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LA CONEXIÓN CON LOS ANCESTROS

La idea del “más allá”, se basa en la creencia de que una parte del ser humano sobrevive de alguna manera después de la muerte. Se trata de una creencia que ya se encontraba en los antiguos enterramientos del hombre de Neandertal. Esta idea de que algo de nosotros continúa después de la vida en otro plano de existencia, suele ser diferente en cada cultura, mostrando infinidad de variantes a través de la historia. Al rastrear este concepto del “más allá” hasta los propios orígenes del ser humano nos encontramos con la figura de la persona experta en el más allá: el chamán.

Así, el chamán o brujo, era la persona capacitada para viajar al más allá y traer de vuelta determinados conocimientos o soluciones para su gente. Precisamente este es el motivo que define la palabra shaman que significa “hombre de conocimiento”. A través de la modificación de conciencia (el trance o éxtasis místico) los chamanes conectaban en el mundo invisible con la sabiduría de sus ancestros. De entre la diversidad de métodos para la alteración de la conciencia, se encuentra uno muy concreto que está adquiriendo cada vez más auge en nuestros días: Las plantas sagradas o enteógenas.

 

5 PLANTAS CHAMÁNICAS PARA CONOCER EL MÁS ALLÁ

Existe una gran variedad de plantas, consideradas como sagradas, que son empleadas por los chamanes para traspasar la frontera de este mundo y adentrarse en el ámbito de lo invisible. Muchas de las descripciones que relatan los que experimentan con dichas plantas coinciden con los relatos de las personas que han vivido una experiencia cercana a la muerte (ECM). Entre los tipos de plantas sagradas chamánicas más conocidas se encuentran la ayahuasca, la iboga, el san Pedro, los hongos psilocibios y la datura.

 

1. Ayahuasca, la enredadera de los muertos

Ayahuasca, es el nombre que se da tanto al ingrediente principal de una mixtura vegetal o pócima visionaria muy extendida en la cuenca amazónica como a la poción misma. Ayahuasca es un término procedente de la lengua quechua, que está compuesto por dos fonemas: aya, que significa alma, ancestro o muerte, y huasca, que significa liana, cordón o soga. Así ayahuasca viene a significar «liana de los muertos» o «enredadera del alma». Según la zona donde se elabore adquiere otros diferentes nombres como nishi cobin, que en idioma shipibo significa «bebida de la sabiduría» o «bebida de los sabios». 

La ayahuasca puede ser entendida como el hilo de Ariadna que nos conduce a través del laberinto de nuestra psique, a través de la muerte de nuestros falsos yoes, hacia nuestra alma, ayudada por los espíritus de nuestros ancestros. Se la considera una planta maestra, no solo porque de su consumo se extraen enseñanzas, sino porque los chamanes la usan como vía para acceder al mundo de los espíritus y aprender todo tipo de cosas, desde cómo preparar medicinas, diagnosticar enfermedades o cómo descubrir el significado de la propia vida.

liana de ayahuasca

Es muy frecuente que durante la experiencia con ayahuasca se vean imágenes de animales feroces o entidades con un aspecto muy amenazador, tales como serpientes, demonios o dragones: son proyecciones del contenido reprimido en el inconsciente, que reflejan partes de nuestra psique que han de ser sanadas e integradas; son los primeros desafíos o escalones que han de ser superados. Estas sobrecogedoras visiones son muy similares a las descripciones del estado post mortem o bardo que aparecen en el Bardo thodol o Libro tibetano de los muertos. Ya en los años 60, Timothy Leary, Richard Alpert y Ralph Metzner hicieron una versión de dicho libro llamado La experiencia psicodélica, una interesante guía de cómo preparar los viajes psicodélicos con LSD o psilocibina.

El principal responsable de las visiones que la ayahuasca produce es la dimetiltriptamina o DMT. Se trata de un alcaloide contenido en la psychotria viridis, uno de los vegetales que sirve de ingrediente para la elaboración de la ayahuasca. Entre 1990 y 1995 el Dr. Rick Strassman, realizó una fascinante investigación sobre el DMT cuyos resultados vieron la luz en forma de libro: DMT: La molécula del espíritu. Además de sus observaciones científicas, Strassman, también sugirió en su libro que el DMT está relacionado con historias de contactos de seres de otras dimensiones y con las impactantes ECM o experiencias cercanas a la muerte.

 

2. Iboga, la conexión con los ancestros

La tabernanthe iboga es un arbusto de la familia de las Apocináceas de África ecuatorial de cuya raíz se prepara un poderoso enteógeno. Su utilización como enteógeno está restringida exclusivamente al uso ritual, como es el caso del culto bwiti en Gabón, en donde la iboga constituye el eje principal de su religión. Con el tiempo el empleo ritual de la iboga se ha ido extendiendo también a Guinea Ecuatorial y el sur de Camerún.

El culto une simbolismo tradicional africano y con ciertos símbolos cristianos. El culto está destinado a proporcionar a sus seguidores una experiencia del mundo espiritual con el fin de superar el miedo a la muerte. Con este ritual se busca también restablecer el contacto con los ancestros y alcanzar la visión de Nyngwan Mebege, el principio femenino del universo.

tabernathe  iboga

De esta forma la experiencia enteógena o psicodélica con iboga podemos decir que conlleva dos facetas estrechamente vinculadas entre sí: la primera trata sobre el retorno al seno materno, o sea, al inconsciente del propio individuo, y la otra faceta versa sobre el viaje hacia la tierra de los muertos y los ancestros. Así podemos ver como la iboga está íntimamente asociada a la muerte, de hecho si se consume excesiva dosis de iboga puede ser incluso mortal. A los iniciados se les advierte de dichos peligros antes de comenzar su ritual de iniciación para conocer la tierra de los ancestros.

El desarrollo del ritual de iniciación consta de seis fases que concluyen antes de la salida del sol. A medida que el sol aparece en el horizonte, el iniciado se va recuperando y es capaz de narrar los detalles de su experiencia por el más allá o mundo de los ancestros. De esta forma es como es admitido en la comunidad bwiti

El principal alcaloide de la tabernathe iboga es la ibogaína, un alcaloide de tipo indólico como la psilocibina del teonanácalt. Hoy en día la ibogaína ocupa un destacado lugar en las investigaciones vinculadas a la desintoxicación de toxicómanos.

 

3. Hongos sagrados, la carne de los dioses

Se considera hongos sagrados o mágicos a las especies psicoactivas de los hongos psilocibe. Este tipo de setas se encuentran prácticamente en todos los continentes. Su uso ancestral está ampliamente documentado en la zona de centroamérica. Es sabido que los aztecas solían consumir con asiduidad un hongo de carácter sagrado al que llamaban teonanácatl, que significa «carne de los dioses». 

el inframundo azteca y los hongos

El teonanácatl se consumía frecuentemente en banquetes y rituales acompañados de cacao y miel. Lo que es menos conocido es el uso exclusivo que le daban los reyes y sacerdotes cuando estaban en el lecho de muerte. Cuando un rey estaba a punto de morir consumía cierta bebida similar al pulque, a la que añadían teonanácatl y así poder entrar en el más allá con su conciencia expandida. De esta forma atravesaban el umbral de la muerte con plena consciencia, dejaban atrás el mundo físico y se adentraban conscientemente por el mundo de los espíritus. En su cosmovisión, debían atravesar el Mictlán o inframundo, que estaba dividido en nueve regiones. Una vez atravesado el inframundo su alma sería liberada completamente de todo padecimiento por Mictlantecuhtli y Mictecacihuatl, esencia de la muerte masculina y femenina respectivamente. Curiosamente el psicopompo que acompañaba a las almas por el inframundo azteca era el perro xoloitzcuintli, una simbología muy similar al dios egipcio con cabeza de chacal que guiaba a los muertos en el inframundo: Anubis.

 

4. San Pedro, las puertas del cielo

Wachuma, huachuma o san Pedro son algunos de los nombres por los que se conoce a las especies de cactos psicoactivos trichocerus pachanoi y tichocerus peruvianus. Varios pueblos indígenas de Sudamérica siguen utilizando el san Pedro para el uso ceremonial o terapéutico, sobre todo en las regiones andinas de Bolivia, Perú y Ecuador. Este cacto contiene principalmente mescalina, el mismo alcaloide psicoactivo que otra cactácea sagrada: el peyote

El nombre de San Pedro que recibe el cacto procede del sincretismo religioso en el que confluyen los conceptos indígenas con la imaginería cristiana procedente de los conquistadores españoles. En este caso la asociación del cacto como «llave al cielo» y el apóstol San Pedro como custodio de las «llaves del cielo» es muy obvia. El objetivo del chamán es que los participantes en una mesa  o ritual con wachuma «florezcan», que se «abran como una flor» al mundo de lo desconocido, al mundo mágico de los ancestros, tal y como el propio cacto trichocereus florece vistosamente en noches ocasionales. Los asistentes al ritual con wachuma inician así su vuelo sagrado hacia el más allá, abriendo su corazón como una bella flor.

wachuma o san Pedro

Los chamanes afirman que el wachuma les hace «ver», o sea que les confiere la capacidad de percibir lo invisible y así poder conectar  tanto con los espíritus que habitan el más allá como con los seres sutiles de la naturaleza. 

 

5. Datura, experiencias en el inframundo

Entre las diferentes especies de la familia de las solanáceas con alcaloides visionarios se encuentra la datura. En la Europa medieval se extendió el uso visionario de determinados ungüentos o pomadas cuyos ingredientes mayormente eran plantas de la familia de las solanáceas como la datura o el beleño por las depositarias del conocimiento chamánico precristiano: las brujas. Estos ungüentos eran conocidos por sus tremendos efectos psicoactivos que inducían a poderosas visiones, increíbles fantasías eróticas, la sensación de vuelo o la transformación en determinados animales. Estos preparados se administraban por vía tópica, untados sobre la piel de las axilas, cuello, estómago, ano y genitales, ya que de ser ingeridos podían causar la muerte. La inquisición persiguió con extrema crueldad estas prácticas tildándolas de demoníacas hasta extinguirlas totalmente. En la edad media se consideraba a las plantas visionarias –especialmente a casi toda la especie de las solanáceas– bajo el influjo astrológico del planeta Saturno. Esta asociación de las solanáceas con Saturno se debe a que este planeta era considerado como sombrío y de carácter maléfico. A Saturno también se le considera el guardián del inframundo donde moran los espíritus de los muertos. En el esoterismo se le denomina el guardián del umbral, un arquetipo de aspecto diabólico que representa nuestra sombra psicológica. 

datura estramonium

La psicoactividad de la datura se debe a los potentes alcaloides del tipo tropano (atropina, hiosciamina y escopolamina), que también están presentes en otras especies de solanáceas. A la datura se la conoce por diversos nombres: estramonio, planta de los brujos, hierba de Jimson, higuera del infierno, higuera loca, mata del infierno, manzana espinosa, berenjena del diablo, matatopos, manzana del diablo o trompeta del diablo. Algunos de estos nombres hacen referencia al poderoso efecto visionario y su gran toxicidad al asociarla con el diablo y otros seres maléficos. Muchas de las personas que han ingerido datura han narrado experiencias realmente aterradoras entre delirios y convulsiones. De nuevo encontramos en estas terribles experiencias su gran similitud con las que aparecen descritas en el libro Bardo thodol o Libro tibetano de los muertos

En definitiva, vemos que existen determinadas plantas sagradas que nos ayudan a adentrarnos en el mundo invisible. Y las experiencias con estas plantas sagradas nos enseñan que si no hemos integrado nuestra sombra psicológica durante la vida, tendremos que enfrentarnos a ella tras la muerte en el más allá.

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO