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CÓMO INTEGRAR UN VIAJE PSICODÉLICO

CÓMO INTEGRAR UN VIAJE PSICODÉLICO

INTEGRAR CON ÉXITO UNA EXPERIENCIA PSICODÉLICA

Las experiencias con enteógenos o psicodélicos suelen tener cuatro propósitos fundamentales: 1) Lúdico, 2) Psiconáutico, 3) Terapéutico o 4) Espiritual. Dependiendo de la intención con la cual se haya participado en la experiencia, el trance o viaje tendrá sus matices pertinentes y éstos afectarán poderosamente en la vuelta a la realidad cotidiana. Para muchas personas, después vivir un intenso viaje con sustancias psicodélicas se despierta una intensa necesidad de integrar en la vida cotidiana lo descubierto durante dicha experiencia. En diversas ocasiones suele ocurrir que la experiencia que se ha vivido ha sido extremadamente intensa, abrumadora, caótica o muy difícil de asimilar para nuestro ego (un bad trip). Todo ese material que ha emergido del mundo interno se irá filtrando lentamente para su integración.
Pero ocurre cada vez en más en ocasiones, que ese material psíquico sigue desbordando a la persona produciéndole momentos de gran ansiedad, angustia o incluso ataques de pánico que interfieren en su cotidianeidad. Esto hace evidente que también es obvio cuidar el contexto posterior a una experiencia psicodélica para una satisfactoria integración en el día a día. Ante cualquier duda que se tenga lo más adecuado desde un principio será consultar al guía que ha acompañado la experiencia o algún experto en este tipo de trances psicodélicos.  Algunos de los aspectos a tener en cuenta son los siguientes:

 

1. EXPRESA TU EXPERIENCIA LIBREMENTE  

Independientemente de las particularidades del viaje que se haya tenido, se despierta la necesidad de compartir las experiencias vividas y los nuevos aspectos de uno mismo recién descubiertos con otras personas que lo puedan entender, respetar e incluso apoyar. El rechazo generalizado en la sociedad actual a la toma de sustancias modificadoras de la conciencia puede provocar que no se pueda contar la experiencia sin ser juzgado como loco, enfermo, drogadicto, etc. Esto lleva a que si se comenta a personas no adecuadas nos podemos encontrar con una actitud de rechazo o falta de comprensión. Si la familia, amigos o terapeutas no comprenden el potencial curativo de esas vivencias, pueden no considerarlas como válidas y preocuparse por el estado de la persona. Si la persona se deja influir por esos juicios, puede aumentar el malestar e invalidar totalmente su propia experiencia que sin duda para ella si que es importante.

 

2. BUSCA EL SENTIDO A TU EXPERIENCIA

Para darle sentido a la experiencia psicodélica existe una gran variedad de cartografías de los mundos internos. Estos mapas, que han surgido con ciertas variantes, una y otra vez en distintas culturas y períodos históricos, y nos sirven para la comprensión tanto del universo y como de nuestra propia la existencia. Es lo que Aldous Huxley denominaba «la filosofía perenne». Estos mapas de la conciencia ya se conocían en diversas culturas desde hacía siglos e incluso milenios. Los distintos sistemas de yoga, el vajrayana tibetano, el shivaismo de Kashmir, el taoísmo, el sufismo, la kábalah o el misticismo gnóstico, son sólo unos pocos ejemplos. Cada uno es un enfoque particular del conocimiento sobre el universo (macrocosmos) y el ser humano (microcosmos).
El concepto fundamental de la filosofía perenne es que el ser humano está constituido por la manifestación de múltiples niveles de una sola conciencia: la conciencia cósmica. Esto significa que el ser humano es de naturaleza multidimensional y cada nivel del espectro de su conciencia, se caracteriza por un sentido específico y fácilmente reconocible de identidad individual. Esto cubre una gama muy amplia, desde la identidad suprema de la conciencia cósmica a través de varias gradaciones o estratos, hasta la identificación drásticamente reducida y limitada de la conciencia del ego en el mundo físico.
Entre los mapas de la conciencia más actuales y que son de gran utilidad en contextos de modificación de la conciencia, se encuentran el de C. G. Jung, Roberto Assagioli, Frances Vaughan, Robert Monroe, John Lilly, Oscar Ichazo o Stanislav Grof.

 

3. UTILIZA TODOS LOS RECURSOS QUE ESTÁN A TU ALCANCE

A modo de conclusión te diré que para poder integrar adecuadamente una experiencia psicodélica es imprescindible confiar en el propio proceso de uno mismo: en que la experiencia ha sido útil aunque por el momento no puedas ver así. Plasmarla artísticamente, prestar atención las sincronicidades cotidianas y observar el contenido de los sueños podrán despejar muchas incógnitas. Pasar un periodo en la naturaleza, practicar técnicas de meditación o tener un maestro espiritual, no sólo son actividades muy recomendables, sino que también son aspectos prácticamente imprescindibles para el correcto desarrollo de autoconocimiento a través de las sustancias psicodélicas. Queda patente que sin la adecuada preparación es muy posible que una sola experiencia con psicodélicos pueda desestabilizar la vida de una persona por completo. Hay que reconocer que los chamanes que se desenvuelven en el ámbito de las plantas psicodélicas han requerido un largo y duro entrenamiento para alcanzar su condición de chamanes

 

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

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LA EXPERIENCIA PSICODÉLICA

LA EXPERIENCIA PSICODÉLICA

¿QUÉ ES UNA EXPERIENCIA PSICODÉLICA?

Se denomina experiencia psicodélica a un estado alterado de conciencia generalmente provocado por el uso de alguna sustancia psicodélica o psicotrópica aunque también puede ser generarlo por otro tipo de medios como son los aparatos de psicotecnología o el manejo consciente de la respiración. La experiencia psicodélica suele repercutir en toda la cognición en general siendo afectado todo el sistema nervioso central alterando todos los sistemas perceptivos de la persona. Generalmente esta alteración se produce en el proceso de neurotransmisión estimulando, alterando o inhibiendo la actividad de determinados neurotransmisores. Como consecuencia se producen determinados cambios temporales en la cognición, estado anímico, estado de conciencia y el comportamiento.

La palabra psicodélico viene de la combinación de dos términos griegos: el sustantivo psyche (ψυχή), «alma» y el verbo δήλομαι, “manifestar”. Literalmente significa “que manifiesta el alma”, aunque en psicología y psiquiatría normalmente el término psyche– hace referencia a la mente.

 

CUALIDADES O ASPECTOS DE UNA EXPERIENCIA PSICODÉLICA

Las experiencias psicodélicas pueden variar mucho unas de otras, dependiendo de la cantidad y calidad de la sustancia que se use, la preparación de la persona y el contexto en el que se realiza la experiencia o lo que se suele denominar set and setting. A estas experiencias las podemos definir como trances que coloquialmente son interpretados como un viaje o vuelo. Así la experiencia se percibe como un viaje hacia las profundidades de uno mismo.

Aunque cada experiencia psicodélica es única, hay varios ámbitos o aspectos característicos que se pueden presentar en la experiencia y cada uno puede tener su intensidad propia. Estos aspectos a su vez estarán matizados por los parámetros de profundidad (grado de interiorización) y de aceptación (grado de asimilación). A mayor interiorización o profundidad se “viaja más alto”, se alcanzan niveles más sutiles del Ser. Y a mayor aceptación, la experiencia sea cual sea, siempre será útil y gran aprendizaje para el viajero. Es cuando se rechaza lo que se percibe y la persona quiere que se detenga la experiencia cuando el “viaje se tuerce”, se experimenta como algo desagradable y se crea un bucle o loop del que es difícil salir sin ayuda, coloquialmente se le llama un mal viaje o bad trip.

Aspectos más característicos de una experiencia psicodélica

Estos aspectos en los que puede girar la experiencia detonada por los psicodélicos se pueden clasificar en cinco tipos: Somático, emocional, visionario, simbólico y místico. A veces sólo se da uno de ellos y en otras ocasiones todos o varios de ellos, ya sea alternados o bien simultáneamente.

 

1) ASPECTO SOMÁTICO

El aspecto somático hace referencia al cuerpo y los cinco sentidos. Los sentidos actúan como filtros, son como ventanas que se abren de par en par durante la experiencia psicodélica. Se pueden percibir otros planos o dimensiones de la realidad y las experiencias sensoriales alcanzan una infinita variedad de matices. Todas las sensaciones corporales se amplifican y se experimentan con gran intensidad: desde suaves cosquilleos a intensas tensiones que antes pasaban desapercibidas. También se pueden percibir en el cuerpo sensaciones nuevas, extrañas o desconocidas hasta ese momento o incluso espasmos musculares. Se puede ver todo «más real», mucho más intenso y brillante. La visión se altera pudiéndose observar estelas u otros efectos visuales como son la macrospia y la microspia. Cuanto más se intensifica la experiencia se pueden percibir también una gama de colores más allá del espectro visible, apareciendo en ocasiones tonos que están más allá de la franja ultravioleta del espectro electromagnético. 


Los demás sentidos como el oído también se ven afectados pudiéndose percibir sonidos procedentes de otras frecuencias fuera del espectro audible humano, como infrasonidos y ultrasonidos. Pueden manifestarse en forma de zumbidos en el oído, el canto de grillos, silbidos, campaneos u otros sonidos continuos de alta frecuencia. Los sonidos se perciben amplificados, con mayor intensidad y textura y en otras ocasiones con una especie de reverberación. También pueden producirse sinestesias como ver los sonidos o los olores. 


La modificación de la percepción produce una sensación de ebriedad. El sentido del equilibrio se puede alterar y con ello la sensación de verticalidad. Nuestra frecuencia vibratoria aumenta de velocidad y esto suele sentirse como una sensación de ascenso que puede producir vértigos, mareos o náuseas.

 

2) ASPECTO EMOCIONAL

El sistema endocrino, que es la parte física de las emociones es activado y pueden experimentarse un enorme abanico de emociones tanto las que consideramos negativas como las positivas. Todas estas emociones surgen con una intensidad que puede llegar a ser extremadamente intensa y abrumadora.

En este aspecto, la experiencia psicodélica se torna catarsis y permite liberar la presión de las emociones reprimidas y llevarlas a la consciencia. El contenido emocional bloqueado emerge y fluye según su orden natural, apareciendo lo más urgente de resolver para la persona. Esto puede llevar a enfrentarse con su sombra psicológica. La sombra está formada principalmente por contenidos psíquicos reprimidos y bloqueados que empiezan a liberarse durante el trance psicodélico. También se liberan contenidos positivos o virtudes reprimidas que siempre nos hemos negado a nosotros mismos. En este sentido, atravesar un trance con psicodélicos en un contexto adecuado para dicho fin, no sólo ayuda a resolver la sintomatología neurótica y liberar las emociones que presionan desde el inconsciente, sino que reordena las capas más densas del mismo, aliviando el sufrimiento psíquico, reduciendo la ansiedad cotidiana y aportando paz y claridad.

Esta disolución de los bloqueos y las barreras emocionales permite que se empiece a tener mucha empatía y se conecte con lo que sienten otras personas. E igualmente favorece que emerjan profundos y tempranos recuerdos de la infancia que se encontraban totalmente olvidados.

 

3) ASPECTO VISIONARIO

Aun con los ojos cerrados, en una experiencia psicodélica una persona puede ver una infinita variedad de formas geométricas y arquitectónicas: dinámicas estructuras caleidoscópicas, espectaculares fractales, configuraciones mandálicas, suntuosos y brillantes templos, o complejos diseños que recuerdan hermosas iconografías de culturas remotas. Generalmente este despliegue visual representa un nivel o estadio más superficial de la experiencia que ha de ser superado. 

También se pueden percibir los contenidos inconscientes que aparecen como imágenes de carácter onírico. Primeramente emerge lo concerniente al inconsciente personal y posteriormente emerge material del inconsciente colectivo. Esto se puede percibir como una sensación intensa de viaje o sueño muy lúcido.

 

4) ASPECTO SIMBÓLICO

En este aspecto se experimenta una mayor profundidad del inconsciente adentrándonos en el ámbito del inconsciente colectivo, en donde se perciben gran cantidad de símbolos y arquetipos cada vez con un carácter más universal. No solo nos percatamos de aspectos simbólicos sino que accedemos a mucha información que antes nos era totalmente desconocida. Aquí descubrimos el aspecto mitológico del universo y de cómo la mitología está viva en nuestro interior.

 

5) ASPECTO UNITIVO O MÍSTICO

Este aspecto surge cuando las estructuras mentales que sustentan al ego se diluyen y todo en lo que uno creía deja de tener sentido para dar paso a una reorganización de los paradigmas mentales. El sentido del yo (el ego), basado siempre en el diálogo interno, se ve forzado a dejarse fluir y no intervenir. Para pasar de un nivel de conciencia a otro superior es muy habitual atravesar un estado crítico en donde todo se torna caótico e incomprensible. Esta desestructuración mental puede generar alteraciones de la personalidad si el individuo se resiste al flujo de la experiencia o no está bien preparado.

Por el contrario, si uno no se resiste a dicha disolución puede superar los límites de la experiencia específicamente humana y experimentar el ámbito transpersonal y sintonizarse con lo que parece ser la conciencia de los animales, plantas, o incluso procesos orgánicos. Si aún se profundiza más, es posible experienciar la conciencia de nuestro planeta, el conjunto de la creación o de la totalidad del universo. Estas últimas experiencias son reconocidas como experiencias místicas o espirituales y son idénticas a las narraciones místicas que ofrecen gran diversidad de culturas y caminos espirituales. En el misticismo Hindú es la experiencia de unión con Brahman, lo Absoluto, la Realidad Última e Inmutable, la Conciencia Cósmica. En este aspecto unitivo de la experiencia el tiempo tiende a desaparecer y nos conduce al eterno presente.

 

¿PARA QUÉ NOS PUEDE SERVIR TENER UNA EXPERIENCIA PSICODÉLICA?

Las experiencias psicodélicas pueden ayudarnos de muy diversas maneras: A comprendernos y conocernos a nosotros mismos y a los demás; Nos ayudan a desbloquearnos y liberarnos emocionalmente; Nos cambian la forma de pensar y nos permiten ver el mundo de otra forma; Y también pueden despertarnos un gran sentimiento de amor y compasión con todo lo que nos rodea… Podría seguir hablando de las innumerables virtudes y magníficas cualidades de los psicodélicos, pero la verdad es que tampoco son una panacea para todo el mundo. Si bien es cierto que en muchas culturas se usan como medicinas, si no se usan con dicho propósito no se producirá sanción alguna. En este mismo sentido, también se emplean habitualmente como acceso al mundo espiritual e igualmente si los psicodélicos no son contemplados de una forma sagrada difícilmente se producirá una profunda conexión con el ámbito espiritual. Así, nuestra preparación, intención y actitud influirá poderosamente cuando comulguemos con los psicodélicos y obtendremos un tipo de experiencia u otra.

Las sustancias psicodélicas son un camino cuando realmente hay compromiso con un camino evolutivo o de desarrollo. Aunque es muy habitual oír que los psicodélicos son un atajo, sinceramente creo que no lo son. Sin un auténtico compromiso, no sólo dejan de ser un atajo, sino que se convierten en un perfecto laberinto en el cual perderse e ir a la deriva. Las personas que se acercan a los psicodélicos sólo por probar, claro que pueden tener buenas experiencias, pero sin un compromiso firme con uno mismo, lo más probable es que sus experiencias se conviertan una actividad más de fin de semana como pueden ser una tarde de cine o un partido de fútbol. 

En definitiva, en palabras del investigador y psiconauta Terence McKenna: la vida es como un gigantesco mándala, y que cada sustancia psicoactiva te propulsa a diferentes coordenadas dentro del mándala y que cada lugar está lleno de diferentes aspectos y manifestaciones del gran espectáculo de la vida. 

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

De vuelta a Matrix: La realidad cotidiana

De vuelta a Matrix: La realidad cotidiana

Para alcanzar nuestra plena libertad como seres humanos debemos profundizar en lo más hondo de nuestro Ser. Ésta indagación en uno mismo buscando nuestra esencia es lo que se denomina camino espiritual. Otra forma de definir el camino espiritual es que se trata de la transformación de La Matrix (metáfora cinematográfica cuya idea principal es que vivimos atrapados en una realidad completamente ilusoria), o como lo expresa el hinduismo y el budismo: despertar de la ilusión de maya.

La espiritualidad ha dejado ya de ser propiedad exclusiva de las religiones organizadas. Y aquello que promete la vida espiritual (paz, alegría, amor, sabiduría, libertad o conexión con lo Divino) ciertamente es muy real y es posible de alcanzar. Aunque paradójicamente, el camino espiritual es más sencillo y directo de lo que te han hecho creer, resulta que también es más arduo y desconcertante de lo que a menudo se afirma.

Creo que, a lo largo del camino que conduce hasta la libertad de todo nuestro Ser, gran parte de las personas tropiezan tanto con su propia sombra psicológica (es decir, con aquellos aspectos del ego que son temidos y reprimidos), como con el lado oscuro, idealizado o distorsionado de la realidad, que influye poderosamente desde el inconsciente colectivo. Ciertamente, estos son dos de los aspectos fundamentales de la Matrix que nos hacen permanecer ciegos ante la realidad tal y como es. Entre los muchos caminos para dejar este sueño irreal, los enteógenos o psicodélicos nos ofrecen una poderosa alternativa para despertar al menos por unos breves momentos.

 

LOS ENTEÓGENOS AYUDAN A VER LA MATRIX CON OTROS OJOS

Si durante siglos las plantas sagradas o enteógenas han sido reverenciadas por la mayoría de las culturas a lo largo de la historia de la humanidad, ha ocurrido que a medida que las civilizaciones han llegado a su apogeo, han perdido sus cultos sagrados, prohibiéndolos, castigándolos y relegándolos al olvido. Esta desconexión con lo sagrado ha propiciado la caída de todos estos imperios ya sumidos en una visión egoísta y egocéntrica. El sistema social que impera en occidente –basado en la ciencia y la razón– actúa como un ente que se alimenta de las personas que se comportan como engranajes ciegos y mecánicos. El sistema es la Matrix que no nos deja ver la realidad tal cual es, exenta de juicios y etiquetas.

En este sentido, los enteógenos actúan como catalizadores bioquímicos desencadenando un intenso proceso de expansión de la conciencia. Esta gran ampliación de la conciencia implica eliminar barreras sostenidas por juicios y definiciones de cómo es la realidad. De esta forma los enteógenos nos ofrecen un cambio radical de perspectivas, que pueden ayudar a ver la Matrix desde otros puntos de vista.

El sistema siempre ha demonizado todo aquello que libera al individuo de su civilizada y confortable jaula, impidiendo que las personas tomen realmente decisiones por ellas mismas. En definitiva, el sistema a evitado que las personas ejerzan verdaderamente su libertad como seres humanos. Es evidente que la sociedad actual se encuentra en la cuerda floja, muy lejos de la naturaleza y de lo sagrado. No obstante, tenemos la oportunidad de experimentar fácilmente con gran diversidad de sustancias enteógenas.

El problema es que esta fácil accesibilidad a los psicodélicos suele estar desprovista de la información, preparación y el contexto adecuados para que la experiencia sea lo más fructífera posible. Las experiencias con enteógenos producen profundos cambios internos y nos abren a nuevas perspectivas para entendernos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea. Son un instrumento, una herramienta de inestimable valor a la hora de emprender un trabajo interior de autodesarrollo y autoconocimiento. De ahí que la finalidad del consumo de plantas enteógenas o de sus respectivos alcaloides sea conseguir determinadas alteraciones de la conciencia o ver de forma totalmente la Matrix.

 

ENTEÓGENOS Y MITOLOGÍA

Las culturas ancestrales poseen un conjunto coherente de tradiciones sagradas, una «concepción de la realidad». Su historia, su tradición sagrada –la mitología– cuenta cómo las cosas han venido a ser y muestra actitudes y conductas para poder experimentar y mantener vivos los mitos. Como ocurre con los propios mitos, que siempre están marcados por un ciclo de Demeter ofreciendo un hongo enteógeno o psicodélico a Persephonemuerte-renacimiento, los dioses, semidioses y héroes, nos revelan en sus historias nuestra propia historia, nuestro propio mundo interno. Para acceder a los más profundos misterios de estas tradiciones se requería pasar por un proceso de iniciación. Esta iniciación no trataba solamente de una instrucción en el mero sentido de la palabra, el neófito sólo llegaba a hacerse digno de la enseñanza sagrada a través de una ardua preparación tanto física como mental y espiritual. Y son los chamanes los maestros que han sido iniciados en el empleo de la botánica sagrada, son los transmisores de una concepción ampliada y muy profunda del mundo gracias a los enteógenos.

 

DE VUELTA A LO COTIDIANO: REGRESO A LA MATRIX

A raíz del profundo trance vivido con los psicodélicos se despierta una intensa necesidad de integrar en la vida cotidiana lo descubierto durante estas experiencias. Al correr por un breve tiempo el velo de maya, se ha experimentado un profundo y revelador viaje mítico. Independientemente de las particularidades de su experiencia muchas personas después de un trance con enteógenos se enfrentan a las mismas situaciones básicas de siempre y que ahora precisan de una respuesta muy diferente a como se vivían con anterioridad. Podremos apreciar que muchas de las creencias y actitudes que antes tejían nuestro camino quizás ahora nos lleven a estrechos callejones de contradicciones y ambigüedades. Así se despierta la necesidad de compartir las experiencias vividas y las nuevas dimensiones del Ser recién descubiertas con otras personas que lo puedan entender, respetar e incluso apoyar.

El rechazo generalizado en la sociedad actual a la toma de sustancias modificadoras de la conciencia puede provocar que no se pueda contar la experiencia sin ser juzgado como loco, enfermo, drogadicto, etc. Esto lleva a que si se comenta a personas no adecuadas nos podemos encontrar con una actitud de rechazo o falta de comprensión. Si la familia, amigos o terapeutas no comprenden el potencial curativo de esas vivencias, pueden no considerarlas como válidas y preocuparse por el estado de la persona. Si ésta se deja influir por esos juicios, puede aumentar las dudas e invalidar totalmente su propia experiencia. En caso de tener dudas, lo mejor es consultar al guía que ha dirigido la experiencia o algún experto en este tipo de trances.

En las mitologías de muy diferentes culturas encontramos grandes enseñanzas sobre la psique y nuestro mundo interno, el mundo invisible desde donde se forma la Matrix. Debemos recordar que los chamanes, y más concretamente, los que se desenvuelven en el ámbito de las plantas enteógenas, han requerido de un largo y duro entrenamiento para alcanzar su condición de chamanes y poseen unas magníficas cartografías de la conciencia a base de símbolos y mitos y de cómo han de ser vividos. De esta forma en el mundo mitológico podemos encontrar vías para la integración de las experiencias psicodélicas en nuestra vida cotidiana.

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

 

El mal viaje con psicotrópicos | Bad trip

El mal viaje con psicotrópicos | Bad trip

EL MAL VIAJE CON PSICOTRÓPICOS

Las sustancias enteógenas (psicotrópicas o psicodélicas) forman parte de uno de los métodos más antiguos y potentes para explorar el mundo de la psique. Utilizar ayahuasca, hongos psilocibes, peyote o LSD como tantas otras sustancias psicotrópicas, es sin duda, una de las experiencias de conciencia más interesantes, intensas y sanadoras a las que puede tener acceso un ser humano. Sin embargo, estas experiencias implican no sólo momentos de éxtasis y profundas revelaciones sino de encuentros con aspectos caóticos o dolorosos en nuestro interior de los que en muchas ocasiones parecen imposibles de superar. Estas experiencias se las denomina bad trIp (literalmente «mal viaje» en inglés). 

Tanto en el lenguaje popular como en entornos más especializados suele utilizarse el término «mal viaje» para definir un conjunto de síntomas psíquicos negativos o desagradables que pueden manifestarse durante una experiencia con psicotrópicos. Las manifestaciones de un mal viaje pueden variar muchísimo, desde sentir un estado de gran inquietud o ansiedad hasta experimentar profundos sentimientos de inmensa desolación, paranoia, tremenda angustia o un pánico absoluto. Tanto los chamanes como los especialistas en la terapia psicolítica y la terapia psicodélica no consideran que las experiencias desagradables sean necesariamente amenazantes o negativas, sino que hacen hincapié en su potencial de ser altamente beneficiosas para el usuario cuando son debidamente resueltas o integradas. Clínicamente, un mal viaje se considera una psicosis temporal  o crisis psicodélica inducida por las drogas. 

 

QUÉ INFLUYE EN UN MAL VIAJE (BAD TRIP)

bad-tripPor lo general, el mal viaje no sólo es influencia del momento emocional y psicológica del usuario, sino también debido a la ingesta de psicodélicos en lugares que aunque no lo parezcan y sean muy utilizados, como fiestas, raves o festivales de música, realmente pueden resultar muy problemáticos para poder vivir una experiencia realmente intensa y provechosa (al menos hablando en términos terapéuticos o espirituales). En realidad, el consumo de psicotrópicos requiere de un buen conocimiento de la dosis adecuada y la forma correcta de tomarlo y es responsabilidad de quien los consume informarse sobre los posibles efectos secundarios u otras eventualidades que se puedan producir durante la experiencia. Como en todo viaje es bueno estar preparado, la experiencia psicodélica no debe tomarse a la ligera.

 

SET AND SETTING

Cualquiera que haya tenido una experiencia negativa con psicotrópicos estará de acuerdo en que un lugar acogedor y bien preparado junto con alguien que cuide de uno durante ese trance es algo que puede salvarle de pasar una de las experiencias más terribles de su vida. Así, en el contexto adecuado y la presencia de un experto o guía se puede transformar la experiencia en una vivencia llena de valiosos aprendizajes y crecimiento personal. Incluso lo que comúnmente se llama mal viaje puede resultar ser una enriquecedora experiencia

Se trata de un viaje hacia el interior de uno mismo, hacia espacios sutiles del inconsciente y el alma. Para ello, debemos tener muy en cuenta lo que se denomina el «set» (predisposición y preparación) y el «setting» (entorno y contexto) del viajero. 

Esto se logra a través de la implementación de los Cinco principios de reducción de daños, que pueden ayudarte a comprender cómo transformar un mal viaje:

1. Información

Cuando se va a comulgar con sustancias enteógenas o psicotrópicas es conveniente tener una información previa de lo que se va a realizar. Conocer personas que hayan vivido experiencias con enteógenos es de gran ayuda y una posible referencia. Pero hay que tener muy en cuenta que tanto físicamente (nivel bioquímico, neurológico, etc) como psicológicamente (nivel emocional y mental) cada individuo es único, y los psicotrópicos sólo activan lo que existe en ese interior único de cada individuo. Lo ideal es conocer a un experto que oriente al neófito y verifique que no existe ninguna contraindicación para poder pasar por tan intensa experiencia.

Documentarse en temas acerca de chamanismo, etnobotánica, desarrollo personal, psicología, antropología, mitología, simbolismo, religión y filosofía, resulta de gran ayuda para saber qué se pretende y qué es lo que se puede encontrar. Después, durante la experiencia, los datos en la mente no serán relevantes, ya que de lo que se trata es de trascender la mente, pero estar bien informado nunca está de más. De hecho adquirir determinada información puede favorecer la sensación de seguridad durante el proceso de trance, mientras no produzca unas exageradas expectativas sobre cómo ha de transcurrir la experiencia.

2. Intención del viaje

Es muy importante tener una intención o propósito bien definido al acceder a la experiencia con enteógenos. De no ser así se puede ir a la deriva, sin rumbo y sin que se experimente algo realmente significativo. Sin propósito es muy común perderse en divagaciones y sinsentidos. Este propósito es una orientación previa, una vez empezada la experiencia sólo hay que fluir y no intentar dirigir o controlar lo que suceda. El propósito o intención del viaje se mostrará tarde o temprano como una intuitiva revelación o sensación de resolución de algún conflicto interno. Aunque resulte paradójico, se trata de definir un objetivo pero sin hacerse expectativas de ningún tipo.

Se necesita una firme determinación de responsabilizarse de uno mismo y tener una actitud de valor, voluntad, inquietud, deseo de búsqueda, trascendencia y evolución. Hay que tener muy claro que la decisión de experimentar con enteógenos es personal y no ha de ser el resultado de influencias de terceros.

Por otra parte, se debería evitar una definición previa demasiado estricta de la experiencia, ya que a la larga sólo puede influir sobre la trayectoria del viaje con erróneas expectativas. Esta incapacidad para alcanzar un objetivo rígidamente establecido terminará por resultar innecesariamente frustrante y desalentadora.

3. El contexto adecuado

Se trata del entorno en el que se dan las condiciones idóneas para el desarrollo de la experiencia; el lugar adecuado, la compañía idónea e incluso la elección del día más favorable. Son importantes todos los elementos y herramientas que favorezcan todo el proceso del viaje y esto se presenta, generalmente, en un contexto ritual, en una sesión de terapia psicolítica o una sesión de terapia psicodélica. Ambas se convierten en un rito iniciático o de tránsito, que cataliza el viaje interior. Éste debe afectar al individuo en todos los niveles del Ser y su relación con el mundo. Por tal motivo, el contexto ceremonial resulta ser el más idóneo para tener experiencias con plantas maestras. Dentro de un ámbito ceremonial se tienen en cuenta gran cantidad de elementos que influyen poderosamente en la experiencia. 

Así, ha de tenerse en consideración el lugar y el momento adecuados, la iluminación, la música, e incluso también la disposición astrológica como influencia para la sincronización con el cosmos y la naturaleza, como ocurre, por ejemplo, con los solsticios y equinoccios solares. Si el lugar donde va a transcurrir el ritual se tratase de un lugar de poder en el que ya se han realizado ceremonias, estará bien preparado y cargado con energías específicas para el propósito del mismo. Hoy en día se está prestando más atención a los rituales. Esta es una tendencia comprensible porque los rituales se han usado para la sanación o la trascendencia desde tiempos inmemoriales desempeñando un papel fundamental en el desarrollo de todas las culturas.

4. Estado de la persona

En la mayoría de las ceremonias que se realizan con plantas sagradas se requiere que el participante previamente haya depurado su cuerpo con una dieta específica o ayuno. Los chamanes recomiendan además purificarse y prepararse emocional y mentalmente.

Si se padece alguna psicopatología, cardiopatía, glaucoma u otra enfermedad severa es seguro que la ingesta de una sustancia psicotrópica no sea muy recomendable, incluso puede ser contraproducente y empeorar la salud. Igualmente si se ingieren determinados medicamentos (antidepresivos, antipsicóticos, ansiolíticos, sedantes, etc) pueden influir negativamente impidiendo que el proceso sea el más óptimo con los enteógenos.

La preparación emocional se basa en estar muy abierto y permitirse sentir y experimentar todo lo que pueda surgir en uno. Aunque es muy lógico sentir miedo ante una experiencia a lo desconocido, una actitud receptiva y llena de confianza en el proceso y todo lo que lo rodea hará que todo se desarrolle en perfecta armonía. Es necesario saber estar serenos y tranquilos ante las intensas emociones que emergen con los psicotrópicos. 

Para la preparación mental lo idóneo es dejar atrás los pensamientos rígidos y limitantes. Estar dispuestos a que nuestras estructuras mentales cambien para propiciar una auténtica transformación. Se ha de estar dispuesto a cambiar de paradigmas y no tener expectativas. Hay que tener en cuenta que una experiencia difícil no es lo mismo que una mala experiencia. La actitud mental que uno tiene con respecto a este tipo de experiencia es fundamental. El miedo (el temer que uno puede sumirse en un mar de desconcierto o desesperación) y la frivolidad (el restar importancia a la experiencia presuponiendo que uno es suficientemente fuerte o preparado como para que el dolor o desconcierto no le alcance) son ambos un posible indicador para un mal viaje con psicotrópicos.

Es recomendable abrigar una clara intención de trascender nuestra zona de confort para conectar con nuestra parte más pura y sagrada. El ego siempre se resiste y se aferra a la estabilidad o aparente seguridad de lo conocido y tangible. En esta sociedad industrializada lo sagrado es ignorado, está totalmente desprestigiado y forma parte de lo desconocido para la mayoría de las personas, y esto mismo contribuye a alimentar nuestra resistencia a trascender la realidad cotidiana.

Así, para la preparación espiritual, el hecho de creer en algo superior o sagrado, independientemente del credo o filosofía que sea, ayuda a traspasar muchas barreras y alcanzar una mayor comprensión y nivel de profundidad en la experiencia con los psicotrópicos. Ciertos valores, aptitudes y cualidades se convierten en la brújula o «hilo de Ariadna» hacia la trascendencia. Aunque también hay que tener en cuenta que algunos dogmas religiosos son ideas extremadamente limitantes e incluso contrarias a lo que se busca en una experiencia con enteógenos.

5. El guía

La persona que guía la ceremonia puede ser un orientador de la experiencia, un cuidador, un sanador, o las tres funciones al mismo tiempo, dependiendo del tipo de trabajo que se busque. A través de él se canalizan ciertas energías para que en la ceremonia se alcance un nivel vibratorio específico. Por lo general y según lo que se esté buscando, puede tratarse de un chamán, un terapeuta, un psicólogo, un facilitador, un maestro de ceremonias, o un sacerdote.
El guía ha de contar con una serie de herramientas para la orientación y desarrollo óptimo del proceso de los participantes. Su cometido es ayudar al viajero en los momentos críticos y ha de estar capacitado para cualquier tipo de eventualidad, como cuando en ocasiones un participante experimenta un mal viaje. También se asegurará de que los participantes entienden de antemano que él está allí sólo para ayudar y que se ha de confiar plenamente en él.

Entre sus capacidades ha de estar la de saber desenvolverse en todos los niveles que se están activando. Incluye desde el físico a los niveles más sutiles e invisibles. Esto vendrá dado por su desarrollo personal, tanto en el ámbito energético como de conciencia y se puede ver reflejado en ciertas cualidades como su ética, tolerancia, humildad, compasión, conocimientos que muestra e incluso en su sentido del humor.

El guía es la expresión de la ceremonia, es la voz de los que en ella participan. Es importante que su proceder sea impecable, ya que la gente tiende, por naturaleza, a imponer perspectivas personales y sociales a cada nueva situación, ya sea por exceso de conocimientos o por ignorancia. Por eso el guía ha de ser una persona capacitada en la cual es depositada toda la confianza de los participantes para el mejor desarrollo posible de la misma.

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

 

Gurús y maestros espirituales: Odisea del espacio interior

Gurús y maestros espirituales: Odisea del espacio interior

Gurús y chamanes como portadores de la sabiduría ancestral

Hoy en día se habla mucho de que ya no necesitamos gurús o maestros espirituales, y que cada uno es su propio maestro. Si bien es cierto que cada quien es responsable de su viaje espiritual, en ocasiones uno sabe perfectamente que necesita toda la guía o ayuda posible. En mi opinión, lo más recomendable es admitir con humildad los límites de nuestro conocimiento, y confiar en fuentes más sabias que nosotros. Así, con confianza, podremos permanecer abiertos a la sabiduría de tradiciones ancestrales que han pasado la prueba del tiempo.

Ocurre en ocasiones que la rebeldía contra las convenciones puede motivar a algunas personas que toman psicodélicos o enteógenos a no hacerlo bajo el cuidado de una persona experta, lo cual puede enturbiar y distorsionar la experiencia, especialmente las primeras veces. Por eso tomar sustancias psicodélicas en un contexto lúdico o como huída de la realidad suele ser equivalente a quedarse en estadios superficiales. Si la experiencia se queda en la superficie el psicodélico no actuará realmente con todo el potencial que puede ofrecer a una persona. Esto se traduce muy a menudo en que cualquier atisbo de sanación, conexión espiritual o transformación resulte muy pobre o no llegue a producirse nunca. 

 

Tú eres el piloto y el navegante de tu camino espiritual

Si el contexto y la preparación personal no se han cuidado es muy posible experimentar la odisea del típico «mal viaje». Desde tiempos ancestrales las diferentes tradiciones han realizado un exclusivo uso ritual de las plantas enteógenas, por lo que no se han encontrado casos de sobredosis, adicciones u otras patologías o problemas derivados de un uso inadecuado de los enteógenos. Tú eres el piloto y el navegante de tu camino espiritual, y sólo tú puedes decidir si debes pedir consejo, dónde debes buscarlo y si te conviene seguirlo o no. Sólo tú puedes interpretar las señales sagradas y salvar sus aparentes contradicciones. Sólo tú puedes decidir cómo encaja la sabiduría ancestral en tus circunstancias. Tú eres el que acaba decidiendo, y la principal brújula es tu propio sentido de la verdad

Es cierto que para algunos buscadores la estricta obediencia a un maestro o a una institución espiritual constituye el mejor camino y el más adecuado. Pero incluso ellos deben determinar por sí mismos los términos exactos de su condición de discípulos. Ellos y sólo ellos pueden decidir cómo aplicar a sus vidas las enseñanzas de la fe que profesan y dónde establecer el límite de su entrega.

La realidad es que en el sendero espiritual no existe la «vía única» y más concretamente en el sendero con psicodélicos. Pero también es cierto, que el uso tradicional nos puede ayudar a entender o desarrollar ciertas etapas de nuestro camino. Y ahí está el punto de equilibrio: ¿puedes cogerte de la mano de los guías sin perder de vista quién eres en realidad? ¿Puedes aceptar que hay muchas cosas que no sabes y, al mismo tiempo, admitir la verdad igualmente desalentadora de que cada decisión recaerá en ti, te sientas o no preparado para ello? ¿Puedes conservar tu poder sin volverte arrogante, engañarte o desconectarte de fuentes de mayor sabiduría? Las respuestas obviamente están en tu interior.

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

 

Enteógenos, laberintos y minotauros

Enteógenos, laberintos y minotauros

La identificación con la mente produce un opaco muro de conceptos, etiquetas, imágenes, palabras, juicios y definiciones que bloquean toda verdadera percepción de la realidad. Ese muro se interpone entre tú y tú esencia, entre tú y tú prójimo, entre tú y la naturaleza, entre tú y lo divino; ese muro crea la ilusión de separación, la ilusión de que tú y lo «otro» estáis totalmente separados. Así se te olvida el hecho esencial de que, debajo del nivel de las apariencias físicas y de las formas separadas, eres uno con toda la Creación. La libertad comienza cuando el muro desaparece, cuando la mente se aquieta y da paso a niveles más profundos de conciencia y la realidad se percibe directamente. Este muro es una estructura férrea, petrificada en el tiempo y consensuada por la sociedad que la fomenta. Es el resultado de años y años de estructurar, interpretar y definir la realidad que vivimos. Estos muros forman un intrincado y complejo laberinto que con el tiempo van encerrando al individuo y distanciándolo de su Ser. Pero utilizando el hilo de Ariadna adecuado, se puede uno liberar y salir fuera de sus asfixiantes muros del ego. Este vetusto laberinto contiene entre sus paredes al terrible Minotauro. Esa criatura mítica que habita encerrada entre los muros mentales que construimos día a día y que está formada por la sombra psicológica.

 

LA SOMBRA PSICOLÓGICA

La sombra son todas las emociones, deseos y creencias reprimidas, ocultas y olvidadas en lo más profundo del laberinto que se han ido tornando monstruosas e inaceptables. Cuando el pensamiento se aquieta, se experimenta una discontinuidad en la corriente mental, una brecha de «no-mente», este es el sendero o hilo de Ariadna que conduce a la libertad, al estado de Verdadera Naturaleza o rigpa. En este estado se desidentifica uno de todo el aparataje mental. En este estado se produce la conexión interna y se está más despierto y lúcido que en el estado de identificación mental habitual. Uno está plenamente presente experimentando el Aquí y Ahora con toda su plenitud. El hecho de disolver los muros hace que aparezca el temido y hasta entonces oculto Minotauro personal. Esta parte de nosotros ha de ser vivida para que se integre y se experimente la libertad total en el Aquí y Ahora. De esta manera recuperamos todo nuestro potencial como individuos sin un lastre oculto dentro de nosotros que sirva para crear muros que nos impida vivir en armonía con todo cuanto nos rodea. Esto nos conduce hacia la trascendencia de nuestra propia ceguera, hacia un estado de claridad y a la vivencia de una conciencia más allá de los límites autoimpuestos por nosotros mismos en el pasado.

 

DISOLVIENDO LOS MUROS DE LA MENTE

Hay muchas técnicas para conseguir poco a poco llegar a dicho estado trascendente. Desde la meditación zen, el budismo vajrayana, el shaivismo de Kachemir, las danzas sufies, etc. Todas estas técnicas van disolviendo los muros lentamente permitiendo ir integrando al escurridizo Minotauro. Pero hay una herramienta muy poderosa para disolver el muro y encarar nuestra sombra muy rápidamente, se trata de los enteógenos. Los enteógenos son una de las herramientas naturales más poderosas para derribar los muros de la mente. Utilizados desde hace milenios por el ser humano para conseguir estados trascendentes y traspasar las barreras de la mente. Han recibido gran número de nombres: plantas maestras, plantas de los dioses, plantas sagradas, plantas de poder, plantas mágicas, plantas luminosas, plantas visionarias, plantas de luz, plantas alucinógenas, plantas enteógenas, plantas psiquedélicas, plantas psicotrópicas, etc. Los enteógenos son sustancias de origen vegetal que contienen alcaloides, moléculas muy similares e incluso algunas exactamente idénticas a los neurotransmisores que produce el cerebro humano (como el DMT). Los alcaloides actúan directamente en el sistema nervioso y endocrino produciendo determinados y complejos cambios bioquímicos relacionados con nuestra forma de pensar, sentir y percibir. Cuando ampliamos la conciencia por medio de los enteógenos, estos nos ayudan a disolver las barreras mentales, las creencias y las actitudes defensivas que nos mantienen identificados con una máscara superficial e irreal frente al mundo. El laberinto de la mente delimita el espacio y el tiempo, nos mantiene atrapados entre sus sólidos límites filtrando la realidad y empobreciendo nuestras vidas. Esto produce una preocupación interminable por el pasado y el futuro, y una falta de disposición a experimentar y reconocer el momento presente y permitir que sea tal cual es. La neurosis surge porque el pasado te da una identidad y el futuro contiene expectativas de algún tipo. Ambas son poderosas ilusiones.

 

LOS ENTEÓGENOS Y EL HILO DE ARIADNA

Los enteógenos actúan como el hilo de Ariadna que nos saca de la dimensión temporal y nos conducen a experimentar el eterno presente -el Aquí y Ahora- y ayudan a conocer nuestra esencia o verdadera identidad. Nos llevan directamente a la entrega y a la rendición plena a lo que está profundamente oculto en nuestro interior. Nos incitan a confiar en que nuestro Ser Verdadero que está más allá de la mente y trasciende todos sus laberínticos pasajes y sus terribles Minotauros. Con el tiempo, este encuentro con la esencia interna o Ser Verdadero que nos brindan los enteógenos se irá manifestando en lo cotidiano. Lentamente descubriremos como estamos unidos a todo cuanto nos rodea y que toda etiqueta, división o juicio es un producto de la mente para encasillarnos en una realidad ya establecida y consensuada. Poco a poco el Ser Verdadero va impregnando todos los actos de nuestra vida dándonos la seguridad y confianza de que todo está perfecto viviendo el Aquí y Ahora con toda su plenitud. Gracias al correcto uso de los enteógenos (yo recomiendo su uso siempre bajo la guía de una persona experta) podemos aprender a vivir en armonía fuera del laberinto en la libertad total.  

JOSÉ LUIS LÓPEZ DEÑGADO
(Artículo publicado en la revista ESPACIO HUMANANO Nº 123)

 

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