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El cacto san Pedro

el poder de los cuatro vientos

 

¿Qué es el san Pedro?

El cacto San Pedro es el nombre que reciben las especies psicoactivas trichocereus pachanoi y tichocereus peruvianus. Se trata de un gran cacto columnar que apenas tiene espinas y que crece hasta alcanzar unos cuatro metros de altura. Varios puebloscactos de wachuma o San Pedro indígenas de Sudamérica siguen utilizando el San Pedro para el uso ceremonial o terapéutico, sobre todo en las regiones andinas de Bolivia, Perú y Ecuador. 
El San Pedro es una de las plantas sagradas más antiguas de América del Sur. Las primeras descripciones del cacto sagrado aparecen en antiguos relieves que muestra a seres mitológicos portando cactus de San Pedro a modo de cetro, expresando que la acción ritual se realiza «aferrando su poder». En otros hallazgos arqueológicos de la antigua cultura chavín (hacia el 1300 a. C.), en el norte de Perú, se han encontrado tallas, telas y cerámicas con imágenes de cactos acompañados generalmente de espirales, aves, venados y jaguares. Los chamanes distinguen varios tipos de cactos dependiendo del número de costillas que tengan. Los que más escasean son los de cuatro costillas o «vientos» y son considerados como los más poderosos. Según la zona en la que es usado recibe diversos nombres: huachuma, wachuma, aguacolla, cuchuma, cardo, gigantón, hermoso, huando o yatur.

 

Alcaloides del san Pedro

Este cacto contiene principalmente mescalina, el mismo alcaloide psicoactivo que otra cactácea enteógena: el peyote. En su composición química también se encuentran trazas de otros alcaloides como la tiramina, hordenina, 3-metoxitiramina, anhalaninina, anhalonidina, 3,4-dimetoxifeniltilamina, 3,4-dimetoyi-4-hidroxi-B-feniltilamina y 3,5-dimetoxi-4-hidroxi-B-feniltilamina.. En ocasiones el San Pedro se mezcla con otras plantas con propiedades enteógenas como la brugmansia o floripondio; a esta mezcla con más potencia visionaria se la conoce como misha. En otras ocasiones se le añade corduro o cimora que es una mezcla de hiebas de carácter mágico.

 

La puerta del cielo

El nombre de San Pedro que recibe el cacto procede del sincretismo religioso en el que confluyen los conceptos indígenas con las imágenes cristianas procedentes de los conquistadores españoles. En este caso la asociación del cacto como «llave al cielo» y el apóstol San Pedro como custodio de las «llaves del cielo» es muy evidente.

Pero hay otro apóstol al que se le consagra el wachuma en las ceremonias: Santiago Apóstol, conocido como el «Señor del Trueno». Aquí encontramos una asociación muy habitual: la de un ser de carácter espiritual vinculado con el trueno y una planta visionaria. Este sincretismo religioso viene dado porque el «dios del rayo», conocido como Illapa en Perú, es una de las principales y más antiguas divinidades andinas, relacionada con la fertilidad y la tormenta y simbolizada por el felino. Tras la conquista se formó un sincretismo religioso entre Illapa y el apóstol Santiago, a partir de la creencia española de explicar el sonido del trueno como el galope de Santiago a caballo por el cielo.

Este poder celeste se ve reflejado en el propio rango del chamán conocido como wanamero -el que consagra su culto a los wanamis– y de entre ellos el más poderoso es aquel que fue atravesado por un rayo y puede seguir viviendo. Muchas mesas (ritos) con San Pedro se realizan en las huacas, antiguos monumentos prehispánicos considerado mágicos o sagrados, aunque de muchos de ellos sólo quedan ya unas pocas ruinas que aún mantienen sus poderosas energías latentes.

Al igual que ocurre con el caso del peyote, uno de los ritos más antiguos que todavía perduran en la preparación del wachuma es su caza simbólica, que muy pocos chamanes realizan ya en la actualidad. 

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Efectos del san Pedro

Los efectos del San Pedro son en muchos aspectos más agradables que los del peyote. Para empezar, su gusto es menos amargo y no acostumbra a producir tantas náuseas iniciales. Cuando prende la experiencia psicotrópica completa es menos sobrecogedora, más tranquila y con muchas menos sensaciones física como la del peyote.