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En busca de los hongos sagrados

En busca de los hongos sagrados

En la década de los años treinta el antropólogo Robert Weitlaner obtuvo especímenes de los hongos que posteriormente fueron investigados por los etnobotánicos Blas Pablo Reko y Richard Schultes. La misma hija de Weitlaner estuvo presente como observadora en una ceremonia nativa de hongos en el año 1939, pero sin llegar a tomar parte en ella. Después de la Segunda Guerra Mundial recuperaron el hilo el etnomicólogo R. Gordon Wasson y su mujer Valentina, que visitaron México en 1953 en busca de los hongos sagrados, después de que el escritor Robert Graves les reseñara en una de sus cartas una referencia a la existencia del culto. Se trató del primero de los numerosos viajes de campo del matrimonio Wasson, que revelarían en los años siguientes los hongos al mundo occidental en general.

En 1955 Wasson conoce a la curandera mazateca Maria Sabina, que se convertirá en su guía espiritual en el fantástico mundo de los hongos sagrados. Un año después el micólogo francés Roger Heim y el etnólogo Strasser Pean acompañan a los Wasson en una nueva expedición, circunscrita principalmente a Huautla de Jiménez, en la Sierra Mazateca. Heim y su ayudante Cailleux, tras obtener cepas y esporas mexicanas, logran producir hongos enteógenos en su laboratorio, los analizaron y experimentaron personalmente sus efectos; a mismo tiempo escriben monografías científicas y artículos de divulgación resultado de sus investigaciones. Posteriormente, el profesor italiano Hugo Cerletti estudió con sus colegas las propiedades farmacológicas y fisiológicas del hongo y los miembros de la Academia de París, bajo la dirección del doctor Jean Delay, experimentan los efectos de la psilocibina en personas normales y enfermos mentales.

 

Veladas mazatecas

En nuestros días, la ceremonia de los hongos de los indios mazatecas del noreste de Oaxaca muestra un marcado carácter sagrado que ha persistido desde la conquista. Los mazatecas llaman a los hongos nti-si-tho, que significa «honorable objeto que sale de la tierra». Creen que el hongo sale de la tierra mágicamente y que ha sido enviado desde el cielo por mediación del rayo. Tal como lo cuenta un poeta indígena, «el pequeño hongo viene de sí mismo, nadie sabe de dónde ni cuándo viene, como el viento, sin que se sepa cómo ni porqué».
Las ceremonias mazatecas son conocidas como veladas, duran toda una noche y están dirigidas por un chamán, que puede ser hombre o mujer. Las veladas se realizan preferentemente en ayunas, frente a un altar con imágenes de santos, la Virgen María o Jesucristo tenuemente iluminados con velas. Se quema copal y se entonan diversos cantos y plegarias tendientes a procurar el restablecimiento del enfermo. La ceremonia a menudo va acompañada de un ritual de curación, en el transcurso del cual el oficiante, gracias a los poderes que le confieren los hongos sagrados, se comunica con las fuerzas espirituales que le dicen cómo efectuar la sanación de los enfermos. La veneración de que es objeto la ceremonia de los hongos es tanto o más profunda que la que rodea las ceremonias de cualquier gran religión conocida; incluso cuando éstos se recolectan, conlleva una serie de normas rituales, como que una mujer virgen se encargue de recoger los hongos sagrados en las húmedas colinas durante la luna nueva y antes del alba.

Los ritos típicos de los hongos sagrados mexicanos no se caracterizan por el tipo de participación colectiva e interrelación que se da, por ejemplo, en los rituales del peyote y otras plantas sagradas. En los rituales de curación suelen participar una o muy pocas personas, el chamán o sabio actúa como intérprete de las visiones y guía al paciente en la compresión de su estado alterado, quien generalmente ha consumido menor cantidad de hongos que el curandero. En las ceremonias de adivinación, sin embargo, es el curandero únicamente el que suele ingerir los hongos.

 

María Sabina, la sabia de los hongos

La vida de María Sabina (1894-1985) fue bastante dura y estuvo marcada por la pobreza y una saga de acontecimientos trágicos. Enviudó en dos ocasiones y su tercer esposo la abandonó. Algunos de sus hijos murieron en condiciones violentas y ella misma resultó afectada al interponerse para salvar la vida de uno de ellos. Dos veces puso una tienda de abarrotes en su natal Huautla y en ambas ocasiones tuvo que cerrar debido a los retrasos en los pagos de sus clientes. Pero aprendió a sobrepasar cada una de sus pérdidas y logró vivir sin rencores derrochando gran compasión: «cuando veo cruzar en mi camino a aquel borracho que me hirió, lo saludo. Pobre, está descompuesto… es un hombre inservible. Su borrachera lo ha acabado», decía.

La primera vez que María comió hongos psilocibios era una niña y lo hizo empujada por el hambre, como ella misma le relató a su biógrafo Álvaro Estrada: en días ordinarios toda su familia apenas si comía frijoles, si es que había, o se conformaba con puras tortillas. Un día se fue al monte, encontró unos hongos y se los comió: «No teníamos nada: sólo hambre, sólo frío… Ni siquiera sabía si eran alimento o veneno. Pero sentía que me hablaban. Después de comerlos oí voces. Voces que venían de otro mundo». María Sabina y su hermana María Ana hicieron de aquella ingestión casual una costumbre: «En unas veces el abuelo y en otras mi madre llegaban al monte y nos recogían del suelo, tiradas o arrodilladas. Nunca nos regañaron ni nos golpearon por comer hongos, porque ellos sabían que no es bueno regañar a una persona que los ha tomado, ya que se le pueden provocar sentimientos encontrados y es posible que sienta que enloquece».

Tiempo después supo que los hongos «eran como Dios», que daban sabiduría y curaban las enfermedades y que los indios los tomaban desde muchísimos años atrás. Años más tarde, cuando enviudó por segunda vez, se entregó para siempre a la sabiduría de los hongos, para curar las enfermedades de la gente y para estar siempre cerca de Dios. «En verdad –afirma María Sabina– yo nací con mi destino: ser sabia. Y nunca fui a la escuela donde pudiera aprender a leer, a escribir o a hablar castellano. Mis padres únicamente hablaron la lengua mazateca. Nunca aprendí otra lengua. Además no sabía qué era la escuela, ni sabía si existía; y si la hubiera habido yo no habría ido, porque no había tiempo. Anteriormente se trabajaba mucho».

« Hay un mundo más allá del nuestro, un mundo invisible, lejano pero también cercano. Allí vive Dios, viven los muertos, los espíritus y los santos; es un mundo donde todo ha sucedido y todo se sabe. Ese mundo habla, tiene un lenguaje propio. Yo repito lo que me dice. Los hongos sagrados me llevan y me traen al mundo donde todo se sabe. Son ellos, los hongos sagrados, los que hablan en una forma que yo puedo entender. Yo les pregunto y ellos me responden. Cuando regreso del viaje, digo lo que ellos me han dicho, me han mostrado.» De esta reverente forma describe la conocida chamana mazateca, los poderes divinos de los hongos sagrados, que ella utilizó en sus ceremonias de origen ancestral.

El canto de María Sabina ha sido grabado y traducido en varias ocasiones. En gran parte su canto expresa sus cualidades personales, que le permiten curar e interpretar el poder divino a través de los hongos. Una pequeña parte de su canto puede darnos una idea de éste:

    «Soy mujer que hace tronar
    Soy mujer que hace sonar
    Soy mujer araña, mujer chuparrosa
    Soy mujer águila, mujer águila dueña
    Soy mujer que gira porque soy mujer remolino
    Soy mujer de un lugar encantado, sagrado,
    Porque soy mujer aerolito».

Pero los poderes sagrados del hongo no se muestran a todo el mundo, como expresa María Sabina en su autobiografía: «El Libro estaba ante mí, podía verlo pero no tocarlo. Intenté acariciarlo pero mis manos no tocaron nada. Me limité a contemplarlo y, al momento, empecé a hablar. Entonces me di cuenta que estaba leyendo el Libro Sagrado del Lenguaje (… ).Yo había alcanzado la perfección. Ya no era una simple aprendiz. Por eso, como un premio, como un nombramiento, se me había otorgado el Libro».

Este libro al que hace referencia María Sabina es conocido como amoxtli o «libro de la Sabiduría» que viene a ser un simbolismo de lo que las escuelas esotéricas denominan «registros akásicos». Estos registros akásicos son un nivel de conciencia donde se puede ver tanto el pasado como el futuro, en dicho nivel está registrado todo cuanto a ocurrido y todo cuanto ocurrirá en el Universo. Este nivel puede considerarse como información del holograma universal o como un aspecto del inconsciente colectivo.

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

 

Los 10 mejores libros sobre enteógenos

Los 10 mejores libros sobre enteógenos

Las plantas y los hongos que contienen alcaloides enteógenos han sido altamente estimados por la humanidad desde tiempos inmemoriales. Estos fueron fundamentales en los conceptos de salud, espiritualidad y bienestar hasta que fueron demonizados y rechazados por las instituciones culturales occidentales en el proceso del desarrollo del mundo moderno. Dicho maravilloso legado estuvo a punto de perderse para la cultura occidental. Afortunadamente los enteógenos fueron gradualmente “redescubiertos” por antropólogos, psicólogos, filósofos, farmacólogos y etnobotánicos desde los inicios del siglo XX. Sin embargo, el auténtico rol desempeñado por las plantas enteógenas sigue siendo relativamente poco explorado. De entre la literatura publicada en castellano sobre enteógenos hemos seleccionado varias obras que consideramos a fecha de hoy como los 10 mejores libros sobre enteógenos que han llegado a nuestras manos.

 

10) Cartografías de la experiencia enteogénica de J. C. Aguirre (ed.)

 

Empezamos la lista con un libro sinfónico repleto de posturas diversas, que antes que plantear respuestas definitivas pretende, sobre todo, abordar tanteos, aportar instrumentos y apuntar posibilidades. En esta obra se puede apreciar cómo en los últimos años han venido constatando un cartografias-experiencia-enteogenicaflorecimiento de diversos estudios sobre los efectos y contextos propios de las sustancias visionarias o enteógenos. 

Este libro está compuesto por artículos escritos por diversos autores, todos ellos centrándose en la experiencia enteogénica y abarcando numerosas temáticas relacionadas con este ámbito: desde la psicología transpersonal hasta el uso ritual de los enteógenos en la Grecia clásica, pasando por la psiconáutica, el chamanismo o la utilización moderna de la ayahuasca en un contexto occidental… Sin olvidar la conexión entre estados visionarios y el arte. Incluye diversas entrevistas (una de ellas con un miembro de la Iglesia Nativa Americana, en la que se utiliza el peyote como sacramento).

 • Nº de páginas: 348 págs.      • Editorial: AMARGORD      • ISBN: 9788487302640

 

9) Enciclopedia de las Sustancias Psicoactivas de Richard Rudgley

Esta Enciclopedia de las substancias psicoactivas proporciona una exploración accesible y amena sobre sustancias psicoactivas. Incluye más de cien entradas que cubren, entre otras cosas, el trasfondo químico y botánico de cada sustancia y sus efectos, tanto La enciclopedia de las substancias psicoactivasfisiológicos como psicológicos, en el consumidor. En particular, Richard Rudgley se centra en el papel cultural e histórico desempeñado por las substancias que modifican la mente y desafía a las creencias comunes que afirman que su uso constituye un fenómeno moderno.
Combinando la información más rigurosa con una notable cantidad de anécdotas, esta obra proporciona un nuevo enfoque desde el que abordar sustancias bien conocidas como la ayahuasca o el peyote, y también describe otras plantas alucinógenas y psicoactivas de cuya existencia casi nadie sabe nada. El resultado es una investigación detallada y minuciosa que será de gran interés para cualquiera que desee información acerca de una las actividades humanas más difundidas y antiguas pero también más incomprendidas: la investigación química sobre la modificación de los estados de conciencia. 
En la actualidad Richard Rudgley investiga los usos prehistóricos y antiguos de las plantas psicoactivas en el Pitt Rivers Museum de Oxford. Es autor de más de media docena de libros sobre las sociedades prehistóricas.

• Nº de páginas: 355 págs.      • Editorial: PAIDÓS IBÉRICA      • ISBN: 9788449306648

 

8) Peyote. El cactus divino de Edward F. Anderson

Este libro está considerado como el mejor libro monográfico e interdisciplinar sobre el peyote. Surgió tras largos años de investigación personal del autor, y está escrito con rigor, interés y amplitud de miras. Escrito con pasión, objetividad y evidente ánimo multidisciplinar, libro El Peyote. El cactus divinoEdward F. Anderson ahonda en la historia, los usos religiosos pasados y presentes, la etnobotánica, la farmacología y la situación legal de la planta sagrada de la Iglesia Nativa Americana (N.A.C), el famoso Lophophora williamsii. La sección más breve es la dedicada al cultivo. 
El peyote, para muchos nativos norteamericanos, conlleva la habilidad de abandonar la existencia física para comunicarse con los ancestros y “alcanzar la plenitud”. Cualquier persona interesada en aprender sobre los aspectos de esta planta encontrará este libro sencillamente esencial, un clásico imprescindible sobre el amplio universo que rodea al peyote. Este libro es alabado incluso por los miembros de la N.A.C.

• Nº de páginas: 254 págs.      • Editorial: LAERTES      • ISBN: 9788475845838

 

7) Ayahuasca. La enredadera del río celestial de Claudio Naranjo

Desde la California de los 60 hasta el corazón de la Amazonia, el Dr. Claudio Naranjo discípulo y sucesor de Fritz Perls, relata su revolucionaria experiencia en psicoterapia con plantas maestras. Los indígenas asháninka llaman a la ayahuasca hananeroca: la enredadera del río celestial. Un nombre que alude al libro - ayahuasc, la enredadera del rio celestialrío en que las almas de los muertos se bañan para volverse eternas. Las culturas chamánicas comprenden que, más allá de la cura de ciertas enfermedades, el “camino de la ayahuasca” sirve para aprender a trascender la vida. Desde la Amazonia colombiana hasta las aulas del Instituto Esalen, de los laboratorios de California a los rituales brasileños del Santo Daime, el Dr. Claudio Naranjo acumula cincuenta años de investigaciones con ayahuasca que ahora nos brinda en un relato claro y directo. Una obra que habla sin complejos sobre la relación entre sustancias psicoactivas y psicoterapia, y de cómo las plantas visionarias pueden ayudar a las personas a profundizar en su autoconocimiento y en sus procesos de maduración psicológica.
Un testimonio imprescindible para para todas aquellas personas que quieran conocer el asombroso trabajo en psicofarmacia y etnobotánica de toda una generación de psiquiatras pioneros en este campo.

• Nº de páginas: 536 págs.      • Editorial: Ediciones La Llave      • ISBN: 9788495496881

 

6) El manjar de los dioses de Terence McKenna

Alejado de los anteriores relatos de viajes psiconáuticos de Terence McKenna, más fantásticos y subjetivos, el tema central del presente ensayo es la evolución humana y su interacción con las plantas psicotrópicas, además de la crítica social que resulta de la forma en que se maneja el tema de las drogas en la actualidad y del rumbo que ha tomado el desarrollo humano. Este original trabajo, pues, ilustra los fundamentos de la búsqueda humana en pos del “manjar de los dioses”, y propone reemplazar el libro, el manjar de los diosesactual e inadaptado abuso de ciertas drogas por la comprensión chamánica, la reivindicación de la comunidad, la veneración por la naturaleza y un mayor autoconocimiento.  
El libro está organizado en cuatro partes (paraíso, pérdida del paraíso, extravío y recuperación del conocimiento). Así, en los tiempos míticos del Jardín del Edén, encontramos una perfilada hipótesis sobre la identificación de la planta del conocimiento, o el testimonio de la importancia del lenguaje en la conceptualización del mundo; en la sección referente al olvido paulatino de los enteógenos, McKenna, además de trazar las investigaciones existentes sobre la Grecia clásica y la religión brahmánica, también sugiere una nueva identificación botánica del Soma hindú, una interesante especulación sobre la Creta minoica. En este ensayo también podemos encontrar desarrollada su famosa “teoría del mono drogado”.

• Nº de páginas: 344 págs.      • Editorial: Ediciones Paidós      • ISBN: 9788475099675

 

5) Plantas Maestras. Guía de uso de enteógenos de José Luis López

Esta pequeña obra se diferencia del resto de libros sobre enteógenos en que es totalmente práctico. Está enfocado tanto en el uso espiritual como en el terapéutico, ya que tal y como sugiere J. L. López es a través del uso ritual de los enteógenos como se integran espiritualidad y terapia. Contiene información sobre el set y el setting, la figura del guía, la motivación LIBRO: PLANTAS MAESTRAS. GUÍA DE USO DE ENTEÓGENOS (2008)para la sesión, la dimensión espiritual de la psique, efectos de los enteógenos, precauciones y posibles riesgos. E igualmente nos muestra que podemos esperar de la integración de las experiencias con enteógenos.
La información que ofrece es muy útil, ya que es escasa en otras fuentes y resulta gratificante poder disponer de un manual que nos hable acerca de las precauciones y la preparación necesaria para este tipo de experiencias. Este es un libro claro, completo y bien organizado. El autor, investigador y terapeuta transpersonal, ha elaborado esta guía con conocimientos procedentes de su dilatada experiencia en el mundo del chamanismo, la religión o la psicología.

• Nº de páginas: 106 págs.      • Editorial: Autoedición      • ISBN: 9788461286164

 

4) Pharmacotheon de Jonathan Ott

El Pharmacotheon es una biblia obligatoria para todo el que esté interesado en obtener información científica y concisa sobre toda una amplia gama de plantas psicoactivas. La cantidad de información disponible en este libro es muy extensa y no menos sorprendente. Ott es toda una autoridad mundial en el estudio de los psicotropos tanto desde una perspectiva cultural y como etnobotánica. En esta obra libro pharmacotheon de jonathan ottdescribe a las sustancias enteógenas como uno de los mayores instrumentos capaces de ayudarnos a superar nuestra visión materialista del mundo, a la cual podemos atribuir, en última instancia, todos los grandes problemas de nuestro tiempo: contaminación del medio ambiente, abusos espirituales, políticos, sociales, conflictos bélicos, etc. Igualmente estas maravillas vegetales que la naturaleza ha concedido a la humanidad no deberían ser negadas a la sociedad contemporánea. De ahí la postura apasionada de Ott contra la prohibicionismo actual. 
Como dice J. Mª Fericgla: “Pharmacotheon consagra definitivamente a J. Ott como uno de los más importantes investigadores y autores contemporáneos dentro del ámbito de los estudios de la etnofarmacognosia, como él mismo ha bautizado”. 

 • Nº de páginas: 735 págs.      • Editorial: Libros De La Liebre De Marzo      • ISBN: 9788487403231

 

3) Psilocibes de José Carlos Bouso (ed.)

El lector encontrará en estas páginas la información más actualizada disponible hoy en día en castellano sobre los hongos psilocibios: usos y costumbres, consideraciones clínicas, efectos, placeres y riesgos, historia, estudios científicos, referentes culturales y artísticos, así como libro psilocibesidentificación de las especies presentes en la península ibérica, aspectos legales y experiencias subjetivas en torno a estas herramientas mágicas, vehículos sagrados de comunicación con el más allá capaces de derribar en cuestión de minutos cualquier idea preconcebida que tengamos acerca de la realidad.
El doctor José Carlos Bouso ha seleccionado cuidadosamente a los autores para ofrecer una amplia y rigurosa perspectiva, contrastada con abundante documentación, que le aporta al lector casi cualquier tipo información que quiera conocer relacionada con los hongos psilocibios. Firman los capítulos, por orden de aparición, Daniel Ciro, Òscar Parés, José Carlos Bouso y Magí Farré, Fernando Caudevilla, Igor Domsac, Diego de las Casas, Ignacio Seral y Joaquim Tarinas.

• Nº de páginas: 254 págs.      • Editorial: ULTRARADIO    

 

2) DMT: La molécula del espíritu de Rick Strassman

Probablemente uno de los libros más completos que existen en la actualidad sobre el DMT, el libro del Dr. Rick Strassman profundiza en el mundo del DMT, su ciencia y su potencial para usarse como herramienta terapéutica. libro DMT, la molécula del espirituRick Strassman es una de las pocas personas que han llevado a cabo investigaciones prohibidas por la DEA, sobre la ciencia detrás del DMT -uno de los psicodélicos más potentes conocidos por el hombre- así que si quieres saber sobre la increíble molécula del espíritu, este es el libro indicado.
De 1990 a 1995, Strassman realizó en la Universidad de Nuevo México estudios clínicos aprobados y financiados por el gobierno de los Estados Unidos, en los que inyectó a 60 voluntarios con dimetiltriptamina (DMT), uno de los psicodélicos más potentes que se conocen. Su recuento pormenorizado de esas sesiones constituye una interesantísima indagación sobre la naturaleza de la mente humana y el potencial terapéutico de los psicodélicos. La DMT, una sustancia química derivada de las plantas que se encuentra en la ayahuasca, una infusión visionaria del Amazonas, también es producida por el cerebro humano. Esta sustancia, liberada naturalmente por la glándula pineal, facilita al alma su entrada y salida del cuerpo y es una parte integrante de las experiencias del nacimiento y la muerte, así como de los estados superiores de meditación e incluso de la trascendencia sexual. Si se utiliza sabiamente, la DMT podría dar paso a un período de extraordinario progreso en la exploración científica de las regiones más místicas de la mente y el alma humanas.

• Nº de páginas: 390 págs.      • Editorial: Inner Traditions International      • ISBN: 9781594774454

 

1) Plantas de los dioses de R. E. Schultes y A. Hofmann

Este es uno de los libros más apreciados por los aficionados a la enteogenia. Y lo es tanto por la calidad de sus textos como por su cuidada edición, el sinnúmero de bellas imágenes que contiene, su gran formato y sus tapas duras. Escrito mano a mano por dos de las libro: Plantas de los dioses. Orígenes del uso de los alucinógenosgrandes eminencias del mundo enteogénico: R. E. Schultes, el padre de la etnobotánica, y A. Hofmann, descubridor de la LSD. El libro está planteado como un tratado divulgativo de gran calidad, más que como un estudio científico apto sólo para minorías especializadas.
¿Qué son los alucinógenos? ¿De dónde vienen? Las respuestas a estas preguntas preceden a un léxico de más de noventa plantas alucinógenas que han influido la visión del mundo de muchos pueblos que consideran estas plantas como regalo de los dioses. Para complementar este léxico botánico hay una guía de referencia que indica dónde se usa cada alucinógeno, quién lo usa y en qué circunstancia, cómo se prepara y qué efectos tiene. En una investigación etnográfica, Schultes y Hofmann, examinan el uso de catorce plantas alucinógenas importantes entre personas de sociedades no industrializadas que han conservado sus ritos religiosos de generación en generación.
‘Plantas de los dioses’ es un testimonio fascinante y conmovedor del uso que los hombres han hecho de los alucinógenos a lo largo de su historia, y a todo lo ancho del planeta. Incluye también los descubrimientos antropológicos y bioquímicos más recientes.

• Nº de páginas: 208 págs.      • Editorial:  Fondo De Cultura Económica      • ISBN: 9789681663032

 

 

Botánica sagrada: El hongo y la cruz

Botánica sagrada: El hongo y la cruz

Resulta muy interesante el hecho de que las herramientas que alteran la conciencia hayan sido vinculadas con la religión, y cabe la posibilidad de que hayan sido la causa de muchos de los orígenes religiosos, que tras haberse arraigado en la historia, prosiguieron como religiones una vez olvidados sus orígenes enteogénicos. Grandes Investigadores como Robert Graves, Gordon Wasson y Alan Watts han sugerido que la mayoría de las religiones puede que hayan surgido de estas teofanías «químicamente inducidas».

Estas investigaciones deben enmarcarse dentro de la defensa de la libertad de expresión y del derecho de los investigadores a cuestionar las creencias religiosas vigentes. Aunque existen casos de investigadores que aun pensando que la gente merecía conocer el origen real de su religión, y que ello la liberaría de sus ataduras y les induciría a pensar libremente, fueron demonizados al ser interpretados literalmente, perdiéndose el objetivo de sus investigaciones, como fue el caso de John M. Allegro.

 

LA HEREJÍA DE JOHN ALLEGRO

John AllegroEl filólogo inglés John M. Allegro (fallecido en 1988) participó en el equipo encargado de estudiar, traducir y editar los Manuscritos del Mar Muerto. Allegro, la única persona laica de dicho equipo, entró pronto en conflicto con sus colegas todos religiosos. Tras la publicación en 1970 de su libro Sacred Mushroom and the Cross, cuya tesis principal sorprendió a todos e indignó a muchos, Allegro, consideraba el Nuevo Testamento como una hábil fusión de materiales folclóricos, míticos, mágicos e históricos. Utilizando su habilidad como filólogo comparatista, buscó los orígenes de la terminología bíblica en la lengua sumeria, lo que le llevó a una novedosa reinterpretación de muchos pasajes bíblicos y de los propios textos que tradujo de los famosos manuscritos del mar muerto.

Allegro intento demostrar que el cristianismo es en origen una religión basada en el culto de la fertilidad, cuyo rito más importante es la ingestión de un hongo enteógeno, concretamente la amanita muscaria, para entrar en comunión con Dios. Enteógeno que los esenios y otros grupos religiosos de la época se ha descubierto que utilizaban para entrar en comunión con la divinidad. Según Allegro, el personaje que los Evangelios llaman Jesús nunca tuvo existencia histórica, y es en realidad una forma de referirse en clave a la amanita muscaria. 

el hongo y la cruz - John AllegroLa publicación de este libro acabó con su carrera y Allegro, a pesar de convertirse en una figura de culto para unos pocos, cayó en el descrédito, acusado de haber abandonado el método científico para enriquecerse con una propuesta sensacionalista e inverosímil. Los ataques llegaron desde muchos frentes.
Su hija, Judith Anne Brown, ha defendido la autenticidad de las investigaciones de su padre y la solidez de sus tesis en su libro John Marco Allegro: The Maverick of the Dead Sea Scrolls
Toda esta polémica hizo que aportaciones posteriores de Allegro, como su libro de 1979 Los Manuscritos del Mar Muerto y el mito cristiano (1979) fueran recibidas con escepticismo y hostilidad. En este libro tardío, Allegro examina el tema de la luz divina y su continuidad desde la religión solar egipcia hasta los gnósticos, pasando por el Nuevo Testamento. Vuelve a defender que Jesucristo es un personaje de ficción, construido a partir del Maestro de Justicia de los esenios.

 

LOS ARQUETIPOS SE PERPETÚAN EN EL TIEMPO

Dos investigadores, Jan Irvin y Andrew Rutajit publicaron en 2006 el libro Astrotheology & Shamanism, trabajo que reivindica algunas de las tesis de Allegro y aduce en su favor nuevas evidencias de carácter iconográfico. Lo cierto es que el universo de los arquetipos, los mitos, las metáforas y las alegorías confluyen en el tiempo y el espacio. La historia, la mitología y la psique se funden en el inconsciente colectivo que nos brinda una amalgama de potencialidades simbólicas que se superponen creando un complejo sustrato o entramado simbólico. Este sustrato simbólico emerge con gran fuerza en diferentes periodos de la historia de la humanidad y, con el transcurrir del tiempo, lo mítico deja de ser tangible para volver a pertenecer al mundo interior. Por lo que este mundo invisible y arquetípico sin guía ni iniciación, es fácil que sea mal interpretado, ignorado o totalmente rechazado.

Aun así, rastreando e indagando a través de toda la historia y sus mitos, podemos encontrar infinidad de ejemplos del uso de la botánica sagrada como llaves a este mundo interno. Se puede encontrar todo un despliegue de ocultamientos y codificaciones por medio de metáforas y símbolos para que su uso no caiga en las manos equivocadas. En sus orígenes la gran mayoría de las religiones que han usado los enteógenos como comunión los empleaban únicamente en los Misterios Mayores, a los que sólo tenían acceso exclusivo un grupo de personas: los iniciados y los hierofantes.

Sabemos de algunos casos como el Soma, el Kykeón o la hierba Moly que permanecen sin identidad vegetal conocida. Afortunadamente algunos usos de otros vegetales sagrados han perdurado hasta nuestros días. Los ejemplos más cercanos para nosotros son las ceremonias de ayahuasca en la cuenca amazónica, el sacramento del peyote de los huicholes o de la Iglesia Nativa Americana, el pituri de los aborígenes australianos o la tradición mexicana que utiliza los hongos sagrados o «Carne de Dios» entre otros.
Quizás, si dejáramos de pensar de una forma tan lineal, tan literal y nos abriéramos a la metáfora y el simbolismo, podríamos descubrir grandes verdades ocultas en textos que obviamente fueron codificados para que sólo unos pocos entendieran lo que en ellos hay escrito.

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

La amanita muscaria y el origen de la navidad

La amanita muscaria y el origen de la navidad

¿ESTÁ LA NAVIDAD FUNDAMENTADA EN EL CHAMANISMO?

La mayoría de la gente cree que la Navidad es una sólida tradición cristiana, sin embargo, muchos de sus elementos provienen de prácticas paganas muy anteriores al cristianismo. Entendemos por Navidad a la conmemoración del nacimiento de Cristo y es una celebración actualmente reconocida en todo el mundo. Pero, ¿Es esto cierto? Ciertas investigaciones apuntan a que no es así.
Antes de que el Cristianismo se estableciera, muchos países europeos practicaban el paganismo y otras formas de chamanismo. La inclusión de elementos en nuestra cultura como el árbol de Navidad o la figura de Papá Noel (Santa Claus) son reminiscencias chamánicas que han sido fagocitadas por el cristianismo. Hoy en día existen muchas investigaciones que apuntan a que esta conocida tradición invernal se puede remontar a las prácticas chamánicas con hongos visionarios que se realizaban antiguamente alrededor del solsticio de invierno.

La mayoría de investigaciones concluyen que la figura de Papá Noel deriva de los chamanes siberianos y de las regiones árticas del planeta. Hasta hace unos pocos cientos de años, los chamanes de las tradiciones más antiguas recolectaban el hongo sagrado amanita muscaria, la secaban y se la daban a su gente como regalo en el solsticio de invierno. Incluso describen cómo el chamán utilizaba a menudo una abertura en el techo de las yurtas para entregar su preciado y mágico regalo, ya que la nieve de la región habría bloqueado la puerta y de ahí que el chamán, ahora Papá Noel use las chimeneas. De hecho, el solsticio de invierno era un momento muy especial del ciclo anual y fue celebrado por muchas culturas como la llegada de la luz, incluso durante el periodo neolítico. De ahí su vinculación con el culto a los dioses solares como Mitra en Persia, Inti en Perú, Huitzilopochtli en México o Belenus en el mundo celta.

 

HONGOS, ÁRBOLES Y RENOS VOLADORES

chamana siberiana con amanitaOtro dato relevante lo encontramos en la vestimenta roja y blanca de Papá Noel. Esto se debe a que los chamanes y chamanas de esas regiones se vestían encarnado la imagen del propio hongo. Precisamente la amanita muscaria es reconocida por su vistoso sombrerillo rojo moteado de puntos blancos. Este arquetipo chamánico fue transformándose en Papá Noel gracias a una figura que vivió en el siglo IV, se trata de San Nicolás, que fue un obispo de origen turco que se dedicaba a regalar enseres a los más necesitados y especialmente a los niños. De esta forma los colores de su vestimenta de obispo, rojo y blanco, se convirtieron en su emblema característico.

Incluso el colocar los regalos debajo del árbol navideño tiene relación con estos coloridos hongos mágicos ya que suelen crecer bajo árboles de hoja perennes como abetos y hayas. En la mitología nórdica, Odín y Thor tomaban amanita muscaria, y también lo hacían sus respectivas monturas, sus caballos, que comían los hongos al pie de las hayas para, a continuación “llevar a los dioses hacia el cielo”. Estos árboles eran considerados como sagrados y eran la representación viviente del cosmos. Representaban al axis mundi o eje cósmico a través del cual se puede viajar por los diferentes estratos del cósmos.

 

Reno comiendo amanita muscaria en la nieveCuando hablamos de hongos mágicos, como es el caso de la amanita, hemos de considerarlos herramientas que pueden alterar nuestra conciencia y ayudarnos a ver otras realidades. Nos ayudan a emprender un vuelo a otros mundos. Así los renos que llevan a Papá Noel son representaciones arquetípicas más actuales de la montura de los dioses que eran transportados bajo los efectos de la amanita muscaria. Si nos fijamos en los nombres de dichos renos veremos que hacen referencia a los diferentes aspectos embriagantes de la amanita: Rodolfo (Rudolf, que a su vez tiene su origen en el nombre compuesto “Rhod-Wulf” o “Hrod-Wulf”  que significa “Aquel que gana la batalla” o “El que busca la gloria”), Trueno (Donner), Relámpago (Blitzen), Juguetón (Vixen), Cupido (Cupid), Cometa (Comet), Brioso (Dasher) y Bailarín (Dancer).

La idea de renos voladores que llevan a Papá Noel puede sonar bastante inverosímil. No obstante puede que no sea tan absurda como parece. Los renos son nativos de regiones nórdicas como Laponia o Siberia y son muy comunes. Se ha documentado que estos animales buscan activamente amanitas por sus propiedades embriagantes. Donald Pfister, un biólogo de la Universidad de Harvard, dice que es razonable que si tanto el chamán como sus renos estaban embriagados, el chamán podía experimentar un éxtasis o viaje chamánico. Carl Ruck, un profesor de lenguas clásicas de la Universidad de Boston, también apoya esta teoría. Señala cómo el chamán utilizaría con frecuencia los hongos mágicos para alcanzar un trance visionario que le inducirían a relacionarse con el espíritu de los animales, caminando con ellos en busca de una visión reveladora.

 

OTROS ASPECTOS SIMBÓLICOS DE LA DE NAVIDAD

¿Por qué piensan las personas que la Navidad es maravillosa? La gran mayoría jamás reflexiona acerca de por qué cree lo que cree o hace lo que hace. Vivimos en un mundo repleto de costumbres, pero pocas veces nos planteamos los orígenes de dichas costumbres. Luces de navidad que reproducen el estado embriagante de la amanitaGeneralmente las aceptamos sin cuestionarlas. La mayoría de las personas básicamente repiten lo que todos los demás hacen.
Si seguimos indagando cuidadosamente en las raíces de la Navidad podremos apreciar que inconscientemente se intenta reproducir el estado de embriaguez que produce la amanita muscaria. Si nos fijamos en la decoración navideña, más concretamente el las luces que adornan las casas, comercios, árboles y ciudades. Estas luces nos ofrecen un aspecto más alegre, brillante e incluso mágico al periodo navideño. Estas llamativas luces intentan reflejar ese estado de embriaguez que proporcionaban los chamanes gracias al hongo visionario en su dosis adecuada para recibir el solsticio de invierno ofreciéndonos alegría, euforia y exaltación de los sentidos, Así la Navidad está vinculada a tiempos felices, al amor y la unidad entre las personas. 

No nos ha de extrañar que con este ambiente mágico Papá Noel vaya acompañado de una cuadrilla de seres vinculados con y  la mitología mágica del folklore y los cuentos infantiles como son los duendes o gnomos. Estos seres menudos suelen ir vestidos con indumentarias de color rojo y blanco que nos recuerdan de nuevo el aspecto natural de la amanita muscaria. 
Otra de las tradiciones navideñas es la de adornar el árbol navideño, la representación del árbol cósmico. Todos los indicios apuntan a esta tradición se inició en Alemania y los países nórdicos en los siglos XVI y XVII, extendiéndose posteriormente a otros países europeos. En la actualidad para su decoración se emplea una gran diversidad de objetos y elementos, siendo los más habituales figuras amanita Navidadde estrellas, bolas, lazos y luces. Pero la amanita muscaria es un poderoso arquetipo que sigue manifestándose a través del tiempo desde el inconsciente colectivo y aún en muchos países de Europa los adornos navideños siguen siendo figuras del mágico hongo visionario amanita muscaria.

 

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

Amanita muscaria, el abridor del tercer ojo

Amanita muscaria, el abridor del tercer ojo

El hongo amanita muscaria es, probablemente, el enteógeno que más ha usado el ser humano en la antigüedad. Se trata de un hongo muy extendido por todo el mundo que suele crecer al pie de abedules, hayas, robles y abetos -ya que vive en simbiosis con las raíces de estos árboles-. La variedad de Europa, Asia y América del Norte tiene un vistoso sombrero rojo cubierto de puntos blancos, mientras que en América Central y del Sur tiene un sombrero naranja o amarillo adornado con puntos amarillentos. En Siberia se han encontrado petroglifos con unos 3.000 años de antigüedad, y se sabe con certeza que en esta región se sigue empleando en la actualidad por algunos chamanes.
Cada vez se encuentran más evidencias en la mitología, en relatos populares o en el folclore de muchos pueblos en donde se puede apreciar la presencia de la amanita muscaria y su profunda huella en el inconsciente colectivo y su vinculación con el mundo mágico. En Afganistán, se consume un extracto seco de amanita muscaria, que tiene el nombre de tshashm baskon (el abridor del ojo) haciendo referencia a sus cualidades visionarias al estimular la apertura del tercer ojo o glándula pineal.

 

Caleidoscopia, microspia y macrospia de la amanita muscaria

Este marcado efecto psicoactivo que la amanita muscaria ejerce sobre la glándula pineal, (tercer ojo o ajna chakra) nos muestra como este hongo es una poderosa llave hacia el mundo del inconsciente, el terreno onírico, donde habitan infinidad de seres de fantasía, resonadores arquetípicos de nuestras proyecciones psíquicas. Aunque los enteógenos no producen siempre los mismos efectos en cada individuo –influye la dosis, el contexto o la sensibilidad de cada individuo– podemos enumerar varios efectos de los más comunes en la experiencia al ingerir amanita muscaria que generalmente se desarrollan en diferentes fases.

El individuo bajo los efectos del hongo amanita muscaria se ve invadido por una sensación de embriaguez, que produce una gran euforia y sensación de fortaleza física, y pueden ir acompañadas de mareos y vértigos, ya que las dimensiones espaciales se distorsionan considerablemente produciendo la percepción de que los objetos se agrandan (macroscopia) o se encogen (microscopia). También aparecen vistosas y brillantes figuras caleidoscópicas al cerrar los ojos. El mundo físico que le rodea a uno se torna brillante, rebosante de vida, como si hubiera adquirido un matiz mágico. En otras ocasiones el sujeto se ve invadido por una gran somnolencia que puede dar paso a un estado profundamente visionario similar al producido por la ayahuasca o los hongos psilocíbicos.

 

Ritos e identidades sagradas

En Asia encontramos referencias a la amanita muscaria como posible identidad de la divinidad Soma: el dios-planta védico de los pueblos indo-arios. Las investigaciones realizadas por R. G. Wasson, relacionando el consumo de orina por los participantes de los ritos, su mezcla con leche, su color rojizo y las descripciones como planta sin raíces ni hojas, permiten a establecer la hipótesis de que Soma es sinónimo de la amanita muscaria. Además, en los textos del Rig Veda el Soma aparece también estrechamente asociado con Indra, el dios védico del trueno y el rayo, que nos indica una mitología siempre vinculada a los hongos enteógenos. Significativamente, los siberianos consumen amanita muscaria secando los hongos al sol y se los comen, solos o mezclados con agua, leche de reno o el jugo de varias plantas dulces. 

El uso ancestral de la amanita muscaria en Europa está ligado a la tradición de los druidas celtas, que la ingerían como extracto visionario para adquirir sabiduría y conocimiento acerca de la naturaleza y sus misterios. Este uso fue extinguiéndose paulatinamente a medida que el cristianismo iba diezmando todo conocimiento precristiano, tachándolo de diabólico o pagano. El legado de los druidas supuso un profundo uso de las plantas, tanto visionarias como medicinales: un conocimiento chamánico que hasta la Edad Media mantuvieron vigente algunos depositarios de tal sabiduría, conocidos popularmente como brujas o hechiceras, hasta su sistemático exterminio por la Inquisición. 

Capilla en Plaincourault (Francia)Algunas muestras de esa sabiduría ancestral de carácter mágico y visionario de la amanita muscaria las encontramos reflejadas en el arte románico europeo a modo de sincretismo cultural. Dos grandes investigadores italianos, Giorgio Samorini  y Gianluca Toro, han reseñado numerosas imágenes del arte religioso cristiano donde aparece una gran cantidad de hongos o árboles-hongos. Uno de los múltiples ejemplos que ha llegado hasta nuestros días, es la representación de un fresco del siglo XIII en la capilla francesa de Plaincourault, donde aparecen Adán y Eva rodeando el Árbol del Conocimiento con el característico aspecto y forma de una amanita muscaria por la que asciende una serpiente.

 

                                             
JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO
(Extracto del libro BOTÁNICA SAGRADA)

El éxtasis y la nostalgia del paraíso

El éxtasis y la nostalgia del paraíso

El doctor en medicina Andrew Weil sostiene que el impulso más importante en el ser humano es la búsqueda de la experiencia trascendental, siendo más poderoso incluso que el deseo sexual o el instinto de supervivencia. La evolución del ser humano es un sendero hacia la totalidad de la conciencia, hacia una integración de todas las partes del Ser. Un impulso vital que nos empuja hacia la comunión y la armonía con la toda la existencia, hacia el éxtasis de la totalidad. Pero si ignoramos o nos resistimos a este impulso evolutivo y no lo aceptamos seremos víctimas de las patologías psicológicas más frecuentes. Estaremos nadando a contracorriente. Uno de los padres de la psicología transpersonal, el psiquiatra Roberto Assagioli, señala, a propósito de este impulso evolutivo, cómo a veces ocurre que una persona se ve sorprendida y perturbada por un cambio interior, y cómo dicho cambio comienza frecuentemente con un sentimiento creciente de insatisfacción y de carencia al que se le añade paulatinamente un sentimiento de irrealidad y de vacío de la vida cotidiana. Muchas personas que no entienden el significado de estos nuevos estadios de la mente los consideran como fantasías y divagaciones anormales o patológicas.

 

TRANCE Y ÉXTASIS

A lo largo de toda la historia de la humanidad podemos encontrar como en la mayoría de culturas tenían técnicas para acceder y explorar este impulso vital hacia la trascendencia. Estas técnicas nos inducen al trance extático, y suelen favorecer la trascendencia momentánea de la visión dual del ego, alterando nuestras percepciones y modificando la conciencia hacia otros niveles más profundos y sutiles. Con el trance dejamos el mundo ordinario, rompiendo la frontera entre la Tierra y el Cielo, entre lo profano y lo divino. La alteración del estado ordinario de conciencia constituye la esencia del trance o éxtasis, dependiendo del nivel de profundidad y disolución del ego que se alcance en la experiencia. La palabra “trance” proviene del francés transe, de transir, y ésta, a su vez, del latín transire, que significa «pasar de un lugar a otro». Y la palabra “éxtasis procede del término griego ektasis, que significa «desplazarse, alejarse de los sentidos». Por lo tanto, podemos considerar al trance y al éxtasis como el paso de un estado ordinario de la conciencia a otro diferente. Resultando una incursión en lo desconocido y oculto de la naturaleza —tanto en el mundo interno como externo—, pudiendo alcanzar los más profundos y sutiles niveles de lo sagrado o numinoso, conocidos como trance extático o éxtasis místico.

Por medio del trance se descubre un mundo diferente, que no es ni privado ni limitado, sino transpersonal y lleno de significado: un mundo extraordinario y sagrado. A través del trance uno se desliga del tiempo ordinario y discursivo y accede al Gran Tiempo, el tiempo de los orígenes, considerado por las tradiciones como una realidad más auténtica. Al trance debemos considerarlo como un despertar a otro nivel de la realidad, es una ampliación de la conciencia o, dicho de otro modo: un enfoque o desplazamiento focal de la conciencia. Será nuestra preparación lo que nos posibilitará el estar plenamente conscientes durante la incursión a esa realidad que hasta este momento permanecía invisible.

 

AL ENCUENTRO DEL PARAÍSO PERDIDO

Los aspectos mitológicos de las culturas ancestrales aportan una vía para equilibrar los factores discursivos y alienantes del presente encapsulado por el ego. Resulta extremadamente beneficioso para la psique el recurrir a los mitos del origen o mitos del tiempo primordial: la vuelta al estado de pureza del que surgió todo cuanto existe. Este contacto con el origen es un encuentro profundo, un acercamiento al arquetipo del Self, aquella parte de nosotros que siempre está en contacto con la fuente. Entre el estado primordial o estado original del mundo existe una inmensa gama de niveles intermedios hasta el nivel del mundo consciente o realidad ordinaria. En estos diferentes niveles podemos encontrar a todos los dioses, héroes y seres fantásticos de cualquier mitología en que nos fijemos. La vuelta al paraíso del jardín del Edén es el regreso al lugar del origen, donde recuperar nuestra auténtica y más profunda naturaleza. Encontrando nuestro centro —el arquetipo del Self o de la Unidad—, podremos actuar desde él sin los miedos, ni los tabúes limitadores a que nos tiene acostumbrados el ego. Es desde el Self, el núcleo de nuestra alma, en donde surge la nostalgia del paraíso y nos embarca en una búsqueda de la felicidad primordial.

Pero el aproximarse al origen, al núcleo del ser, es una tarea ardua, es una heroica tarea o enfrentamiento con los obstáculos que desde la percepción del ego consideramos como terribles monstruos. Es el camino del ser, el viaje del héroe mitológico que se aleja del mundo real y cotidiano para adentrarse en el mundo de lo mágico o desconocido. Es el sendero hacia la trascendencia. Es el recorrido por los abismos y profundidades de lo inexplorado lo que hará que el héroe encuentre un maravilloso tesoro: esa joya o parte divina que tenemos todos en lo más profundo de nuestro interior. El héroe que trasciende su condición egoica, se transforma en un nuevo ser humano totalmente pleno e íntegro. Podríamos decir, que el éxtasis, tal como dice el diccionario, que es «una exultación del espíritu, la beatitud del paraíso». Que, a diferencia del estado efímero de la alegría, es un estado duradero que alimenta y sostiene tanto al espíritu como al cuerpo. El gozo del éxtasis no provoca un deseo ardiente de más, porque es suficien­te. Se alcanzar la plenitud.

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO