LOS DIFERENTES TIPOS DE CHAMANES

LOS DIFERENTES TIPOS DE CHAMANES

¿SON TODOS LOS CHAMANES IGUALES?

Sería muy simplista asumir que todos los chamanes son grandes maestros o sabios excepcionales. Los chamanes surgen del colectivo humano y, por tanto, en ese selecto grupo de personas encontramos todos los aspectos de la naturaleza humana. Como el resto de la gente, los chamanes exhiben distintas habilidades, talentos y motivaciones dentro de su vocación. Y como dice José María Poveda en su libro Chamanismo, el arte natural de curar que para mayor precisión hay que distinguir entre chamán y chamanismo, pues no todos los actos del chamán son necesariamente actos chamánicos, y personas que no sean chamanes, pueden utilizar o desarrollar tareas basadas en tales técnicas. 

Dentro de su colectivo, los chamanes diferencian entre aprendiz, el individuo promedio, el que es bueno en su labor y el verdadero maestro. Por lo tanto hay una primera categoría que guarda relación con el nivel de habilidad. Obviamente hay chamanes que son más hábiles que otros, independientemente de sus años de experiencia. La experiencia es importante aunque no lo es todo. Aparte de las habilidades y los años de experiencia un chamán puede tener más talento que otro. Esto se manifiesta en los valores. Los valores están relacionados con aquello que para el chamán es significativo e importante, y determinan lo que un chamán hará o no hará con sus talentos, habilidades y conocimientos.

Existen cuatro sistemas de valores que influyen en la conducta de los chamanes. Así podemos encontrar de todo, unos mediocres y otros, excepcionales.

 

LOS DIFERENTES TIPOS DE CHAMANES

1. Chamanes orientados hacia la supervivencia.

El primero y más primitivo de los sistemas de valores chamánicos es el que está enfocado a la supervivencia. Éstos suelen ser muy supersticiosos, desconfiados y están dispuesto a hacer cualquier cosa para sobrevivir. Esto puede incluir asesinar a sus oponentes, practicar magia negra o hechicería para dañar a otros y conseguir sus fines egoístas. Son absolutamente despiadados y no entienden conceptos como amor, bondad, servicio o altruismo. Suelen sacrificar animales y usar sustancias embriagantes para sus ritos, como fermentos alcohólicos.
Su poder se basa en el miedo, y su empleo de las plantas de poder suele ser generalmente con fines adivinatorios (donde se encuentra la caza, los enemigos, etc..), con la finalidad de purgar el cuerpo físico o como medio de adquirir valor para la guerra. Las visiones con las plantas de poder suelen ser caóticas y sin significado aparente, por lo que las consideran un efecto secundario desagradable y no suelen cantar ícaros.
No son muy intuitivos, son rígidos e inflexibles y su forma de pensar es que cualquier problema o enfermedad esta causada por otros (visibles o invisibles) y perciben a los demás como enemigos.

2. Chamanes orientados hacia sí mismos.

Después del chamán orientado a la supervivencia viene la categoría de los chamanes que tienden a dar prioridad a su reputación. Para ellos lo importante y significativo es darse a conocer y tener éxito independientemente de los medios empleados para ello. Algunos son muy hábiles en el manejo tanto del mundo físico como del energético y cuentan con cierta ayuda del mundo invisible, aunque no de un nivel superior. Y aunque en muchos casos sanen a la gente, esa no es su motivación, si no la de hacerse ricos y adquirir poder.
Son personas que se dedican al chamanismo como negocio, no como vocación y utilizan sus técnicas o conocimientos para satisfacer sus fines egoístas. A veces muestran un gran carisma con el que atraen a la gente, pero no es más que la capa visible de un ego desmesurado.

3. Chamanes orientados al servicio.

Este grupo de chamanes está motivado por el servicio y ayuda a los demás. Tienen una profunda comprensión de la psicología de las personas y generan gran empatía en las personas. No recurren forzosamente a su tradición para orientarse, más bien se dejan guiar por su interior.
Por lo que no es extraño que incorporen elementos que no son de su tradición si consideran que benefician a la gente. Estos chames son flexibles y abiertos muestran grandes poderes curativos y siempre están dispuestos a ayudar a los demás. Tienen capacidad de manejar cierto tipo de aliados invisibles que le ayudan en su trabajo.

4. Chamanes orientados hacia la sabiduría.

Los chamanes orientados a la sabiduría son los grandes maestros. Son muy intuitivos, ven a los demás como si fueran transparentes. Tienden a ser directos y son muy compasivos y amorosos. Son muy respetados e incluso suelen ser líderes de sus comunidades. Demuestran gran destreza, fuerza y humildad.
Sus capacidades a veces se convierten en leyendas ya que dominan tanto la realidad física como el mundo invisible. Tienen un visión “vertical” del ser humano y destacan por su impecabilidad. Suelen ir acompañados de seres de luz, grandes seres invisibles que son invocados en las ceremonias para la transformación y sanción de los participantes.

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

BUFO, NO ES ORO TODO LO QUE RELUCE

BUFO, NO ES ORO TODO LO QUE RELUCE

El sapito de Sonora

El Bufo alvarius es un sapo nativo del continente americano. El sapo vive principalmente en el sur de Arizona, al norte de Sonora, en la frontera de California y Arizona, y en el occidente de Nuevo México. Los efectos psicoactivos de las secreciones de sus glándulas cutáneas contienen una gran variedad de compuestos psicoactivos, entre ellos la bufotenina (5-OH-DMT) y la 5-MeO-DMT (5-metoxi-dimetiltriptamina). La bufotenina y la 5-MeO-DMT son dos alcaloides triptamínicos químicamente similar a la serotonina que inducen poderosas experiencias psicodélicas.

La 5-MeO-DMT también está presente en diversas variedades botánicas, como en la Diplopterys cabrerana (chaliponga) usada para elaborar ayahuasca o en especies de Virola, de Anadenantera y Phalaris, plantas que se han utilizado desde la antigüedad en la preparación de rapés psicoactivos como el yopo.

En la actualidad, el empleo del B. alvarius está cada vez más extendido, sin embargo, históricamente no hay apenas datos que muestren su utilización como sacramento sagrado. Tan solo es una suposición dada la gran variedad de representaciones iconográficas y mitológicas de sapos en las culturas olmeca, maya y azteca, que datan del año 2000 a.C. Igualmente podemos encontrar gran número de leyendas sobre el uso de los sapos en la brujería durante la Edad Media. También aparecen en el folclore tradicional como personajes de los cuentos infantiles generalmente asociados a hongos mágicos como en el toadtool (asiento del sapo). En cualquier caso, hay muchas personas que utilizan términos como «medicina ancestral» y «rituales tradicionales» en la promoción de sus actividades relacionadas al uso de la secreción del bufo para darle un sentido de autenticidad a su trabajo y de esta manera atraer a los participantes. Esto ya indica una falta de veracidad que induce a pensar en un mero marketing económico por parte de los facilitadores que ofrecen experiencias con bufo.

 

Hasta el infinito y más allá

La experiencia con la secreción cutánea del B. alvarius generalmente es muy intensa y sobrecogedora, y produce una modificación extrema en la cognición. Muchas personas describen sensaciones de unidad cósmica, de acceso a una consciencia no dual u otras variedades de profundas experiencias espirituales. Algunas personas han comparado la vivencia con la experiencia de morir y acceder al más allá del más allá. Es común la pérdida de la sensación de identidad y la disolución del ego, así como sensaciones de expansión cósmica y de fundirse con el Todo.

Pero también, es muy frecuente que la súbita inmediatez de los efectos cause grandes reacciones de miedo y pánico, y la experiencia sea tremendamente abrumadora y traumática para algunas personas. Pueden producirse fuertes taquicardias, espasmos y movimientos espontáneos de forma incontrolada durante la experiencia, e igualmente producirse algún tipo de expresión involuntaria de sonidos (gritos, llantos, risas, etc.) sin que la persona sea consciente de ello. Por tanto, la presencia de un cuidador experto que mantenga la seguridad física de la persona y el entorno es prácticamente imprescindible.

 

Cuando el sapo no se convierte en príncipe

Las glándulas del bufo Alvarius no producen solamente bufotenina y 5-MeO-DMT, también contienen un derivado metilado de serotonina, bufotoxina y bufogenina, siendo éstos potentes glucósidos altamente cardiotóxicos. En el caso de 5-MeO-DMT, “el rango general de dosis” es de 6-20 mg, pero la cantidad de esta sustancia en la secreción puede variar, por ello, calcular la dosis eficaz es complicado y puede causar efectos no esperados en usuarios no preparados.

Los riesgos psicológicos de la experiencia con B. alvarius también tienen que ser tenidos en cuenta. Ya que aunque la experiencia puede resultar muy beatífica y placentera, también puede ocurrir que se experimente como aterradora y traumática. Igualmente es muy común que se produzca una Inflación del ego o síndrome mesiánico y la persona crea ser especial o una elegida de Dios.

Otro tipo de peligro yace en combinar con el sapo diferentes sustancias psicoactivas como ayahuasca o iboga. Lo más prudente es dejar que pase un tiempo considerable (uno o dos meses) entre la experiencia del sapo y otros psicodélicos.

Algunas personas reportan tener flashbacks de los efectos tras la experiencia, a veces incluso durante meses. En otros casos las personas padecen ansiedad, insomnio, ataques de pánico, depresión, disociación o estados de confusión. Muchas personas me relatan que después de haber tomado el sapito que “su cuerpo energético no encaja correctamente como antes” o “todo les parece irreal y que les resulta muy difícil realizar sus tareas cotidianas.”

Tener en cuenta los factores del contexto, el estado mental previo y la intención con la que se realiza la experiencia, así como la persona que administra la sustancia, es importante a la hora de decidir sobre la comunión con B. alvarius. Así mismo, el proceso de integración es de fundamental importancia para las personas que no tienen experiencias con psicodélicos ni otros tipos de trances espirituales. Aquellas personas que se planteen experimentar con esta sustancia deberían tener en cuenta todos estos factores antes de hacerlo y saber que la experiencia puede ser tan reveladora y gozosa, como aterradora y devastadora.

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

MICRODOSIS PSICODÉLICAS: CUANDO MENOS ES MÁS

MICRODOSIS PSICODÉLICAS: CUANDO MENOS ES MÁS

Microdosis en la actualidad

Una microdosis es una dosis de una sustancia psicoactiva que es demasiado baja para producir un efecto modificador de la conciencia perceptible. Los hongos psilocibios y el LSD son las dos sustancias que son microdosificadas con mayor frecuencia, aunque la ketamina, el DMT o la ayahuasca van alcanzando cada día más popularidad.

Las razones por las que las personas toman microdosis son muy diversas: eliminar la ansiedad o la depresión, aumentar la creatividad o profundizar en los estados meditativos. Sin embargo, aunque los consumidores informan sobre muchos beneficios de las microdosis, el tema ha eludido durante mucho tiempo a la comunidad científica responsable de poner estos informes a prueba.

Afortunadamente, la creciente popularidad de las microdosis está impulsando una investigación científica más profunda sobre el tema. Hace cinco años, prácticamente no había estudios sobre microdosis de psicodélicos. Sin embargo, en todo este tiempo, podemos encontrar en revistas académicas cerca de 400 artículos diferentes publicados sobre el tema.

Destellos de esperanza

Los profundos cambios provocados por la psicoterapia asistida por psicodélicos están vinculados a las intensas tomas de conciencia que inducen las sustancias con macrodosis. Una microdosis de hongos psilocibios, que se encuentra entre 0,05g y 0,3g aproximadamente, no es probable que cause la profunda desintegración y reestructuración del ego asociada con una dosis completa de los hongos (de 2g a 3,5g). Pero eso no significa que las microdosis de hongos no sea beneficiosas. Lo que ocurre es que sus efectos no son perceptibles como una intensa alteración de la conciencia o experiencia psicodélica como ocurre con macrodosis.

Estos efectos son más sutiles y se van acumulando con el tiempo actuando paulatinamente, produciendo pequeños cambios en la vida del consumidor que marcan la diferencia. Por poner solo unos ejemplos, en algunos casos mejorará el estado de ánimo, la concentración o la memoria y en otros aumentará la creatividad o potenciará algún tipo de trabajo de desarrollo personal o proceso psicoterapéutico. Todo depende de la intención y el enfoque en lo que la persona quiera trabajar, algo muy similar a lo que ocurre con las macrodosis en contextos ceremoniales o terapéuticos.

 

¿Con qué frecuencia se debe tomar microdosis de psicodélicos?

Como sugieren investigadores como James Fadiman o Paul Stamets, la microdosificación suele ser intermitente. Eso significa que los consumidores tomarán una pequeña dosis cada dos, tres o cuatro días, durante un periodo en el cual se manifestarán resultados claros de lo que se pretende conseguir con el proceso de microdosificación. Las microdosis de psicodélicos puede ayudar a desmantelar lentamente los patrones de pensamiento negativos habituales y ofrecer nuevas formas de percibir y afrontar la vida.

Podemos decir que la microdosificación activa un proceso sutil en el que los pequeños cambios se convierten en resultados visibles a modo de beneficios a medio o largo plazo. Estos beneficios van vinculados con el propio compromiso de la persona ya que una parte fundamental de la ecuación es la intención de la persona que toma microdosis. Esto puede sonar poco científico, pero después de ver cientos de personas que en estos últimos cuatro años han experimentado con microdosis, los resultados positivos hablan por sí mismos.

«Los alcaloides no son los responsables de los cambios, son las propias personas que los consumen. Los alcaloides sólo facilitan que el cambio sea posible».

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

 

PSICOSIS Y CHAMANISMO

PSICOSIS Y CHAMANISMO

Psicóticos y chamanes

La travesía interior se podría equiparar en cierta medida a una psicosis. La esquizofrenia, la enfermedad mental por antonomasia, es un tipo de psicosis. Se trata de un trastorno mental que se caracteriza por alteraciones en la percepción, el pensamiento, la emotividad y la conducta donde desaparecen los límites entre lo real y lo imaginario y donde suelen aparecer síntomas alucinatorios y delirantes.

En su estudio de las culturas primitivas, el etnopsiquiatra francés G. Devereux llega a la conclusión de que no en todas ellas existen enfermos de esquizofrenia, y que esta enfermedad sólo aparece en aquellas culturas que han sufrido la influencia de las sociedades industrializadas. En las culturas que son consideradas como primitivas su equilibrio psíquico está mucho más acentuado, ya que desde hace miles de años tienen gran cantidad de métodos para equilibrar y armonizar el mundo interior y el mundo exterior. Los chamanes son los grandes conocedores de dicha metodología, que a través del empleo de diversas plantas y determinados rituales realizan dicha transición a la realidad no ordinaria. 

La gran diferencia entre un chamán bajo los efectos de una planta psicodélica y un psicótico reside en que, mientras el chamán puede controlar y operar tanto en el mundo interior como en el mundo exterior, el esquizofrénico no distingue el mundo exterior del mundo interior, con las graves consecuencias que esto acarrea de cara a poder realizar cualquier actividad con normalidad. 

 

La estructura de la psicosis

El escepticismo vigente en nuestras sociedades materialistas suele producir un choque brutal al encontrarse con los aspectos autónomos del inconsciente, lo que nos lleva a preguntarnos colectivamente si nos hemos vuelto locos o somos víctimas de una alucinación. C. G. Jung es de la opinión de que el camino hacia las profundidades de la psique está plagado de dificultades y de que se necesita gran valor y fuerza para soportar tanto el encuentro con figuras o entes inmateriales, ya sean de aspectos negativos o positivos, como para asimilar lo indefinible e incomprensible que irrumpe en la psique. La sociedad industrializada de hoy en día huye de todo contacto que esté más allá de lo que considera racional y cotidiano, aquello que constituye su estructuración de la realidad.

Las manifestaciones psicóticas, que aparentemente resultan incomprensibles, surgen rigiéndose por leyes o estructuras muy determinadas, por lo general al margen de la capacidad volitiva del individuo, algo similar a lo que ocurre en los sueños. Cuando el ego no es capaz de asimilar o resolver cualquier vivencia traumática, puede aislar de su percepción dicha experiencia ocultándola en la sombra. Y lo que suele ocurrir es que cuando los mecanismos de control consciente del ego son debilitados, por ejemplo mediante técnicas de trance, experiencias traumáticas o momentos de crisis, dichas vivencias se vuelven entonces inaceptables para la personalidad, y es cuando emergen de la profundidad del inconsciente donde han adquirido un poder autónomo, actuando libremente y dejando al individuo incapacitado para realizar incluso las tareas más sencillas de la vida cotidiana. La persona se vuelve por completo víctima del lado oculto de su psique y se abre una brecha hacia lo desconocido del inconsciente generando gran confusión y sufrimiento.

Lo cierto es que el psicótico pierde todo interés por la realidad, observa todo desde su perspectiva alterada y vive sus fantasías y proyecciones oníricas como su realidad, alejado del mundo físico que le rodea. Vive atrapado y absorbido por el contenido descontrolado del inconsciente. Las fantasías oníricas de la psicosis constituyen antes que nada una manifestación de un estado regresivo, el intento de una búsqueda de solución o seguridad en un pasado que se aleje de la angustia del momento presente, ya sea la búsqueda del útero, del paraíso o del equilibrio del origen primordial e indiferenciado.

 

La psicosis experimental y el uso de los psicodélicos

Los estados alterados de la conciencia experimentados bajo los efectos de sustancias psicodélicas también nos conducen a una forma determinada de psicosis, la denominada “psicosis experimental”, a través de la cual se manifiesta en un contexto de sanación el contenido del inconsciente y donde, por medio de mapas y guías adecuados, podemos integrar terapéuticamente la experiencia, ya sea durante el transcurso de la misma o momentos después.

Sin embargo, conviene señalar precisamente que el empleo indiscriminado y sin control que se suele hacer en nuestras sociedades contemporáneas de estas substancias, supone en ese sentido un grave riesgo para el individuo, que puede ocasionar grandes problemas sin la integración adecuada de la experiencia psicodélica. Este es el gran dilema de utilizar recreativamente poderosas substancias modificadoras de la psique, dado que, llegado el caso, ni la ignorancia ni la imprudencia protegerán al individuo de una experiencia desagradable o incluso devastadora, modelada por los contenidos ocultos e incontrolados del inconsciente (la sombra que forma parte de nuestra psique). Lo cierto es que hay personas capaces de integrar su experiencia —aun siendo muy dura— en la cotidianeidad mientras que otras quedan profundamente afectadas.

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

NEOCHAMANISMO, EL AUGE DEL CHAMANISMO PSICODÉLICO

NEOCHAMANISMO, EL AUGE DEL CHAMANISMO PSICODÉLICO

Orígenes del neochamanismo

En las últimas décadas, el chamanismo ha saltado las barreras del marco puramente nativo para convertirse en un conjunto diverso de prácticas que está calando cada vez más en la sociedad occidental. Así, tanto determinadas prácticas y elementos rituales, como un concepto de vida alternativa y natural, se están extendiendo por todo el planeta dando lugar a un nuevo paradigma: el neochamanismo.

El neochamanismo es una corriente creciente que tuvo su inicio en la década de los años sesenta del siglo pasado, cuando el movimiento hippie impulsó la idea de buscar el contacto directo con lo trascendente y simultáneamente cuando algunos antropólogos estudiaron con determinados chamanes indígenas, convirtiéndose en sus aprendices, en un intento por asimilar de primera mano los sistemas chamánicos ancestrales, alejándose del punto de vista teórico y anecdótico de sus antecesores. Destacados ejemplos son la obra de Michael Harner sobre los nativos del Alto Amazonas o las aportaciones de Peter Furst y Barbara Myerhoff sobre los chamanes mexicanos.

De esta forma el regreso a lo sencillo y natural, a una manera alternativa de vivir o encontrar una nueva forma de espiritualidad cobró un nuevo impulso en el neochamanismo. Esta mezcla de costumbres ancestrales espirituales y de sanación, con el transcurso del tiempo también se han ido mezclando con determinadas pseudoterapias de la «nueva era», el esoterismo o incluso elementos de la magia del caos, creando gran variedad de corrientes y escuelas con un gran número de seguidores, lo que a su vez también han generado una gran cantidad de detractores.

 

El chamanismo en la sociedad actual

Un factor que explica el retorno del chamanismo es el desarrollo creciente de los enfoques holísticos de la salud que utilizan métodos que en el pasado fueron ampliamente conocidos en la práctica tribal y tradicional. El neochamanismo, incorpora buena parte de este antiguo conocimiento, y está recibiendo una creciente atención por parte de quienes buscan nuevas soluciones para los problemas de salud, con independencia de su naturaleza, ya sea física, emocional, mental o espiritual.

También debemos considerar que la amplia difusión del neochamanismo se halla en el enfoque espiritual de la ecología. En esta época de crisis medioambiental a escala mundial, el chamanismo proporciona algo de lo que carece nuestra antropocéntrica forma de vida: conexión y respeto hacia el resto de los seres que habitan la Tierra, así como hacia el mismo planeta.

 

Chamanismo psicodélico

Pero si algo caracteriza fundamentalmente al chamán, es que adquiere su conocimiento a través de la expansión de la conciencia, o lo que viene a ser lo mismo, por medio del trance. Mircea Eliade, en su clásico estudio sobre el chamanismo, El chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis, lo define como el “maestro de las técnicas del éxtasis”, ya que a través de la metodología del trance o éxtasis es como el chamán se convierte en un hombre de conocimiento. El chamán es un mediador entre lo desconocido y lo conocido, entre el Cielo y la Tierra, entre lo sagrado y lo profano.

El neochamanismo se nutre del chamanismo para elaborar una concepción de la realidad y del ser humano más amplia y actualizada fusionando elementos de diversas culturas. En este sentido, lo más extendido en la actualidad es la incorporación de las plantas sagradas o psicodélicas para alcanzar el éxtasis chamánico, convirtiéndose éstas en el núcleo central de sus prácticas.

Podemos encontrar que determinadas corrientes psicoterapéuticas emplean diferentes plantas sagradas como la ayahuasca, los hongos sagrados o la iboga para abordar sus fines terapéuticos. Y, Aunque hay quien trata de desvalorizar el neochamanismo, lo cierto es que estas prácticas están demostrando que funcionan muy bien en el trabajo psicoterapéutico transpersonal, ayudando a muchas personas a profundizar en sí mismas. Solo cabe advertir que estas prácticas neochamánicas han de ser usadas desde la integridad, el respeto y con una praxis ética. Hago este comentario porque este neochamanismo se encuentra en «tierra de nadie», incluso algunos lo han convertido en una moda, por lo que resulta ser un caldo de cultivo de estafadores siempre dispuestos a embaucar a las personas demasiado ingenuas y a buscadores y psiconautas despistados.

 

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

DESCÁRGATE GRATIS MI EBOOK
Las experiencias con psicodélicos de las que nadie se atreve a hablar.

EL SET AND SETTING EN LA EXPERIENCIA CON PSICODÉLICOS

EL SET AND SETTING EN LA EXPERIENCIA CON PSICODÉLICOS

Set and Setting

Cualquiera que haya tenido una experiencia desagradable con psicodélicos estará de acuerdo en que un lugar acogedor y bien preparado junto con alguien que cuide de uno durante ese trance es algo que puede salvarle de pasar una de las experiencias más terribles de su vida. Así, en el contexto adecuado y la presencia de un experto o guía se puede transformar la experiencia en una vivencia llena de valiosos aprendizajes y crecimiento personal. Incluso lo que comúnmente se llama mal viaje puede resultar ser una enriquecedora experiencia

Se trata de un viaje hacia el interior de uno mismo, hacia espacios sutiles y profundos del inconsciente y el alma humana. Para ello, debemos tener muy en cuenta lo que se denomina el «set» (predisposición y preparación) y el «setting» (entorno y contexto) del viajero. 

Esto se logra a través de la implementación de los Cinco principios de reducción de daños, que pueden ayudarte a mejorar y sacarle mayor provecho al viaje con psicodélicos.

1. Información

Cuando se va a consumir sustancias enteógenas o psicodélicas es conveniente tener una información previa de lo que se va a realizar. Conocer personas que hayan vivido experiencias con enteógenos es de gran ayuda y una posible referencia. Pero hay que tener muy en cuenta que tanto físicamente (nivel bioquímico, neurológico, etc) como psicológicamente (nivel emocional y mental) cada individuo es único, y los psicodélicos sólo activan lo que existe en ese interior único de cada individuo. Lo ideal es conocer a un experto que oriente al neófito y verifique que no existe ninguna contraindicación para poder pasar por tan intensa experiencia.

Documentarse en temas acerca de chamanismo, etnobotánica, desarrollo personal, psicología, antropología, mitología, simbolismo, religión y filosofía, resulta de gran ayuda para saber qué se pretende y qué es lo que se puede encontrar. Después, durante la experiencia, los datos en la mente no serán relevantes, ya que de lo que se trata es de trascender la mente, pero estar bien informado nunca está de más. De hecho adquirir determinada información puede favorecer la sensación de seguridad durante la experiencia psicodélica, mientras no produzca unas exageradas expectativas sobre cómo ha de transcurrir la experiencia.

2. Intención del viaje

Es muy importante tener una intención o propósito bien definido al acceder a la experiencia con enteógenos. De no ser así se puede ir a la deriva, sin rumbo y sin que se experimente algo realmente significativo. Sin propósito es muy común perderse en divagaciones y sinsentidos. Este propósito es una orientación previa, una vez empezada la experiencia sólo hay que fluir y no intentar dirigir o controlar lo que suceda. El propósito o intención del viaje se mostrará tarde o temprano como una intuitiva revelación o sensación de resolución de algún conflicto interno. Aunque resulte paradójico, se trata de definir un objetivo pero sin hacerse expectativas de ningún tipo.

Se necesita una firme determinación de responsabilizarse de uno mismo y tener una actitud de valor, voluntad, inquietud, deseo de búsqueda, trascendencia y evolución. Hay que tener muy claro que la decisión de experimentar con enteógenos es personal y no ha de ser el resultado de influencias de terceros.

Por otra parte, se debería evitar una definición previa demasiado estricta de la experiencia, ya que a la larga sólo puede influir sobre la trayectoria del viaje con erróneas expectativas. Esta incapacidad para alcanzar un objetivo rígidamente establecido terminará por resultar innecesariamente frustrante y desalentadora.

3. El contexto adecuado

Se trata del entorno en el que se dan las condiciones idóneas para el desarrollo de la experiencia; el lugar adecuado, la compañía idónea e incluso la elección del día más favorable. Son importantes todos los elementos y herramientas que favorezcan todo el proceso del viaje y esto se presenta, generalmente, en un contexto ritual, en una sesión de terapia psicolítica o una sesión de terapia psicodélica. Ambas se convierten en un rito iniciático o de tránsito, que cataliza el viaje interior. Éste debe afectar al individuo en todos los niveles del Ser y su relación con el mundo. Por tal motivo, el contexto ceremonial resulta ser el más idóneo para tener experiencias con plantas maestras. Dentro de un ámbito ceremonial se tienen en cuenta gran cantidad de elementos que influyen poderosamente en la experiencia. 

Así, ha de tenerse en consideración el lugar y el momento adecuados, la iluminación, la música, e incluso también la disposición astrológica como influencia para la sincronización con el cosmos y la naturaleza, como ocurre, por ejemplo, con los solsticios y equinoccios solares. Si el lugar donde va a transcurrir el ritual se tratase de un lugar de poder en el que ya se han realizado ceremonias, estará bien preparado y cargado con energías específicas para el propósito del mismo. Hoy en día se está prestando más atención a los rituales. Esta es una tendencia comprensible porque los rituales se han usado para la sanación o la trascendencia desde tiempos inmemoriales desempeñando un papel fundamental en el desarrollo de todas las culturas.

4. Estado de la persona

En la mayoría de las ceremonias que se realizan con plantas sagradas se requiere que el participante previamente haya depurado su cuerpo con una dieta específica o ayuno. Los chamanes recomiendan además purificarse y prepararse emocional y mentalmente.

Si se padece alguna psicopatología, cardiopatía, glaucoma u otra enfermedad severa es seguro que la ingesta de una sustancia psicotrópica no sea muy recomendable, incluso puede ser contraproducente y empeorar la salud. Igualmente si se ingieren determinados medicamentos (antidepresivos, antipsicóticos, ansiolíticos, sedantes, etc) pueden influir negativamente impidiendo que el proceso sea el más óptimo con los enteógenos.

La preparación emocional se basa en estar muy abierto y permitirse sentir y experimentar todo lo que pueda surgir en uno. Aunque es muy lógico sentir miedo ante una experiencia a lo desconocido, una actitud receptiva y llena de confianza en el proceso y todo lo que lo rodea hará que todo se desarrolle en perfecta armonía. Es necesario saber estar serenos y tranquilos ante las intensas emociones que emergen con los psicotrópicos. 

Para la preparación mental lo idóneo es dejar atrás los pensamientos rígidos y limitantes. Estar dispuestos a que nuestras estructuras mentales cambien para propiciar una auténtica transformación. Se ha de estar dispuesto a cambiar de paradigmas y no tener expectativas. Hay que tener en cuenta que una experiencia difícil no es lo mismo que una mala experiencia. La actitud mental que uno tiene con respecto a este tipo de experiencia es fundamental. El miedo (el temer que uno puede sumirse en un mar de desconcierto o desesperación) y la frivolidad (el restar importancia a la experiencia presuponiendo que uno es suficientemente fuerte o preparado como para que el dolor o desconcierto no le alcance) son ambos un posible indicador para un mal viaje con psicotrópicos.

Es recomendable abrigar una clara intención de trascender nuestra zona de confort para conectar con nuestra parte más pura y sagrada. El ego siempre se resiste y se aferra a la estabilidad o aparente seguridad de lo conocido y tangible. En esta sociedad industrializada lo sagrado es ignorado, está totalmente desprestigiado y forma parte de lo desconocido para la mayoría de las personas, y esto mismo contribuye a alimentar nuestra resistencia a trascender la realidad cotidiana.

Así, para la preparación espiritual, el hecho de creer en algo superior o sagrado, independientemente del credo o filosofía que sea, ayuda a traspasar muchas barreras y alcanzar una mayor comprensión y nivel de profundidad en la experiencia con los psicotrópicos. Ciertos valores, aptitudes y cualidades se convierten en la brújula o «hilo de Ariadna» hacia la trascendencia. Aunque también hay que tener en cuenta que algunos dogmas religiosos son ideas extremadamente limitantes e incluso contrarias a lo que se busca en una experiencia con enteógenos.

5. El guía

La persona que guía la ceremonia puede ser un orientador de la experiencia, un cuidador, un sanador, o las tres funciones al mismo tiempo, dependiendo del tipo de trabajo que se busque. A través de él se canalizan ciertas energías para que en la ceremonia se alcance un nivel vibratorio específico. Por lo general y según lo que se esté buscando, puede tratarse de un chamán, un terapeuta, un psicólogo, un facilitador, un maestro de ceremonias, o un sacerdote.
El guía ha de contar con una serie de herramientas para la orientación y desarrollo óptimo del proceso de los participantes. Su cometido es ayudar al viajero en los momentos críticos y ha de estar capacitado para cualquier tipo de eventualidad, como cuando en ocasiones un participante experimenta un mal viaje. También se asegurará de que los participantes entienden de antemano que él está allí sólo para ayudar y que se ha de confiar plenamente en él.

Entre sus capacidades ha de estar la de saber desenvolverse en todos los niveles que se están activando. Incluye desde el físico a los niveles más sutiles e invisibles. Esto vendrá dado por su desarrollo personal, tanto en el ámbito energético como de conciencia y se puede ver reflejado en ciertas cualidades como su ética, tolerancia, humildad, compasión, conocimientos que muestra e incluso en su sentido del humor.

El guía es la expresión de la ceremonia, es la voz de los que en ella participan. Es importante que su proceder sea impecable, ya que la gente tiende, por naturaleza, a imponer perspectivas personales y sociales a cada nueva situación, ya sea por exceso de conocimientos o por ignorancia. Por eso el guía ha de ser una persona capacitada en la cual es depositada toda la confianza de los participantes para el mejor desarrollo posible de la misma.

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO