ATRAPADOS EN UN MAR DE CREENCIAS TÓXICAS

ATRAPADOS EN UN MAR DE CREENCIAS TÓXICAS

UNA MIRADA DESDE LA EXPERIENCIA PSICODÉLICA

Desde tiempos inmemoriales, los seres humanos hemos estado sumergidos en mares invisibles de creencias y costumbres, navegando a menudo sin cuestionar los vientos que guían nuestra existencia. Sin embargo, hay momentos privilegiados —como los que nos brinda la experiencia psicodélica— donde la marea se detiene y, por un instante, contemplamos las redes que han mantenido cautiva nuestra libertad interior. Bajo la influencia de las plantas maestras o de ciertas sustancias visionarias, se abre un espacio desde el cual podemos observar, a veces con una nitidez dolorosa y liberadora, cómo esas creencias y hábitos han sido grabados en lo profundo de nuestra psique.

Todos estamos inmersos en una maraña de creencias y costumbres que repetimos mecánicamente sin plantearnos de dónde vienen, desde cuándo, y si realmente sirven para algo. Tanto las religiones como los diferentes sistemas sociales han establecido ciertos parámetros por los cuales se rigen las vidas de infinidad de personas en cualquier parte del mundo. Algunas de estas creencias introyectadas en nuestra psique crean conflictos internos que nos pueden ocasionar una sensación de continuo malestar. Estas creencias nos hacen sentirnos enjaulados en nuestra propia psique, ocasionando lucha, conflictos y dudas.

Hasta que estas creencias no son desmanteladas o transformadas, muchas personas viven en un estado permanente de conflicto que les imposibilita vivir la vida con plenitud y libertad. Muchas de estas creencias nos alejan de una vida natural más armónica y saludable. Estas creencias están tan arraigadas dentro del inconsciente que nadie se suele replantear si quiera su existencia y piensan que las cosas son así y punto.
Podemos encontrar cientos y cientos de estas creencias que se manifiestan en un infinito abanico de costumbres y hábitos. Desde las formas de vestir y comportamiento a la gastronomía, las fiestas religiosas y laicas u otras celebraciones populares. Por ejemplo, ¿cuántas personas se sienten mal por no poder celebrar su cumpleaños o no poder asistir a la cena de Navidad?

Si indagáramos más en estos ejemplos, descubriríamos que festejar los cumpleaños es una celebración que sólo se realiza en ciertas partes del mundo y no desde hace tanto tiempo como creemos. Egipcios, griegos y romanos sólo celebraban los cumpleaños de dioses, nobles y gobernantes. Al ser una costumbre pagana, los cristianos no celebraron los cumpleaños hasta el siglo IV. Todavía hoy día existen varias culturas en las que no se celebran los cumpleaños. E igualmente, aunque no es fácil seguir la pista al origen de la Navidad, todo apunta a que sus raíces se remontan a la fusión de ritos chamánicos y la adoración del dios Mitra, divinidad persa del sol, (también conocida por los Romanos como Mitras). Se dice que Mitra nació en una cueva donde los pastores vinieron a rendirle culto asegurando que Mitra era el hijo de dios. El cumpleaños de Mitra se llevaba a cabo cada año el 25 diciembre y es a partir del siglo IV que el nacimiento de Jesús no se celebró hasta esas fechas haciéndolo coincidir con el solsticio de invierno. ¿Te resulta familiar esta historia?

 

Somos animales de costumbres

La exagerada importancia que se le dan a ciertas costumbres nos muestra lo atrapadas que están muchas personas y la poca libertad de que realmente disfrutan. La mayoría de personas rigen su vida por una ecuación: “si no hago esto que hace todo el mundo yo no soy como los demás y eso no es bueno”, y bajo este parámetro se han ido estructurando la gran mayoría de sociedades a lo largo de la historia. Así las creencias actúan como programas que dictan como han de hacerse las cosas y modelan nuestras costumbres. Si esto partiera de una base natural y con sabiduría, sin duda estas programaciones enriquecerían nuestra vida, pero la realidad es que no es así.

De hecho esto no sólo lleva a perpetuar costumbres y creencias, sino lo que es más grave, se intentan defender e imponer a toda costa: Fronteras, imperialismos, guerras, dictaduras, genocidios y toda clase de atrocidades cometidas por la humanidad. El resultado es que  el que no actúa igual que nosotros se convierte en un enemigo.

Entonces ¿De dónde vienen estos patrones? El ser humano, aún sigue siendo un «bebé» en el proceso evolutivo. Como humanos todavía no sabemos manejarnos con las emociones, los instintos, los pensamientos y, además, desconocemos las inmensas capacidades que poseemos como seres humanos. Somos como críos que aún no se conocen en profundidad y, que necesitan imperiosamente la aprobación de los demás. En base a esta necesidad, somos engañados por otros que nos programan a su antojo siguiendo sus propias creencias y conveniencias.

 

Despidámonos del sistema del absurdo

Así funcionan los sistemas imperantes, inculcando creencias, valores, leyes y todo tipo de imposiciones para que todo funcione a su antojo. Si bien es cierto que sin estos patrones parecería que todo sería un caos, esto no sería así si todos los individuos fuera realmente sujetos responsables de sí mismos y respetuosos con el prójimo: Individuos que supieran vivir realmente en libertad y en paz.
  creencias tóxicas como la fiesta de cumpleañosComo ya expresó C. G. Jung, vivimos en una sociedad totalmente neurótica, somos el propio producto de la sociedad: individuos altamente neuróticos en un estructurado mar de absurdos conflictos que se perpetúan generación tras generación. Y es nuestra responsabilidad darnos cuenta de ello y actuar con sabiduría, despertando de esta neurosis colectiva, actuando desde nuestra sabiduría interna, celebrando cada día el milagro de la vida.
Desde la lucidez que pueden aportarnos los estados ampliados de consciencia, producto tanto del trabajo interior como de la experiencia psicodélica, se nos invita a mirar de frente nuestros programas, a examinar la autenticidad de nuestras creencias, a soltar los grilletes invisibles impuestos, y a reconectar con una libertad genuina, nacida del conocimiento interior y el amor propio. Quizá, solo desde esa perspectiva, no necesitaremos que ningún sistema externo nos diga cómo celebrar, amar, trabajar o existir. Porque lo haremos desde la verdad profunda de nuestro ser, desde la experiencia de haber mirado —cara a cara, y sin miedo— la estructura de la propia jaula.

 

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

 

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El camino del psiconauta - Stanislav Grof

Libro: El camino del psiconauta [vol. 1]: La enciclopedia del viaje interior
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NEOCHAMANISMO, EL AUGE DEL CHAMANISMO PSICODÉLICO

NEOCHAMANISMO, EL AUGE DEL CHAMANISMO PSICODÉLICO

Orígenes del neochamanismo

En las últimas décadas, el chamanismo ha saltado las barreras del marco puramente nativo para convertirse en un conjunto diverso de prácticas que está calando cada vez más en la sociedad occidental. Así, tanto determinadas prácticas y elementos rituales, como un concepto de vida alternativa y natural, se están extendiendo por todo el planeta dando lugar a un nuevo paradigma: el neochamanismo.

El neochamanismo es una corriente creciente que tuvo su inicio en la década de los años sesenta del siglo pasado, cuando el movimiento hippie impulsó la idea de buscar el contacto directo con lo trascendente y simultáneamente cuando algunos antropólogos estudiaron con determinados chamanes indígenas, convirtiéndose en sus aprendices, en un intento por asimilar de primera mano los sistemas chamánicos ancestrales, alejándose del punto de vista teórico y anecdótico de sus antecesores. Destacados ejemplos son la obra de Michael Harner sobre los nativos del Alto Amazonas o las aportaciones de Peter Furst y Barbara Myerhoff sobre los chamanes mexicanos.

De esta forma el regreso a lo sencillo y natural, a una manera alternativa de vivir o encontrar una nueva forma de espiritualidad cobró un nuevo impulso en el neochamanismo. Esta mezcla de costumbres ancestrales espirituales y de sanación, con el transcurso del tiempo también se han ido mezclando con determinadas pseudoterapias de la «nueva era», el esoterismo o incluso elementos de la magia del caos, creando gran variedad de corrientes y escuelas con un gran número de seguidores, lo que a su vez también han generado una gran cantidad de detractores.

 

El chamanismo en la sociedad actual

Un factor que explica el retorno del chamanismo es el desarrollo creciente de los enfoques holísticos de la salud que utilizan métodos que en el pasado fueron ampliamente conocidos en la práctica tribal y tradicional. El neochamanismo, incorpora buena parte de este antiguo conocimiento, y está recibiendo una creciente atención por parte de quienes buscan nuevas soluciones para los problemas de salud, con independencia de su naturaleza, ya sea física, emocional, mental o espiritual.

También debemos considerar que la amplia difusión del neochamanismo se halla en el enfoque espiritual de la ecología. En esta época de crisis medioambiental a escala mundial, el chamanismo proporciona algo de lo que carece nuestra antropocéntrica forma de vida: conexión y respeto hacia el resto de los seres que habitan la Tierra, así como hacia el mismo planeta.

 

Chamanismo y renacimiento psicodélico

Pero si algo caracteriza fundamentalmente al chamán, es que adquiere su conocimiento a través de la expansión de la conciencia, o lo que viene a ser lo mismo, por medio del trance. Mircea Eliade, en su clásico estudio sobre el chamanismo, El chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis, lo define como el “maestro de las técnicas del éxtasis”, ya que a través de la metodología del trance o éxtasis es como el chamán se convierte en un hombre de conocimiento. El chamán es un mediador entre lo desconocido y lo conocido, entre el Cielo y la Tierra, entre lo sagrado y lo profano.

El neochamanismo se nutre del chamanismo para elaborar una concepción de la realidad y del ser humano más amplia y actualizada fusionando elementos de diversas culturas. En este sentido, lo más extendido en la actualidad es la incorporación de las plantas sagradas o psicodélicas para alcanzar el éxtasis chamánico, convirtiéndose éstas en el núcleo central de sus prácticas.

Podemos encontrar que determinadas corrientes psicoterapéuticas emplean diferentes plantas sagradas como la ayahuasca, los hongos sagrados o la iboga para abordar sus fines terapéuticos. Y, Aunque hay quien trata de desvalorizar el neochamanismo, lo cierto es que estas prácticas están demostrando que funcionan muy bien en el trabajo psicoterapéutico transpersonal, ayudando a muchas personas a profundizar en sí mismas. Solo cabe advertir que estas prácticas neochamánicas han de ser usadas desde la integridad, el respeto y con una praxis ética. Hago este comentario porque este neochamanismo se encuentra en «tierra de nadie», incluso algunos lo han convertido en una moda, por lo que resulta ser un caldo de cultivo de estafadores siempre dispuestos a embaucar a las personas demasiado ingenuas y a buscadores y psiconautas despistados.

 

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

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EL SET AND SETTING EN LA EXPERIENCIA CON PSICODÉLICOS

EL SET AND SETTING EN LA EXPERIENCIA CON PSICODÉLICOS

Set and Setting

Cualquiera que haya tenido una experiencia desagradable con psicodélicos estará de acuerdo en que un lugar acogedor y bien preparado junto con alguien que cuide de uno durante ese trance es algo que puede salvarle de pasar una de las experiencias más terribles de su vida. Así, en el contexto adecuado y la presencia de un experto o guía se puede transformar la experiencia en una vivencia llena de valiosos aprendizajes y crecimiento personal. Incluso lo que comúnmente se llama mal viaje puede resultar ser una enriquecedora experiencia

Se trata de un viaje hacia el interior de uno mismo, hacia espacios sutiles y profundos del inconsciente y el alma humana. Para ello, debemos tener muy en cuenta lo que se denomina el «set» (predisposición y preparación) y el «setting» (entorno y contexto) del viajero. 

Esto se logra a través de la implementación de los Cinco principios de reducción de daños, que pueden ayudarte a mejorar y sacarle mayor provecho al viaje con psicodélicos.

1. Información

Cuando se va a consumir sustancias enteógenas o psicodélicas es conveniente tener una información previa de lo que se va a realizar. Conocer personas que hayan vivido experiencias con enteógenos es de gran ayuda y una posible referencia. Pero hay que tener muy en cuenta que tanto físicamente (nivel bioquímico, neurológico, etc) como psicológicamente (nivel emocional y mental) cada individuo es único, y los psicodélicos sólo activan lo que existe en ese interior único de cada individuo. Lo ideal es conocer a un experto que oriente al neófito y verifique que no existe ninguna contraindicación para poder pasar por tan intensa experiencia.

Documentarse en temas acerca de chamanismo, etnobotánica, desarrollo personal, psicología, antropología, mitología, simbolismo, religión y filosofía, resulta de gran ayuda para saber qué se pretende y qué es lo que se puede encontrar. Después, durante la experiencia, los datos en la mente no serán relevantes, ya que de lo que se trata es de trascender la mente, pero estar bien informado nunca está de más. De hecho adquirir determinada información puede favorecer la sensación de seguridad durante la experiencia psicodélica, mientras no produzca unas exageradas expectativas sobre cómo ha de transcurrir la experiencia.

2. Intención del viaje

Es muy importante tener una intención o propósito bien definido al acceder a la experiencia con enteógenos. De no ser así se puede ir a la deriva, sin rumbo y sin que se experimente algo realmente significativo. Sin propósito es muy común perderse en divagaciones y sinsentidos. Este propósito es una orientación previa, una vez empezada la experiencia sólo hay que fluir y no intentar dirigir o controlar lo que suceda. El propósito o intención del viaje se mostrará tarde o temprano como una intuitiva revelación o sensación de resolución de algún conflicto interno. Aunque resulte paradójico, se trata de definir un objetivo pero sin hacerse expectativas de ningún tipo.

Se necesita una firme determinación de responsabilizarse de uno mismo y tener una actitud de valor, voluntad, inquietud, deseo de búsqueda, trascendencia y evolución. Hay que tener muy claro que la decisión de experimentar con enteógenos es personal y no ha de ser el resultado de influencias de terceros.

Por otra parte, se debería evitar una definición previa demasiado estricta de la experiencia, ya que a la larga sólo puede influir sobre la trayectoria del viaje con erróneas expectativas. Esta incapacidad para alcanzar un objetivo rígidamente establecido terminará por resultar innecesariamente frustrante y desalentadora.

3. El contexto adecuado

Se trata del entorno en el que se dan las condiciones idóneas para el desarrollo de la experiencia; el lugar adecuado, la compañía idónea e incluso la elección del día más favorable. Son importantes todos los elementos y herramientas que favorezcan todo el proceso del viaje y esto se presenta, generalmente, en un contexto ritual, en una sesión de terapia psicolítica o una sesión de terapia psicodélica. Ambas se convierten en un rito iniciático o de tránsito, que cataliza el viaje interior. Éste debe afectar al individuo en todos los niveles del Ser y su relación con el mundo. Por tal motivo, el contexto ceremonial resulta ser el más idóneo para tener experiencias con plantas maestras. Dentro de un ámbito ceremonial se tienen en cuenta gran cantidad de elementos que influyen poderosamente en la experiencia. 

Así, ha de tenerse en consideración el lugar y el momento adecuados, la iluminación, la música, e incluso también la disposición astrológica como influencia para la sincronización con el cosmos y la naturaleza, como ocurre, por ejemplo, con los solsticios y equinoccios solares. Si el lugar donde va a transcurrir el ritual se tratase de un lugar de poder en el que ya se han realizado ceremonias, estará bien preparado y cargado con energías específicas para el propósito del mismo. Hoy en día se está prestando más atención a los rituales. Esta es una tendencia comprensible porque los rituales se han usado para la sanación o la trascendencia desde tiempos inmemoriales desempeñando un papel fundamental en el desarrollo de todas las culturas.

4. Estado de la persona

En la mayoría de las ceremonias que se realizan con plantas sagradas se requiere que el participante previamente haya depurado su cuerpo con una dieta específica o ayuno. Los chamanes recomiendan además purificarse y prepararse emocional y mentalmente.

Si se padece alguna psicopatología, cardiopatía, glaucoma u otra enfermedad severa es seguro que la ingesta de una sustancia psicotrópica no sea muy recomendable, incluso puede ser contraproducente y empeorar la salud. Igualmente si se ingieren determinados medicamentos (antidepresivos, antipsicóticos, ansiolíticos, sedantes, etc) pueden influir negativamente impidiendo que el proceso sea el más óptimo con los enteógenos.

La preparación emocional se basa en estar muy abierto y permitirse sentir y experimentar todo lo que pueda surgir en uno. Aunque es muy lógico sentir miedo ante una experiencia a lo desconocido, una actitud receptiva y llena de confianza en el proceso y todo lo que lo rodea hará que todo se desarrolle en perfecta armonía. Es necesario saber estar serenos y tranquilos ante las intensas emociones que emergen con los psicotrópicos. 

Para la preparación mental lo idóneo es dejar atrás los pensamientos rígidos y limitantes. Estar dispuestos a que nuestras estructuras mentales cambien para propiciar una auténtica transformación. Se ha de estar dispuesto a cambiar de paradigmas y no tener expectativas. Hay que tener en cuenta que una experiencia difícil no es lo mismo que una mala experiencia. La actitud mental que uno tiene con respecto a este tipo de experiencia es fundamental. El miedo (el temer que uno puede sumirse en un mar de desconcierto o desesperación) y la frivolidad (el restar importancia a la experiencia presuponiendo que uno es suficientemente fuerte o preparado como para que el dolor o desconcierto no le alcance) son ambos un posible indicador para un mal viaje con psicotrópicos.

Es recomendable abrigar una clara intención de trascender nuestra zona de confort para conectar con nuestra parte más pura y sagrada. El ego siempre se resiste y se aferra a la estabilidad o aparente seguridad de lo conocido y tangible. En esta sociedad industrializada lo sagrado es ignorado, está totalmente desprestigiado y forma parte de lo desconocido para la mayoría de las personas, y esto mismo contribuye a alimentar nuestra resistencia a trascender la realidad cotidiana.

Así, para la preparación espiritual, el hecho de creer en algo superior o sagrado, independientemente del credo o filosofía que sea, ayuda a traspasar muchas barreras y alcanzar una mayor comprensión y nivel de profundidad en la experiencia con los psicotrópicos. Ciertos valores, aptitudes y cualidades se convierten en la brújula o «hilo de Ariadna» hacia la trascendencia. Aunque también hay que tener en cuenta que algunos dogmas religiosos son ideas extremadamente limitantes e incluso contrarias a lo que se busca en una experiencia con enteógenos.

5. El guía

La persona que guía la ceremonia puede ser un orientador de la experiencia, un cuidador, un sanador, o las tres funciones al mismo tiempo, dependiendo del tipo de trabajo que se busque. A través de él se canalizan ciertas energías para que en la ceremonia se alcance un nivel vibratorio específico. Por lo general y según lo que se esté buscando, puede tratarse de un chamán, un terapeuta, un psicólogo, un facilitador, un maestro de ceremonias, o un sacerdote.
El guía ha de contar con una serie de herramientas para la orientación y desarrollo óptimo del proceso de los participantes. Su cometido es ayudar al viajero en los momentos críticos y ha de estar capacitado para cualquier tipo de eventualidad, como cuando en ocasiones un participante experimenta un mal viaje. También se asegurará de que los participantes entienden de antemano que él está allí sólo para ayudar y que se ha de confiar plenamente en él.

Entre sus capacidades ha de estar la de saber desenvolverse en todos los niveles que se están activando. Incluye desde el físico a los niveles más sutiles e invisibles. Esto vendrá dado por su desarrollo personal, tanto en el ámbito energético como de conciencia y se puede ver reflejado en ciertas cualidades como su ética, tolerancia, humildad, compasión, conocimientos que muestra e incluso en su sentido del humor.

El guía es la expresión de la ceremonia, es la voz de los que en ella participan. Es importante que su proceder sea impecable, ya que la gente tiende, por naturaleza, a imponer perspectivas personales y sociales a cada nueva situación, ya sea por exceso de conocimientos o por ignorancia. Por eso el guía ha de ser una persona capacitada en la cual es depositada toda la confianza de los participantes para el mejor desarrollo posible de la misma.

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

LIBROS PARA PSICONAUTAS

El camino del psiconauta - Stanislav Grof

Libro: El camino del psiconauta [vol. 1]: La enciclopedia del viaje interior
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LA AMANITA MUSCARIA Y EL ORIGEN DE LA NAVIDAD

LA AMANITA MUSCARIA Y EL ORIGEN DE LA NAVIDAD

¿ESTÁ LA NAVIDAD FUNDAMENTADA EN EL CHAMANISMO?

La mayoría de la gente cree que la Navidad es una sólida tradición cristiana, sin embargo, muchos de sus elementos provienen de prácticas paganas muy anteriores al cristianismo. Entendemos por Navidad a la conmemoración del nacimiento de Cristo y es una celebración actualmente reconocida en todo el mundo. Pero, ¿Es esto cierto? Ciertas investigaciones apuntan a que no es así.
Antes de que el Cristianismo se estableciera, muchos países europeos practicaban el paganismo y otras formas de chamanismo. La inclusión de elementos en nuestra cultura como el árbol de Navidad o la figura de Papá Noel (Santa Claus) son reminiscencias chamánicas que han sido fagocitadas por el cristianismo. Hoy en día existen muchas investigaciones que apuntan a que esta conocida tradición invernal se puede remontar a las prácticas chamánicas con hongos visionarios que se realizaban antiguamente alrededor del solsticio de invierno.

La mayoría de investigaciones concluyen que la figura de Papá Noel deriva de los chamanes siberianos y de las regiones árticas del planeta. Hasta hace unos pocos cientos de años, los chamanes de las tradiciones más antiguas recolectaban el hongo sagrado amanita muscaria, lo secaban y se lo daban a su gente como regalo en el solsticio de invierno. Incluso describen cómo el chamán utilizaba a menudo una abertura en el techo de las yurtas para entregar su preciado y mágico regalo, ya que la nieve de la región habría bloqueado la puerta y de ahí que el chamán, ahora Papá Noel use las chimeneas. De hecho, el solsticio de invierno era un momento muy especial del ciclo anual y fue celebrado por muchas culturas como la llegada de la luz, incluso durante el periodo neolítico. De ahí su vinculación con el culto a los dioses solares como Mitra en Persia, Inti en Perú, Huitzilopochtli en México o Belenus en el mundo celta.

 

HONGOS, ÁRBOLES Y RENOS VOLADORES

chamana siberiana con amanitaOtro dato relevante lo encontramos en la vestimenta roja y blanca de Papá Noel. Esto se debe a que los chamanes y chamanas de esas regiones se vestían encarnado la imagen del propio hongo. Precisamente la amanita muscaria es reconocida por su vistoso sombrerillo rojo moteado de puntos blancos. Este arquetipo chamánico fue transformándose en Papá Noel gracias a una figura que vivió en el siglo IV, se trata de San Nicolás, que fue un obispo de origen turco que se dedicaba a regalar enseres a los más necesitados y especialmente a los niños. De esta forma los colores de su vestimenta de obispo, rojo y blanco, se convirtieron en su emblema característico.

Incluso el colocar los regalos debajo del árbol navideño tiene relación con estos coloridos hongos mágicos ya que suelen crecer bajo árboles de hoja perennes como abetos y hayas. En la mitología nórdica, Odín y Thor tomaban amanita muscaria, y también lo hacían sus respectivas monturas, sus caballos, que comían los hongos al pie de las hayas para, a continuación “llevar a los dioses hacia el cielo”. Estos árboles eran considerados como sagrados y eran la representación viviente del cosmos. Representaban al axis mundi o eje cósmico a través del cual se puede viajar por los diferentes estratos del cosmos.

 

Reno comiendo amanita muscaria en la nieveCuando hablamos de hongos mágicos, como es el caso de la amanita, hemos de considerarlos herramientas que pueden alterar nuestra conciencia y ayudarnos a ver otras realidades. Nos ayudan a emprender un vuelo a otros mundos. Así los renos que llevan a Papá Noel son representaciones arquetípicas más actuales de la montura de los dioses que eran transportados bajo los efectos de la amanita muscaria. Si nos fijamos en los nombres de dichos renos veremos que hacen referencia a los diferentes aspectos embriagantes de la amanita: Rodolfo (Rudolf, que a su vez tiene su origen en el nombre compuesto “Rhod-Wulf” o “Hrod-Wulf”  que significa “Aquel que gana la batalla” o “El que busca la gloria”), Trueno (Donner), Relámpago (Blitzen), Juguetón (Vixen), Cupido (Cupid), Cometa (Comet), Brioso (Dasher) y Bailarín (Dancer).

La idea de renos voladores que llevan a Papá Noel puede sonar bastante inverosímil. No obstante puede que no sea tan absurda como parece. Los renos son nativos de regiones nórdicas como Laponia o Siberia y son muy comunes. Se ha documentado que estos animales buscan activamente amanitas por sus propiedades embriagantes. Donald Pfister, un biólogo de la Universidad de Harvard, dice que es razonable que si tanto el chamán como sus renos estaban embriagados, el chamán podía experimentar un éxtasis o viaje chamánico. Carl Ruck, un profesor de lenguas clásicas de la Universidad de Boston, también apoya esta teoría. Señala cómo el chamán utilizaría con frecuencia los hongos mágicos para alcanzar un trance visionario que le inducirían a relacionarse con el espíritu de los animales, caminando con ellos en busca de una visión reveladora.

 

OTROS ASPECTOS SIMBÓLICOS DE LA DE NAVIDAD

¿Por qué piensan las personas que la Navidad es maravillosa? La gran mayoría jamás reflexiona acerca de por qué cree lo que cree o hace lo que hace. Vivimos en un mundo repleto de costumbres, pero pocas veces nos planteamos los orígenes de dichas costumbres. Luces de navidad que reproducen el estado embriagante de la amanitaGeneralmente las aceptamos sin cuestionarlas. La mayoría de las personas básicamente repiten lo que todos los demás hacen.
Si seguimos indagando cuidadosamente en las raíces de la Navidad podremos apreciar que inconscientemente se intenta reproducir el estado de embriaguez o estado psicodélico que produce la amanita muscaria. Si nos fijamos en la decoración navideña, más concretamente el las luces que adornan las casas, comercios, árboles y ciudades, nos haremos una idea de dicho estado. Estas luces nos ofrecen un aspecto más alegre, brillante e incluso mágico del periodo navideño. Estas llamativas luces intentan reflejar ese estado de embriaguez que proporcionaban los chamanes gracias al hongo visionario en su dosis adecuada para recibir el solsticio de invierno ofreciéndonos alegría, euforia y exaltación de los sentidos. Así es como el periodo de la Navidad está vinculada a tiempos felices, al amor y la unidad entre las personas. 

No nos ha de extrañar que con este ambiente mágico que Papá Noel vaya acompañado de una cuadrilla de seres vinculados con la mitología mágica del folklore y los cuentos infantiles como son los duendes o gnomos. Estos seres menudos suelen ir vestidos con indumentarias de color rojo y blanco que nos recuerdan de nuevo el aspecto natural de la amanita muscaria. 
Otra de las tradiciones navideñas es la de adornar el árbol navideño, la representación del árbol cósmico. Todos los indicios apuntan a esta tradición se inició en Alemania y los países nórdicos en los siglos XVI y XVII, extendiéndose posteriormente a otros países europeos. En la actualidad para su decoración se emplea una gran diversidad de objetos y elementos, siendo los más habituales figuras amanita Navidadde estrellas, bolas, lazos y luces. Pero la amanita muscaria es un poderoso arquetipo que sigue manifestándose a través del tiempo desde el inconsciente colectivo y aún en muchos países de Europa los adornos navideños siguen siendo figuras del mágico hongo visionario amanita muscaria.

 

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

LIBROS SOBRE LA AMANITA MUSCARIA

Fly Agaric. A Compendium of History, Pharmacology, Mythology, & Exploration

Libro: Fly Agaric: A Compendium of History, Pharmacology, Mythology, & Exploration
Autor: Kevin M Feeney

Precio: 69,35 €

El Hongo y la genesis de las culturas

Libro: El hongo y la genesis de las culturas
Autor: Josep Maria Fericgla

Precio: 17,10 €

 

 

Muscaria. Etnografia di un fungo allucinogeno

Libro: Muscaria. Etnografia di un fungo allucinogeno
Autor: Giorgio Samorini

Precio: 12,11 €

 

 

CÓMO INTEGRAR UN VIAJE PSICODÉLICO

CÓMO INTEGRAR UN VIAJE PSICODÉLICO

INTEGRAR CON ÉXITO UNA EXPERIENCIA PSICODÉLICA

Las experiencias con enteógenos o psicodélicos pueden abordarse desde diferentes intenciones y propósitos, cada uno configurando de manera única tanto la experiencia misma como su repercusión en la vida posterior. Los propósitos más habituales son:
1) Lúdico, 2) Curiosidad, 3) Creatividad, 4) Psiconáutico,  5) Terapéutico  o  6) Espiritual.
Dependiendo de la intención con la cual se haya participado en la experiencia, el trance o viaje tendrá sus matices pertinentes y éstos afectarán poderosamente en la vuelta a la realidad cotidiana. Para muchas personas, después vivir un intenso viaje con sustancias psicodélicas se despierta una intensa necesidad de integrar en la vida cotidiana lo descubierto durante dicha experiencia. En diversas ocasiones suele ocurrir que la experiencia que se ha vivido ha sido extremadamente intensa, abrumadora, caótica o muy difícil de asimilar para nuestro ego (un bad trip). Todo ese material que ha emergido del mundo interno se irá filtrando lentamente para su integración.
Pero ocurre cada vez en más en ocasiones, que ese material psíquico sigue desbordando a la persona produciéndole momentos de gran ansiedad, angustia o incluso ataques de pánico que interfieren en su cotidianeidad. Esto hace evidente que también es obvio cuidar el contexto posterior a una experiencia psicodélica para una satisfactoria integración en el día a día. Ante cualquier duda que se tenga lo más adecuado desde un principio será consultar al guía que ha acompañado la experiencia o algún experto en este tipo de trances psicodélicos.  Algunos de los aspectos a tener en cuenta a la hora de integrar una experiencia con psicodélicos son los siguientes:

 

1. EXPRESA TU EXPERIENCIA LIBREMENTE  

Independientemente de las particularidades del viaje que se haya tenido, se despierta la necesidad de compartir las experiencias vividas y los nuevos aspectos de uno mismo recién descubiertos con otras personas que lo puedan entender, respetar e incluso apoyar. El rechazo generalizado en la sociedad actual a la toma de sustancias modificadoras de la conciencia puede provocar que no se pueda contar la experiencia sin ser juzgado como loco, enfermo, drogadicto, etc. Esto lleva a que si se comenta a personas no adecuadas nos podemos encontrar con una actitud de rechazo o falta de comprensión. Si la familia, amigos o terapeutas no comprenden el potencial curativo de esas vivencias, pueden no considerarlas como válidas y preocuparse por el estado de la persona. Si la persona se deja influir por esos juicios, puede provocar un malestar e invalidar totalmente su propia experiencia que sin duda para ella sí que es importante.

 

2. BUSCA EL SENTIDO A TU EXPERIENCIA

Para darle sentido a la experiencia psicodélica existe una gran variedad de cartografías de los mundos internos. Estos mapas, que han surgido con ciertas variantes, una y otra vez en distintas culturas y períodos históricos, y nos sirven para la comprensión tanto del universo y como de nuestra propia la existencia. Es lo que Aldous Huxley denominaba «la filosofía perenne». Estos mapas de la conciencia ya se conocían en diversas culturas desde hacía siglos e incluso milenios. Los distintos sistemas de yoga, el vajrayana tibetano, el shivaismo de Kashmir, el taoísmo, el sufismo, la kábala o el misticismo gnóstico, son sólo unos pocos ejemplos. Cada uno es un enfoque particular del conocimiento sobre el universo (macrocosmos) y el ser humano (microcosmos).
El concepto fundamental de la filosofía perenne es que el ser humano está constituido por la manifestación de múltiples niveles de una sola conciencia: la conciencia cósmica. Esto significa que el ser humano es de naturaleza multidimensional y cada nivel del espectro de su conciencia, se caracteriza por un sentido específico y fácilmente reconocible de identidad individual. Esto cubre una gama muy amplia, desde la identidad suprema de la conciencia cósmica a través de varias gradaciones o estratos, hasta la identificación drásticamente reducida y limitada de la conciencia del ego en el mundo físico.
Entre los mapas de la conciencia más actuales y que son de gran utilidad en contextos de modificación de la conciencia, se encuentran el de C. G. Jung, Roberto Assagioli, Frances Vaughan, Robert Monroe, John Lilly, Oscar Ichazo o Stanislav Grof. Y de entre las cartografías de la conciencia más ancestrales destacan la cabalista y la shivaista de Kashmir.

 

3. UTILIZA TODOS LOS RECURSOS QUE ESTÉN A TU ALCANCE

A modo de conclusión te diré que para poder integrar adecuadamente una experiencia psicodélica es imprescindible confiar en el propio proceso de uno mismo: en que la experiencia ha sido útil, aunque por el momento no puedas verla así. Plasmarla artísticamente (escribirla, pintarla, cantarla, bailarla, etc.), prestar atención a las sincronicidades cotidianas y observar el contenido de los sueños podrán despejar muchas incógnitas y ayudar a integrar la experiencia psicodélica. También pasar un periodo en la naturaleza o practicar técnicas de meditación, no sólo son actividades muy recomendables, sino que también son aspectos prácticamente imprescindibles para el correcto desarrollo de autoconocimiento a través de las sustancias psicodélicas. Y, si cuentas con un experto en dicho campo que te pueda ayudar mucho mejor.

Aventurarse en el ámbito psicodélico sin preparación puede llevar ciertos riesgos. Queda patente que sin la adecuada preparación es muy posible que una sola experiencia con psicodélicos pueda desestabilizar la vida de una persona por completo. Hay que reconocer que los chamanes que se desenvuelven en el ámbito de las plantas psicodélicas han requerido de un largo y duro entrenamiento para alcanzar su estatus y sus conocimientos pueden ser de gran ayuda a la hora de resolver cualquier problema que se derive del consumo de psicodélicos.  

 

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

LIBROS PARA PSICONAUTAS

Integración Psiquedélica: Lógicas no ordinarias y retos de la psicoterapia en estados expandidos de consciencia de Marc B. Aixalà

Libro: ntegración Psiquedélica: Lógicas no ordinarias y retos de la psicoterapia en estados expandidos de consciencia
Autor: Marc B. Aixalà

Precio: 25,65 €

Guía del explorador psicodélico

Libro: Guía del explorador psicodélico. Cómo realizar viajes sagrados de modo seguro y terapéutico
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PLANTAS MAESTRAS. Guía de uso de enteógenos

Libro: PLANTAS MAESTRAS: Guía de uso de enteógenos
Autor: José Luis López Delgado

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LA EXPERIENCIA PSICODÉLICA

LA EXPERIENCIA PSICODÉLICA

¿Qué es una experiencia psicodélica?

Una experiencia psicodélica es un estado alterado de conciencia en el que se modifican de forma intensa la percepción, el sentido del yo y la manera de sentir el mundo. El propio término psicodelia viene del griego psyche (alma, mente) y deloun (manifestar), y suele traducirse como “lo que manifiesta la mente o el alma”, es decir, aquello que hace visibles contenidos profundos de la psique.​

Lejos de ser solo “viajes” extraños, estas experiencias se exploran hoy en contextos terapéuticos y de autoconocimiento, donde la preparación, el acompañamiento y la integración son tan importantes como la sustancia en sí. Comprender qué es una experiencia psicodélica, y recordar que etimológicamente alude a la manifestación de la mente, permite acercarse a ella con más respeto, claridad y sentido.

Cualidades o aspectos de una experiencia psicodélica 

Las experiencias psicodélicas pueden variar mucho de una persona a otra. Influyen la cantidad y la calidad de la sustancia, la preparación interna, la historia personal y el contexto en el que se realiza la sesión, lo que en psiconaútica se conoce como set and setting. En términos generales, pueden entenderse como trances profundos que muchas tradiciones describen como un viaje o vuelo hacia las capas más íntimas de uno mismo.​

Aunque cada experiencia psicodélica es única, suelen aparecer una serie de ámbitos o aspectos característicos, y cada uno puede manifestarse con distinta intensidad. Estos aspectos están modulados por dos parámetros clave: la profundidad (grado de interiorización) y la aceptación (grado de asimilación de lo que ocurre). A mayor profundidad, el viaje se abre hacia niveles más sutiles del ser; y a mayor aceptación, la experiencia –sea la que sea– se transforma en aprendizaje y no en simple impacto.​

Cuando la persona rechaza lo que percibe y desea que la experiencia se detenga, el viaje suele “torcerse”: la vivencia se interpreta como amenazante, aparecen bucles mentales difíciles de gestionar y puede darse lo que popularmente se llama un mal viaje o bad trip. Por eso es tan importante comprender que no solo importa la sustancia, sino también la actitud interna y la capacidad de rendirse al proceso.

La experiencia psicodélica se puede describir en cinco aspectos o factores que la caracterizan.

Los contenidos que emergen durante una experiencia psicodélica pueden organizarse, a grandes rasgos, en cinco tipos de aspectos: somático, emocional, visionario, simbólico y místico. A veces solo se despliega uno de ellos; en otras ocasiones, varios se van alternando o incluso se entrelazan de forma simultánea a lo largo del viaje.

 

1) Aspecto somático

El aspecto somático de la experiencia psicodélica se refiere al cuerpo y a los cinco sentidos, que funcionan como filtros o ventanas que se abren de par en par durante el viaje. La percepción del cuerpo y del entorno se amplifica: las sensaciones físicas se vuelven más intensas, desde ligeros cosquilleos hasta tensiones profundas que normalmente pasan desapercibidas, y pueden aparecer sensaciones nuevas o extrañas, como corrientes de energía o pequeños espasmos musculares.​

A nivel visual, muchas personas describen que “todo se ve más real”: colores más vivos, brillos exagerados, estelas, deformaciones y fenómenos como macropsia y micropsia, en los que los objetos parecen mucho más grandes o mucho más pequeños de lo habitual. Conforme aumenta la intensidad de la experiencia psicodélica, puede sentirse incluso que se perciben gamas de color fuera del espectro cotidiano, junto a patrones geométricos o fractales que se superponen a la realidad ordinaria.​

El resto de los sentidos también se altera. El oído puede volverse extremadamente sensible, percibiendo los sonidos con más volumen, textura y una especie de reverberación interna, junto con zumbidos, silbidos o campaneos continuos; no es raro que aparezcan sinestesias, como “ver” los sonidos o “sentir” los colores en el cuerpo. Esta modificación global de la percepción somática suele acompañarse de una sensación de ebriedad o cambio en la percepción de la verticalidad: el equilibrio se altera, puede sentirse un ascenso vibratorio, vértigos, mareos o náuseas, sobre todo durante la subida del efecto.

2) Aspecto emocional

El aspecto emocional de la experiencia psicodélica se refleja tanto en la psique como en el cuerpo, a través de la activación del sistema endocrino y nervioso. Puede desplegarse un abanico muy amplio de emociones, desde las que solemos etiquetar como “negativas” (miedo, rabia, tristeza) hasta estados de apertura, alegría y amor profundo, casi siempre con una intensidad mucho mayor que en la vida cotidiana.​

En este ámbito, la experiencia psicodélica se convierte con frecuencia en una auténtica catarsis: emociones reprimidas salen a la superficie, se expresan y encuentran un cauce para ser sentidas y comprendidas. El material emocional bloqueado emerge siguiendo un cierto orden interno, poniendo en primer plano lo más urgente de resolver para la persona, lo que a menudo implica entrar en contacto con su sombra psicológica, entendida como el conjunto de contenidos psíquicos que el ego ha reprimido o negado.​

Durante el trance psicodélico no solo se liberan aspectos dolorosos, sino también cualidades y virtudes que permanecían ocultas: sensibilidad, creatividad, ternura, capacidad de amar o de ponerse en el lugar del otro. En un contexto adecuado, este proceso contribuye a aliviar el sufrimiento psíquico, reducir la ansiedad cotidiana y reordenar capas profundas del inconsciente, dando lugar a una mayor sensación de paz, coherencia interna y claridad emocional.​

A medida que se disuelven bloqueos y defensas, suele aumentar la empatía y la conexión con lo que sienten otras personas, así como la capacidad de compasión hacia uno mismo. No es raro que afloren recuerdos tempranos de la infancia, incluso escenas que parecían olvidadas, ofreciendo la oportunidad de mirarlas desde otro lugar y empezar a integrarlas de forma más sana.

3) Aspecto visionario

En el aspecto visionario de la experiencia psicodélica, aun con los ojos cerrados puede desplegarse ante la persona una inmensa variedad de formas geométricas y arquitectónicas: estructuras caleidoscópicas en movimiento, fractales luminosos, mandalas, templos brillantes o complejos diseños que evocan iconografías de culturas remotas. Este primer despliegue visual suele entenderse como un nivel más superficial del viaje, una antesala que muchas veces invita a soltar la fascinación estética para poder profundizar en otros estratos de la conciencia.​

A medida que se avanza en el trance, comienzan a emerger imágenes de carácter más onírico, cargadas de significado simbólico. Primero suelen aparecer contenidos vinculados al inconsciente personal –escenas biográficas, figuras significativas, miedos, deseos– y, en fases más profundas, material que recuerda al llamado inconsciente colectivo, con mitos, arquetipos y paisajes que trascienden la historia individual. Todo ello puede vivirse como un viaje intensamente vívido, similar a un sueño lúcido en el que la persona se siente dentro de la escena y no solo como espectadora.

4) Aspecto simbólico

En este aspecto se experimenta una mayor profundidad del inconsciente, adentrándonos en el ámbito del inconsciente colectivo, donde se percibe una gran cantidad de símbolos y arquetipos con un carácter cada vez más universal. No solo emergen formas simbólicas, sino también información que antes resultaba totalmente desconocida para la mente consciente; aquí se revela el aspecto mitológico del universo y cómo la mitología sigue viva en nuestro interior.​

Las figuras, escenas y narrativas que aparecen en este plano simbólico pueden tomar la forma de héroes, guías, animales de poder, madres cósmicas, destrucciones y renacimientos, poniendo en juego grandes temas como el viaje del héroe, la muerte y la transformación. Cuando se trabajan después en la integración, estos símbolos funcionan como mapas internos: ayudan a comprender conflictos profundos, a orientar decisiones vitales y a sentir que la propia biografía se inserta en un tejido de sentido más amplio que la historia personal.

 

5) Aspecto unitivo o místico

Este aspecto aparece cuando las estructuras mentales que sostienen el ego comienzan a disolverse y las creencias habituales dejan de organizar la experiencia, dando paso a una profunda reorganización de los paradigmas mentales. El sentido del yo, normalmente anclado en el diálogo interno, se ve forzado a soltar el control y a dejar fluir la vivencia. Para pasar de un nivel de conciencia a otro más amplio es frecuente atravesar un estado crítico en el que todo se percibe caótico e incomprensible, una especie de “noche oscura” interior que puede resultar desestabilizadora si la persona se resiste o no está bien preparada.​

Cuando, en lugar de resistirse, la persona se entrega a este proceso de disolución, pueden abrirse estados transpersonales en los que se siente una identidad compartida con animales, plantas o procesos orgánicos, como si la conciencia se expandiera más allá de los límites del yo humano. Profundizando todavía más, es posible vivenciar la conciencia de la Tierra, del conjunto de la creación o de la totalidad del universo, en experiencias de unidad que diferentes tradiciones describen como místicas o espirituales.​

Estas experiencias de unión con lo Absoluto, la Realidad Última o la Conciencia Cósmica se reconocen en muchas vías espirituales, por ejemplo en el misticismo hindú como unión con Brahman. En este aspecto unitivo de la experiencia psicodélica, el tiempo parece desaparecer y todo se concentra en un eterno presente cargado de sentido, belleza y plenitud, que a menudo deja una huella duradera en la forma de entender la vida.

¿Para qué nos puede servir tener una experiencia psicodélica?

Sin embargo, los psicodélicos no son una panacea ni funcionan igual para todo el mundo. En varias culturas se emplean como medicinas o como puertas de acceso al mundo espiritual, pero si no se usan con ese propósito, ni con el encuadre adecuado, es poco probable que se produzca una verdadera sanación o una conexión espiritual profunda. La preparación, la intención y la actitud con las que se entra en la experiencia influyen poderosamente en el tipo de viaje que se tendrá y en el valor que luego pueda integrarse en la vida cotidiana.​

Las sustancias psicodélicas pueden convertirse en un camino cuando existe un compromiso real con un proceso evolutivo o de desarrollo, tanto terapéutico como espiritual. Aunque a menudo se dice que son “un atajo”, lo cierto es que sin un trabajo serio de integración y sin responsabilidad personal, dejan de ser un atajo para convertirse en un laberinto donde es fácil perderse, repetir experiencias sin aprendizaje y convertirlas en un entretenimiento más de fin de semana.​

Los estudios clínicos apuntan a que, en contextos cuidados y con acompañamiento profesional, una sola experiencia psicodélica profunda puede asociarse a mejoras significativas y sostenidas en síntomas de depresión, ansiedad o malestar existencial, siempre que vaya seguida de un proceso de integración que traduzca la vivencia en cambios concretos en la vida. Desde esta perspectiva, cada “coordenada” de la experiencia –ya sea de gozo, de miedo, de duelo o de unidad– puede leerse como una oportunidad de comprensión y transformación dentro del gran mandala de la existencia.

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

LIBROS SOBRE LA EXPERIENCIA PSICODÉLICA

La Experiencia Psicodélica. Timothy Leary

Libro: La Experiencia Psicodélica; Un manual basado en el libro tibetano de los muertos
Autor: Timothy Leary

Precio: 11,40 €

Guía del explorador psicodélico

Libro: Guía del explorador psicodélico. Cómo realizar viajes sagrados de modo seguro y terapéutico
Autor: James Fadiman

Precio: 18,90 €

 

 

PLANTAS MAESTRAS. Guía de uso de enteógenos

Libro: PLANTAS MAESTRAS: Guía de uso de enteógenos
Autor: José Luis López Delgado

Precio: 12,99 €