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¿QUÉ ES UNA EXPERIENCIA PSICODÉLICA?

Se denomina experiencia psicodélica a un estado alterado de conciencia generalmente provocado por el uso de alguna sustancia psicodélica o psicotrópica aunque también puede ser generarlo por otro tipo de medios como son los aparatos de psicotecnología o el manejo consciente de la respiración. La experiencia psicodélica suele repercutir en toda la cognición en general siendo afectado todo el sistema nervioso central alterando todos los sistemas perceptivos de la persona. Generalmente esta alteración se produce en el proceso de neurotransmisión estimulando, alterando o inhibiendo la actividad de determinados neurotransmisores. Como consecuencia se producen determinados cambios temporales en la cognición, estado anímico, estado de conciencia y el comportamiento.

La palabra psicodélico viene de la combinación de dos términos griegos: el sustantivo psyche (ψυχή), «alma» y el verbo δήλομαι, “manifestar”. Literalmente significa “que manifiesta el alma”, aunque en psicología y psiquiatría normalmente el término psyche– hace referencia a la mente.

 

CUALIDADES O ASPECTOS DE UNA EXPERIENCIA PSICODÉLICA

Las experiencias psicodélicas pueden variar mucho unas de otras, dependiendo de la cantidad y calidad de la sustancia que se use, la preparación de la persona y el contexto en el que se realiza la experiencia o lo que se suele denominar set and setting. A estas experiencias las podemos definir como trances que coloquialmente son interpretados como un viaje o vuelo. Así la experiencia se percibe como un viaje hacia las profundidades de uno mismo.

Aunque cada experiencia psicodélica es única, hay varios ámbitos o aspectos característicos que se pueden presentar en la experiencia y cada uno puede tener su intensidad propia. Estos aspectos a su vez estarán matizados por los parámetros de profundidad (grado de interiorización) y de aceptación (grado de asimilación). A mayor interiorización o profundidad se “viaja más alto”, se alcanzan niveles más sutiles del Ser. Y a mayor aceptación, la experiencia sea cual sea, siempre será útil y gran aprendizaje para el viajero. Es cuando se rechaza lo que se percibe y la persona quiere que se detenga la experiencia cuando el “viaje se tuerce”, se experimenta como algo desagradable y se crea un bucle o loop del que es difícil salir sin ayuda, coloquialmente se le llama un mal viaje o bad trip.

Aspectos más característicos de una experiencia psicodélica

Estos aspectos en los que puede girar la experiencia detonada por los psicodélicos se pueden clasificar en cinco tipos: Somático, emocional, visionario, simbólico y místico. A veces sólo se da uno de ellos y en otras ocasiones todos o varios de ellos, ya sea alternados o bien simultáneamente.

 

1) ASPECTO SOMÁTICO

El aspecto somático hace referencia al cuerpo y los cinco sentidos. Los sentidos actúan como filtros, son como ventanas que se abren de par en par durante la experiencia psicodélica. Se pueden percibir otros planos o dimensiones de la realidad y las experiencias sensoriales alcanzan una infinita variedad de matices. Todas las sensaciones corporales se amplifican y se experimentan con gran intensidad: desde suaves cosquilleos a intensas tensiones que antes pasaban desapercibidas. También se pueden percibir en el cuerpo sensaciones nuevas, extrañas o desconocidas hasta ese momento o incluso espasmos musculares. Se puede ver todo «más real», mucho más intenso y brillante. La visión se altera pudiéndose observar estelas u otros efectos visuales como son la macrospia y la microspia. Cuanto más se intensifica la experiencia se pueden percibir también una gama de colores más allá del espectro visible, apareciendo en ocasiones tonos que están más allá de la franja ultravioleta del espectro electromagnético. 


Los demás sentidos como el oído también se ven afectados pudiéndose percibir sonidos procedentes de otras frecuencias fuera del espectro audible humano, como infrasonidos y ultrasonidos. Pueden manifestarse en forma de zumbidos en el oído, el canto de grillos, silbidos, campaneos u otros sonidos continuos de alta frecuencia. Los sonidos se perciben amplificados, con mayor intensidad y textura y en otras ocasiones con una especie de reverberación. También pueden producirse sinestesias como ver los sonidos o los olores. 


La modificación de la percepción produce una sensación de ebriedad. El sentido del equilibrio se puede alterar y con ello la sensación de verticalidad. Nuestra frecuencia vibratoria aumenta de velocidad y esto suele sentirse como una sensación de ascenso que puede producir vértigos, mareos o náuseas.

 

2) ASPECTO EMOCIONAL

El sistema endocrino, que es la parte física de las emociones es activado y pueden experimentarse un enorme abanico de emociones tanto las que consideramos negativas como las positivas. Todas estas emociones surgen con una intensidad que puede llegar a ser extremadamente intensa y abrumadora.

En este aspecto, la experiencia psicodélica se torna catarsis y permite liberar la presión de las emociones reprimidas y llevarlas a la consciencia. El contenido emocional bloqueado emerge y fluye según su orden natural, apareciendo lo más urgente de resolver para la persona. Esto puede llevar a enfrentarse con su sombra psicológica. La sombra está formada principalmente por contenidos psíquicos reprimidos y bloqueados que empiezan a liberarse durante el trance psicodélico. También se liberan contenidos positivos o virtudes reprimidas que siempre nos hemos negado a nosotros mismos. En este sentido, atravesar un trance con psicodélicos en un contexto adecuado para dicho fin, no sólo ayuda a resolver la sintomatología neurótica y liberar las emociones que presionan desde el inconsciente, sino que reordena las capas más densas del mismo, aliviando el sufrimiento psíquico, reduciendo la ansiedad cotidiana y aportando paz y claridad.

Esta disolución de los bloqueos y las barreras emocionales permite que se empiece a tener mucha empatía y se conecte con lo que sienten otras personas. E igualmente favorece que emerjan profundos y tempranos recuerdos de la infancia que se encontraban totalmente olvidados.

 

3) ASPECTO VISIONARIO

Aun con los ojos cerrados, en una experiencia psicodélica una persona puede ver una infinita variedad de formas geométricas y arquitectónicas: dinámicas estructuras caleidoscópicas, espectaculares fractales, configuraciones mandálicas, suntuosos y brillantes templos, o complejos diseños que recuerdan hermosas iconografías de culturas remotas. Generalmente este despliegue visual representa un nivel o estadio más superficial de la experiencia que ha de ser superado. 

También se pueden percibir los contenidos inconscientes que aparecen como imágenes de carácter onírico. Primeramente emerge lo concerniente al inconsciente personal y posteriormente emerge material del inconsciente colectivo. Esto se puede percibir como una sensación intensa de viaje o sueño muy lúcido.

 

4) ASPECTO SIMBÓLICO

En este aspecto se experimenta una mayor profundidad del inconsciente adentrándonos en el ámbito del inconsciente colectivo, en donde se perciben gran cantidad de símbolos y arquetipos cada vez con un carácter más universal. No solo nos percatamos de aspectos simbólicos sino que accedemos a mucha información que antes nos era totalmente desconocida. Aquí descubrimos el aspecto mitológico del universo y de cómo la mitología está viva en nuestro interior.

 

5) ASPECTO UNITIVO O MÍSTICO

Este aspecto surge cuando las estructuras mentales que sustentan al ego se diluyen y todo en lo que uno creía deja de tener sentido para dar paso a una reorganización de los paradigmas mentales. El sentido del yo (el ego), basado siempre en el diálogo interno, se ve forzado a dejarse fluir y no intervenir. Para pasar de un nivel de conciencia a otro superior es muy habitual atravesar un estado crítico en donde todo se torna caótico e incomprensible. Esta desestructuración mental puede generar alteraciones de la personalidad si el individuo se resiste al flujo de la experiencia o no está bien preparado.

Por el contrario, si uno no se resiste a dicha disolución puede superar los límites de la experiencia específicamente humana y experimentar el ámbito transpersonal y sintonizarse con lo que parece ser la conciencia de los animales, plantas, o incluso procesos orgánicos. Si aún se profundiza más, es posible experienciar la conciencia de nuestro planeta, el conjunto de la creación o de la totalidad del universo. Estas últimas experiencias son reconocidas como experiencias místicas o espirituales y son idénticas a las narraciones místicas que ofrecen gran diversidad de culturas y caminos espirituales. En el misticismo Hindú es la experiencia de unión con Brahman, lo Absoluto, la Realidad Última e Inmutable, la Conciencia Cósmica. En este aspecto unitivo de la experiencia el tiempo tiende a desaparecer y nos conduce al eterno presente.

 

¿PARA QUÉ NOS PUEDE SERVIR TENER UNA EXPERIENCIA PSICODÉLICA?

Las experiencias psicodélicas pueden ayudarnos de muy diversas maneras: A comprendernos y conocernos a nosotros mismos y a los demás; Nos ayudan a desbloquearnos y liberarnos emocionalmente; Nos cambian la forma de pensar y nos permiten ver el mundo de otra forma; Y también pueden despertarnos un gran sentimiento de amor y compasión con todo lo que nos rodea… Podría seguir hablando de las innumerables virtudes y magníficas cualidades de los psicodélicos, pero la verdad es que tampoco son una panacea para todo el mundo. Si bien es cierto que en muchas culturas se usan como medicinas, si no se usan con dicho propósito no se producirá sanción alguna. En este mismo sentido, también se emplean habitualmente como acceso al mundo espiritual e igualmente si los psicodélicos no son contemplados de una forma sagrada difícilmente se producirá una profunda conexión con el ámbito espiritual. Así, nuestra preparación, intención y actitud influirá poderosamente cuando comulguemos con los psicodélicos y obtendremos un tipo de experiencia u otra.

Las sustancias psicodélicas son un camino cuando realmente hay compromiso con un camino evolutivo o de desarrollo. Aunque es muy habitual oír que los psicodélicos son un atajo, sinceramente creo que no lo son. Sin un auténtico compromiso, no sólo dejan de ser un atajo, sino que se convierten en un perfecto laberinto en el cual perderse e ir a la deriva. Las personas que se acercan a los psicodélicos sólo por probar, claro que pueden tener buenas experiencias, pero sin un compromiso firme con uno mismo, lo más probable es que sus experiencias se conviertan una actividad más de fin de semana como pueden ser una tarde de cine o un partido de fútbol. 

En definitiva, en palabras del investigador y psiconauta Terence McKenna: la vida es como un gigantesco mándala, y que cada sustancia psicoactiva te propulsa a diferentes coordenadas dentro del mándala y que cada lugar está lleno de diferentes aspectos y manifestaciones del gran espectáculo de la vida. 

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

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