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5 PLANTAS SAGRADAS PARA VIAJAR AL MÁS ALLÁ

5 PLANTAS SAGRADAS PARA VIAJAR AL MÁS ALLÁ

LA CONEXIÓN CON LOS ANCESTROS

La idea del “más allá”, se basa en la creencia de que una parte del ser humano sobrevive de alguna manera después de la muerte. Se trata de una creencia que ya se encontraba en los antiguos enterramientos del hombre de Neandertal. Esta idea de que algo de nosotros continúa después de la vida en otro plano de existencia, suele ser diferente en cada cultura, mostrando infinidad de variantes a través de la historia. Al rastrear este concepto del “más allá” hasta los propios orígenes del ser humano nos encontramos con la figura de la persona experta en el más allá: el chamán.

Así, el chamán o brujo, era la persona capacitada para viajar al más allá y traer de vuelta determinados conocimientos o soluciones para su gente. Precisamente este es el motivo que define la palabra shaman que significa “hombre de conocimiento”. A través de la modificación de conciencia (el trance o éxtasis místico) los chamanes conectaban en el mundo invisible con la sabiduría de sus ancestros. De entre la diversidad de métodos para la alteración de la conciencia, se encuentra uno muy concreto que está adquiriendo cada vez más auge en nuestros días: Las plantas sagradas o enteógenas.

 

5 PLANTAS CHAMÁNICAS PARA CONOCER EL MÁS ALLÁ

Existe una gran variedad de plantas, consideradas como sagradas, que son empleadas por los chamanes para traspasar la frontera de este mundo y adentrarse en el ámbito de lo invisible. Muchas de las descripciones que relatan los que experimentan con dichas plantas coinciden con los relatos de las personas que han vivido una experiencia cercana a la muerte (ECM). Entre los tipos de plantas sagradas chamánicas más conocidas se encuentran la ayahuasca, la iboga, el san Pedro, los hongos psilocibios y la datura.

 

1. Ayahuasca, la enredadera de los muertos

Ayahuasca, es el nombre que se da tanto al ingrediente principal de una mixtura vegetal o pócima visionaria muy extendida en la cuenca amazónica como a la poción misma. Ayahuasca es un término procedente de la lengua quechua, que está compuesto por dos fonemas: aya, que significa alma, ancestro o muerte, y huasca, que significa liana, cordón o soga. Así ayahuasca viene a significar «liana de los muertos» o «enredadera del alma». Según la zona donde se elabore adquiere otros diferentes nombres como nishi cobin, que en idioma shipibo significa «bebida de la sabiduría» o «bebida de los sabios». 

La ayahuasca puede ser entendida como el hilo de Ariadna que nos conduce a través del laberinto de nuestra psique, a través de la muerte de nuestros falsos yoes, hacia nuestra alma, ayudada por los espíritus de nuestros ancestros. Se la considera una planta maestra, no solo porque de su consumo se extraen enseñanzas, sino porque los chamanes la usan como vía para acceder al mundo de los espíritus y aprender todo tipo de cosas, desde cómo preparar medicinas, diagnosticar enfermedades o cómo descubrir el significado de la propia vida.

liana de ayahuasca

Es muy frecuente que durante la experiencia con ayahuasca se vean imágenes de animales feroces o entidades con un aspecto muy amenazador, tales como serpientes, demonios o dragones: son proyecciones del contenido reprimido en el inconsciente, que reflejan partes de nuestra psique que han de ser sanadas e integradas; son los primeros desafíos o escalones que han de ser superados. Estas sobrecogedoras visiones son muy similares a las descripciones del estado post mortem o bardo que aparecen en el Bardo thodol o Libro tibetano de los muertos. Ya en los años 60, Timothy Leary, Richard Alpert y Ralph Metzner hicieron una versión de dicho libro llamado La experiencia psicodélica, una interesante guía de cómo preparar los viajes psicodélicos con LSD o psilocibina.

El principal responsable de las visiones que la ayahuasca produce es la dimetiltriptamina o DMT. Se trata de un alcaloide contenido en la psychotria viridis, uno de los vegetales que sirve de ingrediente para la elaboración de la ayahuasca. Entre 1990 y 1995 el Dr. Rick Strassman, realizó una fascinante investigación sobre el DMT cuyos resultados vieron la luz en forma de libro: DMT: La molécula del espíritu. Además de sus observaciones científicas, Strassman, también sugirió en su libro que el DMT está relacionado con historias de contactos de seres de otras dimensiones y con las impactantes ECM o experiencias cercanas a la muerte.

 

2. Iboga, la conexión con los ancestros

La tabernanthe iboga es un arbusto de la familia de las Apocináceas de África ecuatorial de cuya raíz se prepara un poderoso enteógeno. Su utilización como enteógeno está restringida exclusivamente al uso ritual, como es el caso del culto bwiti en Gabón, en donde la iboga constituye el eje principal de su religión. Con el tiempo el empleo ritual de la iboga se ha ido extendiendo también a Guinea Ecuatorial y el sur de Camerún.

El culto une simbolismo tradicional africano y con ciertos símbolos cristianos. El culto está destinado a proporcionar a sus seguidores una experiencia del mundo espiritual con el fin de superar el miedo a la muerte. Con este ritual se busca también restablecer el contacto con los ancestros y alcanzar la visión de Nyngwan Mebege, el principio femenino del universo.

tabernathe  iboga

De esta forma la experiencia enteógena o psicodélica con iboga podemos decir que conlleva dos facetas estrechamente vinculadas entre sí: la primera trata sobre el retorno al seno materno, o sea, al inconsciente del propio individuo, y la otra faceta versa sobre el viaje hacia la tierra de los muertos y los ancestros. Así podemos ver como la iboga está íntimamente asociada a la muerte, de hecho si se consume excesiva dosis de iboga puede ser incluso mortal. A los iniciados se les advierte de dichos peligros antes de comenzar su ritual de iniciación para conocer la tierra de los ancestros.

El desarrollo del ritual de iniciación consta de seis fases que concluyen antes de la salida del sol. A medida que el sol aparece en el horizonte, el iniciado se va recuperando y es capaz de narrar los detalles de su experiencia por el más allá o mundo de los ancestros. De esta forma es como es admitido en la comunidad bwiti

El principal alcaloide de la tabernathe iboga es la ibogaína, un alcaloide de tipo indólico como la psilocibina del teonanácalt. Hoy en día la ibogaína ocupa un destacado lugar en las investigaciones vinculadas a la desintoxicación de toxicómanos.

 

3. Hongos sagrados, la carne de los dioses

Se considera hongos sagrados o mágicos a las especies psicoactivas de los hongos psilocibe. Este tipo de setas se encuentran prácticamente en todos los continentes. Su uso ancestral está ampliamente documentado en la zona de centroamérica. Es sabido que los aztecas solían consumir con asiduidad un hongo de carácter sagrado al que llamaban teonanácatl, que significa «carne de los dioses». 

el inframundo azteca y los hongos

El teonanácatl se consumía frecuentemente en banquetes y rituales acompañados de cacao y miel. Lo que es menos conocido es el uso exclusivo que le daban los reyes y sacerdotes cuando estaban en el lecho de muerte. Cuando un rey estaba a punto de morir consumía cierta bebida similar al pulque, a la que añadían teonanácatl y así poder entrar en el más allá con su conciencia expandida. De esta forma atravesaban el umbral de la muerte con plena consciencia, dejaban atrás el mundo físico y se adentraban conscientemente por el mundo de los espíritus. En su cosmovisión, debían atravesar el Mictlán o inframundo, que estaba dividido en nueve regiones. Una vez atravesado el inframundo su alma sería liberada completamente de todo padecimiento por Mictlantecuhtli y Mictecacihuatl, esencia de la muerte masculina y femenina respectivamente. Curiosamente el psicopompo que acompañaba a las almas por el inframundo azteca era el perro xoloitzcuintli, una simbología muy similar al dios egipcio con cabeza de chacal que guiaba a los muertos en el inframundo: Anubis.

 

4. San Pedro, las puertas del cielo

Wachuma, huachuma o san Pedro son algunos de los nombres por los que se conoce a las especies de cactos psicoactivos trichocerus pachanoi y tichocerus peruvianus. Varios pueblos indígenas de Sudamérica siguen utilizando el san Pedro para el uso ceremonial o terapéutico, sobre todo en las regiones andinas de Bolivia, Perú y Ecuador. Este cacto contiene principalmente mescalina, el mismo alcaloide psicoactivo que otra cactácea sagrada: el peyote

El nombre de San Pedro que recibe el cacto procede del sincretismo religioso en el que confluyen los conceptos indígenas con la imaginería cristiana procedente de los conquistadores españoles. En este caso la asociación del cacto como «llave al cielo» y el apóstol San Pedro como custodio de las «llaves del cielo» es muy obvia. El objetivo del chamán es que los participantes en una mesa  o ritual con wachuma «florezcan», que se «abran como una flor» al mundo de lo desconocido, al mundo mágico de los ancestros, tal y como el propio cacto trichocereus florece vistosamente en noches ocasionales. Los asistentes al ritual con wachuma inician así su vuelo sagrado hacia el más allá, abriendo su corazón como una bella flor.

wachuma o san Pedro

Los chamanes afirman que el wachuma les hace «ver», o sea que les confiere la capacidad de percibir lo invisible y así poder conectar  tanto con los espíritus que habitan el más allá como con los seres sutiles de la naturaleza. 

 

5. Datura, experiencias en el inframundo

Entre las diferentes especies de la familia de las solanáceas con alcaloides visionarios se encuentra la datura. En la Europa medieval se extendió el uso visionario de determinados ungüentos o pomadas cuyos ingredientes mayormente eran plantas de la familia de las solanáceas como la datura o el beleño por las depositarias del conocimiento chamánico precristiano: las brujas. Estos ungüentos eran conocidos por sus tremendos efectos psicoactivos que inducían a poderosas visiones, increíbles fantasías eróticas, la sensación de vuelo o la transformación en determinados animales. Estos preparados se administraban por vía tópica, untados sobre la piel de las axilas, cuello, estómago, ano y genitales, ya que de ser ingeridos podían causar la muerte. La inquisición persiguió con extrema crueldad estas prácticas tildándolas de demoníacas hasta extinguirlas totalmente. En la edad media se consideraba a las plantas visionarias –especialmente a casi toda la especie de las solanáceas– bajo el influjo astrológico del planeta Saturno. Esta asociación de las solanáceas con Saturno se debe a que este planeta era considerado como sombrío y de carácter maléfico. A Saturno también se le considera el guardián del inframundo donde moran los espíritus de los muertos. En el esoterismo se le denomina el guardián del umbral, un arquetipo de aspecto diabólico que representa nuestra sombra psicológica. 

datura estramonium

La psicoactividad de la datura se debe a los potentes alcaloides del tipo tropano (atropina, hiosciamina y escopolamina), que también están presentes en otras especies de solanáceas. A la datura se la conoce por diversos nombres: estramonio, planta de los brujos, hierba de Jimson, higuera del infierno, higuera loca, mata del infierno, manzana espinosa, berenjena del diablo, matatopos, manzana del diablo o trompeta del diablo. Algunos de estos nombres hacen referencia al poderoso efecto visionario y su gran toxicidad al asociarla con el diablo y otros seres maléficos. Muchas de las personas que han ingerido datura han narrado experiencias realmente aterradoras entre delirios y convulsiones. De nuevo encontramos en estas terribles experiencias su gran similitud con las que aparecen descritas en el libro Bardo thodol o Libro tibetano de los muertos

En definitiva, vemos que existen determinadas plantas sagradas que nos ayudan a adentrarnos en el mundo invisible. Y las experiencias con estas plantas chamánicas nos enseñan que si no hemos integrado nuestra sombra psicológica durante la vida, tendremos que enfrentarnos a ella tras la muerte en el más allá.

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

BHANG: EL ORIGEN SAGRADO DE LA MARIHUANA

BHANG: EL ORIGEN SAGRADO DE LA MARIHUANA

Una antigua leyenda india cuenta cómo cuando los dioses batieron el océano de leche para obtener amrita, el néctar divino, lo que obtuvieron fue cannabis, denominado bhang en sánscrito. Los demonios trataron también de conseguirlo pero fracasaron en su empeño, por lo que los dioses le dieron al cannabis el nombre de vijaya (victoria). Desde entonces, los hindúes creen que confiere poderes extraordinarios o shidis a quien consume la planta.

 

Antiguos usos del cannabis

En 1997 se encontró en Checoslovaquia una tira de cáñamo que se remonta al año 26.900 a. C., convirtiéndose así en el objeto más antiguo conocido asociado con el cannabis. Desde aquellos tiempos el cáñamo ha desempeñado un importante papel en el desarrollo de la humanidad. A lo largo de la historia su relevancia comercial, medicinal y espiritual ha sido enorme.

En el antiguo texto del Arthavaveda, el cáñamo es descrito como una poderosa planta que «nos libera de la ansiedad». Durante siglos, este regalo divino fue utilizado en India como medicamento para erradicar una gran variedad de dolencias y enfermedades: como analgésico, para combatir el insomnio, contra las enfermedades venéreas, la tosferina o la tuberculosis. Diversos preparados enteógenos, que incluían también cannabis y datura, eran consagrados a los dioses en la antigüedad, concretamente a las divinidades de Shiva e Indra. Shiva era nombrado por ello con frecuencia como «Señor del bhang». El cannabis se sigue utilizando actualmente en India como embriagante sagrado, especialmente por los sadhus u «hombres santos» que se dedican exclusivamente a la vida espiritual meditando, haciendo yoga y llevando una vida ascética.

El uso del cannabis en el antiguo Egipto está documentado desde el año 1.300 a. C. Existe un gran número de textos egipcios antiguos que mencionan el uso del cannabis en sus rituales y prácticas médicas, incluyendo el Papiro Ebers y el Papiro Berlí. Según Diodoro Sícolo, un historiador griego nacido en Sicilia, las mujeres egipcias usaban el cáñamo como una medicación para aminorar el dolor y los humores dañinos. También se halló polen de cáñamo, datado en el año 1213 a. C. sobre la momia de Ramsés II. Investigaciones posteriores han demostrado la presencia de polen de cáñamo junto a todas las momias reales.

Los asirios en el siglo IX a.C. emplearon el cannabis como incienso para alterar las percepciones y aliviar penas y dolores. En el Zend-Avesta del 600 a. C. se menciona una resina embriagante, se trata del hashish extraído del cannabis. El historiador griego Herodoto escribió acerca del uso que hacían los escitas de la región del Mar Muerto del cannabis: «En una estructura hecha con tres palos que se unían por la parte superior, extendían trozos de lana. Dentro de esta tienda ponían un recipiente con piedras calientes. Luego cogían algunas semillas de cáñamo, entraban en la tienda, y tiraban las semillas sobre las piedras calientes. De repente empezaban a soltar humo, que daba un vapor no superado por ningún baño de vapor de los que podemos encontrar en Grecia. Los escitas lo disfrutan a tal extremo que aúllan de placer.»

Los taoístas utilizaban el cannabis como herramienta visionaria quemándolo junto a otros ingredientes a modo de incienso. También se consumía mezclado con ginseng para adquirir poderes oraculares y predecir el futuro.

Los tibetanos también consideraban sagrado al cannabis. La tradición budista mahayana sostiene que durante los seis pasos de la vía ascética que conducen a la iluminación, Buda vivió a base de una semilla de cannabis al día. En la tradición del budismo tibetano se sigue usando el cannabis como parte integrante en los ceremoniales tántricos y para alcanzar determinados estados meditativos. Incluso hoy en día los maestros tibetanos siguen dando cierto tipo de bendiciones a través de semillas de cannabis.

En la Europa del este se han encontrado evidencias del uso del cáñamo como sustancia visionaria fumada en yacimientos arqueológicos que datan del tercer milenio a.C. En excavaciones realizadas en Pazyryk, en la zona sur de Siberia, se han encontrado artilugios semejantes a los descritos por Heródoto tal y como los empleaban los escitas del Mar Muerto.

El filósofo Demócrito describe una mezcla conocida como potamaugis que consistía en una combinación de vino, marihuana y mirra, que se dice producía visiones y alucinaciones. Ya en el siglo I de nuestra era el médico Dioscórides registró el cannabis en su farmacopea, la hoja se prescribía comúnmente como remedio para las hemorragias nasales y las semillas se utilizaban para tratar dolores de oído e inflamaciones. Al igual que con la arquitectura y la religión, los romanos adoptaron la marihuana con agrado.

Ya en la Europa del medioevo el uso del cannabis estaba prácticamente restringido a los herederos del chamanismo: las brujas y curanderos. Las brujas solían crear poderosos ungüentos visionarios a base de cáñamo, acorus calamus, y otras plantas de la familia de las solanáceas como la datura stramonium, la mandrágora o el beleño negro.

 

Expansión del cannabis en el mundo

El uso del cannabis se extendió por distintas áreas del Nuevo Mundo, pero salvo unas pocas excepciones, la planta no ha penetrado significativamente en las ceremonias y creencias religiosas nativas del continente Americano. Existen excepciones como en los casos de México, Panamá, Jamaica o Brasil.

Ya se ha demostrado que el cannabis llegó a tierras mexicanas en tiempos virreinales. Al parecer fue Pedro Cuadrado en 1530 el primero en introducir la planta del cáñamo en tierras mexicanas a petición del conquistador español Hernán Cortés, quien pretendía levantar la economía de la destruida Tenochtitlán. Ya que en aquella época, su uso estaba muy extendido para ser cultivado y aprovechado como fibra. Pronto, los pobladores indígenas —quienes ya tenían una ancestral experiencia en el uso de plantas psicoactivas— integraron el cannabis a sus prácticas religiosas y medicinales. Este tipo de ritos y curaciones fueron prohibidos por el Santo Oficio de la Inquisición, debido a que se consideraron como acciones supersticiosas o hechicerías que transgredían la santa fe católica. Existen numerosos ejemplos del uso del cannabis como el caso de los indios tepecanos del noroeste de México emplean el cáñamo, al que llaman Rosa María, cuando no pueden conseguir peyote. En algunos estados de Veracruz, Hidalgo y Puebla lo usan bajo el nombre de Santa Rosa y, aunque la ceremonia contiene muchos elementos cristianos, la planta es adorada como una deidad de la Tierra. También los indios cora de la Sierra Madre Occidental utilizan el cannabis en sus ceremonias religiosas. El nombre más extendido en México para la marihuana es el de mota.

En el caso de Brasil, se cree que las primeras semillas que hubo, fueron introducidas por los esclavos negros procedentes de África. Su uso fue creciendo y extendiéndose, hasta calar e integrarse en algunos de los múltiples contextos religiosos del Brasil contemporáneo, donde todavía conserva nombres de origen africano: liamba, maconha o fumo de Angola. El cannabis es utilizado tanto en algunas ramas del candomblé o la macumba, la religión afro-brasileña, así como en algunas escisiones del Santo Daime, en las cuales se consume el cannabis junto con la ayahuasca. Uno de los apelativos de la planta es fumo de caboclo, y refiere su origen a la tradición de los viejos hechiceros, –caboclos o mestizos– de la floresta, quienes todavía la usan en sus rituales para comunicarse con sus ancestros o elaborar medicinas.

Los rastafaris de Jamaica usan ceremonialmente el cannabis o ganja, denominándolo como «pan de cordero», «alimento para el espíritu» o «la hierba de la sabiduría», porque revela la verdad que está oculta y se llega a la unión mística con Jah, nuestro ser superior. Este culto rastafari procede de Etiopía, donde los primeros cristianos coptos adaptaron sus ceremonias religiosas con el uso ancestral del cannabis. Según cuenta una antigua leyenda, se consume como sacramento porque una planta de cannabis creció en la tumba del rey Salomón, y los rastafaris interpretan que determinados salmos bíblicos legitiman su empleo para el desarrollo espiritual de la persona.

En África el cannabis era conocido comúnmente como dagga: los pigmeos, hotentotes y zulúes la utilizaban en sus ceremonias religiosas y como poderosa medicina contra todo tipo de enfermedades. La evidencia más temprana de fumar cannabis en África fue encontrada en Egipto proveniente de Etiopía en el siglo XIV, en una excavación se encontraron dos tazones con una pipa de fumar de cerámica. En muchas partes de África oriental, sobre todo cerca del Lago Victoria, el culto al consumo de cannabis y rapé de hachís todavía existen. En el sur de África central, la marihuana es considerada sagrada y está conectada con muchas costumbres religiosas y sociales. La marihuana es considerada por algunas tribus como una planta mágica que ofrece una protección contra todos los infortunios de la vida, y es considerada también como un símbolo de paz y amistad. Ciertas tribus consideran la utilización del cáñamo como un deber.

 

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

 

EN BUSCA DE LOS HONGOS SAGRADOS

EN BUSCA DE LOS HONGOS SAGRADOS

En la década de los años treinta el antropólogo Robert Weitlaner obtuvo especímenes de los hongos que posteriormente fueron estudiados por los etnobotánicos Blas Pablo Reko y Richard Schultes. La misma hija de Weitlaner estuvo presente como observadora en una ceremonia nativa de hongos en el año 1939, pero sin llegar a tomar parte en ella. Después de la Segunda Guerra Mundial recuperaron el hilo el banquero y etnomicólogo R. Gordon Wasson y su mujer Valentina, que visitaron México en 1953 en busca de los hongos sagrados, después de que el escritor Robert Graves les reseñara en una de sus cartas una referencia a la existencia de un antiguo culto realizado con dichos hongos. Así comenzó el primero de los numerosos viajes a tierras mexicanas del matrimonio Wasson, que revelarían en los años siguientes los hongos al mundo occidental en general.

En 1955 Wasson conoce a la curandera mazateca María Sabina, que se convertirá en su guía espiritual en el fantástico mundo de los hongos sagrados. Un año después el micólogo francés Roger Heim y el etnólogo Guy Stresser-Péan acompañan a los Wasson en una nueva expedición, circunscrita principalmente a Huautla de Jiménez, en la Sierra Mazateca. Heim y su ayudante Cailleux, tras obtener cepas y esporas mexicanas, logran cultivar los hongos enteógenos en su laboratorio, los analizaron y experimentaron personalmente sus efectos; al mismo tiempo escriben monografías científicas y artículos de divulgación como resultado de sus investigaciones. Posteriormente, el profesor italiano Ugo Cerletti estudió con sus colegas las propiedades farmacológicas y fisiológicas del hongo y los miembros de la Academia de París, bajo la dirección del doctor Jean Delay, experimentan los efectos de la psilocibina tanto en personas normales como en enfermos mentales.

 

Veladas mazatecas

En nuestros días, la ceremonia de los hongos de los indios mazatecas del noreste de Oaxaca muestra un marcado carácter sagrado que ha persistido desde la conquista. Los mazatecas llaman a los hongos nti-si-tho, que significa «honorable objeto que sale de la tierra». Creen que el hongo sale de la tierra mágicamente y que ha sido enviado desde el cielo por mediación del rayo. Tal como lo cuenta un poeta indígena, «el pequeño hongo viene de sí mismo, nadie sabe de dónde ni cuándo viene, como el viento, sin que se sepa cómo ni porqué».
Las ceremonias mazatecas son conocidas como veladas, suelen durar toda una noche y están dirigidas por un chamán, que puede ser hombre o mujer. Las veladas se realizan preferentemente en ayunas, frente a un altar con símbolos religiosos tenuemente iluminados con velas –habitualmente imágenes del panteón cristiano–. Se quema copal y se entonan diversos cantos y plegarias orientadas a procurar el restablecimiento del enfermo. La ceremonia a menudo va acompañada de un ritual de curación, en el transcurso del cual el oficiante, gracias a los poderes que le confieren los hongos sagrados, se comunica con las fuerzas espirituales que le dicen cómo efectuar la sanación de los enfermos. La veneración de que es objeto la ceremonia de los hongos es tanto o más profunda que la que rodea las ceremonias de cualquier gran religión conocida; incluso cuando éstos se recolectan, conlleva una serie de normas rituales, como que una mujer virgen se encargue de recoger los hongos sagrados en las húmedas colinas durante la luna nueva y antes del alba.

Los ritos típicos de los hongos sagrados mexicanos no se caracterizan por el tipo de participación colectiva e interrelación que se da, por ejemplo, en los rituales de otras plantas sagradas como del peyote o la ayahuasca. En los rituales de curación con los hongos sagrados suelen participar solamente una o muy pocas personas, el chamán o la chamana actúa como intérprete de las visiones y guía al paciente en la comprensión de su estado alterado, quien generalmente ha consumido menor cantidad de hongos que el curandero. En las ceremonias de adivinación, sin embargo, es el curandero únicamente el que suele ingerir los hongos.

 

María Sabina, la sabia de los hongos

La vida de María Sabina (1894-1985) fue bastante dura y estuvo marcada por la pobreza y una saga de acontecimientos trágicos. Enviudó en dos ocasiones y su tercer esposo la abandonó. Algunos de sus hijos murieron en condiciones violentas y ellaLibro: La vida de Maria Sabina - Alvaro Estrada misma resultó afectada al interponerse para salvar la vida de uno de ellos. Dos veces puso una tienda de alimentación en su natal Huautla y en ambas ocasiones tuvo que cerrar debido a los retrasos en los pagos de sus clientes. Pero aprendió a sobrepasar cada una de sus pérdidas y logró vivir sin rencores derrochando gran amor y compasión: «cuando veo cruzar en mi camino a aquel borracho que me hirió, lo saludo. Pobre, está descompuesto… es un hombre inservible. Su borrachera lo ha acabado», decía.

La primera vez que María comió hongos psilocibios era una niña y lo hizo empujada por el hambre, como ella misma le relató a su biógrafo Álvaro Estrada: en días ordinarios toda su familia apenas si comía frijoles, si es que había, o se conformaba con puras tortillas. Un día se fue al monte, encontró unos hongos y se los comió: «No teníamos nada: sólo hambre, sólo frío… Ni siquiera sabía si eran alimento o veneno. Pero sentía que me hablaban. Después de comerlos oí voces. Voces que venían de otro mundo». María Sabina y su hermana María Ana hicieron de aquella ingestión casual una costumbre: «En unas veces el abuelo y en otras mi madre llegaban al monte y nos recogían del suelo, tiradas o arrodilladas. Nunca nos regañaron ni nos golpearon por comer hongos, porque ellos sabían que no es bueno regañar a una persona que los ha tomado, ya que se le pueden provocar sentimientos encontrados y es posible que sienta que enloquece».

Tiempo después supo que los hongos «eran como Dios», que daban sabiduría y curaban las enfermedades y que los indios los tomaban desde muchísimos años atrás. Años más tarde, cuando enviudó por segunda vez, se entregó para siempre a la sabiduría de los hongos, para curar las enfermedades de la gente y para estar siempre cerca de Dios. «En verdad –afirma María Sabina– yo nací con mi destino: ser sabia. Y nunca fui a la escuela donde pudiera aprender a leer, a escribir o a hablar castellano. Mis padres únicamente hablaron la lengua mazateca. Nunca aprendí otra lengua. Además no sabía qué era la escuela, ni sabía si existía; y si la hubiera habido yo no habría ido, porque no había tiempo. Anteriormente se trabajaba mucho».

« Hay un mundo más allá del nuestro, un mundo invisible, lejano pero también cercano. Allí vive Dios, viven los muertos, los espíritus y los santos; es un mundo donde todo ha sucedido y todo se sabe. Ese mundo habla, tiene un lenguaje propio. Yo repito lo que me dice. Los hongos sagrados me llevan y me traen al mundo donde todo se sabe. Son ellos, los hongos sagrados, los que hablan en una forma que yo puedo entender. Yo les pregunto y ellos me responden. Cuando regreso del viaje, digo lo que ellos me han dicho, me han mostrado.» De esta reverente forma describe la conocida chamana mazateca, los poderes divinos de los hongos sagrados, que ella utilizó en sus ceremonias de origen ancestral.

 

El libro del conocimiento

El canto de María Sabina ha sido grabado y traducido en varias ocasiones. En gran parte su canto expresa sus cualidades personales, que le permiten curar e interpretar el poder divino a través de los hongos. Una pequeña parte de su canto puede darnos una idea de éste:

    «Soy mujer que hace tronar
    Soy mujer que hace sonar
    Soy mujer araña, mujer chuparrosa
    Soy mujer águila, mujer águila dueña
    Soy mujer que gira porque soy mujer remolino
    Soy mujer de un lugar encantado, sagrado,
    Porque soy mujer aerolito».

Pero los poderes sagrados del hongo no se muestran a todo el mundo, como expresa María Sabina en su biografía: «El Libro estaba ante mí, podía verlo pero no tocarlo. Intenté acariciarlo pero mis manos no tocaron nada. Me limité a contemplarlo y, al momento,María Sabina usaba los hongos mágicos en sus rituales, fue una chamana de la población de Huautla de Jiménez en Oaxaca (México) empecé a hablar. Entonces me di cuenta que estaba leyendo el Libro Sagrado del Lenguaje […]. Yo había alcanzado la perfección. Ya no era una simple aprendiz. Por eso, como un premio, como un nombramiento, se me había otorgado el Libro».

Este libro al que hace referencia María Sabina es conocido como amoxtli o «libro de la Sabiduría» que viene a ser un simbolismo de lo que las escuelas esotéricas denominan «registros akáshicos». Estos registros akáshicos son un nivel de conciencia donde se puede ver tanto el pasado como el futuro, en dicho nivel está registrado todo cuanto a ocurrido y todo cuanto ocurrirá en el Universo. Este nivel puede considerarse como información de los campos morfogenéticos de los que habla el biólogo Rupert Sheldrake o como un aspecto del inconsciente colectivo expuesto por Carl Gustav Jung.

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

 

EL HONGO Y LA CRUZ: LA HEREJÍA DE JOHN ALLEGRO

EL HONGO Y LA CRUZ: LA HEREJÍA DE JOHN ALLEGRO

Resulta muy interesante el hecho de que las herramientas que alteran la conciencia hayan sido vinculadas con la religión, y cabe la posibilidad de que hayan sido la causa de muchos de los orígenes religiosos, que tras haberse arraigado en la historia, prosiguieron como religiones una vez olvidados sus orígenes enteogénicos. Grandes Investigadores como Robert Graves, Gordon Wasson y Alan Watts han sugerido que la mayoría de las religiones puede que hayan surgido de estas teofanías «químicamente inducidas».

Estas investigaciones deben enmarcarse dentro de la defensa de la libertad de expresión y del derecho de los investigadores a cuestionar las creencias religiosas vigentes. Aunque existen casos de investigadores que aun pensando que la gente merecía conocer el origen real de su religión, y que ello la liberaría de sus ataduras y les induciría a pensar libremente, fueron demonizados al ser interpretados literalmente, perdiéndose el objetivo de sus investigaciones, como fue el caso de John M. Allegro.

 

JOHN ALLEGRO, EL HEREJE

John AllegroEl filólogo inglés John M. Allegro (fallecido en 1988) participó en el equipo encargado de estudiar, traducir y editar los Manuscritos del Mar Muerto. Allegro, la única persona laica de dicho equipo, entró pronto en conflicto con sus colegas todos religiosos. Tras la publicación en 1970 de su libro Sacred Mushroom and the Cross, cuya tesis principal sorprendió a todos e indignó a muchos, Allegro, consideraba el Nuevo Testamento como una hábil fusión de materiales folclóricos, míticos, mágicos e históricos. Utilizando su habilidad como filólogo comparatista, buscó los orígenes de la terminología bíblica en la lengua sumeria, lo que le llevó a una novedosa reinterpretación de muchos pasajes bíblicos y de los propios textos que tradujo de los famosos manuscritos del mar muerto.

Allegro intento demostrar que el cristianismo es en origen una religión basada en el culto de la fertilidad, cuyo rito más importante es la ingestión de un hongo enteógeno, concretamente la amanita muscaria, para entrar en comunión con Dios. Enteógeno que los esenios y otros grupos religiosos de la época se ha descubierto que utilizaban para entrar en comunión con la divinidad. Según Allegro, el personaje que los Evangelios llaman Jesús nunca tuvo existencia histórica, y es en realidad una forma de referirse en clave a la amanita muscaria. 

el hongo y la cruz - John AllegroLa publicación de este libro acabó con su carrera y Allegro, a pesar de convertirse en una figura de culto para unos pocos, cayó en el descrédito, acusado de haber abandonado el método científico para enriquecerse con una propuesta sensacionalista e inverosímil. Los ataques llegaron desde muchos frentes.
Su hija, Judith Anne Brown, ha defendido la autenticidad de las investigaciones de su padre y la solidez de sus tesis en su libro John Marco Allegro: The Maverick of the Dead Sea Scrolls
Toda esta polémica hizo que aportaciones posteriores de Allegro, como su libro de 1979 Los Manuscritos del Mar Muerto y el mito cristiano (1979) fueran recibidas con escepticismo y hostilidad. En este libro tardío, Allegro examina el tema de la luz divina y su continuidad desde la religión solar egipcia hasta los gnósticos, pasando por el Nuevo Testamento. Vuelve a defender que Jesucristo es un personaje de ficción, construido a partir del Maestro de Justicia de los esenios.

 

LOS ARQUETIPOS SE PERPETÚAN EN EL TIEMPO

Dos investigadores, Jan Irvin y Andrew Rutajit publicaron en 2006 el libro Astrotheology & Shamanism, trabajo que reivindica algunas de las tesis de Allegro y aduce en su favor nuevas evidencias de carácter iconográfico. Lo cierto es que el universo de los arquetipos, los mitos, las metáforas y las alegorías confluyen en el tiempo y el espacio. La historia, la mitología y la psique se funden en el inconsciente colectivo que nos brinda una amalgama de potencialidades simbólicas que se superponen creando un complejo sustrato o entramado simbólico. Este sustrato simbólico emerge con gran fuerza en diferentes periodos de la historia de la humanidad y, con el transcurrir del tiempo, lo mítico deja de ser tangible para volver a pertenecer al mundo interior. Por lo que este mundo invisible y arquetípico sin guía ni iniciación, es fácil que sea mal interpretado, ignorado o totalmente rechazado.

Aun así, rastreando e indagando a través de toda la historia y sus mitos, podemos encontrar infinidad de ejemplos del uso de la botánica sagrada como llaves a este mundo interno. Se puede encontrar todo un despliegue de ocultamientos y codificaciones por medio de metáforas y símbolos para que su uso no caiga en las manos equivocadas. En sus orígenes la gran mayoría de las religiones que han usado los enteógenos como comunión los empleaban únicamente en los Misterios Mayores, a los que sólo tenían acceso exclusivo un grupo de personas: los iniciados y los hierofantes.

Sabemos de algunos casos como el Soma, el Kykeón o la hierba Moly que permanecen sin identidad vegetal conocida. Afortunadamente algunos usos de otros vegetales sagrados han perdurado hasta nuestros días. Los ejemplos más cercanos para nosotros son las ceremonias de ayahuasca en la cuenca amazónica, el sacramento del peyote de los huicholes o de la Iglesia Nativa Americana, el pituri de los aborígenes australianos o la tradición mexicana que utiliza los hongos sagrados o «Carne de Dios» entre otros.
Quizás, si dejáramos de pensar de una forma tan lineal, tan literal y nos abriéramos a la metáfora y el simbolismo, podríamos descubrir grandes verdades ocultas en textos que obviamente fueron codificados para que sólo unos pocos entendieran lo que en ellos hay escrito.

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

 

Amanita muscaria, el abridor del tercer ojo

Amanita muscaria, el abridor del tercer ojo

El hongo amanita muscaria es, probablemente, el enteógeno que más ha usado el ser humano en la antigüedad. Se trata de un hongo muy extendido por todo el mundo que suele crecer al pie de abedules, hayas, robles y abetos -ya que vive en simbiosis con las raíces de estos árboles-. La variedad de Europa, Asia y América del Norte tiene un vistoso sombrero rojo cubierto de puntos blancos, mientras que en América Central y del Sur tiene un sombrero naranja o amarillo adornado con puntos amarillentos. En Siberia se han encontrado petroglifos con unos 3.000 años de antigüedad, y se sabe con certeza que en esta región se sigue empleando en la actualidad por algunos chamanes.
Cada vez se encuentran más evidencias en la mitología, en relatos populares o en el folclore de muchos pueblos en donde se puede apreciar la presencia de la amanita muscaria y su profunda huella en el inconsciente colectivo y su vinculación con el mundo mágico. En Afganistán, se consume un extracto seco de amanita muscaria, que tiene el nombre de tshashm baskon (el abridor del ojo) haciendo referencia a sus cualidades visionarias al estimular la apertura del tercer ojo o glándula pineal.

 

Caleidoscopia, microspia y macrospia de la amanita muscaria

Este marcado efecto psicoactivo que la amanita muscaria ejerce sobre la glándula pineal, (tercer ojo o ajna chakra) nos muestra como este hongo es una poderosa llave hacia el mundo del inconsciente, el terreno onírico, donde habitan infinidad de seres de fantasía, resonadores arquetípicos de nuestras proyecciones psíquicas. Aunque los enteógenos no producen siempre los mismos efectos en cada individuo –influye la dosis, el contexto o la sensibilidad de cada individuo– podemos enumerar varios efectos de los más comunes en la experiencia al ingerir amanita muscaria que generalmente se desarrollan en diferentes fases.

El individuo bajo los efectos del hongo amanita muscaria se ve invadido por una sensación de embriaguez, que produce una gran euforia y sensación de fortaleza física, y pueden ir acompañadas de mareos y vértigos, ya que las dimensiones espaciales se distorsionan considerablemente produciendo la percepción de que los objetos se agrandan (macroscopia) o se encogen (microscopia). También aparecen vistosas y brillantes figuras caleidoscópicas al cerrar los ojos. El mundo físico que le rodea a uno se torna brillante, rebosante de vida, como si hubiera adquirido un matiz mágico. En otras ocasiones el sujeto se ve invadido por una gran somnolencia que puede dar paso a un estado profundamente visionario similar al producido por la ayahuasca o los hongos psilocíbicos.

 

Ritos e identidades sagradas

En Asia encontramos referencias a la amanita muscaria como posible identidad de la divinidad Soma: el dios-planta védico de los pueblos indo-arios. Las investigaciones realizadas por R. G. Wasson, relacionando el consumo de orina por los participantes de los ritos, su mezcla con leche, su color rojizo y las descripciones como planta sin raíces ni hojas, permiten a establecer la hipótesis de que Soma es sinónimo de la amanita muscaria. Además, en los textos del Rig Veda el Soma aparece también estrechamente asociado con Indra, el dios védico del trueno y el rayo, que nos indica una mitología siempre vinculada a los hongos enteógenos. Significativamente, los siberianos consumen amanita muscaria secando los hongos al sol y se los comen, solos o mezclados con agua, leche de reno o el jugo de varias plantas dulces. 

El uso ancestral de la amanita muscaria en Europa está ligado a la tradición de los druidas celtas, que la ingerían como extracto visionario para adquirir sabiduría y conocimiento acerca de la naturaleza y sus misterios. Este uso fue extinguiéndose paulatinamente a medida que el cristianismo iba diezmando todo conocimiento precristiano, tachándolo de diabólico o pagano. El legado de los druidas supuso un profundo uso de las plantas, tanto visionarias como medicinales: un conocimiento chamánico que hasta la Edad Media mantuvieron vigente algunos depositarios de tal sabiduría, conocidos popularmente como brujas o hechiceras, hasta su sistemático exterminio por la Inquisición. 

Capilla en Plaincourault (Francia)Algunas muestras de esa sabiduría ancestral de carácter mágico y visionario de la amanita muscaria las encontramos reflejadas en el arte románico europeo a modo de sincretismo cultural. Dos grandes investigadores italianos, Giorgio Samorini  y Gianluca Toro, han reseñado numerosas imágenes del arte religioso cristiano donde aparece una gran cantidad de hongos o árboles-hongos. Uno de los múltiples ejemplos que ha llegado hasta nuestros días, es la representación de un fresco del siglo XIII en la capilla francesa de Plaincourault, donde aparecen Adán y Eva rodeando el Árbol del Conocimiento con el característico aspecto y forma de una amanita muscaria por la que asciende una serpiente.

 

                                          JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO
(Extracto del libro BOTÁNICA SAGRADA)

 

La respiración, nexo entre la vida y la muerte

La respiración, nexo entre la vida y la muerte

Es una obviedad que el acto de respirar nos mantiene con vida. Pero esta aparente obviedad, que la respiración es la frontera entre la vida y la muerte, tiene implicaciones mucho más profundas de lo que podemos imaginar. Ya hace miles de años los sabios de India crearon centenares de técnicas respiratorias bajo el nombre de pranayamas con las que poder mejorar nuestra energía y ampliar nuestra conciencia hacia un desarrollo integral de todo nuestro ser.

Las nuevas corrientes psicológicas y de desarrollo espiritual utilizan diferentes tipos de respiración como herramienta principal, por ejemplo, el RebirthingVivation, Pneuma o la respiración Holotrópica creada por Stanislav Grof entre muchas otras. Aliento Vital es una técnica que se focaliza completamente en la respiración como instrumento no sólo para revitalizar y purificar el cuerpo, sino también para acceder a capas muy profundas del inconsciente, conjuntamente con determinadas músicas evocadoras que van ayudando a profundizar en el propio proceso liberatorio. Mantener una determinada pauta de respiración con conciencia plena es la llave de acceso a nuestro ser interior. La premisa básica consiste en considerar que cada pensamiento, emoción o sensación es también una forma de energía y, como tal, se puede expresar a través del aliento. En esto consiste la importancia de la técnica, ya que un elemento esencial para sanar el cuerpo y la mente se relaciona con cambiar la manera en que respiramos.

 

Aliento Vital: la conciencia de la respiración 

El método de respiración Aliento Vital está diseñado para estimular la circulación energética de tal modo que ningún obstáculo pueda obstruir la energía del cuerpo. Este impulso a la circulación de energía en el cuerpo provee condiciones óptimas para que el cuerpo y la psique desplieguen sus cualidades inherentes. Entre ellas se encuentra el potente impulso natural a la curación tanto física como psicológica, un proceso natural que poseen todos los seres vivos conocido como autopoiesis. Aliento Vital puede estimular una rápida renovación de las células, facilitando así la restauración y revitalización del cuerpo, dicho de otro, modo activa nuestro sanador o chamán interno.

Sin embargo, el proceso Aliento Vital también nos permite que los recuerdos bloqueados sean liberados. Los bloqueos de la memoria están asociados con experiencias que, por alguna razón, no han sido metabolizadas o integradas; simplemente fueron relegadas hacia el inconsciente. Estos bloqueos pueden obstruir o inclusive ofrecer resistencia a nuestras intenciones conscientes. Al resolverlos y liberarlos, es posible alcanzar un nivel superior de conciencia: la energía psíquica puede ser enfocada con mayor eficiencia en tareas actuales, conscientemente elegidas, que apuntan a perfeccionar el nivel de desempeño.

 

Experiencias transpersonales

Durante la sesión de Aliento Vital, lo que influye sobre la pauta respiratoria es, sencillamente, la conciencia a la reacción que despiertan los recuerdos almacenados, por lo que al ir integrándose es frecuente que se describan experiencias de carácter transpersonal o espiritual. Uno de los aspectos fundamentales de Aliento Vital es que nos lleva a lo que se conoce en el mundo chamánico como experiencias de muerte y renacimiento que nos impulsan a vivir profundos cambios en nosotros.  La preparación para una buena muerte y para el viaje del alma en el más allá es fundamental. La comprensión de que la conciencia y el ser nunca desaparecen, sólo desaparece el vehículo físico, es muy alentadora y curativa. El enfoque filosófico de Aliento Vital se basa principalmente en El Bardo Thodol o Libro tibetano de los Muertos. La cultura tibetana ha demostrado desde hace milenios su impresionante conocimiento de los estados de transición o bardos que dan forma al propio proceso de Aliento Vital. Eliminar el miedo a la muerte ayuda a un renacimiento continuo, a fluir con la vida en cualquiera de sus etapas o transiciones e incluso a eliminar todos los demás miedos que se derivan de éste.

En ocasiones, muchos de los participantes han experimentado profundas vivencias relacionadas con las tradiciones sagradas sobre la muerte y renacimiento y el encuentro con profundos arquetipos espirituales. Todo esto conlleva la comprensión de que somos un viaje sin fin de la conciencia.

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO