CONCIENCIA Y REALIDAD: LA ILUSIÓN DE MAYA

CONCIENCIA Y REALIDAD: LA ILUSIÓN DE MAYA

Conciencia y realidad son simultáneas. Siendo la conciencia la contenedora y creadora de la realidad que experimentamos. Nuestras suposiciones cotidianas sobre la naturaleza de la realidad son de gran utilidad a la hora de interactuar y desenvolvernos en el entorno que nos rodea. Pero en nuestro intento de lograr una percepción estable, continuamente hacemos una interpretación del mundo que nos rodea, reduciendo nuestra conciencia. Establecemos un diálogo interno: un discurso ininterrumpido para reafirmar la realidad tal cual la percibimos. Pero estas concepciones constituyen con frecuencia infranqueables barreras que obstaculizan otras formas de interpretación o percepción de la realidad, formas que pueden conducirnos a la posibilidad de ampliar nuestra conciencia a otros niveles muy diferentes del cotidiano. Desde el orden social, en un amplio abanico que se despliega desde lo institucional y lo colectivo hasta lo familiar y lo individual, nos imponen, y nos imponemos a nosotros mismos también, límites para crear un marco de estabilidad en el que desenvolvernos, actuando por lo tanto dentro de dichos límites impuestos. Así establecemos los parámetros de una realidad fija, sólida y tangible. Si un objeto o una determinada percepción no encajan en nuestro conjunto de categorías impuestas tendemos a ignorarlo, hasta el punto de negar su existencia. Vivimos así con la conciencia limitada por nuestras creencias y pensamientos condicionados. Y nos resulta muy difícil alterar o cambiar nuestras suposiciones, aun cuando se nos presenten evidencias contundentes. Para poder lograr un cierto grado de estabilidad en nuestra apreciación del mundo tenemos que pagar un precio: una ceguera cognitiva o perceptiva respecto a ciertos aspectos de la realidad, manteniendo en consecuencia una gran resistencia tanto a nueva información como al modo de percibirla. En definitiva, sólo reconocemos aquello que ya estamos preparados para ver.

 

EL ESPECTRO DE LA LUZ

Mantenemos la creencia de que todo cuanto nos rodea es tal cual lo percibimos y de que, además, sólo existe eso mismo que percibimos. Compartimos la realidad con nuestros semejantes, con nuestros animales de compañía y con las plantas. Pero, ¿acaso un gato no tiene un espectro audible muchísimo mayor que el del oído humano, que se encuentra entre los 16 y 22.000 hertzios? El ojo humano carece de sensibilidad para captar longitudes de onda inferiores a 380 nanómetros y superiores a los 780. En consecuencia sólo reconocemos los colores correspondientes a la banda del espectro de la luz blanca, y lo que está fuera de ella constituye un mundo oculto que se escapa a nuestra percepción. Del abrumador exceso de información que recibimos en cada momento, realizamos una selección a través de los sentidos, que ejercen un proceso de filtrado con múltiples niveles y que, principalmente, sólo dejan pasar aquellos estímulos relacionados con la supervivencia y a los que solemos prestar mayor atención. A partir de esa información ya filtrada procedemos a elaborar, a consensuar un concepto de realidad estable. Para que tenga sentido esta información, que se origina del aparente e incomprensible caos y del abrumador exceso perceptivo, nuestros órganos de los sentidos captan tan solo la parte de la información que el encéfalo puede modificar y clasificar con facilidad. Este conjunto de inputs, de datos sensoriales, se coteja con la memoria de experiencias anteriores y con las expectativas futuras hasta que, finalmente, nuestro espectro de conciencia es construido como  «la mejor suposición» sobre la realidad.

 

LA DIVISIÓN DE LA REALIDAD

Esta realidad que interpretamos como la única posible se designa como el tonal en la filosofía tolteca descrita por Carlos Castaneda, mientras que la realidad no ordinaria, desconocida, se designa como el nagual. Para los brujos toltecas la conciencia en toda su plenitud abarcaría tanto el tonal como el nagual; y a medida que se expande nuestra conciencia hacia esa conciencia total, lo que se va revelando del nagual se va convirtiendo en lo conocido e incluso cotidiano: el nagual y el tonal pasan a unificarse en una conciencia superior. Debemos reparar constantemente en el hecho de que no percibimos todo cuanto nos rodea —ya sea en el campo visual, auditivo o a través de cualquiera del resto de sentidos de que disponemos— sino sólo una pequeña parte. Por lo tanto el nagual, como realidad no percibida habitualmente por los sentidos, nos resulta en principio inexistente por desconocido. Pero no sólo en la filosofía tolteca encontramos estas divisiones o niveles de la realidad. La mayoría de las culturas ancestrales, determinadas religiones y gran número de filosofías esotéricas afirman también que existen otros muchos niveles del mundo, intercomunicados y superpuestos al nuestro. También nos enseñan que dichos planos son accesibles, que podemos percibirlos con determinadas herramientas, en determinados contextos o recibiendo un entrenamiento adecuado. De hecho, para poder experimentar dichos planos tan sólo debemos modificar nuestro estado de conciencia habitual. Al cambiar nuestro estado de conciencia, como si del dial de una radio se tratase, podremos percibir otros niveles de la realidad que jamás hubiéramos sospechado que existían. Al modificar la conciencia podemos percibir niveles de la realidad que antes nos resultaban prácticamente invisibles.  

 

LA ILUSIÓN DE MAYA

Normalmente consideramos a los sentidos como nuestras  «ventanas» al mundo pero, aunque resulte válida, esta concepción no es del todo cierta, teniendo en cuenta que una de las funciones principales de los sistemas sensoriales consiste precisamente en descartar la información considerada inútil e irrelevante para la supervivencia; por lo tanto, sería más exacto denominar a los sentidos como las  «ventanas con persianas» o  «válvulas graduables» que se encargan de protegernos de la abrumadora masa de estímulos que no son prácticos para la vida diaria. La filosofía hindú designa con el término maya a la ilusión de creer que el mundo es tal como lo percibimos, ilusión en la que vivimos en vez de comprender que aquello que tomamos por realidad tan sólo son conceptos creados por nuestra mente discursiva, que moldean y dan forma a la realidad que percibimos. El Sâmkhya-Yoga considera la liberación de maya como un «despertar». El ser despierto por excelencia, el Buda, posee la conciencia absoluta: aquel que ha alcanzado la iluminación. Cuando la conciencia abarca toda su totalidad se vuelve consciente del lado oculto del Ser y, por lo tanto, al poder «verlo», éste se considera «iluminado». Es el estado de iluminación o estado de budeidad, considerado en el budismo como un logro a ser alcanzado por cualquier persona que quiera evolucionar. El hinduismo sostiene así que todas las formas y estructuras que nos rodean son creadas por la mente humana bajo el hechizo de maya, y considera que conceder un significado veraz a estas percepciones es una ilusión o espejismo. Esta ilusión se conoce como avidya —ignorancia,— y se considera un estado mental de ceguera o confusión que se debe superar. A causa de esta ignorancia dividimos el mundo en parcelas individuales y separadas, intentando confinar de este modo el fluir de la realidad en categorías fijas o determinadas, creadas por la mente racional. Mantenemos nuestro concepto del «yo» como algo separado de los demás y de todo cuanto nos rodea; y desde este «yo» cada sujeto se considera a sí mismo como individuo único y diferente del resto, teniendo las “ventanas” prácticamente cerradas ante la verdadera realidad.

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

 

LIBROS PARA PSICONAUTAS

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LA RESPIRACIÓN, NEXO ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE

LA RESPIRACIÓN, NEXO ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE

Es una obviedad que el acto de respirar nos mantiene con vida. Pero esta aparente obviedad, que la respiración es la frontera entre la vida y la muerte, tiene implicaciones mucho más profundas de lo que podemos imaginar. Ya hace miles de años los sabios de India crearon centenares de técnicas respiratorias bajo el nombre de pranayamas con las que poder mejorar nuestra energía y ampliar nuestra conciencia hacia un desarrollo integral de todo nuestro ser.

Las nuevas corrientes psicológicas y de desarrollo espiritual utilizan diferentes tipos de respiración como herramienta principal, por ejemplo, el RebirthingVivation, Pneuma o la respiración Holotrópica creada por Stanislav Grof entre muchas otras. Aliento Vital es una técnica que se focaliza completamente en la respiración como instrumento no sólo para revitalizar y purificar el cuerpo, sino también para acceder a capas muy profundas del inconsciente, conjuntamente con determinadas músicas evocadoras que van ayudando a profundizar en el propio proceso liberatorio. Mantener una determinada pauta de respiración con conciencia plena es la llave de acceso a nuestro ser interior. La premisa básica consiste en considerar que cada pensamiento, emoción o sensación es también una forma de energía y, como tal, se puede expresar a través del aliento. En esto consiste la importancia de la técnica, ya que un elemento esencial para sanar el cuerpo y la mente se relaciona con cambiar la manera en que respiramos.

 

Aliento Vital: la conciencia de la respiración 

El método de respiración Aliento Vital está diseñado para estimular la circulación energética de tal modo que ningún obstáculo pueda obstruir la energía del cuerpo. Este impulso a la circulación de energía en el cuerpo provee condiciones óptimas para que el cuerpo y la psique desplieguen sus cualidades inherentes. Entre ellas se encuentra el potente impulso natural a la curación tanto física como psicológica, un proceso natural que poseen todos los seres vivos conocido como autopoiesis. Aliento Vital puede estimular una rápida renovación de las células, facilitando así la restauración y revitalización del cuerpo, dicho de otro, modo activa nuestro sanador o chamán interno.

Sin embargo, el proceso Aliento Vital también nos permite que los recuerdos bloqueados sean liberados. Los bloqueos de la memoria están asociados con experiencias que, por alguna razón, no han sido metabolizadas o integradas; simplemente fueron relegadas hacia el inconsciente. Estos bloqueos pueden obstruir o inclusive ofrecer resistencia a nuestras intenciones conscientes. Al resolverlos y liberarlos, es posible alcanzar un nivel superior de conciencia: la energía psíquica puede ser enfocada con mayor eficiencia en tareas actuales, conscientemente elegidas, que apuntan a perfeccionar el nivel de desempeño.

 

Experiencias transpersonales

Durante la sesión de Aliento Vital, lo que influye sobre la pauta respiratoria es, sencillamente, la conciencia a la reacción que despiertan los recuerdos almacenados, por lo que al ir integrándose es frecuente que se describan experiencias de carácter transpersonal o espiritual. Uno de los aspectos fundamentales de Aliento Vital es que nos lleva a lo que se conoce en el mundo chamánico como experiencias de muerte y renacimiento que nos impulsan a vivir profundos cambios en nosotros.  La preparación para una buena muerte y para el viaje del alma en el más allá es fundamental. La comprensión de que la conciencia y el ser nunca desaparecen, sólo desaparece el vehículo físico, es muy alentadora y curativa. El enfoque filosófico de Aliento Vital se basa principalmente en El Bardo Thodol o Libro tibetano de los Muertos. La cultura tibetana ha demostrado desde hace milenios su impresionante conocimiento de los estados de transición o bardos que dan forma al propio proceso de Aliento Vital. Eliminar el miedo a la muerte ayuda a un renacimiento continuo, a fluir con la vida en cualquiera de sus etapas o transiciones e incluso a eliminar todos los demás miedos que se derivan de éste.

En ocasiones, muchos de los participantes han experimentado profundas vivencias relacionadas con las tradiciones sagradas sobre la muerte y renacimiento y el encuentro con profundos arquetipos espirituales. Todo esto conlleva la comprensión de que somos un viaje sin fin de la conciencia.

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

 

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PLANTAS MAESTRAS. Guía de uso de enteógenos

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SOMA, EL DIOS-PLANTA INDOARIO. BUSCANDO LA IDENTIDAD DEL NÉCTAR SAGRADO

SOMA, EL DIOS-PLANTA INDOARIO. BUSCANDO LA IDENTIDAD DEL NÉCTAR SAGRADO

Soma e hinduismo

Los indoarios eran un pueblo antiguo que tenía su morada en una extensa región de Asia central. Alrededor del 2000 a.C. se dividieron en dos grupos distintos: el primero, el grupo de los indoarios, se desplazó al valle del Indo, mientras el segundo grupo constituiría los antiguos pueblos iraníes. Ambos grupos conservaron una magnífica literatura religiosa. Dichas escrituras sagradas son los libros del Rig Veda de los hidúes y el Avesta de los iraníes. Ambas obras describen rituales en los que se consumía una misteriosa planta que era considerada un dios: los hidúes lo denominaban Soma y los iraníes Haoma. El Rig Veda hindú contiene 1028 himnos pre-arios dedicados a treinta y tres deidades diferentes, entre las deidades de este complejo panteón destacan Indra, Agni y el dios Soma, símbolo de la embriaguez sagrada y considerado «el Pilar del Mundo». Concretamente todo el libro noveno del Rig Veda está dedicado a los himnos de Soma, donde se dice que este Soma es un dios que cura las terribles enfermedades que el hombre soporta, reconforta al triste, eleva el alma de la tierra al cielo haciendo que el hombre sienta a Dios en sus venas y entre en la luz: «El hombre liberado a quien protegen Indra, Brahmanaspati y Soma no perece jamás…»

Soma era un dios de naturaleza vegetal traído por Sandaharva, el águila celestial, a los mortales; al cual sacrificaban a fin de extraer su esencia sagrada y crear una bebida embriagante. El dios Soma representa la inmortalidad, la comida de sacrificio de la que se alimentan los dioses y los hombres que quieren ganar el cielo, ya que aquel que se alimenta del Soma se torna él mismo un dios, tal y como se expresa en uno de los versos del Rig Veda: «Hemos bebido el soma nos hemos tornado inmortales. Alcanzando la luz,  hemos alcanzado a los dioses…»

Significativamente el dios Indra adquiría más poder al ingerir Soma. También el dios Agni era un gran consumidor de Soma, el «Agua de la Vida» que otorgaba la inmortalidad a todos los dioses, llamada también amrita (néctar): «Hemos bebido grandes tragos del brillante Soma, somos inmortales». Agni era el dios del fuego y al igual que Indra también regía sobre el rayo. Indra era un símil de Zeus que traía la lluvia a las tierras de pastos secas, era el dios de la fertilidad y se convirtió en el espíritu que fertiliza la semilla. Era un benefactor del hombre, artesano del universo, destructor de demonios y dragones. Su cielo se conoce como Swarga, y está situado en lo alto del monte Meru. A Indra se le conoce también como «el niño de oro», que se convierte en el rey de los tres mundos. Es hijo de Pritthivi, la Madre Tierra, el principio femenino, que a veces está simbolizada por una vaca, y es considerada la fuente de toda la vegetación.  

 

Tres hipótesis de la identidad del soma

Si bien hoy en día se desconoce la identidad de la planta enteógena llamada Soma, Robert Gordon Wasson afirma en su obra Soma, The divine mushroom of inmortality que se trataba de un hongo, concretamente la amanita muscaria. Este hongo crece en las regiones norteñas en asociación con ciertas coníferas, como hayas, abedules y abetos, por lo que no es de extrañar que estos árboles precisamente sean nombrados por muchos pueblos como el Árbol Cósmico por el cual se asciende al mundo de los dioses. Sin embargo, otros investigadores como Terence McKenna sostienen que se trata más bien del hongo psilocybe, habida cuenta de que los suministros de amanita muscaria de los indoarios desaparecieron muy tempranamente en su historia, por lo que necesariamente tuvieron que utilizar otro enteógeno en la elaboración del Soma. Además, el culto a los hongos está estrechamente vinculado con el culto al ganado, ya que en sus excrementos crecen muy bien los hongos psilocibios. También el culto al hongo está estrechamente relacionado con el culto a la Diosa Madre, que la vaca simboliza perfectamente y en cuyos excrementos es habitual ver crecer a los hongos psilocibios. Finalmente, David Flattery y Martin Schwartz proponen como tercer candidato para la identidad del Soma la peganum harmala o ruda siria, todavía utilizada entre los iraníes como embriagante extático. Aunque lo cierto es que esta hipótesis no es muy considerada entre la mayoría de los investigadores.  

 

Investigaciones recientes sobre el soma

El interrogante acerca de qué era realmente el soma quizás no se resuelva nunca, y el debate podría muy bien prolongarse indefinidamente. También se ha considerado la opción de que el soma no fuese en sí mismo una sustancia, sino una combinación de diversas plantas. Aún así, nuevas investigaciones arqueológicas podrían añadir una nueva dimensión a este debate. Se ha informado recientemente del descubrimiento en Turkmenistán de un santuario de gran tamaño datado en el II milenio a. C. En su interior se halló lo que parecía ser una sala privada con recipientes cerámicos en los que se encontraron restos de cannabis y efedra. Se ha planteado la posibilidad de que los sacerdotes de este santuario consumieran alguna bebida visionaria, como parte de sus rituales. 

En 2009, excavando en una profunda cámara sepulcral en los bosques de Mongolia, una expedición ruso-mongola del Instituto deEl hierofante (rey o sacerdote), que sostiene un hongo El hierofante (rey o sacerdote), que sostiene un hongo psilocybe (soma) Arqueología y Etnografía, la sede siberiana de la Academia Rusa de Ciencias, descubrió unos tejidos de lana bordados de más de dos milenios de antigüedad. A pesar de que el trabajo de los arqueólogos todavía no está completado, los primeros fragmentos restaurados han revelado algunos datos asombrosos. Los fragmentos del tejido hallado eran partes de una alfombra compuesta por varios paños de tejido de lana de color rojo oscuro. El tejido se fabricó en Siria o Palestina, fue bordado en el oeste de India y acabó en Mongolia. El hallazgo es poco menos que milagroso debido a su inverosimilitud.

Natalia V. Polosmak, investigadora jefe de SB RAS, escribe: “Encontrarlo 2000 años después ha sido pura casualidad; su impresionante buen estado es casi un milagro. El modo en que llegó hasta la tumba de una persona a la que no estaba destinado seguirá siendo un misterio durante mucho tiempo, si no para siempre” El bordado muestra una antigua ceremonia zoroástrica centrada alrededor de un hongo. En el centro de la composición, a la izquierda del altar, se encuentra el rey o sacerdote, vestido con un caftán largo bordado con una abertura en la parte inferior. Está concentrado en el hongo que tiene en las manos.
Polosmak asegura que la “seta divina” se parece a la conocida especie psicoactiva Psilocybe cubensis. “La importancia de esta prueba sugiere que el soma, la antigua bebida ritual, se preparaba con setas de la familia de las strophariaceae que contiene un estimulador del sistema nervioso llamado psilocibina”.
En cualquier caso, los hallazgos arqueológicos de Mongolia podrían aportar pistas o incluso pruebas evidentes que ayuden a explicar en el futuro qué era realmente el soma. Aunque este descubrimiento sin duda apoya la tesis de Terence McKenna.

 

Hacia un mundo feliz con Soma®

El escritor, filósofo y psiconauta Aldous Huxley, escribió diversas obras como novelas, cuentos o ensayos criticando los roles y los convencionalismos sociales. Huxley mostró un gran interés por temas espirituales, e igualmente se interesó por las sustancias psiquedélicas, siendo considerado uno de los más importantes representantes del pensamiento moderno. En una de sus novelas más conocidas, Un mundo feliz, Huxley gran conocedor de las antiguas tradiciones orientales, puso el nombre de “Soma” a la droga que tomaban los personajes de dicha novela futurista. Con el soma la utopía del bienestar se convertía en una realidad ya que quien lo tomaba sentía que sus problemas y dificultades desaparecían rápidamente sin ningún tipo de efecto secundario. Para los habitantes de Un mundo feliz, Soma era el equivalente de religión. Resulta que hace unos años la compañía Meda Pharmaceuticals patentó un relajante muscular llamado Soma. El principio activo de dicho fármaco es el carisoprodol, y aunque podría parecer la panacea contra el dolor y la ansiedad ya preconizada por Huxley, la realidad es que tiene gran cantidad de efectos secundarios y puede generar adicción. Así que por el momento la identidad del soma aún sigue velada.

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

 

LIBROS SOBRE AMANITA MUSCARIA

Fly Agaric. A Compendium of History, Pharmacology, Mythology, & Exploration

Libro: Fly Agaric: A Compendium of History, Pharmacology, Mythology, & Exploration
Autor: Kevin M Feeney

Precio: 69,35 €

El Hongo y la genesis de las culturas

Libro: El hongo y la genesis de las culturas
Autor: Josep Maria Fericgla

Precio: 17,10 €

 

 

Muscaria. Etnografia di un fungo allucinogeno

Libro: Muscaria. Etnografia di un fungo allucinogeno
Autor: Giorgio Samorini

Precio: 12,11 €

 

 

REBELIÓN EN LA GRANJA | CÓMO EL EGO ANULA LA TOLERANCIA Y LA LIBERTAD

REBELIÓN EN LA GRANJA | CÓMO EL EGO ANULA LA TOLERANCIA Y LA LIBERTAD

En la naturaleza todo evoluciona en conjunción con el medio en que se desenvuelve. Nosotros debemos recuperar esa capacidad de sincronizarnos con la naturaleza y al cooperar con ella estaremos de nuevo en el camino de la evolución natural. Sea nuestra nación una democracia, una monarquía, una oligarquía o una república, hemos sustituido la intención primaria de los fundadores de un país por sistemas de gobierno basados en el ego.

Desde mi punto de vista, un líder es sólo un reflejo de la conciencia del pueblo. Por lo tanto, ese líder sólo podrá ser tan válido y justo como lo sean las personas a las que sirve. Los malos líderes están ahí para hacernos reflexionar y pasar a la acción. Cuando vemos algo que no nos gusta en nuestros líderes, es para mostrarnos justamente eso que debemos reconocer y transformar en nosotros mismos.

Es difícil reconciliar las fracciones que nuestro sistema político actual crea. La política es algo que debe unir a las personas, sin embargo podemos apreciar que tiende a potenciar el efecto opuesto. Muchas personas sienten que tienen que escoger un bando y que una vez que lo han hecho su compromiso debe mantenerse firme, independientemente de las personas que su partido nombra o de la política que propone. Cada grupo político que existe hoy en día define su posición basándose en ideas opuestas a las de otros partidos, mientras que las soluciones reales se encuentran a menudo en lo que los budistas llaman el Camino Central, o lo que los taoístas llaman Tao.

 

El sendero medio

Este camino central, no se refiere a una política de centro, sino a un sistema equilibrado entre fuerzas opuestas, que sería el reflejo del propio equilibrio individual. Hoy en día el desequilibrio y la crispación son el reflejo del estado actual de la mayoría de los individuos que permanecen en una actitud extremadamente egoíca con respecto al mundo en que se encuentran.

La identidad y la posesión forman parte del dominio del ego. A través del ego nos apegamos a una ideología, a un partido político, a una persona y a nuestras opiniones fragmentadas y distorsionadas. Defendemos nuestra perspectiva y nuestra posición a toda costa. En pocas palabras, la política se ha vinculado inextricablemente al ego, a vivir de los demás. Sin embargo el enfoque taoísta es transformar al ego y que trabajemos con y para los demás.

El ego es esa voz dentro de nosotros que dispara el juicio, el control, la ira, el orgullo e incluso el odio. Es la voz que separa, crea fronteras y enemigos. Una de las herramientas que utiliza es la palabra, y es lamentable que la mayoría de los sistemas políticos saquen a relucir estas cualidades en la gente, en lugar de ensalzar las virtudes del alma humana.

Tal como demuestran los personajes de la novela de George Orwell, Rebelión en la granja, dale a una persona el poder absoluto e inevitablemente se volverá egoísta y controladora, forzando a los demás a que hagan lo que ella quiera. Bajo esta perspectiva, la revolución social de Rebelión en la granja, estaba condenada al fracaso desde un principio, aunque empezó con el establecimiento de un código optimista de tolerancia y libertad: «Ningún animal debe tiranizar a sus semejantes. Débiles o fuertes, listos o ingenuos, todos somos hermanos».

 

Hacia el cambio

Damos demasiado poder al individuo que promete el cambio. Queremos que esa persona arregle lo que está mal en nuestras vidas para no tener que hacerlo nosotros. Dejamos nuestro poder y nuestra responsabilidad en otras manos. Esta es la misma razón por la que convertimos a los famosos en ídolos y en objeto de todo tipo de obsesiones. Si nos enfocamos en la última ruptura de la prensa rosa o en el último traje que llevó la princesa, no tenemos que pensar en nuestros verdaderos problemas. Es mucho más fácil construir nuestra imagen ideal de otra persona o crear una historia alrededor de él o ella, que asumir la responsabilidad de lo que está sucediendo en nuestras propias vidas. Cuando nos queramos dar cuenta estaremos llenos de indignación.

Nuestro sentido de la posesión y el apego son aspectos del ego. Sólo nuestro ego se aferra a ideas, a expectativas y a lo que pensamos que es nuestra identidad. Tenemos que darnos cuenta de que todo lo que tenemos en esta vida es prestado: nuestro cuerpo, nuestras posesiones materiales, las personas que hay en nuestra vida, nuestros logros, nuestros talentos, todo. Lo que estás leyendo no es mi contenido o mis palabras. Nada de lo que pensamos que es nuestro nos pertenece en realidad. Somos simplemente seres a quienes se nos entregan dones y se nos muestran retos para llegar a conocer nuestra propia sabiduría y alcanzar nuestro máximo potencial que es lo que realmente somos: manifestaciones vivas del Tao. El ego nos dice que adoptemos una identidad determinada que puede tener mucho poder o incluso ninguno, pero ambas son ilusiones.

Solemos colocar a los demás y a nosotros mismos en categorías limitadoras con el propósito de diferenciarlo todo y compararlo todo con relación a unos patrones aprendidos, pero las vidas de las personas no encajan con precisión en compartimentos concretos. Necesitamos llegar a un lugar en el que, aunque nos quitaran todos y cada uno de los dones que se nos han prestado, nos sintiéramos igualmente completos. Tenemos que aceptar y apreciar quiénes somos cuando nos despojamos totalmente de nuestras identidades para así descubrir nuestra verdadera esencia. Cuando nos quitamos las máscaras y todos los condicionamientos conectamos con nuestro ser más profundo y auténtico en total armonía con el Tao.

La posesión también tiende a aparecer en las relaciones con otras personas. Pensamos que amar a las personas -a nuestros hijos, por ejemplo- significa que las poseemos, y que sus vidas nos pertenecen. Pero hay una marcada diferencia entre ocuparse, compartir y cuidar de una persona y poseerla. Ocuparnos de nuestros hijos es nuestra responsabilidad, pero poseerlos es una ilusión creada por el ego que siempre terminará causando dolor y sufrimiento para ellos y para nosotros mismos.

Lo cierto es que las cosas verdaderamente maravillosas sólo ocurren cuando no nos apegamos al resultado. Cuando vivimos el aquí y ahora con plenitud, sin erróneas expectativas que distorsionen el futuro. Desafortunadamente, el ego siente que tiene el derecho a la gratificación. E incluso se puede decir que el ego está obsesionado con la gratificación. Así es como el ego nos encierra en una percepción errónea de nuestra valía personal, si no se consigue la gratificación, aparece el sufrimiento y la frustración.

El objetivo principal de todo esto -porqué estamos nosotros aquí, porqué está el mundo aquí y porqué tenemos el sistema político y los líderes que tenemos- es lograr el cambio. Este es el propósito de la vida. Pero entonces, ¿por qué parece tan difícil cambiar? Sencillamente porque el ego se interpone en el camino.

El ego intentará detenerte antes de que ni siquiera empieces. Quiere controlarlo todo con rutinas, categorías, límites y patrones mentales que terminan convirtiéndonos en auténticos robots. Él no quiere que cambies, pero una vez que vences este primer obstáculo, el cambio empieza a crear su propio impulso. Puede que hoy no veas ningún resultado de tu decisión de cambiar, pero gracias a enseñanzas milenarias como el taoísmo, sí que es posible ver resultados en nuestra forma de pensar, sentir y actuar.

Lo mismo nos ocurre a todos nosotros. Una vez que nos abrimos al cambio, la primera acción crea un apetito por más cambio. Empezamos a querer más y más crecimiento en nuestras vidas, y este deseo está apoyado por una certeza creciente de que podemos cambiar. Y para enfocarse en el cambio sólo hay que dejar atrás el pasado. El crecimiento es evolución.

 

Autopoiesis

Tenemos que aceptar que la vida es un viaje, un flujo ininterrumpido siempre cambiante, y no dejar que el ego nos atrape en su deseo de resultados inmediatos, o nos encierre en una percepción inflexible de nuestra identidad, sin opción a evolucionar. Cuando aparece una oportunidad de que tu ego reciba un golpe, por muy duro que sea -y créeme, no es fácil de hacer-, simplemente encáralo y sintoniza con tu interior.

La propia sabiduría de la naturaleza es lo que nos saca de nuestra zona de confort para que podamos realizar algún cambio positivo en este mundo. La naturaleza siempre tiende al equilibrio, a reorientarnos al Tao y evolucionar. Hay un término en biología que define este concepto: Autopoiesis.

Poiesis es un término griego que significa creación. Autopoiesis significa auto-creación. Este término define al Tao como dinámica constitutiva de los sistemas vivientes. Para vivir esa dinámica de forma autónoma, los sistemas vivientes necesitan obtener recursos del entorno en el que viven. En otras palabras, son simultáneamente sistemas autónomos y dependientes del medio. Para ello necesitan estar en armonía con el Tao. Pero en el ser humano, el ego influye poderosamente limitando e impidiendo la armonía con el Tao.

Cuando dejamos a un lado nuestro ego, somos capaces de ver soluciones reales porque de repente estamos abiertos a entender lo que no veíamos. Esto nos da el poder de hacer preguntas y de no aceptar las cosas por su apariencia. Tenemos que buscar más profundo para encontrar respuestas «no convencionales» y más creativas que puedan llevarnos a un futuro más acogedor.

«Todas las cosas prosperan,
para luego volver al Origen…
de todo lo que es y de lo que va a ser.»
Tao Te King. XVI

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

 

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