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Chamanes: Los mantenedores de los mitos

Chamanes: Los mantenedores de los mitos

A varios investigadores científicos corresponde el mérito de haber realizado los primeros estudios multidisciplinares sobre plantas visionarias y sustancias psicoactivas. En 1860 el micólogo británico Mordecai C. Cooke expuso su propia teoría mítica sobre el origen de las sustancias visionarias en su obra Las siete hermanas del sueño, un estudio pionero sobre el uso de las plantas psicoactivas y alucinógenas más populares de la era victoriana. Otro de los primeros investigadores más relevantes fue el toxicólogo alemán Louis Lewin que en 1924 escribió un libro titulado Phantasticaque marcó las primeras pautas en el estudio de las sustancias visionarias.

Después le siguieron investigadores de la talla de Robert Gordon Wasson, Robert Graves, Richard Evans Schultes, Albert Hoffman, Roger Heim, Carl A. P. Ruck, Peter T. Furst, Terence McKenna, Giorgio Samorini y un largo etc. Gracias a ellos tenemos una idea aproximada de la identidad y el uso de plantas sagradas como el somahaoma, el kikeón, etc. aún quedan infinidad de nombres misteriosos que hacen referencia a la botánica sagrada como el nephethésmoly….. Pero sin duda alguna, es el testimonio de los «hombres de conocimiento», de los chamanes –en la mayoría de los casos anónimos– la expresión de una maravillosa sabiduría milenaria que se ha aplicado con todo su potencial en el uso de la botánica sagrada.

CHAMANES, LOS MANTENEDORES DE LOS MITOS 

Son los chamanes los mantenedores de los mitos, los que recrean con sus ritos el orden del universo y transmiten sus visiones cosmogónicas como mapas de una realidad mutidimensional mucho más amplia que lo percibido habitualmente. Hoy por hoy hay un auge, un ávido interés en el uso de las plantas sagradas. Como dijo T. McKenna en su obra El Manjar de los Dioses: «Se está produciendo un revival de lo arcaico y un renacimiento de la conciencia de la Diosa». Y efectivamente es evidente que hay un creciente interés por los frutos sagrados de Gaia. Se dan sincretismos religiosos, síntesis entre culturas apareciendo un nuevo chamanismo, integrador y multidisciplinar como una extensión de los orígenes y de la sabiduría perenne que ofrece una inestimable apertura a la conciencia de lo invisible. El sistema social imperante en occidente –basado en la ciencia y la razón– actúa como un ente que se alimenta de las personas que se comportan como engranajes ciegos y mecánicos.

El sistema siempre ha demonizado a todo lo que libere al individuo de su civilizada y confortable jaula, impidiendo que las personas tomen realmente decisiones por ellas mismas, en definitiva que ejerzan verdaderamente su libertad como seres humanos. Durante siglos las plantas sagradas han sido reverenciadas por la mayoría de culturas a lo largo de la historia del planeta pero a medida  que las civilizaciones han llegado a su apogeo, han perecido sus cultos sagrados, prohibiéndolos, castigándolos y relegándolos al olvido. Detrás han caído todos los imperios, alejados del contacto con lo sagrado. Es patente que la sociedad actual se encuentra en la cuerda floja, muy lejos de la naturaleza y de lo sagrado. Afortunadamente como ocurre con le ideograma chino para crisis que es sinónimo de oportunidad, nos induce a pensar que tan solo estamos en una época de grandes cambios y nuevas oportunidades. Espero de todo corazón que las enseñanzas de nuestros ancestros –nuestros hombres sabios– siga floreciendo para el gran cambio que se intuye y seamos testigos del nuevo ser humano que todos estamos destinados a ser.

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

La Alquimia Interior a través de las Plantas Sagradas

La Alquimia Interior a través de las Plantas Sagradas

Homero narra cómo los dioses, los héroes y sus caballos se alimentaban de ambrosía, el néctar de la inmortalidad. Su consumo era un privilegio exclusivo de los dioses. El mortal que se apoderara de ella, como ocurrió con Tántalo, sufriría el castigo de ser perpetuamente privado de ella. Sólo cuando los dioses lo desean pueden compartir su privilegio con los mortales y elevarlos a una condición sobrehumana. El dios griego Dionisos, divinidad de la vid, la embriaguez y el éxtasis, fue maldecido por los dioses por ofrecerles a los seres mortales sus virtudes extáticas y acercarles a la condición divina. A menudo, en los relatos mitológicos los frutos del Árbol Sagrado dan la inmortalidad o bien es a sus pies donde crecen los frutos de los que se extrae la ambrosía. Un extendido ejemplo lo constituye el hongo enteógeno amanita muscaria o agárico matamoscas, considerado como dador de la inmortalidad en el chamanismo siberiano y otros pueblos que lo consumían ritualmente.

En la antigua alquimia china se usaba la amanita muscaria mezclada con ginseng como elixir de la inmortalidad. La alquimia interior a través de las Plantas Sagradas, hace referencia a una forma de desarrollo espiritual en la que el propósito último no es abandonar toda conexión con el mundo físico y experimentar otros niveles de la realidad, sino que trata de construir un vehículo en el que la plenitud y grandeza del espíritu pueda experimentarse permanentemente, incluso mientras se vive en el mundo físico. De ahí que a estas plantas de uso milenario se les otorgue el apelativo de alimento de los dioses o de elixires de la inmortalidad Este cuerpo de inmortalidad (cuando lo divino se ha fusionado con lo terreno) se corresponde con lo que la tradición cristiana ha denominado cuerpo de gloria y con el merkabah de la tradición kabalista. Es semejante en muchos aspectos, sino idéntico, al lapis philosophorum o piedra filosofal de los alquimistas o al Grial, eje central la tradición esotérica y mística occidental y que ya deja entrever la importancia de la comunión como eje que une lo profano con lo sagrado.

 ALQUIMIA, INMORTALIDAD Y DESARROLLO ESPIRITUAL

El desarrollo espiritual se ha descrito en infinidad de ocasiones como una lucha, y ciertamente se requiere de un esfuerzo y un profundo compromiso consigo mismo, pero la principal arma en esta paradójica lucha es fluir, rendirse al propio universo, rendirse al Gran Misterio, al Tao a la Fuente de toda la Creación. El buscador del espíritu es un guerrero espiritual que fluye en armonía con el Universo. Es el héroe que se deja llevar por su destino -sintonizado por la corriente universal-, así, de este modo el guerrero espiritual descubre su Ser Inmortal o la Totalidad de su Ser. Con esta perspectiva de transformación, no es apropiado batallar, luchar o forzar nada. De hacerlo así, se estaría operando desde el ego, esto es, desde dicha fracción de uno mismo con la que se defiende y analiza, esa estructura psíquica que no cesa de hablar en el interior de la cabeza en todo momento interfiriendo constantemente en el fluir del cosmos. Todos hemos sido condicionados desde muy temprana edad a hacerlo todo desde la mente egoica. Por lo tanto, si tratamos de “hacer” desde la forma de percepción habitual, es probable que permanezcamos atrapados en la mente discursiva, un nivel inadecuado para cualquier tipo de percepción fuera del espectro de la realidad ordinaria consensuada. Si dejamos de hacer (técnicas del no hacer en la filosofía tolteca enseñada por Carlos CastanedaWu Wei en el taoísmo) podremos adentrarnos en el momento presente, vivirlo en su totalidad, con la totalidad de nuestro ser. Estaremos completamente conscientes o lo que es lo mismo: simplemente Somos.

Permitámonos que lo que está escondido en las profundidades emerja y sea revelado a nuestra conciencia. No hagamos nada, dejemos que las cosas sucedan. Fluyamos con lo que surja en el momento, el universo nos está hablando, nos está guiando. En el mundo físico -el tonal-, cuando se desea algo hay que luchar para conseguirlo. Pero en los mundos sutiles del nagual, esa otra realidad mágica e invisible, todo está invertido, como si fuera el otro lado del espejo. Si se quiere algo, hay que dejar que llegue. Limitándonos a estar conscientes y confiar, todo sucederá. Las herramientas que nos brinda la naturaleza para nuestro desarrollo evolutivo son múltiples y muy variadas. Pero las Plantas Maestras o Aliadas, consideradas como sagradas en la mayoría de culturas y pueblos que las han usado, son sin duda alguna la más poderosa e intensa herramienta para la exploración de los mundos internos.

El sacramento de la Comunión, sólo adquiere sentido cuando se comulga con una sustancia que realmente nos capacita para conectar con lo divino, de ahí su nombre cada vez más generalizado de estas plantas: enteógeno que significa revelador del dios interior. Entre estos catalizadores naturales de lo divino más conocidos encontramos la Ayahuasca, Teonánnacalt, Peyote, Amanita Muscaria, Salvia Divinorum, san Pedro, etc. Antiguamente solo los iniciados podían acceder a la comunión con plantas sagradas. Solo ellos conocían esta alquimia secreta. Tras la iniciación le seguían diversas técnicas de de meditación, respiración y ayunos que favorecían la integración y comprensión de las experiencias al comulgar con Plantas Sagradas.

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO