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EL MAL VIAJE CON PSICODÉLICOS (BAD TRIP)

EL MAL VIAJE CON PSICODÉLICOS (BAD TRIP)

MALAS EXPERIENCIAS CON PSICODÉLICOS

Las sustancias enteógenas (psicotrópicas o psicodélicas) forman parte de uno de los métodos más antiguos y potentes para explorar el mundo de la psique. Utilizar ayahuasca, hongos psilocibes, peyote o LSD como tantas otras sustancias psicotrópicas, es sin duda, una de las experiencias de conciencia más interesantes, intensas y sanadoras a las que puede tener acceso un ser humano. Sin embargo, estas experiencias implican no sólo momentos de éxtasis y profundas revelaciones sino de encuentros con aspectos caóticos o dolorosos en nuestro interior de los que en muchas ocasiones parecen imposibles de superar. Estas experiencias se las denomina bad trIp (literalmente «mal viaje» en inglés). 

Tanto en el lenguaje popular como en entornos más especializados suele utilizarse el término «mal viaje» para definir un conjunto de síntomas psíquicos negativos o desagradables que pueden manifestarse durante una experiencia con psicotrópicos. Las manifestaciones de un mal viaje pueden variar muchísimo, desde sentir un estado de gran inquietud o ansiedad hasta experimentar profundos sentimientos de inmensa desolación, paranoia, tremenda angustia o un pánico absoluto. Tanto los chamanes como los especialistas en la terapia psicolítica y la terapia psicodélica no consideran que las experiencias desagradables sean necesariamente amenazantes o negativas, sino que hacen hincapié en su potencial de ser altamente beneficiosas para el usuario cuando son debidamente resueltas o integradas. Clínicamente, un mal viaje se considera una psicosis temporal o crisis psicodélica inducida por las drogas. 

 

QUÉ INFLUYE EN UN MAL VIAJE (BAD TRIP)

bad-tripPor lo general, el mal viaje no sólo es influencia del momento emocional y psicológica del usuario, sino también es debido a la ingesta de psicodélicos en lugares que aunque no lo parezcan y sean muy utilizados, como fiestas, raves o festivales de música, realmente pueden resultar muy problemáticos para poder vivir una experiencia realmente intensa y provechosa (al menos hablando en términos terapéuticos o espirituales). En realidad, el consumo de psicotrópicos requiere de un buen conocimiento de la dosis adecuada y la forma correcta de tomarlo y es responsabilidad de quien los consume informarse sobre los posibles efectos secundarios u otras eventualidades que se puedan producir durante la experiencia. Como en todo viaje, es bueno estar preparado y tener muy presente lo que se va ha hacer. La experiencia psicodélica es algo que no debe tomarse a la ligera y cuanto mayor se prepare más útil e instructiva resultará la experiencia. 
Para que esto sea así, hay que considerar lo que se conoce como el «set & setting» o sea, la preparación del viajero y el entorno en el que se realiza la experiencia psicodélica. Esto lo podemos conseguir aplicando los Cinco principios de reducción de daños. Estos cinco principios ayudan a minimizar daños o efectos adversos proporcionando seguridad y confianza: 1) Información, 2) Intención del viaje, 3) Estado de la persona,  4) El contexto adecuado y  5) La figura del guía o cuidador.

 

EL MIEDO COMO PRINCIPAL DESENCADENANTE DE MALOS VIAJES

Todos los miedos proceden del miedo ancestral que desencadena el instinto de supervivencia. Y aunque en el pasado este miedo nos fue muy útil para la supervivencia en el planeta, actualmente solo nos resulta útil en momentos muy puntuales. Este miedo se manifiesta según en qué momento de muy diferentes maneras y todas ellas pueden detonar un mal viaje con psicodélicos: 
   •  Miedo a la muerte
   •  Miedo a la locura
   •  Miedo a sentirse vulnerable
   •  Miedo a lo desconocido
   •  Miedo al dolor 
   • Miedo a perder el control

Estos miedos pueden desembocar en desorientación, ansiedad, paranoia, pánico, etc, pero al enfrentarnos a ellos comprenderemos que el miedo es el pasaje hacia la valentía y la trascendencia. El miedo hay que tomarlo como una bendición, ya que a través de él podemos avanzar y evolucionar en nuestro camino. Cuando se está dispuesto a experimentar el miedo, uno se convierte en un «guerrero del espíritu». Para atravesar el miedo se necesita fe. Esta fe es la confianza en el propio proceso que se ha iniciado, en el ser interior de cada uno, en el guía que acompaña, y también confianza en la inteligencia de la vida y la naturaleza. Cuando surgen dudas es porque hay algún tipo de análisis o juicio mental y esto mismo retroalimenta la desconfianza, el miedo y la incertidumbre.

La única alternativa para deshacerse del miedo es entrar en él, por muy intenso que sea. Cuidando el set y el setting es más fácil enfrentarse y atravesar el miedo. De esta forma se descubre que adentrarse en el miedo es un alivio, una inyección de coraje que ayudará cada vez más a adquirir fe y confianza en el proceso en el que uno se halla inmerso. Lanzarse al miedo con curiosidad, o con humor también hará que un mal viaje deje de serlo y se podrá experimentar con más fluidez durante una experiencia psicodélica.

 

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

STANISLAV GROF Y LA COMPRENSIÓN DEL MUNDO INTERIOR

STANISLAV GROF Y LA COMPRENSIÓN DEL MUNDO INTERIOR

En la actualidad una de las mejores aproximaciones a los mapas interiores la encontramos en los trabajos del psiquiatra e investigador checo Stanislav Grof. En sus obras Grof expone los resultados de sus estudios con LSD y propone el modelo de la conciencia humana que configura, tras analizar los expedientes y archivos de cuatro mil experiencias, tanto suyas como de sus pacientes, recopilados durante cerca de veinte años de investigación. Grof fue uno de los primeros psiquiatras que se adentró en la comprensión interna de la enfermedad de sus pacientes mediante la experiencia de «psicosis temporales» autoinducidas con LSD. Años después, este investigador sería cofundador de la Psicología Transpersonal junto con Alan Watts y otros investigadores del Essalen Institute de California.

En un principio, el gran obstáculo de la investigación de Grof fue la imposibilidad de establecer una observación adecuada del fenómeno de las psicosis en el contexto de una sesión psicoterapéutica, al carecer de un marco teórico de referencia en el cual encuadrarlas, dado que la propia intensidad de las manifestaciones psicológicas y emocionales de los estados autoinducidos por la LSD le resultaba amedrentadora, pues muchos de sus aspectos amenazaban con socavar su propia visión del mundo. Sin embargo, a medida que aumentó su experiencia y familiaridad con dichos estados, se le hizo evidente que eran manifestaciones naturales de la psique humana. La principal conclusión que Grof extrajo de sus protocolos experimentales fue la de que, cuando a dichas experiencias se les permitía seguir su curso natural, los resultados terapéuticos trascendían todo lo visto hasta entonces puesto que, síntomas complejos que habían resistido meses e incluso años de tratamiento convencional, a veces desaparecían tras experiencias que los pacientes describían como recuerdos de vidas anteriores, sensaciones de unión cósmica o secuencias de muerte y renacimiento internas.


Las tres categorías de Grof: Un nuevo modelo de la conciencia

Las primeras cartografías de Grof estaban basadas en sus propias experiencias con LSD y las de sus pacientes; posteriormente, cuando la LSD fue declarada ilegal, desarrolló una técnica de exploración de los espacios psíquicos que denominó como Respiración Holotrópica®. Pese a que en un principio la gama de experiencias o estados no ordinarios de conciencia presenta un espectro muy amplio, Grof estableció una clasificación en tres categorías básicas, postulando así un mapa útil del viaje interior.

La primera categoría corresponde a las experiencias biográficas, en las cuales se presentan a la conciencia temas emocionales no sanados del pasado del individuo, recuerdos de la infancia, adolescencia o situaciones de la vida en general. Esta categoría corresponde al nivel del inconsciente personal del individuo y ha sido ampliamente estudiada por la psicología y psiquiatría.

La segunda categoría, aunque también corresponde a un nivel del inconsciente personal del individuo, encuadra contenidos todavía más profundos, correspondientes a las experiencias perinatales. Éste profundo nivel del inconsciente, al que todavía no se le otorga un reconocimiento pleno dentro de las disciplinas de la ciencia actual, se remonta a los recuerdos de vida intrauterina y del nacimiento de la persona. Grof subdivide este nivel en cuatro grados diferentes que denomina Matrices Perinatales Básicas.

La tercera categoría no es contemplada en absoluto por la ciencia actual, e incluso la aparición de algún elemento de este nivel se considera erróneamente simplemente como patológico. Esta categoría representa el nivel de las experiencias transpersonales. Como su propio nombre indica, éstas son experiencias donde se «transciende lo personal» yendo más allá de las fronteras del ego y del cuerpo. Se experimenta el nivel del inconsciente colectivo e incluso niveles del Ser todavía más profundos con un carácter marcadamente espiritual. Estas experiencias pueden ser muy variadas pero fundamentalmente están marcadas por la trascendencia de las barreras del espacio-tiempo y de la realidad objetiva.

La filosofía perenne y la comprensión de la realidad

El mapa propuesto por Grof nos permite, en primer lugar, situar nuestras experiencias en términos de contenidos; pero además, los resultados de sus investigaciones, que han sido corroboradas por las conclusiones de otros profesionales también, nos ayudan a comprender mejor las experiencias de tipo transpersonal a pesar de lo inusual, increíble, fantástica o extravagante que nos pueda parecer una experiencia de trance, y saber con certeza que no estamos alucinando meramente, en el sentido peyorativo del término, o perdiendo la razón, sino más bien inmersos en algún tipo de proceso psicológico profundo.

No obstante, Grof reconoce con sinceridad que la novedad de su cartografía de la psique lo era tan solo relativamente, dado que tras completar un mapa de la conciencia que incluía los distintos tipos y niveles de las experiencias que había observado en las sesiones psicodélicas, cayó en la cuenta de que aquello resultaba nuevo sólo desde la perspectiva de la psiquiatría académica occidental. Era evidente que Grof había descubierto lo que Aldous Huxley denomina la «filosofía perenne»: una comprensión del Universo y de la existencia que había surgido, con pequeñas variantes, una y otra vez en distintas culturas y periodos históricos. Cartografías de la conciencia similares se conocían en diversas culturas desde hacía siglos e incluso milenios en los distintos sistemas de yoga, el vajrayana tibetano, el shivaísmo de Kashmir, el taoísmo, el sufismo o la kábalah.

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

Gurús y maestros espirituales: Odisea del espacio interior

Gurús y maestros espirituales: Odisea del espacio interior

Gurús y chamanes como portadores de la sabiduría ancestral

Hoy en día se habla mucho de que ya no necesitamos gurús o maestros espirituales, y que cada uno es su propio maestro. Si bien es cierto que cada quien es responsable de su viaje espiritual, en ocasiones uno sabe perfectamente que necesita toda la guía o ayuda posible. En mi opinión, lo más recomendable es admitir con humildad los límites de nuestro conocimiento, y confiar en fuentes más sabias que nosotros. Así, con confianza, podremos permanecer abiertos a la sabiduría de tradiciones ancestrales que han pasado la prueba del tiempo.

Ocurre en ocasiones que la rebeldía contra las convenciones puede motivar a algunas personas que toman psicodélicos o enteógenos a no hacerlo bajo el cuidado de una persona experta, lo cual puede enturbiar y distorsionar la experiencia, especialmente las primeras veces. Por eso tomar sustancias psicodélicas en un contexto lúdico o como huída de la realidad suele ser equivalente a quedarse en estadios superficiales. Si la experiencia se queda en la superficie el psicodélico no actuará realmente con todo el potencial que puede ofrecer a una persona. Esto se traduce muy a menudo en que cualquier atisbo de sanación, conexión espiritual o transformación resulte muy pobre o no llegue a producirse nunca. 

 

Tú eres el piloto y el navegante de tu camino espiritual

Si el contexto y la preparación personal no se han cuidado es muy posible experimentar la odisea del típico «mal viaje». Desde tiempos ancestrales las diferentes tradiciones han realizado un exclusivo uso ritual de las plantas enteógenas, por lo que no se han encontrado casos de sobredosis, adicciones u otras patologías o problemas derivados de un uso inadecuado de los enteógenos. Tú eres el piloto y el navegante de tu camino espiritual, y sólo tú puedes decidir si debes pedir consejo, dónde debes buscarlo y si te conviene seguirlo o no. Sólo tú puedes interpretar las señales sagradas y salvar sus aparentes contradicciones. Sólo tú puedes decidir cómo encaja la sabiduría ancestral en tus circunstancias. Tú eres el que acaba decidiendo, y la principal brújula es tu propio sentido de la verdad

Es cierto que para algunos buscadores la estricta obediencia a un maestro o a una institución espiritual constituye el mejor camino y el más adecuado. Pero incluso ellos deben determinar por sí mismos los términos exactos de su condición de discípulos. Ellos y sólo ellos pueden decidir cómo aplicar a sus vidas las enseñanzas de la fe que profesan y dónde establecer el límite de su entrega.

La realidad es que en el sendero espiritual no existe la «vía única» y más concretamente en el sendero con psicodélicos. Pero también es cierto, que el uso tradicional nos puede ayudar a entender o desarrollar ciertas etapas de nuestro camino. Y ahí está el punto de equilibrio: ¿puedes cogerte de la mano de los guías sin perder de vista quién eres en realidad? ¿Puedes aceptar que hay muchas cosas que no sabes y, al mismo tiempo, admitir la verdad igualmente desalentadora de que cada decisión recaerá en ti, te sientas o no preparado para ello? ¿Puedes conservar tu poder sin volverte arrogante, engañarte o desconectarte de fuentes de mayor sabiduría? Las respuestas obviamente están en tu interior.

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

 

El dolor, puerta a la libertad

El dolor, puerta a la libertad

Uno de los requisitos esenciales para el crecimiento espiritual y la transformación personal profunda es hacer las paces con el dolor. El dolor es una parte inherente de la vida. Sin dolor no hay indicativos de cambio de rumbo o de avance.

 

El dolor es algo natural

Lo que no es natural es el sufrimiento que es un producto de la mente que lo quiere controlar y poseerlo todo. Ningún proceso evolutivo o de crecimiento pueden producirse sin que haya cambios o fluctuaciones, y los periodos de cambio no siempre son agradables. A menudo, salir de nuestra zona de confort lo percibimos como una experiencia dolorosa. El cambio y la incertidumbre exigen poner en duda lo que nos es conocido y atrevernos a cuestionar nuestras necesidades habituales de seguridad y control y avanzar a territorios desconocidos hasta ese momento.

Familiarizarte con este dolor forma parte de tu crecimiento. Aunque es posible que no te gusten las sensaciones de agitación interna, si quieres saber de dónde vienen debes ser capaz de serenarte por dentro y afrontarlas. Cuando puedas afrontar tú caos interior te darás cuenta de que hay una capa de dolor profundamente arraigada en el núcleo de tu ser, en el ámbito transpersonal. Este dolor es tan incómodo y tan aterrador para el yo individual que te pasas la vida evitándolo. Toda tu personalidad –el ego– está constituida por formas de de pensar y de de actuar que fueron desarrolladas para evitar ese dolor.

 

Como la evitación del dolor te impide explorar la parte de tu ser que está más allá de ese nivel

El verdadero crecimiento se produce cuando finalmente decides lidiar con el dolor. El dolor interno siempre está allí, por debajo, en el inconsciente, oculto por capas de pensamientos y emociones. Queremos mantener todo bajo control y cuando el mundo no satisface nuestras expectativas sentimos un dolor interno –psicológico– que nos altera.

Eckhart Tolle en su libro Un mundo nuevo ahora, expone como la psique humana está construida en torno a la evitación de este dolor y, por tanto, su fundamento es el miedo al dolor. Si haces algo para evitar el dolor, el dolor dirigirá tu vida. Tus miedos afectarán a tus pensamientos y sentimientos y tu sensación de control será una mera ilusión. Tienes este núcleo de dolor en lo profundo de tu corazón. Por eso sientes tantos altibajos a lo largo del día.  Tus rasgos de personalidad y tus pautas de conducta están estructurados en torno a la evitación de este profundo dolor. Cada vez que haces algo para evitar el dolor, ese algo se convierte en un detonador de dolor que estás evitando.

 

La evitación del dolor se convierte en una invitación para el dolor mismo

El ego se identifica con lo que se tiene, pero la satisfacción que se obtiene es relativamente efímera y de corta duración produciendo insatisfacción y dolor. Si tus acciones están vinculadas a la evitación del dolor, sentirás esa presión en tu corazón.

Cuando mires dentro y empieces a apropiarte de este proceso verás que vuelves a las dos opciones fundamentales. Una opción es dejar el dolor dentro y continuar luchando con el mundo exterior. La otra opción es decidir que no quieres pasarte la vida evitando el dolor interno; prefieres librarte de él. Poca gente se atreve a dirigir el proceso hacia dentro de esta manera. Pero en la elección está nuestro verdadero poder. La mayoría ni siquiera se dan cuenta de que van por ahí con enormes maletas de dolor interno que aún no han resuelto. Muchas personas buscan vías de de desarrollo psicológico y espiritual evitando sentir el dolor. Pero la realidad es que no hay fórmulas light de desarrollo, si uno no se enfrenta al dolor que envuelve su corazón. ¿Quieres realmente llevar eso dentro y tener que manipular el mundo para evitar sentirlo? ¿Cómo sería tu vida si no estuviera dirigida por ese dolor? Serías libre. Podrías caminar por este mundo completamente libre, disfrutando con plenitud y sintiéndote cómodo con cualquier cosa que te ocurra.

 

Aprender a no tener miedo del dolor

Mientras tengas miedo del dolor, intentarás protegerte de él. El miedo te inducirá a hacerlo. Si quieres ser libre, considera el dolor interno como un cambio temporal de tu flujo energético. No hay razón para temer esta experiencia. No debes tener miedo alguno a que algo vaya mal. No puedes pasarte la vida evitando cosas que no están ocurriendo en la realidad porque si lo haces acabarás viendo únicamente todo lo que podría ir mal. ¿Tienes idea de todas las cosas que pueden causarte dolor interno? Si quieres crecer y sentirte libre de explorar la existencia, no puedes pasarte la vida evitando la miríada de cosas que podrían herir tu corazón.

Tienes que mirar dentro de ti y tomar la decisión de que, a partir de ahora, el dolor no será un problema. Simplemente será una cosa más de las que hay en el universo. Alguien puede decirte o hacerte algo que te haga reaccionar e incendie tu corazón, pero después se pasa. Es una experiencia temporal. La mayoría de la gente apenas puede imaginarse lo que sería estar en paz con el caos interior. Pero si no aprendes a estar cómodo con el dolor dedicarás tu vida a evitarlo. La inseguridad que puedas sentir es sólo una sensación. Es una cosa del universo que está pasando por tu sistema en un momento puntual. No le des más importancia y diviértete con ella, pero no le tengas miedo. No puede dañarte a menos que tú lo permitas. El célebre psiquiatra suizo Carl Gustav Jung decía que todo lo que solucionemos en nuestro interior no se manifestará en el exterior.

 

Cuando sientas dolor, simplemente contémplalo como energía

Empieza a ver estas experiencias internas como una energía que atraviesa tu corazón y pasa delante del ojo de tu conciencia. Después relájate. Haz lo contrario de contraerte y cerrarte. Relájate y suelta. Mantente abierto y receptivo en tu corazón hasta que estés realmente cara a cara en el lugar exacto donde duele. Debes estar dispuesto a mantenerte presente justo en el lugar del dolor, y después relajarte, se puede ir todavía más al fondo. Se trata de un crecimiento y una transformación muy profundos. Pero si sientes resistencia a hacerlo hará que el dolor parezca muy poderoso. A medida que te relajes y sientas la resistencia, el corazón querrá retraerse, cerrarse, protegerse y defenderse. Sigue relajándote y suelta, deja sitio para que el dolor te atraviese. Sólo es energía. Simplemente contémplalo como energía y suéltalo.

Si te cierras en torno al dolor e impides que te atraviese, se quedará en ti. Por eso nuestra tendencia a resistirnos es tan contraproducente. Si sueltas y dejas que la energía te atraviese, entonces se irá. Si te relajas cuando la energía surja dentro de tu corazón y te atreves a afrontarla, pasará. Cada vez que te relajas y sueltas, una parte del dolor se va para siempre. Sin embargo, cada vez que te resistes y te cierras, acumulas el dolor dentro. Entonces estás obligado a usar la psique para crear una capa de distancia entre quien experimenta el dolor y el dolor mismo. Eso es todo el ruido que hay dentro de tu mente: un intento de evitar el dolor almacenado.

Si quieres ser libre, primero tienes que aceptar que hay dolor en tu corazón. Tú lo has almacenado allí. Y has hecho todo lo que se te ha ocurrido para mantenerlo allí, en lo más profundo, para no volver a sentirlo. Hay una tremenda alegría, belleza, amor y paz dentro de ti. Pero están al otro lado del dolor. Al otro lado del dolor está el éxtasis. Al otro lado está la libertad. Tu verdadera grandeza se esconde al otro lado de esa capa de dolor. Tienes que estar dispuesto a aceptar el dolor para pasar al otro lado. Simplemente acepta que está allí y que vas a sentirlo.

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

Enteógenos, laberintos y minotauros

Enteógenos, laberintos y minotauros

La identificación con la mente produce un opaco muro de conceptos, etiquetas, imágenes, palabras, juicios y definiciones que bloquean toda verdadera percepción de la realidad. Ese muro se interpone entre tú y tú esencia, entre tú y tú prójimo, entre tú y la naturaleza, entre tú y lo divino; ese muro crea la ilusión de separación, la ilusión de que tú y lo «otro» estáis totalmente separados. Así se te olvida el hecho esencial de que, debajo del nivel de las apariencias físicas y de las formas separadas, eres uno con toda la Creación. La libertad comienza cuando el muro desaparece, cuando la mente se aquieta y da paso a niveles más profundos de conciencia y la realidad se percibe directamente. Este muro es una estructura férrea, petrificada en el tiempo y consensuada por la sociedad que la fomenta. Es el resultado de años y años de estructurar, interpretar y definir la realidad que vivimos. Estos muros forman un intrincado y complejo laberinto que con el tiempo van encerrando al individuo y distanciándolo de su Ser. Pero utilizando el hilo de Ariadna adecuado, se puede uno liberar y salir fuera de sus asfixiantes muros del ego. Este vetusto laberinto contiene entre sus paredes al terrible Minotauro. Esa criatura mítica que habita encerrada entre los muros mentales que construimos día a día y que está formada por la sombra psicológica.

 

LA SOMBRA PSICOLÓGICA

La sombra son todas las emociones, deseos y creencias reprimidas, ocultas y olvidadas en lo más profundo del laberinto que se han ido tornando monstruosas e inaceptables. Cuando el pensamiento se aquieta, se experimenta una discontinuidad en la corriente mental, una brecha de «no-mente», este es el sendero o hilo de Ariadna que conduce a la libertad, al estado de Verdadera Naturaleza o rigpa. En este estado se desidentifica uno de todo el aparataje mental. En este estado se produce la conexión interna y se está más despierto y lúcido que en el estado de identificación mental habitual. Uno está plenamente presente experimentando el Aquí y Ahora con toda su plenitud. El hecho de disolver los muros hace que aparezca el temido y hasta entonces oculto Minotauro personal. Esta parte de nosotros ha de ser vivida para que se integre y se experimente la libertad total en el Aquí y Ahora. De esta manera recuperamos todo nuestro potencial como individuos sin un lastre oculto dentro de nosotros que sirva para crear muros que nos impida vivir en armonía con todo cuanto nos rodea. Esto nos conduce hacia la trascendencia de nuestra propia ceguera, hacia un estado de claridad y a la vivencia de una conciencia más allá de los límites autoimpuestos por nosotros mismos en el pasado.

 

DISOLVIENDO LOS MUROS DE LA MENTE

Hay muchas técnicas para conseguir poco a poco llegar a dicho estado trascendente. Desde la meditación zen, el budismo vajrayana, el shaivismo de Kachemir, las danzas sufies, etc. Todas estas técnicas van disolviendo los muros lentamente permitiendo ir integrando al escurridizo Minotauro. Pero hay una herramienta muy poderosa para disolver el muro y encarar nuestra sombra muy rápidamente, se trata de los enteógenos. Los enteógenos son una de las herramientas naturales más poderosas para derribar los muros de la mente. Utilizados desde hace milenios por el ser humano para conseguir estados trascendentes y traspasar las barreras de la mente. Han recibido gran número de nombres: plantas maestras, plantas de los dioses, plantas sagradas, plantas de poder, plantas mágicas, plantas luminosas, plantas visionarias, plantas de luz, plantas alucinógenas, plantas enteógenas, plantas psiquedélicas, plantas psicotrópicas, etc. Los enteógenos son sustancias de origen vegetal que contienen alcaloides, moléculas muy similares e incluso algunas exactamente idénticas a los neurotransmisores que produce el cerebro humano (como el DMT). Los alcaloides actúan directamente en el sistema nervioso y endocrino produciendo determinados y complejos cambios bioquímicos relacionados con nuestra forma de pensar, sentir y percibir. Cuando ampliamos la conciencia por medio de los enteógenos, estos nos ayudan a disolver las barreras mentales, las creencias y las actitudes defensivas que nos mantienen identificados con una máscara superficial e irreal frente al mundo. El laberinto de la mente delimita el espacio y el tiempo, nos mantiene atrapados entre sus sólidos límites filtrando la realidad y empobreciendo nuestras vidas. Esto produce una preocupación interminable por el pasado y el futuro, y una falta de disposición a experimentar y reconocer el momento presente y permitir que sea tal cual es. La neurosis surge porque el pasado te da una identidad y el futuro contiene expectativas de algún tipo. Ambas son poderosas ilusiones.

 

LOS ENTEÓGENOS Y EL HILO DE ARIADNA

Los enteógenos actúan como el hilo de Ariadna que nos saca de la dimensión temporal y nos conducen a experimentar el eterno presente -el Aquí y Ahora- y ayudan a conocer nuestra esencia o verdadera identidad. Nos llevan directamente a la entrega y a la rendición plena a lo que está profundamente oculto en nuestro interior. Nos incitan a confiar en que nuestro Ser Verdadero que está más allá de la mente y trasciende todos sus laberínticos pasajes y sus terribles Minotauros. Con el tiempo, este encuentro con la esencia interna o Ser Verdadero que nos brindan los enteógenos se irá manifestando en lo cotidiano. Lentamente descubriremos como estamos unidos a todo cuanto nos rodea y que toda etiqueta, división o juicio es un producto de la mente para encasillarnos en una realidad ya establecida y consensuada. Poco a poco el Ser Verdadero va impregnando todos los actos de nuestra vida dándonos la seguridad y confianza de que todo está perfecto viviendo el Aquí y Ahora con toda su plenitud. Gracias al correcto uso de los enteógenos (yo recomiendo su uso siempre bajo la guía de una persona experta) podemos aprender a vivir en armonía fuera del laberinto en la libertad total.  

JOSÉ LUIS LÓPEZ DEÑGADO
(Artículo publicado en la revista ESPACIO HUMANANO Nº 123)

 

La noche oscura del alma

La noche oscura del alma

La mayoría de las personas no suelen pensar en las experiencias oscuras, terroríficas o caóticas como transformadoras, y sin embargo, muy a menudo sí lo son. En algunas ocasiones, determinadas visiones estremecedoras, estados de terror o un dolor profundo y devastador, son formas de estados alterados de conciencia de carácter transpersonal y espiritual. Son sólo nuestros prejuicios, estereotipos y fantasías los que nos dicen que las experiencias místicas son todas brillantes, gozosas y extáticas. En ocasiones dichas experiencias de los inframundos van acompañadas de notables cambios en la vida del propio individuo y pueden producir importantes estados de claridad. Pueden ofrecer una comprensión profunda del sufrimiento, la impermanencia y la muerte, entre muchas otras cosas. El hecho es que esos encuentros infernales, en muchas ocasiones no son tan diferentes de otras formas de experiencia mística, tal y como muestran las enseñanzas del Bardo en la tradición vajrayana del budismo tibetano. San Juan de la Cruz escribió una guía extraordinaria, cuyo título dio nombre a estas experiencias: La Noche Oscura del Alma.

 

La noche oscura del alma

Sin embargo, las noches oscuras también contienen luz al igual que detrás de las nubes brillan las estrellas. Ya sea que se experimente un abismo o una total desolación, es momento de esperar, y confiar en que lo inevitable del cambio, a medida que se desarrolle, traerá alivio, toma de conciencia y un nuevo sentido. La voluntad de aceptar el dolor o lo que nuestros prejuicios rechazan facilita la transformación y la reestructuración: El proceso autopoiético. En las noches oscuras tú puedes sentir que experimentas una especie de muerte o desintegración, dado que tu identidad (lo que crees que eres) o tu forma de ver la vida comienzan a ser obsoletas. Se abre un espacio entre lo que ha sido y lo que será. Este espacio puede parecer caótico, pero las teorías contemporáneas sobre la física del caos reconocen el potencial de transformación que tiene. Si se deja fluir al caos, sin interferencias, terminará apareciendo un nuevo orden. El miedo puede surgir en cualquier momento, pero es cuando uno se acerca a un cambio de nivel cuando suele surgir con mayor intensidad y se vive un momento crítico.

Es normal que en un estado de trance donde se amplifican las emociones, el miedo se experimente muy exageradamente, ya que cada paso de nivel puede vivirse como una pequeña muerte. Cada trauma, bloqueo o herida emocional adquirido a lo largo de la vida son un síntoma reiterado del dolor que nos produjo la separación de la Unidad, de lo divino, y que resuena desde el momento en que nacemos. Y son estos mismos síntomas los que empujan a la persona al encuentro o búsqueda de lo sagrado. Son los síntomas los que nos orientan hacia un proceso de muerte y renacimiento, que una vez consumado produce una integración y clarificación de la experiencia y de la misma vida. Son ellos la voz de la sanación. La raíz del miedo es el dolor primordial de la humanidad que se manifiesta en las personas de muy distintas maneras, siendo provocado por la ilusión de separación de la Unidad o Flujo Universal.

Esta sensación de separación es muy dolorosa y desoladora y provoca un intenso terror. Este miedo va estructurando toda la personalidad el ego que huye del encuentro con la esencia del Ser, donde se restablece la conciencia de unidad. Cuando se conecta con la esencia del Ser uno se da cuenta de que no está solo y  nunca lo ha estado. En ese instante el miedo desaparece y el ego se sana, siendo un paso necesario para la expresión del Flujo Universal o Espíritu. Este dolor ancestral se manifiesta en varios tipos de miedo. Todos los miedos son «la caída», o sea la separación de lo divino, el principio del ego, la individualidad y el instinto de supervivencia y el despliegue de todos sus mecanismos de defensa psíquicos.

 

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO