario progreso en la exploración científica de las regiones más místicas de la mente y el alma humanas.

• Nº de páginas: 390 págs.      • Editorial: Inner Traditions International      • ISBN: 9781594774454

 

1) Plantas de los dioses de R. E. Schultes y A. Hofmann

Este es uno de los libros más apreciados por los aficionados a la enteogenia. Y lo es tanto por la calidad de sus textos como por su cuidada edición, el sinnúmero de bellas imágenes que contiene, su gran formato y sus tapas duras. Escrito mano a mano por dos de las libro: Plantas de los dioses. Orígenes del uso de los alucinógenosgrandes eminencias del mundo enteogénico: R. E. Schultes, el padre de la etnobotánica, y A. Hofmann, descubridor de la LSD. El libro está planteado como un tratado divulgativo de gran calidad, más que como un estudio científico apto sólo para minorías especializadas.
¿Qué son los alucinógenos? ¿De dónde vienen? Las respuestas a estas preguntas preceden a un léxico de más de noventa plantas alucinógenas que han influido la visión del mundo de muchos pueblos que consideran estas plantas como regalo de los dioses. Para complementar este léxico botánico hay una guía de referencia que indica dónde se usa cada alucinógeno, quién lo usa y en qué circunstancia, cómo se prepara y qué efectos tiene. En una investigación etnográfica, Schultes y Hofmann, examinan el uso de catorce plantas alucinógenas importantes entre personas de sociedades no industrializadas que han conservado sus ritos religiosos de generación en generación.
‘Plantas de los dioses’ es un testimonio fascinante y conmovedor del uso que los hombres han hecho de los alucinógenos a lo largo de su historia, y a todo lo ancho del planeta. Incluye también los descubrimientos antropológicos y bioquímicos más recientes.

• Nº de páginas: 208 págs.      • Editorial:  Fondo De Cultura Económica      • ISBN: 9789681663032

 

 

BOTÁNICA SAGRADA: EL HONGO Y LA CRUZ

BOTÁNICA SAGRADA: EL HONGO Y LA CRUZ

Resulta muy interesante el hecho de que las herramientas que alteran la conciencia hayan sido vinculadas con la religión, y cabe la posibilidad de que hayan sido la causa de muchos de los orígenes religiosos, que tras haberse arraigado en la historia, prosiguieron como religiones una vez olvidados sus orígenes enteogénicos. Grandes Investigadores como Robert Graves, Gordon Wasson y Alan Watts han sugerido que la mayoría de las religiones puede que hayan surgido de estas teofanías «químicamente inducidas».

Estas investigaciones deben enmarcarse dentro de la defensa de la libertad de expresión y del derecho de los investigadores a cuestionar las creencias religiosas vigentes. Aunque existen casos de investigadores que aun pensando que la gente merecía conocer el origen real de su religión, y que ello la liberaría de sus ataduras y les induciría a pensar libremente, fueron demonizados al ser interpretados literalmente, perdiéndose el objetivo de sus investigaciones, como fue el caso de John M. Allegro.

 

LA HEREJÍA DE JOHN ALLEGRO

John AllegroEl filólogo inglés John M. Allegro (fallecido en 1988) participó en el equipo encargado de estudiar, traducir y editar los Manuscritos del Mar Muerto. Allegro, la única persona laica de dicho equipo, entró pronto en conflicto con sus colegas todos religiosos. Tras la publicación en 1970 de su libro Sacred Mushroom and the Cross, cuya tesis principal sorprendió a todos e indignó a muchos, Allegro, consideraba el Nuevo Testamento como una hábil fusión de materiales folclóricos, míticos, mágicos e históricos. Utilizando su habilidad como filólogo comparatista, buscó los orígenes de la terminología bíblica en la lengua sumeria, lo que le llevó a una novedosa reinterpretación de muchos pasajes bíblicos y de los propios textos que tradujo de los famosos manuscritos del mar muerto.

Allegro intento demostrar que el cristianismo es en origen una religión basada en el culto de la fertilidad, cuyo rito más importante es la ingestión de un hongo enteógeno, concretamente la amanita muscaria, para entrar en comunión con Dios. Enteógeno que los esenios y otros grupos religiosos de la época se ha descubierto que utilizaban para entrar en comunión con la divinidad. Según Allegro, el personaje que los Evangelios llaman Jesús nunca tuvo existencia histórica, y es en realidad una forma de referirse en clave a la amanita muscaria. 

el hongo y la cruz - John AllegroLa publicación de este libro acabó con su carrera y Allegro, a pesar de convertirse en una figura de culto para unos pocos, cayó en el descrédito, acusado de haber abandonado el método científico para enriquecerse con una propuesta sensacionalista e inverosímil. Los ataques llegaron desde muchos frentes.
Su hija, Judith Anne Brown, ha defendido la autenticidad de las investigaciones de su padre y la solidez de sus tesis en su libro John Marco Allegro: The Maverick of the Dead Sea Scrolls
Toda esta polémica hizo que aportaciones posteriores de Allegro, como su libro de 1979 Los Manuscritos del Mar Muerto y el mito cristiano (1979) fueran recibidas con escepticismo y hostilidad. En este libro tardío, Allegro examina el tema de la luz divina y su continuidad desde la religión solar egipcia hasta los gnósticos, pasando por el Nuevo Testamento. Vuelve a defender que Jesucristo es un personaje de ficción, construido a partir del Maestro de Justicia de los esenios.

 

LOS ARQUETIPOS SE PERPETÚAN EN EL TIEMPO

Dos investigadores, Jan Irvin y Andrew Rutajit publicaron en 2006 el libro Astrotheology & Shamanism, trabajo que reivindica algunas de las tesis de Allegro y aduce en su favor nuevas evidencias de carácter iconográfico. Lo cierto es que el universo de los arquetipos, los mitos, las metáforas y las alegorías confluyen en el tiempo y el espacio. La historia, la mitología y la psique se funden en el inconsciente colectivo que nos brinda una amalgama de potencialidades simbólicas que se superponen creando un complejo sustrato o entramado simbólico. Este sustrato simbólico emerge con gran fuerza en diferentes periodos de la historia de la humanidad y, con el transcurrir del tiempo, lo mítico deja de ser tangible para volver a pertenecer al mundo interior. Por lo que este mundo invisible y arquetípico sin guía ni iniciación, es fácil que sea mal interpretado, ignorado o totalmente rechazado.

Aun así, rastreando e indagando a través de toda la historia y sus mitos, podemos encontrar infinidad de ejemplos del uso de la botánica sagrada como llaves a este mundo interno. Se puede encontrar todo un despliegue de ocultamientos y codificaciones por medio de metáforas y símbolos para que su uso no caiga en las manos equivocadas. En sus orígenes la gran mayoría de las religiones que han usado los enteógenos como comunión los empleaban únicamente en los Misterios Mayores, a los que sólo tenían acceso exclusivo un grupo de personas: los iniciados y los hierofantes.

Sabemos de algunos casos como el Soma, el Kykeón o la hierba Moly que permanecen sin identidad vegetal conocida. Afortunadamente algunos usos de otros vegetales sagrados han perdurado hasta nuestros días. Los ejemplos más cercanos para nosotros son las ceremonias de ayahuasca en la cuenca amazónica, el sacramento del peyote de los huicholes o de la Iglesia Nativa Americana, el pituri de los aborígenes australianos o la tradición mexicana que utiliza los hongos sagrados o «Carne de Dios» entre otros.
Quizás, si dejáramos de pensar de una forma tan lineal, tan literal y nos abriéramos a la metáfora y el simbolismo, podríamos descubrir grandes verdades ocultas en textos que obviamente fueron codificados para que sólo unos pocos entendieran lo que en ellos hay escrito.

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

 

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