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Salvia divinorum

El más noble pequeño príncipe

Salvia divinorum o ska pastora¿Qué es la salvia divinorum?

Los indígenas mazatecos del noroeste de Oaxaca, México, utilizan desde hace cientos de años una planta de la misma familia que la menta, a la que llaman ska como sustituto de los hongos psilocíbicos en las épocas que no se encuentran éstos. Se trata de la salvia divinorum, una planta de la familia labiatae que crece entre la frondosa y extremadamente húmeda vegetación de la sierra mazateca en altitudes superiores a los setecientos metros.

El famoso micólogo Robert Gordon Wasson sostiene la hipótesis de que la salvia divinorum podría ser la antigua planta usada por los aztecas en sus rituales de adivinación y sanación, a la que denominaban pipiltzinzintli o «el más noble pequeño príncipe» y cuya representación aparece reflejada en el tocado de «un dios de la muerte» ilustrado en el antiguo códice precolombino de Dresden. La salvia divinorum también recibe otros nombres según en la región en que se use, como ska pastora, hierba de la Virgen, yerba María, hojas de la pastora, María pastora o la pastora.

Química de la salvia divinorum

El componente químico psicoactivo de la salvia divinorum es un diterpeno no nitrogenado, la salvinorina-A, una de las substancias de origen vegetal que produce trances visionarios de mayor potencia; ya que la salvinorina-A actúa con dosis ínfimas, tan sólo unos pocos microgramos son necesarios para inducir una intensísima y profunda experiencia visionaria. Si bien la mayoría de las substancias visionarias se unen a determinados neuroreceptores bien definidos –como la serotonina–, en el caso de la salvinorina-A ésta no se une a ninguno de los neuroreceptores actualmente conocidos.

Efectos de la salvia divinorum

Consumida en pequeñas cantidades, los efectos de la salvia divinorum se asemejan al estado que produce la marihuana; en mayores cantidades se puede llegar a perder el conocimiento y experimentar un profundo estado visionario similar al producido por DMT (di-metil-triptamina). En éstos últimos casos el sujeto pierde totalmente su capacidad consciente y volitiva y el mundo exterior desaparece: el mundo imaginario se convierte en la realidad, resultando tan objetiva esta experiencia que el sujeto se vuelve incapaz de reconocer el cuerpo físico, tumbado en el lugar que siempre había reconocido como realidad.

También es muy corriente la experiencia de que la percepción del pasado y el futuro se alteren hasta tal extremo que se requiera de un esfuerzo de varios minutos para readaptarse al mundo cotidiano y reorientarnos una vez que la experiencia ha remitido. La intensa experiencia visionaria con la salvia divinorum es definida como insólita y extraña, muy diferente a la que proporcionan otras plantas enteógenas más conocidas. La desaparición total de la realidad y la sensación o experiencia de estar en otro mundo son muy intensas.