RAVES VS RITUALES CHAMÁNICOS: ¿QUÉ ES LO QUE LOS DIFERENCIA?

RAVES VS RITUALES CHAMÁNICOS: ¿QUÉ ES LO QUE LOS DIFERENCIA?

Drogarse no es ser un psiconauta

En la actualidad, existe una creencia errónea de que el simple consumo de sustancias psicodélicas ya convierte a una persona en un psiconauta. Es importante observar que, al igual que un buzo debe saber nadar y tener ciertas aptitudes físicas antes de recibir su certificación para adentrarse en las profundidades del mar, el uso consciente y seguro de psicodélicos requiere una preparación previa y un conocimiento adecuado.

Es cierto que cada vez son más las personas que se toman sustancias psicodélicas con la idea de divertirse o experimentar algo nuevo, pero esto no significa que sean psiconautas o chamanes expertos en el uso de estas sustancias, y menos en base a la gran cantidad de sustancias psicodélicas que consumen y sobre todo con «dosis heroicas». Es esencial tener en cuenta tanto el tipo y la cantidad de sustancia que se consume, como el lugar y las condiciones en las que se consume ya que en algunos casos pueden llevar a una experiencia traumática o lo que se conoce como «mal viaje» si no se utilizan en un entorno seguro y con una preparación adecuada.

Además, es importante tener en cuenta que si se utilizan poderosos psicoactivos que te pueden catapultar a las profundidades de la psique, se corren determinados riesgos que son posibles de evitar. El psiquiatra Carl Jung afirmaba que el camino hacia las profundidades de la psique es difícil y requiere valentía y fuerza para enfrentar tanto las figuras o fuerzas arquetípicas como los aspectos reprimidos de nuestra propia psique. Por esta razón, es crucial tener una comprensión adecuada de lo que se está haciendo y por qué se está haciendo antes de embarcarse en el uso indiscriminado de sustancias psicodélicas.

Una rave no es un sustituto de un ritual chamánico

Otra creencia similar a la anterior es la de que una rave es un sustituto o un equivalente de un ritual chamánico. Puede que sea un sustituto de una celebración social o un baile folclórico tradicional, pero no es un ritual chamánico. Hay algunas personas, y no son pocas —cada vez hay más literatura al respecto— que equiparan una iniciación chamánica al hecho de asistir a una rave.

Primeramente, es importante destacar que los rituales chamánicos son una práctica milenaria que se remonta a las culturas indígenas de todo el mundo. Estos rituales son una forma de conectar con los espíritus y las fuerzas de la naturaleza, y buscan curar enfermedades, resolver problemas, y obtener información valiosa. Los chamanes son los líderes de estos rituales y actúan como intermediarios entre los mundos visible e invisible y no son meros Discjokeys de moda.

Por otro lado, las raves son un fenómeno moderno que surgió en la década de 1980 en Europa y se extendió por todo el mundo. Aunque algunas personas pueden experimentar estados alterados de conciencia en una rave debido al uso de drogas o la propia danza, el objetivo principal es disfrutar de la música y bailar con amigos, pero nadie sale transformado o sanado de alguna neurosis de una rave. Si a caso, ha conseguido evadirse de su realidad durante unas horas pasando un buen rato.

Aunque ambas actividades pueden involucrar estados alterados de conciencia, un ritual chamánico y una rave son dos prácticas muy diferentes con objetivos y contextos distintos. Mientras los rituales chamánicos son una práctica espiritual y ceremonial capaz de contener y orientar profundos estados modificados de conciencia. En cambio, en las raves se dan una amplia gama de problemas derivados del consumo indiscriminado de sustancias psicodélicas ya sea por imprudencia o ignorancia de los participantes.

 

Problemas con el uso indiscriminado de psicodélicos

Los estados alterados de la conciencia experimentados bajo los efectos de sustancias psicodélicas también nos conducen a una forma determinada de psicosis, la denominada “psicosis experimental”, y es a través de  un contexto adecuado en donde el contenido del inconsciente y ayudado por la guía  adecuada, podemos integrar terapéuticamente la experiencia, ya sea durante el transcurso de la misma o un tiempo  después.
 
Sin embargo, conviene señalar precisamente que el empleo indiscriminado y sin control que se suele hacer en nuestras sociedades contemporáneas de estas substancias, supone en ese sentido un grave riesgo para el individuo, que puede ocasionar diversos problemas sin la integración adecuada de la experiencia psicodélica. Este es el gran dilema de utilizar recreativamente poderosas substancias modificadoras de la psique, dado que, llegado el caso, ni la ignorancia ni la imprudencia protegerán al individuo de una experiencia desagradable o incluso devastadora, modelada por los contenidos ocultos e incontrolados del inconsciente (la sombra que forma parte de nuestra psique). Lo cierto es que hay personas capaces de integrar su experiencia —aun siendo muy dura— en la cotidianeidad mientras que otras quedan profundamente afectadas. ¿Quién quiere abrir la caja de Pandora?
 

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

LIBROS PARA PSICONAUTAS

El camino del psiconauta - Stanislav Grof

Libro: El camino del psiconauta [vol. 1]: La enciclopedia del viaje interior
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Libro: PLANTAS MAESTRAS: Guía de uso de enteógenos
Autor: José Luis López Delgado

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LOS 8 NEUROCIRCUITOS Y SU ACTIVACIÓN CON PSICODÉLICOS

LOS 8 NEUROCIRCUITOS Y SU ACTIVACIÓN CON PSICODÉLICOS

Timothy Leary pionero de la psiconáutica

Timothy Leary fue un psicólogo y escritor estadounidense conocido por su investigación y promoción del uso de alucinógenos o psicodélicos como una herramienta para el cambio personal y la conciencia. En la década de 1960, Leary desarrolló la teoría de los «8 circuitos cerebrales», que sostenía que el cerebro humano tiene ocho sistemas de circuitos neuronales que controlan distintos aspectos del comportamiento y la conciencia. Cada uno de estos sistemas impone su propia impronta y experiencia subjetiva de la realidad. El término «circuito» se equipara a una metáfora del cerebro como hardware de computadora y al cableado del cerebro como circuito.

Según Leary, cada circuito se activa a medida que el individuo avanza en su desarrollo y evolución personal. Leary sostenía que el uso de psicodélicos podía ayudar a activar y desarrollar estos circuitos de manera más rápida y efectiva, y que esto podía conducir a una mayor comprensión y expansión de la conciencia.

Así Leary nos proporcionó un magnífico mapa para que todo psiconauta que se adentre en los espacios interiores pueda comprender la conciencia y explorar la realidad en sus diferentes niveles.

 

Los 8 circuitos cerebrales

Según la teoría de los 8 circuitos cerebrales de Timothy Leary, cada uno de estos circuitos se encarga de controlar distintos aspectos del comportamiento y la conciencia. Los primeros cuatro circuitos tratan sobre la vida terrestre y la supervivencia de la especie y están relacionados con el hemisferio izquierdo del cerebro. Los siguientes cuatro circuitos son post-terrestres y están vinculados al hemisferio cerebral derecho, y tratan sobre la evolución de la especie, estados alterados de conciencia, habilidades psíquicas, experiencias místicas o el estado de iluminación.
A continuación, proporciono una descripción más detallada de cada uno de estos circuitos:

1. CIRCUITO «BIOSUPERVIVENCIA»: Este circuito es el más primitivo y se encarga de las funciones básicas de supervivencia, como respirar, comer y dormir. También se encarga del instinto de reproducción y la protección del cuerpo. Este circuito habría aparecido evolutivamente en los primeros organismos biológicos hace aproximadamente 2 o 3 miles de millones de años. En los seres humanos, el circuito se activa con el nacimiento y guía la conciencia del recién nacido durante los primeros meses de vida.

2. CIRCUITO «EMOCIONAL-TERRITORIAL»: Este circuito se encarga de las emociones y el control de los impulsos. También se encarga de la formación de la personalidad y la construcción de la autoestima. El circuito emocional-territorial comienza a activarse cuando el recién nacido empieza a gatear y a caminar, separándose del cobijo materno y empezando a establecer relaciones jerárquicas y territoriales con el resto de los miembros de la familia. El infante empieza a desarrollar un centro emocional y comienza a luchar por un estatus en la vida familiar. Las personas asentadas en este circuito cerebral estarán obsesionadas con el territorio y el estatus. Percibirán la realidad como una situación de competitividad política y territorial, en constante enfrentamiento con los demás para reafirmar la propia posición e imponer su túnel-realidad.

3. CIRCUITO «SIMBÓLICO-SEMANTICO»: Este circuito supuestamente apareció primero cuando los homínidos comenzaron a diferenciarse del resto de los primates hace aproximadamente 7 u 8 millones de años, y se caracteriza por la capacidad de discurrir y razonar. El circuito simbólico-racional se activa cuando el niño empieza a formular conceptos ya complejos y a verbalizarlos por medio del lenguaje. El niño empieza a conceptualizar, a estructurar información y a expresarla por medio de símbolos, primero verbales y posteriormente gráficos. Además, el niño empieza a manipular herramientas más complejas para resolver problemas concretos y aportar soluciones prácticas. También se encarga de la creatividad, de la exploración  y la confrotación con los límites. En este circuito el niño aprende a conceptualizar y compartimentar la realidad, aprendiendo y asimilando conceptos guía que dirigen su realidad, tales como “Ley”, “norma”, “pecado”, y tantos otros.

4. CIRCUITO «DOMESTICACIÓN SOCIO-SEXUAL»: Este cuarto circuito, al igual que el tercero, es plenamente humano, y empezó a establecerse con fuerza con el nacimiento de los asentamientos grupales más numerosos y de la sociedad moderna, hace aproximadamente 30.000 años. Este circuito se activa durante la edad adulta temprana y se centra en la identidad y la pertenencia a un grupo. Enfocandose en las normas y valores del grupo y de la conformidad a ellos y el cumplimiento de roles sociales. También se encarga de la comunicación y de la resolución de conflictos. Las personas asentadas en este circuito, menos numerosas que las del segundo y tercer circuito, tendrán una visión de vida en el que se dará prioridad a los conceptos de ética y de moral. Utópicos, idealistas o moralistas forman parte típicamente de este circuito, siendo un rasgo habitual el que el individuo se considere la persona de mayor autoridad moral de su grupo y psicológicamente más madura.

5. CIRCUITO «NEUROSOMÁTICO HOLÍSTICO»: El quinto circuito se activa cuando el ser humano logra superar los cuatro circuitos inferiores, y a través de un salto cualitativo, alcanza un nuevo nivel caracterizado por el enriquecimiento sensorial y la la conciencia del cuerpo o propiocepción. La experiencia de este circuito a menudo acompaña a una búsqueda hedonista marcada por un desapego de los mecanismos previamente compulsivos de los primeros cuatro circuitos.

6. CIRCUITO «NEUROGENÉTICO COLECTIVO»: Este circuito se activa durante la edad adulta tardía y se encarga de la conexión con los arquetipos universales y el simbolismo. Se activa la verdadera experiencia mística y al acceso al inconsciente colectivo. Este sexto circuito es el de los chamanes, los místicos y los yoguis. El sexto circuito activa la conciencia mística del individuo, entablando contacto con las realidades superiores y dejando en un plano más subordinado la realidad material de los circuitos inferiores.

7. CIRCUITO «META-PROGRAMADOR»:  El séptimo circuito es aquel en el que la persona no sólo ha conseguido superar los circuitos inferiores e integrar su personalidad (quinto circuito), y ha entablado contacto con las esferas superiores no materiales (sexto circuito), sino que empieza a disponer de los mecanismos necesarios para cambiar su propia realidad, eliminando las viejas estructuras de su propia mente y reescribiendo en plena libertad nuevas estructuras. Este circuito se encarga de la comprensión de la interconexión de todo en el universo y de la compasión hacia los demás. También se encarga de la resolución de problemas a nivel global. Las personas que acceden a este circuito son poco comunes, es el circuito de los grandes revolucionarios espirituales, de los Bodhisattvas y de los profetas. 

8. CIRCUITO «CUÁNTICO NO-LOCAL» O «META-ESPACIAL»: El octavo circuito es la cúspide del sistema. En este nivel, el cerebro consigue superar lo inmediato y lo próximo , uniéndose con lo pequeño y lo grande en la “Gran Mente Cósmica”. En este circuito se experimenta la unión con el todo, el retorno a la fuente del Tao, la experiencia de la unidad. En los circuitos inferiores, la mente siguen comportándose de una manera dual, distinguiendo entre el yo y todo lo demás. En el octavo circuito se supera esta última limitación, accediendo al último nivel de conciencia y transcendiendo cualquier dualidad: materia-espíritu, Dios-hombre, activo-pasivo, bien-mal, etc. Este circuito, según Leary, solo puede ser activado mediante el uso de potentes alucinógenos y se encarga de la comprensión de la realidad más allá de la percepción humana normal. También se encarga de la conexión con una inteligencia superior o con un plan divino. Este es el circuito del Buddha, Cristo, Lao Tse, Enoch etc.

Otros autores y los neurocircuitos

Las ideas de Leary influyeron poderosamente en la obra de Robert Anton Wilson, escritor, filósofo y activista estadounidense conocido por su trabajo en el campo de la ciencia ficción y la teoría de la conspiración. El libro de Wilson de 1983, Prometheus Rising, un trabajo en el que documenta con profundidad el modelo de conciencia de ocho circuitos de Leary.

Sin embargo, a diferencia de Leary, Wilson sostenía que estos circuitos no se activan de manera lineal a medida que el individuo avanza en su desarrollo, sino que pueden ser activados de manera simultánea y que cada persona tiene distintos niveles de desarrollo en cada uno de ellos.

Antero Alli es otro autor que desarrolló aún más la teoría de los 8 neurocircuitos o sistemas cerebrales que operan dentro del sistema nervioso humano.

Esta teoría sobre los 8 circuitos cerebrales aún no ha sido aceptada en la comunidad científica, ya que la propia ciencia al estar atorada en el cuarto circuito y no tiene la capacidad de ver y saltar a un nivel superior. Aun así, podemos ver que la teoría de los 8 neurocircuitos tiene gran semejanza con la pirámide de A. Maslow, el sistema integral de K. Wilber o a la visión de la realidad de diversas tradiciones milenarias como el sistema de chakras tántrico o el Árbol de la vida kabalista.

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

LIBROS PARA PSICONAUTAS

Book Prometheus Rising

Libro: Prometheus Rising
Autor: Robert Anton Wilson

Precio: 21,81 €

book: The Eight-Circuit Brain

Libro: The Eight-Circuit Brain: Navigational Strategies for the Energetic Body
Autor: Antero Alli

Precio: 21,81 €

 

 

book: Angel Tech - A Modern Shaman's Guide to Reality Selection

Libro: Angel Tech: A Modern Shaman’s Guide to Reality Selection
Autor: Antero Alli

Precio: 21,56 €

 

 

LAS REVELACIONES DEL KYKEÓN

LAS REVELACIONES DEL KYKEÓN

Los misterios de Eleusis

En los misterios griegos de Eleusis, practicados en el Mediterráneo durante al menos unos 2.000 años, se iniciaba a un grupo escogido de neófitos en el grado de epóptai, «los que han visto», dirigidos por los hierofantes, llamados así porque se les consideraba «reveladores de lo sagrado». En el templo de Eleusis, el iniciado emprendía una vida nueva a modo de una resurrección, dado que los secretos de la vida y la muerte le había sido revelados a lo largo de los misterios. En estos ritos se conmemoraba el drama de Démeter, la diosa de la vida y la agricultura, en busca de su hija Perséfone, quien fue raptada por Hades, el dios de la muerte y el inframundo, para convertirla en su esposa.
En Eleusis, después de una intensa y ardua preparación, se vivía una reveladora experiencia mística tras la cual nada sería igual para el iniciado: «La Gran Noche». Esta experiencia de «La Gran Noche» estaba inducida por una papilla con propiedades visionarias llamada kikeón, probablemente elaborada a partir de algún tipo de hongo enteógeno. Si bien es cierto que todavía existen pocos estudios concluyentes al respecto, se cree que, tal y como afirman Hofmann, Wasson y Ruck en El camino a Eleusis, una solución al enigma de los misterios, el kikeón era una papilla de cereales, posiblemente cebada o centeno infectado de claviceps purpurea, el cornezuelo del centeno: un hongo parásito que contiene un potentísimo alcaloide con efectos enteógenos, la dietilamida del ácido lisérgico o LSD.

 

La hipótesis del hongo psicodélico

Se decía que participar en la ceremonia era una experiencia mística en la que tras ingerir el kykeón, se experimentaban: «temblores, vértigo, sudor helado, y una visión que hacía parecer todo lo antes visto como ceguera, una sensación de sorpresa y maravilla ante una brillantez que causaba un profundo silencio, pues lo que acababa de ser visto y sentido no podía comunicarse jamás; las palabras no estaban a la altura de la tarea». Todo esto resulta bastante familiar a quienes ya hayan tenido una experiencia cumbre con alguna clase de enteógeno.

Aunque Wasson, Hofmann y Ruck aportan convincentes elementos para apoyar la hipótesis de que el enteógeno en cuestión era el hongo Claviceps purpurea o el Claviceps paspaldi, esta teoría sigue siendo controvertida, pues preparaciones de kykeón hechas a partir de cebada parasitada por cornezuelo han arrojado resultados no concluyentes. En el libro The immortality key, de Brian C. Muraresku, se recogen estudios recientes sobre cómo se han obtenido evidencias arqueoquímicas sobre el uso de cornezuelo como sustancia visionaria en los ritos eleusinos.

Terence McKenna ha propuesto que los misterios giraban en torno a una variedad de hongos psilocíbicos, aunque parece haber pocas evidencias a favor de esta teoría. También se han sugerido algunos agentes enteogénicos más, como la amanita muscaria o la pegamun harmala, pero todas estas teorías carecen de pruebas consistentes.

Kykeón, muerte y renacimiento: lo que Eleusis susurra al presente psicodélico 

Hoy muchos autores leen los Misterios de Eleusis como un ejemplo temprano de uso ritualizado de estados no ordinarios de conciencia para provocar una auténtica metanoia: un giro profundo en la manera de relacionarnos con la vida, la muerte y el propio destino. La combinación de mito vivo, preparación, contexto sagrado y una posible sustancia visionaria habría generado en numerosos iniciados una pérdida del miedo a la muerte y una sensación renovada de pertenecer a un orden más amplio que la biografía individual.​

Esta perspectiva dialoga directamente con el llamado renacimiento psicodélico actual, donde compuestos como la psilocibina o el LSD, enmarcados en procesos terapéuticos y de integración, se emplean para catalizar cambios duraderos en la identidad y en los patrones de neuróticos. Igual que el kykeón no era un fin en sí mismo, sino la llave de un recorrido iniciático cuidadosamente orquestado, hoy se insiste en que el verdadero potencial transformador no reside solo en la molécula, sino en el tejido de sentido que la envuelve: la preparación, el acompañamiento, el simbolismo y el trabajo de integración posterior.

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

LIBROS SOBRE ENTEÓGENOS Y PSICODÉLICOS

Arqueología de las plantas embriagantes

Libro: Arqueología de las plantas embriagantes
Autor: Giorgio Samorini

Precio: 26,40 €

Los Alucinogenos En El Mito - Samorini

Libro: Los Alucinogenos En El Mito
Autor: Giorgio Samorini

Precio: 14,28 €

 

 

Libro: El camino a Eleusis

Libro: El camino a Eleusis: Una Solusolucion al enigma de los misterios
Autor: R. Gordon Wasson, Albert Hofmann, Carl A. P. Ruck

Precio: 42,21 €

 

 

LOS DIFERENTES TIPOS DE CHAMANES

LOS DIFERENTES TIPOS DE CHAMANES

¿SON TODOS LOS CHAMANES IGUALES?

Existen diferentes tipos de chamanes según sus valores y motivaciones. Aquí exploramos las categorías principales de chamanes y qué los diferencia. Sería muy simplista asumir que todos los chamanes son grandes maestros o sabios excepcionales. Los chamanes surgen del colectivo humano y, por tanto, en ese selecto grupo de personas encontramos todos los aspectos de la naturaleza humana. Como el resto de la gente, los chamanes exhiben distintas habilidades, talentos y motivaciones dentro de su vocación. Y como dice José María Poveda en su libro Chamanismo, el arte natural de curar que para mayor precisión hay que distinguir entre chamán y chamanismo, pues no todos los actos del chamán son necesariamente actos chamánicos, y personas que no sean chamanes, pueden utilizar o desarrollar tareas basadas en tales técnicas. 

Dentro de su colectivo, los chamanes diferencian entre aprendiz, el individuo promedio, el que es bueno en su labor y el verdadero maestro. Por lo tanto hay una primera categoría que guarda relación con el nivel de habilidad. Obviamente hay chamanes que son más hábiles que otros, independientemente de sus años de experiencia. La experiencia es importante aunque no lo es todo. Aparte de las habilidades y los años de experiencia un chamán puede tener más talento que otro. Esto se manifiesta en los valores. Los valores están relacionados con aquello que para el chamán es significativo e importante, y determinan lo que un chamán hará o no hará con sus talentos, habilidades y conocimientos.

 

LOS DIFERENTES TIPOS DE CHAMANES

Existen cuatro sistemas de valores que influyen en la conducta de los chamanes. Así podemos encontrar de todo, unos mediocres y otros, excepcionales.

1. Chamanes orientados hacia la supervivencia.

El primero y más primitivo de los sistemas de valores chamánicos es el que está enfocado a la supervivencia. Éstos suelen ser muy supersticiosos, desconfiados y están dispuesto a hacer cualquier cosa para sobrevivir. Esto puede incluir asesinar a sus oponentes, practicar magia negra o hechicería para dañar a otros y conseguir sus fines egoístas. Son absolutamente despiadados y no entienden conceptos como amor, bondad, servicio o altruismo. Suelen sacrificar animales y usar sustancias embriagantes para sus ritos, como fermentos alcohólicos.
Su poder se basa en el miedo, y su empleo de las plantas de poder suele ser generalmente con fines adivinatorios (donde se encuentra la caza, los enemigos, etc..), con la finalidad de purgar el cuerpo físico o como medio de adquirir valor para la guerra. Las visiones con las plantas de poder suelen ser caóticas y sin significado aparente, por lo que las consideran un efecto secundario desagradable y no suelen cantar ícaros.
No son muy intuitivos, son rígidos e inflexibles y su forma de pensar es que cualquier problema o enfermedad esta causada por otros (visibles o invisibles) y perciben a los demás como enemigos.

2. Chamanes orientados hacia sí mismos.

Después del chamán orientado a la supervivencia viene la categoría de los chamanes que tienden a dar prioridad a su reputación. Para ellos lo importante y significativo es darse a conocer y tener éxito independientemente de los medios empleados para ello. Algunos son muy hábiles en el manejo tanto del mundo físico como del energético y cuentan con cierta ayuda del mundo invisible, aunque no de un nivel superior. Y aunque en muchos casos sanen a la gente, esa no es su motivación, si no la de hacerse ricos y adquirir poder.
Son personas que se dedican al chamanismo como negocio, no como vocación y utilizan sus técnicas o conocimientos para satisfacer sus fines egoístas. A veces muestran un gran carisma con el que atraen a la gente, pero no es más que la capa visible de un ego desmesurado.

3. Chamanes orientados al servicio.

Este grupo de chamanes está motivado por el servicio y ayuda a los demás. Tienen una profunda comprensión de la psicología de las personas y generan gran empatía en las personas. No recurren forzosamente a su tradición para orientarse, más bien se dejan guiar por su interior.
Por lo que no es extraño que incorporen elementos que no son de su tradición si consideran que benefician a la gente. Estos chames son flexibles y abiertos muestran grandes poderes curativos y siempre están dispuestos a ayudar a los demás. Tienen capacidad de manejar cierto tipo de aliados invisibles que le ayudan en su trabajo.

4. Chamanes orientados hacia la sabiduría.

Los chamanes orientados a la sabiduría son los grandes maestros. Son muy intuitivos, ven a los demás como si fueran transparentes. Tienden a ser directos y son muy compasivos y amorosos. Son muy respetados e incluso suelen ser líderes de sus comunidades. Demuestran gran destreza, fuerza y humildad.
Sus capacidades a veces se convierten en leyendas ya que dominan tanto la realidad física como el mundo invisible. Tienen un visión “vertical” del ser humano y destacan por su impecabilidad. Suelen ir acompañados de seres de luz, grandes seres invisibles que son invocados en las ceremonias para la transformación y sanción de los participantes.

Entendiendo los diferentes tipos de chamanes podemos replantearnos nuestra propia búsqueda espiritual. No se trata solo de encontrar un chamán que nos sane o nos guíe, sino de preguntarnos qué tipo de trabajo estamos buscando y qué valores compartimos con quien nos acompaña en el camino. El verdadero poder no reside en el chamán, sino en nuestra disposición a transformarnos. Los tipos de chamanes reflejan un espectro de consciencia humana donde los grandes maestros orientados a la sabiduría nos muestran que el verdadero liderazgo espiritual nace de la humildad, la compasión y el servicio desinteresado. La pregunta final no es «¿Cuál es el mejor chamán?» sino «¿A qué nivel de consciencia aspiro yo?» Porque al fin y al cabo, el chamán que encontremos es un reflejo de lo que hay en nuestro interior. 

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

LIBROS PARA PSICONAUTAS

El camino del psiconauta - Stanislav Grof

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Autor: Stanislav Grof

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PSICOSIS Y EXPERIENCIAS CHAMÁNICAS

PSICOSIS Y EXPERIENCIAS CHAMÁNICAS

Psicóticos y chamanes

La travesía interior se podría equiparar en cierta medida a una psicosis. La esquizofrenia, la enfermedad mental por antonomasia, es un tipo de psicosis. Se trata de un trastorno mental que se caracteriza por alteraciones en la percepción, el pensamiento, la emotividad y la conducta donde desaparecen los límites entre lo real y lo imaginario y donde suelen aparecer síntomas alucinatorios y delirantes.

En su estudio de las culturas primitivas, el etnopsiquiatra francés G. Devereux llega a la conclusión de que no en todas ellas existen enfermos de esquizofrenia, y que esta enfermedad sólo aparece en aquellas culturas que han sufrido la influencia de las sociedades industrializadas. En las culturas que son consideradas como primitivas su equilibrio psíquico está mucho más acentuado, ya que desde hace miles de años tienen gran cantidad de métodos para equilibrar y armonizar el mundo interior y el mundo exterior. Los chamanes son los grandes conocedores de dicha metodología, que a través del empleo de diversas plantas y determinados rituales realizan dicha transición a la realidad no ordinaria. 

La gran diferencia entre un chamán bajo los efectos de una planta psicodélica y un psicótico reside en que, mientras el chamán puede controlar y operar tanto en el mundo interior como en el mundo exterior, el esquizofrénico no distingue el mundo exterior del mundo interior, con las graves consecuencias que esto acarrea de cara a poder realizar cualquier actividad con normalidad. 

 

La estructura de la psicosis

El escepticismo vigente en nuestras sociedades materialistas suele producir un choque brutal al encontrarse con los aspectos autónomos del inconsciente, lo que nos lleva a preguntarnos colectivamente si nos hemos vuelto locos o somos víctimas de una alucinación. C. G. Jung es de la opinión de que el camino hacia las profundidades de la psique está plagado de dificultades y de que se necesita gran valor y fuerza para soportar tanto el encuentro con figuras o entes inmateriales, ya sean de aspectos negativos o positivos, como para asimilar lo indefinible e incomprensible que irrumpe en la psique. La sociedad industrializada de hoy en día huye de todo contacto que esté más allá de lo que considera racional y cotidiano, aquello que constituye su estructuración de la realidad.

Las manifestaciones psicóticas, que aparentemente resultan incomprensibles, surgen rigiéndose por leyes o estructuras muy determinadas, por lo general al margen de la capacidad volitiva del individuo, algo similar a lo que ocurre en los sueños. Cuando el ego no es capaz de asimilar o resolver cualquier vivencia traumática, puede aislar de su percepción dicha experiencia ocultándola en la sombra. Y lo que suele ocurrir es que cuando los mecanismos de control consciente del ego son debilitados, por ejemplo mediante técnicas de trance, experiencias traumáticas o momentos de crisis, dichas vivencias se vuelven entonces inaceptables para la personalidad, y es cuando emergen de la profundidad del inconsciente donde han adquirido un poder autónomo, actuando libremente y dejando al individuo incapacitado para realizar incluso las tareas más sencillas de la vida cotidiana. La persona se vuelve por completo víctima del lado oculto de su psique y se abre una brecha hacia lo desconocido del inconsciente generando gran confusión y sufrimiento.

Lo cierto es que el psicótico pierde todo interés por la realidad, observa todo desde su perspectiva alterada y vive sus fantasías y proyecciones oníricas como su realidad, alejado del mundo físico que le rodea. Vive atrapado y absorbido por el contenido descontrolado del inconsciente. Las fantasías oníricas de la psicosis constituyen antes que nada una manifestación de un estado regresivo, el intento de una búsqueda de solución o seguridad en un pasado que se aleje de la angustia del momento presente, ya sea la búsqueda del útero, del paraíso o del equilibrio del origen primordial e indiferenciado.

 

La psicosis experimental y el uso de los psicodélicos

Los estados alterados de la conciencia experimentados bajo los efectos de sustancias psicodélicas también nos conducen a una forma determinada de psicosis, la denominada “psicosis experimental”, a través de la cual se manifiesta en un contexto de sanación el contenido del inconsciente y donde, por medio de mapas y guías adecuados, podemos integrar terapéuticamente la experiencia, ya sea durante el transcurso de la misma o momentos después.

Sin embargo, conviene señalar precisamente que el empleo indiscriminado y sin control que se suele hacer en nuestras sociedades contemporáneas de estas substancias, supone en ese sentido un grave riesgo para el individuo, que puede ocasionar grandes problemas sin la integración adecuada de la experiencia psicodélica. Este es el gran dilema de utilizar recreativamente poderosas substancias modificadoras de la psique, dado que, llegado el caso, ni la ignorancia ni la imprudencia protegerán al individuo de una experiencia desagradable o incluso devastadora, modelada por los contenidos ocultos e incontrolados del inconsciente (la sombra que forma parte de nuestra psique). Lo cierto es que hay personas capaces de integrar su experiencia —aun siendo muy dura— en la cotidianeidad mientras que otras quedan profundamente afectadas.

El chamán como puente entre mundos

El chamán no es simplemente un «usuario» de plantas maestras, sino un intermediario culturalmente validado que opera como puente entre el mundo ordinario y la realidad no ordinaria. Su autoridad no proviene de un diagnóstico clínico, sino de un linaje iniciático y de la capacidad demostrada de navegar conscientemente los territorios del inconsciente sin perder el ancla en la realidad cotidiana.

Esta función de mediador tiene raíces arquetípicas profundas. En términos junguianos, el chamán encarna la integración del Self —la totalidad psíquica que trasciende al ego—, habiendo enfrentado y asimilado los contenidos de la sombra, el ánima/ánimus y otras figuras autónomas del inconsciente colectivo. A diferencia del psicótico, que es poseído por estos contenidos, el chamán los posee: los dirige, los negocia y los utiliza en beneficio de su comunidad.

La clave de esta distinción radica en el contexto cultural de contención. Las sociedades tradicionales proveen marcos simbólicos, rituales de preparación y ceremonias de integración que transforman lo que en Occidente se patologizaría como «crisis psicótica» en un proceso iniciático legítimo. El chamán no viaja solo: está acompañado por espíritus guardianes, una cosmología que da significado a cada visión y diversas herramientas chamánicas que le ayudan (objetos de poder, cantos, etc.). Esta red de sostén simbólico es lo que permite que la experiencia no se convierta en una desintegración.

En contraste, el individuo moderno que accede a estados psicodélicos sin este andamiaje cultural se encuentra en un vacío de significado. Lo que podría ser una experiencia transformadora se vuelve amenazante, y el inconsciente —desprovisto de mapa— se manifiesta como caos. De ahí la importancia crítica de la integración: sin ella, la psicosis experimental permanece como un episodio traumático sin resolución, en lugar de convertirse en un paso hacia la individuación.

Integración: de la crisis a laindividuación

La integración de una experiencia psicodélica intensa —o de cualquier estado alterado que movilice contenidos inconscientes profundos— requiere más que tiempo y reflexión. Exige un proceso activo de simbolización, donde lo informe se vuelve forma, lo inefable se vuelve narración, y lo traumático se vuelve significativo.

Jung describió este proceso como el camino de la individuación: la asimilación progresiva de los contenidos inconscientes en la conciencia del ego, sin que éste sea disuelto ni inflado por lo que emerge. En el contexto psicodélico, esto implica:

  • Preparación ritual: establecer un marco de intención clara, un espacio seguro y una disposición interna de apertura sin expectativas rígidas.

  • Acompañamiento: contar con guías, terapeutas o comunidades que puedan sostener la experiencia sin patologizarla ni romantizarla.

  • Trabajo posterior: integrar mediante el arte, el sueño, la escritura, el diálogo o prácticas corporales lo que emergió durante el estado alterado.

Sin este proceso, la experiencia psicodélica puede quedar atrapada en lo que Stanislav Grof llamó «emergencia espiritual»: un estado liminal donde el individuo ha accedido a dimensiones transpersonales pero no ha logrado anclarlas en su vida cotidiana. Esto puede manifestarse como confusión existencial, despersonalización, o incluso brotes psicóticos en personas con predisposición.

La diferencia última entre el chamán y el psicótico, entonces, no es ontológica sino funcional y contextual: ambos acceden a los mismos territorios del inconsciente, pero uno lo hace con mapa, brújula y comunidad; el otro, a la deriva. La integración es el acto de construir ese mapa después del viaje —o durante él— para que lo sagrado no se vuelva patológico, y lo transformador no se vuelva destructivo.

 

LIBROS PARA PSICONAUTAS

La Mente Holotrópica - S. Grof

Libro: La Mente Holotrópica: Los niveles de la conciencia humana
Autor: Stanislav Grof

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ATRAPADOS EN UN MAR DE CREENCIAS TÓXICAS

ATRAPADOS EN UN MAR DE CREENCIAS TÓXICAS

UNA MIRADA DESDE LA EXPERIENCIA PSICODÉLICA

Desde tiempos inmemoriales, los seres humanos hemos estado sumergidos en mares invisibles de creencias y costumbres, navegando a menudo sin cuestionar los vientos que guían nuestra existencia. Sin embargo, hay momentos privilegiados —como los que nos brinda la experiencia psicodélica— donde la marea se detiene y, por un instante, contemplamos las redes que han mantenido cautiva nuestra libertad interior. Bajo la influencia de las plantas maestras o de ciertas sustancias visionarias, se abre un espacio desde el cual podemos observar, a veces con una nitidez dolorosa y liberadora, cómo esas creencias y hábitos han sido grabados en lo profundo de nuestra psique.

Todos estamos inmersos en una maraña de creencias y costumbres que repetimos mecánicamente sin plantearnos de dónde vienen, desde cuándo, y si realmente sirven para algo. Tanto las religiones como los diferentes sistemas sociales han establecido ciertos parámetros por los cuales se rigen las vidas de infinidad de personas en cualquier parte del mundo. Algunas de estas creencias introyectadas en nuestra psique crean conflictos internos que nos pueden ocasionar una sensación de continuo malestar. Estas creencias nos hacen sentirnos enjaulados en nuestra propia psique, ocasionando lucha, conflictos y dudas.

Hasta que estas creencias no son desmanteladas o transformadas, muchas personas viven en un estado permanente de conflicto que les imposibilita vivir la vida con plenitud y libertad. Muchas de estas creencias nos alejan de una vida natural más armónica y saludable. Estas creencias están tan arraigadas dentro del inconsciente que nadie se suele replantear si quiera su existencia y piensan que las cosas son así y punto.
Podemos encontrar cientos y cientos de estas creencias que se manifiestan en un infinito abanico de costumbres y hábitos. Desde las formas de vestir y comportamiento a la gastronomía, las fiestas religiosas y laicas u otras celebraciones populares. Por ejemplo, ¿cuántas personas se sienten mal por no poder celebrar su cumpleaños o no poder asistir a la cena de Navidad?

Si indagáramos más en estos ejemplos, descubriríamos que festejar los cumpleaños es una celebración que sólo se realiza en ciertas partes del mundo y no desde hace tanto tiempo como creemos. Egipcios, griegos y romanos sólo celebraban los cumpleaños de dioses, nobles y gobernantes. Al ser una costumbre pagana, los cristianos no celebraron los cumpleaños hasta el siglo IV. Todavía hoy día existen varias culturas en las que no se celebran los cumpleaños. E igualmente, aunque no es fácil seguir la pista al origen de la Navidad, todo apunta a que sus raíces se remontan a la fusión de ritos chamánicos y la adoración del dios Mitra, divinidad persa del sol, (también conocida por los Romanos como Mitras). Se dice que Mitra nació en una cueva donde los pastores vinieron a rendirle culto asegurando que Mitra era el hijo de dios. El cumpleaños de Mitra se llevaba a cabo cada año el 25 diciembre y es a partir del siglo IV que el nacimiento de Jesús no se celebró hasta esas fechas haciéndolo coincidir con el solsticio de invierno. ¿Te resulta familiar esta historia?

 

Somos animales de costumbres

La exagerada importancia que se le dan a ciertas costumbres nos muestra lo atrapadas que están muchas personas y la poca libertad de que realmente disfrutan. La mayoría de personas rigen su vida por una ecuación: “si no hago esto que hace todo el mundo yo no soy como los demás y eso no es bueno”, y bajo este parámetro se han ido estructurando la gran mayoría de sociedades a lo largo de la historia. Así las creencias actúan como programas que dictan como han de hacerse las cosas y modelan nuestras costumbres. Si esto partiera de una base natural y con sabiduría, sin duda estas programaciones enriquecerían nuestra vida, pero la realidad es que no es así.

De hecho esto no sólo lleva a perpetuar costumbres y creencias, sino lo que es más grave, se intentan defender e imponer a toda costa: Fronteras, imperialismos, guerras, dictaduras, genocidios y toda clase de atrocidades cometidas por la humanidad. El resultado es que  el que no actúa igual que nosotros se convierte en un enemigo.

Entonces ¿De dónde vienen estos patrones? El ser humano, aún sigue siendo un «bebé» en el proceso evolutivo. Como humanos todavía no sabemos manejarnos con las emociones, los instintos, los pensamientos y, además, desconocemos las inmensas capacidades que poseemos como seres humanos. Somos como críos que aún no se conocen en profundidad y, que necesitan imperiosamente la aprobación de los demás. En base a esta necesidad, somos engañados por otros que nos programan a su antojo siguiendo sus propias creencias y conveniencias.

 

Despidámonos del sistema del absurdo

Así funcionan los sistemas imperantes, inculcando creencias, valores, leyes y todo tipo de imposiciones para que todo funcione a su antojo. Si bien es cierto que sin estos patrones parecería que todo sería un caos, esto no sería así si todos los individuos fuera realmente sujetos responsables de sí mismos y respetuosos con el prójimo: Individuos que supieran vivir realmente en libertad y en paz.
  creencias tóxicas como la fiesta de cumpleañosComo ya expresó C. G. Jung, vivimos en una sociedad totalmente neurótica, somos el propio producto de la sociedad: individuos altamente neuróticos en un estructurado mar de absurdos conflictos que se perpetúan generación tras generación. Y es nuestra responsabilidad darnos cuenta de ello y actuar con sabiduría, despertando de esta neurosis colectiva, actuando desde nuestra sabiduría interna, celebrando cada día el milagro de la vida.
Desde la lucidez que pueden aportarnos los estados ampliados de consciencia, producto tanto del trabajo interior como de la experiencia psicodélica, se nos invita a mirar de frente nuestros programas, a examinar la autenticidad de nuestras creencias, a soltar los grilletes invisibles impuestos, y a reconectar con una libertad genuina, nacida del conocimiento interior y el amor propio. Quizá, solo desde esa perspectiva, no necesitaremos que ningún sistema externo nos diga cómo celebrar, amar, trabajar o existir. Porque lo haremos desde la verdad profunda de nuestro ser, desde la experiencia de haber mirado —cara a cara, y sin miedo— la estructura de la propia jaula.

 

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

 

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