LA NOCHE OSCURA DEL ALMA

LA NOCHE OSCURA DEL ALMA

La mayoría de las personas no suelen pensar en las experiencias oscuras, terroríficas o caóticas como transformadoras, y sin embargo, muy a menudo sí lo son. En algunas ocasiones, determinadas visiones estremecedoras, estados de terror o un dolor profundo y devastador, son formas de estados alterados de conciencia de carácter transpersonal y espiritual. Son sólo nuestros prejuicios, estereotipos y fantasías los que nos dicen que las experiencias místicas son todas brillantes, gozosas y extáticas. En ocasiones dichas experiencias de los inframundos van acompañadas de notables cambios en la vida del propio individuo y pueden producir importantes estados de claridad. Pueden ofrecer una comprensión profunda del sufrimiento, la impermanencia y la muerte, entre muchas otras cosas. El hecho es que esos encuentros infernales, en muchas ocasiones no son tan diferentes de otras formas de experiencia mística, tal y como muestran las enseñanzas del Bardo en la tradición vajrayana del budismo tibetano. San Juan de la Cruz escribió una guía extraordinaria, cuyo título dio nombre a estas experiencias: La Noche Oscura del Alma.

 

La noche oscura del alma

Sin embargo, las noches oscuras también contienen luz al igual que detrás de las nubes brillan las estrellas. Ya sea que se experimente un abismo o una total desolación, es momento de esperar, y confiar en que lo inevitable del cambio, a medida que se desarrolle, traerá alivio, toma de conciencia y un nuevo sentido. La voluntad de aceptar el dolor o lo que nuestros prejuicios rechazan facilita la transformación y la reestructuración: El proceso autopoiético. En las noches oscuras tú puedes sentir que experimentas una especie de muerte o desintegración, dado que tu identidad (lo que crees que eres) o tu forma de ver la vida comienzan a ser obsoletas. Se abre un espacio entre lo que ha sido y lo que será. Este espacio puede parecer caótico, pero las teorías contemporáneas sobre la física del caos reconocen el potencial de transformación que tiene. Si se deja fluir al caos, sin interferencias, terminará apareciendo un nuevo orden. El miedo puede surgir en cualquier momento, pero es cuando uno se acerca a un cambio de nivel cuando suele surgir con mayor intensidad y se vive un momento crítico.

Es normal que en un estado de trance donde se amplifican las emociones, el miedo se experimente muy exageradamente, ya que cada paso de nivel puede vivirse como una pequeña muerte. Cada trauma, bloqueo o herida emocional adquirido a lo largo de la vida son un síntoma reiterado del dolor que nos produjo la separación de la Unidad, de lo divino, y que resuena desde el momento en que nacemos. Y son estos mismos síntomas los que empujan a la persona al encuentro o búsqueda de lo sagrado. Son los síntomas los que nos orientan hacia un proceso de muerte y renacimiento, que una vez consumado produce una integración y clarificación de la experiencia y de la misma vida. Son ellos la voz de la sanación. La raíz del miedo es el dolor primordial de la humanidad que se manifiesta en las personas de muy distintas maneras, siendo provocado por la ilusión de separación de la Unidad o Flujo Universal.

Esta sensación de separación es muy dolorosa y desoladora y provoca un intenso terror. Este miedo va estructurando toda la personalidad el ego que huye del encuentro con la esencia del Ser, donde se restablece la conciencia de unidad. Cuando se conecta con la esencia del Ser uno se da cuenta de que no está solo y  nunca lo ha estado. En ese instante el miedo desaparece y el ego se sana, siendo un paso necesario para la expresión del Flujo Universal o Espíritu. Este dolor ancestral se manifiesta en varios tipos de miedo. Todos los miedos son «la caída», o sea la separación de lo divino, el principio del ego, la individualidad y el instinto de supervivencia y el despliegue de todos sus mecanismos de defensa psíquicos.

 

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

LIBROS DE INTERÉS

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Libro: Encuentro con la sombra: El poder del lado oscuro de la naturaleza humana
Autor: C. Zweig  y J. Abrams

Precio: 19,95 €

Libro: Vivir con la sombra. Iluminando el lado oscuro del alma

Libro: Vivir con la sombra: Iluminando el lado oscuro del alma
Autor: Connie Zweig y Steve Wolf

Precio: 22,80 €

 

 

Libro - Tus zonas oscuras

Libro: Tus zonas oscuras: La Sombra en el individuo, las organizaciones y la sociedad
Autor: James Hollis

Precio: 18,52 €

 

 

EL ÉXTASIS Y LA NOSTALGIA DEL PARAÍSO

EL ÉXTASIS Y LA NOSTALGIA DEL PARAÍSO

El doctor en medicina Andrew Weil sostiene que el impulso más importante en el ser humano es la búsqueda de la experiencia trascendental, siendo más poderoso incluso que el deseo sexual o el instinto de supervivencia. La evolución del ser humano es un sendero hacia la totalidad de la conciencia, hacia una integración de todas las partes del Ser. Un impulso vital que nos empuja hacia la comunión y la armonía con la toda la existencia, hacia el éxtasis de la totalidad. Pero si ignoramos o nos resistimos a este impulso evolutivo y no lo aceptamos seremos víctimas de las patologías psicológicas más frecuentes. Estaremos nadando a contracorriente. Uno de los padres de la psicología transpersonal, el psiquiatra Roberto Assagioli, señala, a propósito de este impulso evolutivo, cómo a veces ocurre que una persona se ve sorprendida y perturbada por un cambio interior, y cómo dicho cambio comienza frecuentemente con un sentimiento creciente de insatisfacción y de carencia al que se le añade paulatinamente un sentimiento de irrealidad y de vacío de la vida cotidiana. Muchas personas que no entienden el significado de estos nuevos estadios de la mente los consideran como fantasías y divagaciones anormales o patológicas.

 

TRANCE Y ÉXTASIS

A lo largo de toda la historia de la humanidad podemos encontrar como en la mayoría de culturas tenían técnicas para acceder y explorar este impulso vital hacia la trascendencia. Estas técnicas nos inducen al trance extático, y suelen favorecer la trascendencia momentánea de la visión dual del ego, alterando nuestras percepciones y modificando la conciencia hacia otros niveles más profundos y sutiles. Con el trance dejamos el mundo ordinario, rompiendo la frontera entre la Tierra y el Cielo, entre lo profano y lo divino. La alteración del estado ordinario de conciencia constituye la esencia del trance o éxtasis, dependiendo del nivel de profundidad y disolución del ego que se alcance en la experiencia. La palabra “trance” proviene del francés transe, de transir, y ésta, a su vez, del latín transire, que significa «pasar de un lugar a otro». Y la palabra “éxtasis procede del término griego ektasis, que significa «desplazarse, alejarse de los sentidos». Por lo tanto, podemos considerar al trance y al éxtasis como el paso de un estado ordinario de la conciencia a otro diferente. Resultando una incursión en lo desconocido y oculto de la naturaleza —tanto en el mundo interno como externo—, pudiendo alcanzar los más profundos y sutiles niveles de lo sagrado o numinoso, conocidos como trance extático o éxtasis místico.

Por medio del trance se descubre un mundo diferente, que no es ni privado ni limitado, sino transpersonal y lleno de significado: un mundo extraordinario y sagrado. A través del trance uno se desliga del tiempo ordinario y discursivo y accede al Gran Tiempo, el tiempo de los orígenes, considerado por las tradiciones como una realidad más auténtica. Al trance debemos considerarlo como un despertar a otro nivel de la realidad, es una ampliación de la conciencia o, dicho de otro modo: un enfoque o desplazamiento focal de la conciencia que se vive como un «viaje de la conciencia». Será nuestra preparación lo que nos posibilitará el estar plenamente conscientes durante la incursión a esa otra realidad que hasta este momento permanecía invisible.

 

AL ENCUENTRO DEL PARAÍSO PERDIDO

Los aspectos mitológicos de las culturas ancestrales aportan una vía para equilibrar los factores discursivos y alienantes del presente encapsulado por el ego. Resulta extremadamente beneficioso para la psique el recurrir a los mitos del origen o mitos del tiempo primordial: la vuelta al estado de pureza del que surgió todo cuanto existe. Este contacto con el origen es un encuentro profundo, un acercamiento al arquetipo del Self, aquella parte de nosotros que siempre está en contacto con la Fuente. Entre el estado primordial o estado original del mundo existe una inmensa gama de niveles intermedios hasta el nivel del mundo consciente o realidad ordinaria. En estos diferentes niveles podemos encontrar a todos los dioses, héroes y seres fantásticos de cualquier mitología en que nos fijemos. La vuelta al paraíso del jardín del Edén es el regreso al lugar del origen, donde recuperar nuestra auténtica y más profunda naturaleza. Encontrando nuestro centro —el arquetipo del Self o de la Unidad—, podremos actuar desde él sin los miedos, ni los tabúes limitadores a que nos tiene acostumbrados el ego. Es desde el Self, el núcleo de nuestra alma, en donde surge la nostalgia del paraíso y nos embarca en una búsqueda de la felicidad primordial.

Pero el aproximarse al origen, al núcleo del ser, es una tarea ardua, es una heroica tarea o enfrentamiento con los obstáculos que desde la percepción del ego consideramos como terribles monstruos. Es el camino del ser, el viaje del héroe mitológico que se aleja del mundo real y cotidiano para adentrarse en el mundo de lo mágico o desconocido. Es el sendero hacia la trascendencia. Es el recorrido por los abismos y profundidades de lo inexplorado lo que hará que el héroe encuentre un maravilloso tesoro: esa joya o parte divina que tenemos todos en lo más profundo de nuestro interior. El héroe que trasciende su condición egoica, se transforma en un nuevo ser humano totalmente pleno e íntegro. Podríamos decir, que el éxtasis, tal como dice el diccionario, que es «una exultación del espíritu, la beatitud del paraíso». Que, a diferencia del estado efímero de la alegría, es un estado duradero que alimenta y sostiene tanto al espíritu como al cuerpo. El gozo del éxtasis no provoca un deseo ardiente de más, porque ya es totalmente suficien­te o colmado, no existen las carencias ni deseo alguno de que lo que se experimenta tenga que cambiar. Se alcanzar la plenitud.

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

 

LIBROS PARA PSICONAUTAS

El camino del psiconauta - Stanislav Grof

Libro: El camino del psiconauta [vol. 1]: La enciclopedia del viaje interior
Autor: Stanislav Grof

Precio: 23,75 €

Guía del explorador psicodélico

Libro: Guía del explorador psicodélico. Cómo realizar viajes sagrados de modo seguro y terapéutico
Autor: James Fadiman

Precio: 18,90 €

 

 

PLANTAS MAESTRAS. Guía de uso de enteógenos

Libro: PLANTAS MAESTRAS: Guía de uso de enteógenos
Autor: José Luis López Delgado

Precio: 12,99 €

 

 

COSMOGONÍAS DIVINAS, COSMOGONÍAS VEGETALES. EL ÁRBOL CÓSMICO

COSMOGONÍAS DIVINAS, COSMOGONÍAS VEGETALES. EL ÁRBOL CÓSMICO

Desde los primeros estadios de la evolución humana, los seres humanos han mantenido una estrecha relación con la naturaleza y, muy especialmente, con el mundo vegetal que alberga. El Paraíso primigenio es descrito en el Génesis bíblico como un impresionante vergel, el jardín del Edén: el lugar idílico donde apareció el ser humano por primera vez. Este mito del jardín del Edén conecta nuestro origen humano directamente con el mundo vegetal. Y nos conecta con las plantas sagradas: El Árbol de la Vida y el Árbol del Bien y del Mal. Fueron los vegetales las primeras formas de vida en la Tierra, y de ellas han evolucionado todas las demás especies animales, incluido el ser humano. Básicamente podemos considerar el fenómeno de la religión como una respuesta de la cultura humana al interrogante de lo sagrado y lo divino. Y en relación con nuestros orígenes siempre vamos a encontrarnos el reino vegetal Fuente de Diana de Éfeso (Tivoli, Italia)muy cerca de nuestro propio origen. La palabra «cultura» deriva precisamente de «cultivo». La agricultura, el cultivo de las plantas, constituye la primera profesión, fruto de la sedentarización de los primeros humanos. De estos primeros asentamientos humanos cultivadores de plantas surgieron las primeras aldeas y pueblos que darían paso, con el tiempo, a las grandes civilizaciones y sus respectivos cultos religiosos. Infinidad de mitos sobre dioses civilizadores nos ofrecen una metafórica visión de aquel pasado remoto de la humanidad en donde el reino vegetal está estrechamente emparentado con los dioses. En las antiguas culturas matriarcales, que rendían culto a la Gran Diosa, era frecuente que su simbolismo fuera de carácter vegetal.

 

LAS PLANTAS SAGRADAS Y LA DIOSA

A menudo los roles simbólicos de la Diosa -sobre todo aquellos que tienen que ver con la fertilidad- eran identificados con el toro, el buey o la vaca ya que los cuernos de estos bóvidos son equiparables a los de la Luna y sus ciclos. Asociándolos al rayo, al trueno y las lluvias que fecundan las tierras, aparecen todos ellos como símbolos muy vinculados a la botánica sagrada. Algunas de las plantas constituyeron nuestro primer alimento, otras sirvieron de medicina y las denominadas plantas sagradas se consideraron divinidades o vías de acceso hacia el mundo espiritual. El reino vegetal está estrechamente emparentado con lo divino y los mundos supranaturales, probablemente porque las plantas son los seres que llevan más tiempo poblando el planeta y, por lo tanto, se encuentran más cerca de los orígenes de la vida en la Tierra. Ciertamente, el hombre arcaico incorporó el mundo vegetal en las descripciones simbólicas de su cosmogonía y su visión cíclica del cosmos.

Nada hay que exprese mejor el despliegue de la vida universal que el de una planta en su pleno desarrollo, y muy especialmente en el simbolismo del Árbol Cósmico que aparece en la mayoría de las culturas y tradiciones ancestrales. También encontramos la simbología vegetal en los relatos mitológicos acerca del origen del ser humano en muchas otras culturas: en la cosmogonía iraní, por ejemplo, el dios Ormuz (Ahura Mazda) creó al primer ser humano y éste fue asesinado por el demonio Ahrimán; pero su semilla ya había fecundado la tierra y nacieron los gemelos Mashya y Mashyana, que en un principio crecieron como arbustos y posteriormente se convirtieron en los progenitores de la humanidad. Otro ejemplo lo encontramos en los relatos de El libro de las Maravillas del célebre viajero Marco Polo donde cuenta cómo «el primer rey de los vighuros nació de un cierto hongo alimentado por la savia de los árboles». El chamanismo, a través de su forma simbólica de ver el mundo, representa el cosmos y sus ciclos con un amplio abanico de historias y seres mitológicos. Los propios ritos chamánicos se rigen por una estructura fuertemente cosmológica, a través de la cual emerge el propio Universo y se desvela el origen de los tiempos. Como advierte Mircea Eliade, el simbolismo mediante el cual se expresa la comunicación entre los diferentes niveles cósmicos es bastante complejo y no está exento de contradicciones. Pero el esquema esencial resulta bastante claro, incluso después de las muchas transformaciones sufridas a lo largo de la historia.

 

EL ÁRBOL CÓSMICO O SAGRADO

yggrasil, el árbol cósmicoEl chamán divide el Universo en tres zonas bien definidas: el mundo terrenal o medio, el mundo infernal o de abajo y el mundo celeste o de arriba. El símbolo que aúna esta forma de concebir el cosmos es el Árbol Cósmico o Eje Cósmico. El chamán, con su iniciación, aprende a usar este simbolismo que le permite moverse con total libertad por los diferentes mundos. El éxtasis o la ampliación de la conciencia, suponen el «desplazamiento» por los diferentes niveles del Eje Cósmico o Axis mundi. Como ningún otro símbolo, el árbol representa al Universo y su continuo proceso regenerativo. El árbol se nutre del cielo y de la tierra, sus frutos, hojas, madera y flores vuelven a reintegrarse a la naturaleza constantemente. El Árbol Cósmico es la imagen de la vida, del crecimiento universal y de la evolución de la conciencia expandiéndose hacia su totalidad.

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO
(Del libro BOTÁNICA SAGRADA, 2009)

LIBROS SOBRE PLANTAS SAGRADAS

Fly Agaric. A Compendium of History, Pharmacology, Mythology, & Exploration

Libro: Fly Agaric: A Compendium of History, Pharmacology, Mythology, & Exploration
Autor: Kevin M Feeney

Precio: 69,35 €

El Hongo y la genesis de las culturas

Libro: El hongo y la genesis de las culturas
Autor: Josep Maria Fericgla

Precio: 17,10 €

 

 

Muscaria. Etnografia di un fungo allucinogeno

Libro: Muscaria. Etnografia di un fungo allucinogeno
Autor: Giorgio Samorini

Precio: 12,11 €

 

 

PSICOSIS Y CHAMANISMO

PSICOSIS Y CHAMANISMO

Psicóticos y chamanes

La travesía interior se podría equiparar en cierta medida a una psicosis. La esquizofrenia, la enfermedad mental por antonomasia, es un tipo de psicosis. Se trata de un trastorno mental que se caracteriza por alteraciones en la percepción, el pensamiento, la emotividad y la conducta donde desaparecen los límites entre lo real y lo imaginario y donde suelen aparecer síntomas alucinatorios y delirantes.

En su estudio de las culturas primitivas, el etnopsiquiatra francés G. Devereux llega a la conclusión de que no en todas ellas existen enfermos de esquizofrenia, y que esta enfermedad sólo aparece en aquellas culturas que han sufrido la influencia de las sociedades industrializadas. En las culturas que son consideradas como primitivas su equilibrio psíquico está mucho más acentuado, ya que desde hace miles de años tienen gran cantidad de métodos para equilibrar y armonizar el mundo interior y el mundo exterior. Los chamanes son los grandes conocedores de dicha metodología, que a través del empleo de diversas plantas y determinados rituales realizan dicha transición a la realidad no ordinaria. 

La gran diferencia entre un chamán bajo los efectos de una planta psicodélica y un psicótico reside en que, mientras el chamán puede controlar y operar tanto en el mundo interior como en el mundo exterior, el esquizofrénico no distingue el mundo exterior del mundo interior, con las graves consecuencias que esto acarrea de cara a poder realizar cualquier actividad con normalidad. 

 

La estructura de la psicosis

El escepticismo vigente en nuestras sociedades materialistas suele producir un choque brutal al encontrarse con los aspectos autónomos del inconsciente, lo que nos lleva a preguntarnos colectivamente si nos hemos vuelto locos o somos víctimas de una alucinación. C. G. Jung es de la opinión de que el camino hacia las profundidades de la psique está plagado de dificultades y de que se necesita gran valor y fuerza para soportar tanto el encuentro con figuras o entes inmateriales, ya sean de aspectos negativos o positivos, como para asimilar lo indefinible e incomprensible que irrumpe en la psique. La sociedad industrializada de hoy en día huye de todo contacto que esté más allá de lo que considera racional y cotidiano, aquello que constituye su estructuración de la realidad.

Las manifestaciones psicóticas, que aparentemente resultan incomprensibles, surgen rigiéndose por leyes o estructuras muy determinadas, por lo general al margen de la capacidad volitiva del individuo, algo similar a lo que ocurre en los sueños. Cuando el ego no es capaz de asimilar o resolver cualquier vivencia traumática, puede aislar de su percepción dicha experiencia ocultándola en la sombra. Y lo que suele ocurrir es que cuando los mecanismos de control consciente del ego son debilitados, por ejemplo mediante técnicas de trance, experiencias traumáticas o momentos de crisis, dichas vivencias se vuelven entonces inaceptables para la personalidad, y es cuando emergen de la profundidad del inconsciente donde han adquirido un poder autónomo, actuando libremente y dejando al individuo incapacitado para realizar incluso las tareas más sencillas de la vida cotidiana. La persona se vuelve por completo víctima del lado oculto de su psique y se abre una brecha hacia lo desconocido del inconsciente generando gran confusión y sufrimiento.

Lo cierto es que el psicótico pierde todo interés por la realidad, observa todo desde su perspectiva alterada y vive sus fantasías y proyecciones oníricas como su realidad, alejado del mundo físico que le rodea. Vive atrapado y absorbido por el contenido descontrolado del inconsciente. Las fantasías oníricas de la psicosis constituyen antes que nada una manifestación de un estado regresivo, el intento de una búsqueda de solución o seguridad en un pasado que se aleje de la angustia del momento presente, ya sea la búsqueda del útero, del paraíso o del equilibrio del origen primordial e indiferenciado.

 

La psicosis experimental y el uso de los psicodélicos

Los estados alterados de la conciencia experimentados bajo los efectos de sustancias psicodélicas también nos conducen a una forma determinada de psicosis, la denominada “psicosis experimental”, a través de la cual se manifiesta en un contexto de sanación el contenido del inconsciente y donde, por medio de mapas y guías adecuados, podemos integrar terapéuticamente la experiencia, ya sea durante el transcurso de la misma o momentos después.

Sin embargo, conviene señalar precisamente que el empleo indiscriminado y sin control que se suele hacer en nuestras sociedades contemporáneas de estas substancias, supone en ese sentido un grave riesgo para el individuo, que puede ocasionar grandes problemas sin la integración adecuada de la experiencia psicodélica. Este es el gran dilema de utilizar recreativamente poderosas substancias modificadoras de la psique, dado que, llegado el caso, ni la ignorancia ni la imprudencia protegerán al individuo de una experiencia desagradable o incluso devastadora, modelada por los contenidos ocultos e incontrolados del inconsciente (la sombra que forma parte de nuestra psique). Lo cierto es que hay personas capaces de integrar su experiencia —aun siendo muy dura— en la cotidianeidad mientras que otras quedan profundamente afectadas.

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

LIBROS PARA PSICONAUTAS

La Mente Holotrópica - S. Grof

Libro: La Mente Holotrópica: Los niveles de la conciencia humana
Autor: Stanislav Grof

Precio: 18,05 €

Libro - Entender las psicosis

Libro: Entender las psicosis: Hacia un enfoque integrador
Autor: Jorge Luis Tizón García

Precio: 28,31 €

 

 

Las psicosis: Los tratamientos psicológicos y su eficacia

Libro: Las psicosis: Los tratamientos psicológicos y su eficacia
Autor: Brian V. Martindale y varios autores

Precio: 36,10 €

 

 

PSICODÉLICOS: LA LIBERACIÓN DEL ESPACIO Y EL TIEMPO

PSICODÉLICOS: LA LIBERACIÓN DEL ESPACIO Y EL TIEMPO

Rompiendo fronteras invisibles: El poder liberador de los psicodélicos

Nuestra conciencia común nos hace sentir atrapados en el espacio y el tiempo, como si estuviéramos en una jaula invisible. Los psicodélicos son herramientas que nos ayudan a liberarnos de esas limitaciones, permitiendo que nuestra conciencia se expanda y experimente la realidad de una forma mucho más amplia y libre. Así como el tiempo y el espacio están conectados y pueden variar en la forma en que los percibimos, la experiencia psicodélica nos abre la puerta para sentir esa libertad y fluidez en nuestro propio ser.
Nos sentimos limitados en nuestro espacio físico y psicológico. Toda tensión física no es más que un reflejo de esa falta de espacio, esa contracción de nuestro espacio energético y sutil. Cuanto mejor nos sentimos, menos opresión y tensión experimentamos. La presión y la contracción son la fuente de las enfermedades. Esto tiene su reflejo en cómo nos afecta el espacio tanto interior como exterior. Creemos que nuestros problemas con el espacio son sólo externos, pero en verdad nacen en nuestro interior. Cuanto más nos aferramos a nuestra individualidad, a nuestro ego, menor se hace nuestro espacio, y mayor es la tensión que experimentamos.
El ego representa una limitación irreal de nuestro espacio; es como identificarnos con el aire que está dentro de la botella, sin darnos cuenta que ese aire es exactamente igual al mismo aire que la rodea. El «yo» y «lo mío» nos contrae y tensa en la medida de su magnitud mental, es decir, en la importancia que le damos a las cosas.

 

Atrapados en el tiempo

Como el espacio es a lo físico, el tiempo lo es a la mente. La mente nos atrapa en el tiempo, en ese discurrir lineal entre pasado y futuro que creemos que es la existencia. Cuanto más nos atrapa el tiempo, más enferma la mente, pues el tiempo es una creación de la mente y no una realidad objetiva.
Sufrimos en la medida en que quedamos atrapados en experiencias del pasado que todavía nos condicionan, y siguen presionándonos, impidiéndonos vivir el aquí y el ahora con plenitud. Esta presión nos empuja a ir en busca de un futuro de realización que nunca parece llegar. Nos mantiene en un estado de estrés permanente donde no hay alivio. El presente es la eternidad y la culminación de todos nuestros anhelos; la búsqueda mal entendida nos aleja de aquello que buscamos. La plenitud está aquí y ahora, en el presente.
Toda la dualidad es un reflejo de la dualidad esencial que se establece en lo más interno del ser humano, entre el alma y su fuente, entre la parte y el todo. A partir de este desequilibrio esencial —una percepción de separación— se generan los demás desequilibrios: la mente se polariza y sólo percibe un mundo de elementos separados.

 

Integración de los opuestos y psicodélicos

La integración de los opuestos es la clave para lograr un estado de expansión y crecimiento espiritual. Los psicodélicos pueden ser valiosas herramientas en este proceso, porque nos permiten experimentar la reconciliación de las polaridades internas y acceder a una sensación de unidad. Cuanto más nos alejamos de nuestro centro, menor es la armonía y más polaridades se crean, generando más dolor y sufrimiento. Somos una dualidad buscando la unidad original, pues toda dualidad surge de una unidad primordial. La experiencia psicodélica facilita el encuentro entre los opuestos en un nivel más profundo, en ese centro común donde ambos tienen su origen. Allí se produce la verdadera integración, el poder interior, la relajación, la conciencia y la salud. En la dualidad hay lucha, tensión, disociación, neurosis, psicosis y enfermedad; pero cuando encontramos la integración y la unidad, logramos equilibrio y bienestar.
Las energías (pensamientos, emociones…) que no se reconocen o rechazan, pasan a nuestra «sombra» inconsciente y allí se transforman en nuestros demonios, dando poder a todo lo que allí habita.
Cuando en la alquimia se habla de transformar el plomo en oro, se refiere a transformar los sentimientos negativos o energías densas que residen en el corazón (lujuria, ira, codicia, apego, orgullo) en amor. El amor es el oro filosofal que todo lo cura; las pasiones son el falso oro que tanto nos atrae, pero que en vez de enriquecernos nos empobrece.
Cuando el corazón enmudece, la mente comienza a hablar, toma el control, establece modelos de la realidad que condicionan toda nuestra experiencia, quedando atrapados en la complicada red que ella ha creado.

 

Conciencia y luz

La experiencia psicodélica ofrece una oportunidad única para iluminar el interior y expandir la conciencia, funcionando como un catalizador que nos ayuda a descubrir aspectos profundos y olvidados de nosotros mismos. Cuando hablamos de luz de la conciencia, nos referimos a ese estado de claridad y presencia en el que podemos observar y transformar nuestros sentimientos más antiguos y olvidados.
Durante un viaje psicodélico, la luz de la conciencia puede revelarse con mayor intensidad, permitiendo ver con mayor claridad aquellas partes de nuestro ser que normalmente permanecen ocultas, como viejas heridas emocionales o patrones inconscientes. Esta luz nos ayuda a desprendernos de bloqueos interiores y a liberar recursos psíquicos que estaban atrapados, abriendo nuevas formas de ver y sentir la vida.
Los psicodélicos ponen en evidencia que la conciencia no es solo racionalidad: conectan al Self o Yo Superior, un aspecto más profundo y completo de nuestro ser, y nos muestran que el análisis mental por sí solo no basta para conocernos plenamente. Los caminos místicos y la experiencia psicodélica coinciden en este punto: para que surja la luz de la conciencia, es necesario detener el flujo de pensamientos y rendirse a la experiencia del presente. Desde esa quietud, la mente se ilumina y encuentra respuestas genuinas a sus problemas, revelando las necesidades y deseos más profundos que yacen bajo los conflictos cotidianos.
El verdadero encuentro consigo mismo puede intensificarse notablemente en estados psicodélicos, facilitando el acceso a la “sombra” psicológica y promoviendo la autoaceptación y la integración de todas nuestras partes separadas en nuestro interior. Al conectar con nuestro chamán interno —esa parte sabia y reguladora de nuestro ser— gracias a la expansión de conciencia propiciada por los psicodélicos, podemos vivir el aquí y ahora con mayor plenitud, y desde esa armonía brotan la salud y la felicidad.

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

LIBROS PARA PSICONAUTAS

El camino del psiconauta - Stanislav Grof

Libro: El camino del psiconauta [vol. 1]: La enciclopedia del viaje interior
Autor: Stanislav Grof

Precio: 23,75 €

Guía del explorador psicodélico

Libro: Guía del explorador psicodélico. Cómo realizar viajes sagrados de modo seguro y terapéutico
Autor: James Fadiman

Precio: 18,90 €

 

 

PLANTAS MAESTRAS. Guía de uso de enteógenos

Libro: PLANTAS MAESTRAS: Guía de uso de enteógenos
Autor: José Luis López Delgado

Precio: 12,99 €