Seleccionar página

Hongos sagrados

Teonanácatl, la carne de los dioses

 

¿Qué son los hongos sagrados?

Se considera hongos sagrados a las especies psicoactivas de los hongos psilocibe. Este tipo de setas se encuentran en casi todo el mundo, incluyendo Europa, desde Groenlandia a Tierra de Fuego en el extremo sur de Suramerica, en Nueva Guinea, Australia hongos sagrados del genero psilocibey Nueva Zelanda. La psilocibina y la psilocina también se hallan presentes en las especies que pertenecen a otros géneros de hongos considerados sagrados en muchas culturas: conocibe, paneolus, stropharia, copelandia, inocybe, gymnopoulos y pluteus. Se han identificado especies con efectos enteógenos de Panaeolus o Pholiota como los hongos a los que se hace referencia en antiguos relatos chinos como hsiao chün u «hongos de la risa» que en Japón reciben el nombre de waraitake y con el que comparten el mismo significado.

El uso de los hongos enteógenos en México se conoce desde los primeros escritos de la época de la Colonia Española en el siglo XVI, con las obras de Sahagún, Motolinía o Francisco Hernández, entre otras. Según La Historia general de las cosas de Nueva España, crónica del misionero franciscano Bernardino de Sahagún, los aztecas consumían un hongo de carácter sagrado al que llamaban teonanácatl, que significaba «carne de los dioses».

Química sagrada

En el año 1958 el químico Albert Hofmann obtiene de los esclerotes de psilocibe mexicana dos compuestos químicos de acción psicoactiva que denomina psilocibina (4-fosoril-N, N-dimetiltriptamina) y psilocina, un derivado similar altamente inestable, sin el grupo fosfórico agregado. Todo parece indicar que el organismo metaboliza la psilocibina en psilocina para que pueda pasar al cerebro y producir los efectos psicoactivos. Ambas son alcaloides del tipo indol derivados de la triptamina, metabolito importante del triptófano, el único aminoácido del tipo indólico y precursor potencial de los alcaloides de este tipo. Estos son compuestos que incluyen LSD, DMT, bufotenina, ibogaína, harmina y yombina; como también la serotonina, un neurotransmisor importante en la bioquímica de las funciones psíquicas; todos ellos, menos los últimos, tienen capacidades enteógenas. La psilocibina y la psilocina son del tipo de indoles naturales que tienen o bien un grupo hidroxilo o un fosfato en la posición cuatro del anillo bencénico, el más involucrado en la actividad psicoactiva. La dosis activa en el hombre es de 6 a 12 mg; de 20 a 30 mg provoca fuertes experiencias enteógenas.
La psilocibina y la psilocina también se hallan presentes en las especies que pertenecen a otros géneros de hongos considerados sagrados en muchas culturas: conocibe, paneolus, stropharia, copelandia, inocybe, gymnopoulos y pluteus. Se han identificado especies con efectos enteógenos de Panaeolus o Pholiota como los hongos a los que se hace referencia en antiguos relatos chinos como hsiao chün u «hongos de la risa» que en Japón reciben el nombre de waraitake y con el que comparten el mismo significado.

Efectos de los hongos sagrados

La ingestión de hongos Psilocybe, tanto crudos como secos, produce efectos en el organismo y la personalidad de una manera antagonista a la serotonina, por lo que se puede ver alterada la percepción del espacio tiempo, los sentimientos, el hambre, el sueño o aleterar los sentidos.
Algunos de los efectos pueden ir desde cierta hilaridad, desinhibición o una profunda introspección. Como la mayoría de las sustancias enteógenas, el efecto dependerá principalmente del estado de ánimo de la persona, del ambiente, de la dosis, etc. También puede variar de persona a persona. Los efectos pueden durar entre 3 y 6 horas aproximadamente; por eso, se desaconseja su consumo si no es en un ambiente controlado o bajo la supervisión de un experto.

 

error: Content is protected !!