Seleccionar página
El mal viaje con psicotrópicos

El mal viaje con psicotrópicos

Las sustancias enteógenas o psicotrópicas forman parte de uno de los métodos más antiguos y potentes para explorar en el mundo de la psique. Utilizar ayahuasca, hongos psilocibes, peyote o LSD como tantas otras sustancias psicotrópicas, es sin duda, una de las experiencias de conciencia más interesantes, intensas y sanadoras a las que puede tener acceso un ser humano. Sin embargo, estas experiencias implican no sólo momentos de éxtasis y profundas revelaciones sino de encuentros con aspectos caóticos o dolorosos en nuestro interior de los que en muchas ocasiones parecen imposibles de superar. Estas experiencias se las denomina bad trIp (literalmente «mal viaje» en inglés). 
Tanto en el lenguaje popular como en entornos más especializados suele utilizarse el término «mal viaje» para definir un conjunto de síntomas psíquicos negativos o desagradables que pueden manifestarse durante una experiencia con psicotrópicos. Las manifestaciones de un mal viaje pueden variar muchísimo, desde sentir un estado de gran inquietud o ansiedad hasta experimentar profundos sentimientos de inmensa desolación, paranoia, tremenda angustia o un pánico absoluto. Tanto los chamanes como los especialistas en la terapia psicolítica no consideran que las experiencias desagradables sean necesariamente amenazantes o negativas, sino que hacen hincapié en su potencial de ser altamente beneficiosas para el usuario cuando son debidamente resueltas o integradas. Clínicamente, un mal viaje se considera una psicosis temporal inducida por las drogas o una crisis psicodélica. 

 

QUÉ INFLUYE EN UN MAL VIAJE (BAD TRIP)

bad-tripPor lo general, el mal viaje no sólo es influencia del momento emocional y psicológica del usuario, sino también debido a la ingesta de psicotrópicos en lugares que aunque lo parezcan y sean muy utilizados, como fiestas, raves o festivales de música, realmente pueden resultar muy problemáticos para poder vivir una experiencia realmente intensa y provechosa. En realidad, el consumo de psicotrópicos requiere de un buen conocimiento de la dosis adecuada y la forma correcta de tomarlo y es responsabilidad de quien los consume informarse sobre los posibles efectos secundarios u otras eventualidades que se puedan producir durante la experiencia. Como en todo viaje es bueno estar preparado, la experiencia enteógena no debe tomarse a la ligera.

 


SET AND SETTING

Cualquiera que haya tenido una experiencia negativa con enteógenos estará de acuerdo en que no solo un lugar acogedor y preparado  junto con alguien que cuide de uno durante ese trance es algo que puede salvarle la vida y la cordura. Así, en el contexto adecuado y la presencia de un experto o guía se puede transformar la experiencia en una vivencia llena de valiosos aprendizajes y crecimiento personal. Incluso lo que  comúnmente se llama mal viaje puede resultar ser una enriquecedora experiencia. Se trata de un viaje hacia el interior de uno mismo, hacia espacios sutiles del inconsciente y el alma. Para ello, debemos tener muy en cuenta lo que se denomina el «set» (predisposición y preparación) y el «setting» (entorno y contexto) del viajero. 

Esto se logra a través de la implementación de los Cinco principios de reducción de daños, que pueden ayudarte a comprender como transformar un mal viaje:

1. Información

Cuando se va a comulgar con sustancias enteógenas o psicotrópicas es conveniente tener una información previa de lo que se va a realizar. Conocer personas que hayan vivido experiencias con enteógenos es de gran ayuda y una posible referencia. Pero hay que tener muy en cuenta que tanto físicamente (nivel bioquímico, neurológico, etc) como psicológicamente (nivel emocional y mental) cada individuo es único, y los psicotrópicos sólo activan lo que existe en ese interior único de cada individuo. Lo ideal es conocer a un experto que oriente al neófito y verifique que no existe ninguna contraindicación para poder pasar por tan intensa experiencia.

Documentarse en temas acerca de chamanismo, etnobotánica, desarrollo personal, psicología, antropología, mitología, simbolismo, religión y filosofía, resulta de gran ayuda para saber qué se pretende y qué es lo que se puede encontrar. Después, durante la experiencia, los datos en la mente no serán relevantes, ya que de lo que se trata es de trascender la mente, pero estar bien informado nunca está de más. De hecho adquirir determinada información puede favorecer la sensación de seguridad durante el proceso de trance, mientras no produzca unas exageradas expectativas sobre cómo ha de transcurrir la experiencia.

2. Intención del viaje

Es muy importante tener una intención o propósito bien definido al acceder a la experiencia con enteógenos. De no ser así se puede ir a la deriva, sin rumbo y sin que se experimente algo realmente significativo. Sin propósito es muy común perderse en divagaciones y sinsentidos. Este propósito es una orientación previa, una vez empezada la experiencia sólo hay que fluir y no intentar dirigir o controlar lo que suceda. El propósito o intención del viaje se mostrará tarde o temprano como una intuitiva revelación o sensación de resolución de algún conflicto interno. Aunque resulte paradójico, se trata de definir un objetivo pero sin hacerse expectativas de ningún tipo.

Se necesita una firme determinación de responsabilizarse de uno mismo y tener una actitud de valor, voluntad, inquietud, deseo de búsqueda, trascendencia y evolución. Hay que tener muy claro que la decisión de experimentar con enteógenos es personal y no ha de ser el resultado de influencias de terceros.

Por otra parte, se debería evitar una definición previa demasiado estricta de la experiencia, ya que a la larga sólo puede influir sobre la trayectoria del viaje con erróneas expectativas. Esta incapacidad para alcanzar un objetivo rígidamente establecido terminará por resultar innecesariamente frustrante y desalentadora.

3. El contexto adecuado

Se trata del entorno en el que se dan las condiciones idóneas para el desarrollo de la experiencia; el lugar adecuado, la compañía idónea e incluso la elección del día más favorable. Son importantes todos los elementos y herramientas que favorezcan todo el proceso del viaje y esto se presenta, generalmente, en un contexto ceremonial  o en una sesión psicolítica. Ambas se convierten en un rito iniciático o de tránsito, que cataliza el viaje interior. Éste debe afectar al individuo en todos los niveles del Ser y su relación con el mundo. Por tal motivo, el contexto ceremonial resulta ser el más idóneo para tener experiencias con plantas maestras. Dentro de un ámbito ceremonial se tienen en cuenta gran cantidad de elementos que influyen poderosamente en la experiencia.

Así, ha de tenerse en consideración el lugar y el momento adecuados, la iluminación, la música, e incluso también la disposición astrológica como influencia para la sincronización con el cosmos y la naturaleza, como ocurre, por ejemplo, con los solsticios y equinoccios solares. Si el lugar donde va ha transcurrir el ritual se tratase de un lugar de poder en el que ya se han realizado ceremonias, estará bien preparado y cargado con energías específicas para el propósito del mismo. Hoy en día se está prestando más atención a los rituales. Esta es una tendencia comprensible porque los rituales se han usado para la sanación o la trascendencia desde tiempos inmemoriales desempeñando un papel fundamental en el desarrollo de todas las culturas.

4. Estado de la persona

En la mayoría de las ceremonias que se realizan con plantas maestras se requiere que el participante previamente haya depurado su cuerpo con una dieta específica o ayuno. Los chamanes recomiendan además purificarse y prepararse emocional y mentalmente.

Si se padece alguna psicopatología, cardiopatía, glaucoma u otra enfermedad severa es seguro que la ingesta de una sustancia psicotrópica no sea muy recomendable, incluso puede ser contraproducente y empeorar la salud. Igualmente si se ingieren determinados medicamentos (antidepresivos, antipsicóticos, ansiolíticos, sedantes, etc) pueden influir negativamente impidiendo que el proceso sea el más óptimo con los enteógenos.

La preparación emocional se basa en estar muy abierto y permitirser sentir y experimentar todo lo que pueda surgir en uno. Aunque es muy lógico sentir miedo ante una experiencia a lo desconocido, una actitud receptiva y llena de confianza en el proceso y todo lo que lo rodea hará que todo se desarrolle en perfecta armonía. Es necesario saber estar serenos y tranquilos ante las intensas emociones que emergen con los psicotrópicos. 

Para la preparación mental lo idóneo es dejar atrás los pensamientos rígidos y limitantes. Estar dispuestos a que nuestras estructuras mentales cambien para propiciar una auténtica transformación. Se ha de estar dispuesto a cambiar de paradigmas y no tener expectativas. Hay que tener en cuenta que una experiencia difícil no es lo mismo que una mala experiencia. La actitud mental que uno tiene con respecto a este tipo de experiencia es fundamental. El miedo (el temer que uno puede sumirse en un mar de desconcierto o desesperación) y la frivolidad (el restar importancia a la experiencia presuponiendo que uno es suficientemente fuerte o preparado como para que el dolor o desconcierto no le alcance) son ambos un posible indicador para un mal viaje con psicotrópicos.

Es recomendable abrigar una clara intención de trascender nuestra zona de confort para conectar con nuestra parte más pura y sagrada. El ego siempre se resiste y se aferra a la estabilidad o aparente seguridad de lo conocido y tangible. En esta sociedad industrializada lo sagrado es ignorado, está totalmente desprestigiado y forma parte de lo desconocido para la mayoría de las personas, y esto mismo contribuye a alimentar nuestra resistencia a trascender la realidad cotidiana.

Así, para la preparación espiritual, el hecho de creer en algo superior o sagrado, independientemente del credo o filosofía que sea, ayuda a traspasar muchas barreras y alcanzar una mayor comprensión y nivel de profundidad en la experiencia con los psicotrópicos. Ciertos valores, aptitudes y cualidades se convierten en la brújula o «hilo de Ariadna» hacia la trascendencia. Aunque también hay que tener en cuenta que algunos dogmas religiosos son ideas extremadamente limitantes e incluso contrarios a lo que se busca en una experiencia con enteógenos.

5. El guía

La persona que guía la ceremonia puede ser un orientador de la experiencia, un cuidador, un sanador, o las tres funciones al mismo tiempo, dependiendo del tipo de trabajo que se busque. A través de él se canalizan ciertas energías para que en la ceremonia se alcance un nivel vibratorio específico. Por lo general y según lo que se esté buscando, puede tratarse de un chamán, un terapeuta, un psicólogo, un maestro de ceremonias, o un sacerdote.
El guía ha de contar con una serie de herramientas para la orientación y desarrollo óptimo del proceso de los participantes. Su cometido es ayudar al participante en los momentos críticos y ha de estar capacitado para cualquier tipo de eventualidad, como cuando en ocasiones un participante experimenta un mal viaje. También se asegurará de que los participantes entienden de antemano que él está allí sólo para ayudar y que se ha de confiar plenamente en él.

Entre sus capacidades ha de estar la de saber desenvolverse en todos los niveles que se están activando. Incluye desde el físico a los niveles más sutiles e invisibles. Esto vendrá dado por su desarrollo personal, tanto en el ámbito energético como de conciencia y se puede ver reflejado en ciertas cualidades como su ética, tolerancia, humildad, compasión, conocimientos que muestra e incluso en su sentido del humor.

El guía es la expresión de la ceremonia, es la voz de los que en ella participan. Es importante que su proceder sea impecable, ya que la gente tiende, por naturaleza, a imponer perspectivas personales y sociales a cada nueva situación, ya sea por exceso de conocimientos o por ignorancia. Por eso el guía ha de ser una persona capacitada en la cual es depositada toda la confianza de los participantes.

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

Gurús y maestros espirituales: 2001 Odisea del espacio interior

Gurús y maestros espirituales: 2001 Odisea del espacio interior

Gurús o maestros espirituales

Hoy en día se habla mucho de que ya no necesitamos gurús o maestros espirituales, y que cada uno es su propio maestro. Si bien es cierto que cada quien es responsable de su viaje espiritual, en ocasiones uno sabe perfectamente que necesita toda la guía o ayuda posible. En mi opinión, lo más recomendable es admitir con humildad los límites de nuestro conocimiento, y tener fe en fuentes más sabias que nosotros y permanecer abiertos a la sabiduría de tradiciones ancestrales que han pasado la prueba del tiempo.
Ocurre en ocasiones que la rebeldía contra las convenciones puede motivar a algunos de los que toman un enteógeno a no hacerlo bajo el cuidado de una persona experta, lo cual puede enturbiar y distorsionar la experiencia. Por eso tomar plantas sagradas en un contexto lúdico o escapando de la realidad suele ser equivalente a quedarse en estadios superficiales, sin permitir que actúe realmente todo el potencial que el enteógeno puede ofrecer a cada persona. Esto se traduce muy a menudo en que cualquier atisbo de sanación o transformación resulta muy pobre o no llega a producirse nunca.

 

Los gurús y chamanes como portadores de la sabiduría ancestral

Si el contexto y la preparación no se han cuidado es muy posible experimentar la odisea del típico «mal viaje». Desde tiempos ancestrales las diferentes tradiciones han realizado un exclusivo uso ritual de las plantas enteógenas, por lo que no se han encontrado casos de sobredosis, adicciones u otras patologías derivadas de un uso inadecuado de los enteógenos. Tú eres el piloto y el navegante de tu camino espiritual, y sólo tú puedes decidir si debes pedir consejo, dónde debes buscarlo y si te conviene seguirlo o no. Sólo tú puedes interpretar las señales sagradas y salvar sus aparentes contradicciones. Sólo tú puedes decidir cómo encaja la sabiduría ancestral en tus circunstancias. Tú eres el que acaba decidiendo, y la principal brújula es tu propio sentido de la verdad. En el sendero espiritual no existe la «vía única».
Es cierto que para algunos buscadores la estricta obediencia a un maestro o a una institución espiritual constituye el mejor camino y el más adecuado. Pero incluso ellos deben determinar por sí mismos los términos exactos de su condición de discípulos. Ellos y sólo ellos pueden decidir cómo aplicar a sus vidas las enseñanzas de la fe que profesan y dónde establecer el límite de su entrega.

Ahí está el punto de equilibrio: ¿puedes cogerte de la mano de los guías sin perder de vista quién eres en realidad? ¿Puedes aceptar que hay muchas cosas que no sabes y, al mismo tiempo, admitir la verdad igualmente desalentadora de que cada decisión recaerá en ti, te sientas o no cualificado para ello? ¿Puedes conservar tu poder sin volverte arrogante, engañarte o desconectarte de fuentes de mayor sabiduría? Las respuestas obviamente están en tu interior.

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

De vuelta a Matrix: La realidad cotidiana

De vuelta a Matrix: La realidad cotidiana

La búsqueda espiritual es la transformación de la Matrix (metáfora cinematográfica cuya idea principal es que vivimos atrapados en una realidad completamente ilusoria), o como lo expresa el hinduismo o el budismo: despertar de la ilusión de maya. La espiritualidad ha dejado ya de ser propiedad exclusiva de las religiones organizadas. Y aquello que promete la vida espiritual (paz, alegría, amor, sabiduría, libertad, conexión con lo Divino) ciertamente es muy real. Es asequible, y paradójicamente el camino es más sencillo y directo de lo que te han hecho creer y también más arduo y desconcertante de lo que a menudo se afirma. Creo que, a lo largo del camino que conduce hasta la libertad, todo el mundo tropieza tanto con su propia sombra personal (es decir, con aquellos aspectos del ego que son temidos y reprimidos), como con el lado oscuro e idealizado o distorsionado de la realidad, que influye fuertemente desde el inconsciente colectivo. Ciertamente, uno de los aspectos fundamentales de la Matrix que nos hacen permanecer inconscientes de la realidad tal y como es. Entre los muchos caminos para dejar este sueño irreal, los enteógenos nos ofrecen una pderosa alternativa para despertar.

 

LOS ENTEÓGENOS AYUDAN A VER LA MATRIX CON OTROS OJOS

Si durante siglos las plantas sagradas o enteógenas han sido reverenciadas por la mayoría de las culturas a lo largo de la historia de la humanidad, ha ocurrido que a medida que las civilizaciones han llegado a su apogeo, han perdido sus cultos sagrados, prohibiéndolos, castigándolos y relegándolos al olvido. Esta desconexión con lo sagrado ha propiciado la caída de todos estos imperios ya sumidos en una visión egoísta y egocéntrica. El sistema social que impera en occidente –basado en la ciencia y la razón– actúa como un ente que se alimenta de las personas que se comportan como engranajes ciegos y mecánicos. El sistema es la Matrix que no nos deja ver la realidad tal cual es, fuera de juicios.

Los enteógenos actúan como catalizadores bioquímicos desencadenando un intenso proceso de expansión de la conciencia. Esta gran ampliación de la conciencia nos ofrece un cambio radical de perspectivas, que pueden ayudar a ver Matrix desde otros puntos de vista.

El sistema siempre ha demonizado todo aquello que libera al individuo de su civilizada y confortable jaula, impidiendo que las personas tomen realmente decisiones por ellas mismas, en definitiva, que ejerzan verdaderamente su libertad como seres humanos. Es evidente que la sociedad actual se encuentra en la cuerda floja, muy lejos de la naturaleza y de lo sagrado. No obstante, tenemos la oportunidad de experimentar fácilmente con gran diversidad de sustancias entéogenas.

Esta fácil accesibilidad suele estar desprovista de la información, preparación y el contexto adecuados para que la experiencia sea lo más fructífera posible. Las experiencias con enteógenos producen profundos cambios internos y nos abren a nuevas perspectivas para entendernos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea. Son un instrumento, una herramienta de inestimable valor a la hora de emprender un trabajo interior de autodesarrollo y autoconocimiento. De ahí que la finalidad del consumo de plantas enteógenas o de sus respectivos alcaloides sea conseguir determinadas alteraciones de la conciencia o ver de forma totalmente la Matrix.

 

LOS ENTEÓGENOS Y LA MITOLOGÍA

Las culturas ancestrales poseen un conjunto coherente de tradiciones sagradas, una «concepción de la realidad». Su historia, su tradición sagrada –la mitología– cuenta cómo las cosas han venido a ser y muestra actitudes y conductas para poder experimentar y mantener vivos los mitos. Como ocurre con los propios mitos, que siempre están marcados por un ciclo de muerte-renacimiento, los dioses, semidioses y héroes, nos revelan en sus historias nuestra propia historia, nuestro propio mundo interno. Para acceder a los más profundos misterios de estas tradiciones se requería pasar por un proceso de iniciación. Esta iniciación no trataba solamente de una instrucción en el mero sentido de la palabra, el neófito sólo llegaba a hacerse digno de la enseñanza sagrada a través de una ardua preparación espiritual. Y son los chamanes los maestros que han sido iniciados en el empleo de la botánica sagrada, son los transmisores de una concepción ampliada y muy profunda del mundo gracias a los enteógenos.

 

DE VUELTA A LO COTIDIANO: REGRESO A LA MATRIX

A raíz del profundo trance vivido con los enteógenos se despierta una intensa necesidad de integrar en la vida cotidiana lo descubierto durante estas experiencias. Se ha experimentado un profundo y revelador viaje mítico. Independientemente de las particularidades de su experiencia muchas personas después de un trance con enteógenos se enfrentan a las mismas situaciones básicas de siempre y que ahora precisan de una respuesta diferente e inmediata. Creencias y actitudes que antes tejían nuestro camino quizás ahora nos llevan a estrechos callejones de paradojas y ambigüedades.

Se despierta la necesidad de compartir las experiencias vividas y las nuevas dimensiones del Ser recién descubiertas con otras personas que lo puedan entender y respetar. El rechazo generalizado en la sociedad actual a la toma de sustancias modificadoras de la conciencia puede provocar que no se pueda contar la experiencia sin ser juzgado como loco, enfermo, drogadicto, etc. Esto lleva a que si se comenta a personas no adecuadas nos podemos encontrar con una actitud de rechazo o falta de comprensión. Si la familia, amigos o terapeutas no comprenden el potencial curativo de esas vivencias, pueden no considerarlas como válidas y preocuparse por el estado de la persona. Si ésta se deja influir por esos juicios, puede aumentar las dudas e invalidar su propia experiencia. En caso de tener dudas, lo mejor es consultar al guía que ha dirigido la experiencia.

En las mitologías de muy diferentes culturas nos ofrencen grandes enseñanzas sobre la psique, el mundo invisible desde donde se forma la Matrix. Practicar técnicas de meditación o tener un maestro espiritual, es algo muy recomendable para el correcto desarrollo de autoconocimiento a través de las plantas enteógenas. Los chamanes, y más concretamente los que se desenvuelven en el ámbito de las plantas enteógenas han requerido un largo y duro entrenamiento para alcanzar su condición de chamanes y poseen unas magníficas cartografías de la conciencia a base de símbolos y mitos y de como han de ser vividos.

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

Enteógenos, laberintos y minotauros

Enteógenos, laberintos y minotauros

La identificación con la mente produce un opaco muro de conceptos, etiquetas, imágenes, palabras, juicios y definiciones que bloquean toda verdadera percepción de la realidad. Ese muro se interpone entre tú y tú esencia, entre tú y tú prójimo, entre tú y la naturaleza, entre tú y lo divino; ese muro crea la ilusión de separación, la ilusión de que tú y lo «otro» estáis totalmente separados. Así se te olvida el hecho esencial de que, debajo del nivel de las apariencias físicas y de las formas separadas, eres uno con toda la Creación. La libertad comienza cuando el muro desaparece, cuando la mente se aquieta y da paso a niveles más profundos de conciencia y la realidad se percibe directamente. Este muro es una estructura férrea, petrificada en el tiempo y consensuada por la sociedad que la fomenta. Es el resultado de años y años de estructurar, interpretar y definir la realidad que vivimos. Estos muros forman un intrincado y complejo laberinto que con el tiempo van encerrando al individuo y distanciándolo de su Ser. Pero utilizando el hilo de Ariadna adecuado, se puede uno liberar y salir fuera de sus asfixiantes muros del ego. Este vetusto laberinto contiene entre sus paredes al terrible Minotauro. Esa criatura mítica que habita encerrada entre los muros mentales que construimos día a día y que está formada por la sombra psicológica.

 

LA SOMBRA PSICOLÓGICA

La sombra son todas las emociones, deseos y creencias reprimidas, ocultas y olvidadas en lo más profundo del laberinto que se han ido tornando monstruosas e inaceptables. Cuando el pensamiento se aquieta, se experimenta una discontinuidad en la corriente mental, una brecha de «no-mente», este es el sendero o hilo de Ariadna que conduce a la libertad, al estado de Verdadera Naturaleza o rigpa. En este estado se desidentifica uno de todo el aparataje mental. En este estado se produce la conexión interna y se está más despierto y lúcido que en el estado de identificación mental habitual. Uno está plenamente presente experimentando el Aquí y Ahora con toda su plenitud. El hecho de disolver los muros hace que aparezca el temido y hasta entonces oculto Minotauro personal. Esta parte de nosotros ha de ser vivida para que se integre y se experimente la libertad total en el Aquí y Ahora. De esta manera recuperamos todo nuestro potencial como individuos sin un lastre oculto dentro de nosotros que sirva para crear muros que nos impida vivir en armonía con todo cuanto nos rodea. Esto nos conduce hacia la trascendencia de nuestra propia ceguera, hacia un estado de claridad y a la vivencia de una conciencia más allá de los límites autoimpuestos por nosotros mismos en el pasado.

 

DISOLVIENDO LOS MUROS DE LA MENTE

Hay muchas técnicas para conseguir poco a poco llegar a dicho estado trascendente. Desde la meditación zen, el budismo vajrayana, el shaivismo de Kachemir, las danzas sufies, etc. Todas estas técnicas van disolviendo los muros lentamente permitiendo ir integrando al escurridizo Minotauro. Pero hay una herramienta muy poderosa para disolver el muro y encarar nuestra sombra muy rápidamente, se trata de los enteógenos. Los enteógenos son una de las herramientas naturales más poderosas para derribar los muros de la mente. Utilizados desde hace milenios por el ser humano para conseguir estados trascendentes y traspasar las barreras de la mente. Han recibido gran número de nombres: plantas maestras, plantas de los dioses, plantas sagradas, plantas de poder, plantas mágicas, plantas luminosas, plantas visionarias, plantas de luz, plantas alucinógenas, plantas enteógenas, plantas psiquedélicas, plantas psicotrópicas, etc. Los enteógenos son sustancias de origen vegetal que contienen alcaloides, moléculas muy similares e incluso algunas exactamente idénticas a los neurotransmisores que produce el cerebro humano (como el DMT). Los alcaloides actúan directamente en el sistema nervioso y endocrino produciendo determinados y complejos cambios bioquímicos relacionados con nuestra forma de pensar, sentir y percibir. Cuando ampliamos la conciencia por medio de los enteógenos, estos nos ayudan a disolver las barreras mentales, las creencias y las actitudes defensivas que nos mantienen identificados con una máscara superficial e irreal frente al mundo. El laberinto de la mente delimita el espacio y el tiempo, nos mantiene atrapados entre sus sólidos límites filtrando la realidad y empobreciendo nuestras vidas. Esto produce una preocupación interminable por el pasado y el futuro, y una falta de disposición a experimentar y reconocer el momento presente y permitir que sea tal cual es. La neurosis surge porque el pasado te da una identidad y el futuro contiene expectativas de algún tipo. Ambas son poderosas ilusiones.

 

LOS ENTEÓGENOS Y EL HILO DE ARIADNA

Los enteógenos actúan como el hilo de Ariadna que nos saca de la dimensión temporal y nos conducen a experimentar el eterno presente -el Aquí y Ahora- y ayudan a conocer nuestra esencia o verdadera identidad. Nos llevan directamente a la entrega y a la rendición plena a lo que está profundamente oculto en nuestro interior. Nos incitan a confiar en que nuestro Ser Verdadero que está más allá de la mente y trasciende todos sus laberínticos pasajes y sus terribles Minotauros. Con el tiempo, este encuentro con la esencia interna o Ser Verdadero que nos brindan los enteógenos se irá manifestando en lo cotidiano. Lentamente descubriremos como estamos unidos a todo cuanto nos rodea y que toda etiqueta, división o juicio es un producto de la mente para encasillarnos en una realidad ya establecida y consensuada. Poco a poco el Ser Verdadero va impregnando todos los actos de nuestra vida dándonos la seguridad y confianza de que todo está perfecto viviendo el Aquí y Ahora con toda su plenitud. Gracias al correcto uso de los enteógenos (yo recomiendo su uso siempre bajo la guía de una persona experta) podemos aprender a vivir en armonía fuera del laberinto en la libertad total.  

JOSÉ LUIS LÓPEZ DEÑGADO
(Artículo publicado en la revista ESPACIO HUMANANO Nº 123)