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Plantas Sagradas

Página de información sobre plantas sagradas y enteógenos.

¿Qué son las plantas sagradas?

Las plantas sagradas son consideradas una parte esencial del chamanismo y de muchas de las religiones antiguas. Desde antaño se utilizan como «tecnología de lo sagrado», son sustancias vegetales o derivados capaces de producir grandes cambios en nuestro organismo. Generalmente actúan sobre el sistema nervioso central (SNC) causando cambios específicos en sus funciones. De ahí que se las conozca como sustancias psicoactivas. Según la acción que ejercen sobre nosotros se consideran «medicinas sagradas», ya sean tanto para el cuerpo, el alma o el espíritu. Algunas de estas sustancias psicoactivas también se encuentran en algunos animales, ambas pueden sintetizarse en laboratorios químicos.

¿Para qué sirven las plantas sagradas?

PLANTAS SAGRADASEs precisamente el carácter sagrado atribuido a este tipo de plantas lo que las convierte en objeto de reverencia y culto otorgándole a la vez un profundo significado simbólico. En muchos casos se usan para recuperar la salud ya sea física o psíquica, recibir orientación ante alguna decisión importante, conectar con lo más profundo de uno mismo y en casi todas las culturas prácticamente se usa en todos los ritos de iniciación. El uso ritual de estas plantas permite tanto el propio autoconocimiento como la integración del individuo con su comunidad, su cultura y su medio ambiente.

En casi todas las tradiciones ancestrales de cualquier continente se ha dado el fenómeno del chamanismo y con ello el uso de las plantas sagradas. A pesar de lenguas y orígenes distintos, existen múltiples coincidencias dadas por la estrecha relación cultura-naturaleza, en las que las plantas sagradas ocupan un lugar central.

¿En qué se diferencian las plantas medicinales de las plantas sagradas?

Las plantas medicinales son todas aquellas que tienen propiedades curativas -de hecho prácticamente todas las plantas las tienen-. En cambio las plantas sagradas si bien son también medicinales se distinguen por tener el plus de ser psicoactivas, es decir el posibilitar estados ampliados de conciencia que permiten a los chamanes -y a los a los pacientes- acceder a los otros planos diferentes de la realidad en los cuales y/o desde los cuales se realiza la curación.

Es imposible separar a las cosmovisiones originarias de la espiritualidad. El mundo indígena es esencialmente espiritual, incluyendo en esta perspectiva a la medicina ancestral, cuyo concepto central es que la enfermedad es el producto de un desequilibrio espiritual de la persona y cuya restauración -es decir, la curación- se logra a partir de hacer regresar a la persona a su equilibrio.

¿Qué otros nombres reciben las plantas sagradas?

PLANTAS MAESTRASEstas plantas son conocidas también como: plantas maestras, las plantas de los dioses, plantas de poder, plantas mágicas, plantas luminosas, plantas visionarias, plantas de luz, plantas de conconciencia, plantas alucinógenas, plantas enteógenas, plantas psiquedélicas, plantas psicotrópicas, etc.

Actualmente en la literatura científica se emplea con mayor acierto y consenso el vocablo enteógeno, propuesto por los investigadores Carl A. R. Ruck, Jeremy Bigwod, Danny Staples, Jonatthan Ott y R. Gordon Wasson. El término enteógeno resulta mucho más apropiado para referirse a las substancias cuya ingestión provoca una alteración de la conciencia ordinaria provocando estados «místicos» o de trance extático. En griego entheos significa literalmente «dios adentro», y es una expresión que se utiliza para describir el estado en que el sujeto se encuentra cuando tiene una visión divina o se siente poseído por una divinidad. La raíz gen– denota la acción de devenir: el significado de enteógeno alude de esta manera a «lo que nos acerca a nuestro dios interior» o «que muestra nuestro dios interior». Así podemos hablar de enteógenos, y como adjetivo, de plantas o substancias enteogénicas o enteógenas.

Otros términos muy difundidos son: psicotrópico (del griego psyche: ‘mente’ y tropein: ‘tornar’), o psiquedélico (que desvela la mente). Son agentes químicos (naturales o sintéticos) que actúan sobre el sistema nervioso central, lo cual trae como consecuencia cambios temporales en la cognición, estado anímico, estado de conciencia y comportamiento. Estas sustancias ejercen su acción modificando ciertos procesos bioquímicos o fisiológicos cerebrales. En este sentido, la mayoría de los psicotrópicos o psiquedélicos actúan alterando el proceso de neurotransmisión estimulando o inhibiendo la actividad.

¿Quién usa las plantas sagradas?

A lo largo de la historia, este tipo de plantas han sido usadas como vía de conocimiento y conexión con lo divino por muchas culturas y civilizaciones ancestrales, desde los aztecas, olmecas, mayas e incas hasta los minoicos, persas y griegos, entre tantos otros. Actualmente en el mundo chamánico se siguen empleando por muchas culturas indígenas en todo el planeta.

En algunas tradiciones el uso queda reservado a quien cumple el rol sacerdotal, en determinadas ocasiones especiales su uso se comparte con toda la comunidad. En otras ocasiones es el curandero, «el hombre medicina» el que solo emplea dichas plantas. Generalmente, el chamán cumple ambas funciones: sacerdote y curandero.

Diferentes tipos de plantas sagradas

Las plantas sagradas contienen sustancias que modifican temporalmente la bioquímica, especialmente la del cerebro y el sistema nervioso de manera que pueden influir en nuestra psique, modificando la forma de pensar y sentir o alterar las percepciones sensoriales.

Estas son algunas de las más conocidas:

Ayahuasca

Peyote

Hongos sagrados

San Pedro

Amanita muscaria

Iboga

Salvia divinorum

Cannabis

¿Porqué se consideran también plantas maestras?

Estas plantas nos proporcionan enseñanzas e insights acerca de uno mismo, así como el modo de vivir en armonía con el entorno. Trabajan sutilmente a través de intuiciones, visiones y los sueños, desenteranando profundos recuerdos, activando emociones, enfrentándonos con nuestros miedos y limitaciones, incluso pueden intensificar dolores físicos para luego curarlos definitivamente.

Estas plantas conectan al ser humano con la conciencia universal, con lo que realmente es, con la verdad y la sabiduría infinita que todos llevamos dentro y que, por nuestra educación, modo de vida y por el excesivo diálogo mental, tenemos relegado en lo más profundo del inconsciente.

¿Cómo se usan las plantas sagradas?

Por lo general las plantas sagradas son usadas en contextos rituales y ceremoniales, bajo la mano de un experto y en un contexto muy concreto. Este experto puede ser un guía, sacerdote, curandero, psicopompo o chamán. En la actualidad existen guías que se han formado con los nativos y proceden de la medicina, antropología, psicología y etc. También existe lo contrario, chamanes y curanderos que son ellos los que estudian medicina o psicología como la entendemos en occidente, para ampliar sus conocimientos y aplicar con mayor eficacia las plantas sagradas.

¿Todo el mundo puede tomar plantas sagradas?

Como todas las cosas, las plantas no son ni buenas ni malas, depende siempre de cómo una persona se relaciona con este tipo de plantas: el conocimiento y el respeto, la forma de consumirlas o con qué finalidad. Aun así, evidentemente no todo el mundo esta preparado para vivir dichas experiencias con las plantas sagradas. Hay personas que, ya sea por su forma de pensar, forma de vida, alimentación, su estado anímico o su propia bioquímica cerebral que el hecho de tomar estas plantas puede ser muy perjudicial. Lo más aconsejable es recurrir al experto que las maneja y preguntarle si estamos capacitados para tomarlas.

¿Son peligrosas las plantas sagradas?

El contexto, la actitud y la preparación adecuada tendrán resultados óptimos. De no ser así, su mal uso las categorizará de sustancias tóxicas, malditas, prohibidas y hasta en diabólicas. También es necesario revisar e incluso desechar la denominaciones peyorativas como la de plantas alucinógenas, muy utilizada profesionalmente en medios de comunicación, por la connotación de estado patológico (enfermedad o locura) que conlleva esta palabra, y que al mismo tiempo, asocia aventuradamente estas plantas con la idea de “sustancias peligrosas”.