CÓMO INTEGRAR UN VIAJE PSICODÉLICO

CÓMO INTEGRAR UN VIAJE PSICODÉLICO

INTEGRAR CON ÉXITO UNA EXPERIENCIA PSICODÉLICA

Las experiencias con enteógenos o psicodélicos pueden abordarse desde diferentes intenciones y propósitos, cada uno configurando de manera única tanto la experiencia misma como su repercusión en la vida posterior. Los propósitos más habituales son:
1) Lúdico, 2) Curiosidad, 3) Creatividad, 4) Psiconáutico,  5) Terapéutico  o  6) Espiritual.
Dependiendo de la intención con la cual se haya participado en la experiencia, el trance o viaje tendrá sus matices pertinentes y éstos afectarán poderosamente en la vuelta a la realidad cotidiana. Para muchas personas, después vivir un intenso viaje con sustancias psicodélicas se despierta una intensa necesidad de integrar en la vida cotidiana lo descubierto durante dicha experiencia. En diversas ocasiones suele ocurrir que la experiencia que se ha vivido ha sido extremadamente intensa, abrumadora, caótica o muy difícil de asimilar para nuestro ego (un bad trip). Todo ese material que ha emergido del mundo interno se irá filtrando lentamente para su integración.
Pero ocurre cada vez en más en ocasiones, que ese material psíquico sigue desbordando a la persona produciéndole momentos de gran ansiedad, angustia o incluso ataques de pánico que interfieren en su cotidianeidad. Esto hace evidente que también es obvio cuidar el contexto posterior a una experiencia psicodélica para una satisfactoria integración en el día a día. Ante cualquier duda que se tenga lo más adecuado desde un principio será consultar al guía que ha acompañado la experiencia o algún experto en este tipo de trances psicodélicos.  Algunos de los aspectos a tener en cuenta a la hora de integrar una experiencia con psicodélicos son los siguientes:

 

1. EXPRESA TU EXPERIENCIA LIBREMENTE  

Independientemente de las particularidades del viaje que se haya tenido, se despierta la necesidad de compartir las experiencias vividas y los nuevos aspectos de uno mismo recién descubiertos con otras personas que lo puedan entender, respetar e incluso apoyar. El rechazo generalizado en la sociedad actual a la toma de sustancias modificadoras de la conciencia puede provocar que no se pueda contar la experiencia sin ser juzgado como loco, enfermo, drogadicto, etc. Esto lleva a que si se comenta a personas no adecuadas nos podemos encontrar con una actitud de rechazo o falta de comprensión. Si la familia, amigos o terapeutas no comprenden el potencial curativo de esas vivencias, pueden no considerarlas como válidas y preocuparse por el estado de la persona. Si la persona se deja influir por esos juicios, puede provocar un malestar e invalidar totalmente su propia experiencia que sin duda para ella sí que es importante.

 

2. BUSCA EL SENTIDO A TU EXPERIENCIA

Para darle sentido a la experiencia psicodélica existe una gran variedad de cartografías de los mundos internos. Estos mapas, que han surgido con ciertas variantes, una y otra vez en distintas culturas y períodos históricos, y nos sirven para la comprensión tanto del universo y como de nuestra propia la existencia. Es lo que Aldous Huxley denominaba «la filosofía perenne». Estos mapas de la conciencia ya se conocían en diversas culturas desde hacía siglos e incluso milenios. Los distintos sistemas de yoga, el vajrayana tibetano, el shivaismo de Kashmir, el taoísmo, el sufismo, la kábala o el misticismo gnóstico, son sólo unos pocos ejemplos. Cada uno es un enfoque particular del conocimiento sobre el universo (macrocosmos) y el ser humano (microcosmos).
El concepto fundamental de la filosofía perenne es que el ser humano está constituido por la manifestación de múltiples niveles de una sola conciencia: la conciencia cósmica. Esto significa que el ser humano es de naturaleza multidimensional y cada nivel del espectro de su conciencia, se caracteriza por un sentido específico y fácilmente reconocible de identidad individual. Esto cubre una gama muy amplia, desde la identidad suprema de la conciencia cósmica a través de varias gradaciones o estratos, hasta la identificación drásticamente reducida y limitada de la conciencia del ego en el mundo físico.
Entre los mapas de la conciencia más actuales y que son de gran utilidad en contextos de modificación de la conciencia, se encuentran el de C. G. Jung, Roberto Assagioli, Frances Vaughan, Robert Monroe, John Lilly, Oscar Ichazo o Stanislav Grof. Y de entre las cartografías de la conciencia más ancestrales destacan la cabalista y la shivaista de Kashmir.

 

3. UTILIZA TODOS LOS RECURSOS QUE ESTÉN A TU ALCANCE

A modo de conclusión te diré que para poder integrar adecuadamente una experiencia psicodélica es imprescindible confiar en el propio proceso de uno mismo: en que la experiencia ha sido útil, aunque por el momento no puedas verla así. Plasmarla artísticamente (escribirla, pintarla, cantarla, bailarla, etc.), prestar atención a las sincronicidades cotidianas y observar el contenido de los sueños podrán despejar muchas incógnitas y ayudar a integrar la experiencia psicodélica. También pasar un periodo en la naturaleza o practicar técnicas de meditación, no sólo son actividades muy recomendables, sino que también son aspectos prácticamente imprescindibles para el correcto desarrollo de autoconocimiento a través de las sustancias psicodélicas. Y, si cuentas con un experto en dicho campo que te pueda ayudar mucho mejor.

Aventurarse en el ámbito psicodélico sin preparación puede llevar ciertos riesgos. Queda patente que sin la adecuada preparación es muy posible que una sola experiencia con psicodélicos pueda desestabilizar la vida de una persona por completo. Hay que reconocer que los chamanes que se desenvuelven en el ámbito de las plantas psicodélicas han requerido de un largo y duro entrenamiento para alcanzar su estatus y sus conocimientos pueden ser de gran ayuda a la hora de resolver cualquier problema que se derive del consumo de psicodélicos.  

 

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

LIBROS PARA PSICONAUTAS

Integración Psiquedélica: Lógicas no ordinarias y retos de la psicoterapia en estados expandidos de consciencia de Marc B. Aixalà

Libro: ntegración Psiquedélica: Lógicas no ordinarias y retos de la psicoterapia en estados expandidos de consciencia
Autor: Marc B. Aixalà

Precio: 25,65 €

Guía del explorador psicodélico

Libro: Guía del explorador psicodélico. Cómo realizar viajes sagrados de modo seguro y terapéutico
Autor: James Fadiman

Precio: 18,90 €

 

 

PLANTAS MAESTRAS. Guía de uso de enteógenos

Libro: PLANTAS MAESTRAS: Guía de uso de enteógenos
Autor: José Luis López Delgado

Precio: 12,99 €

 

 

LA EXPERIENCIA PSICODÉLICA

LA EXPERIENCIA PSICODÉLICA

¿Qué es una experiencia psicodélica?

Una experiencia psicodélica es un estado alterado de conciencia en el que se modifican de forma intensa la percepción, el sentido del yo y la manera de sentir el mundo. El propio término psicodelia viene del griego psyche (alma, mente) y deloun (manifestar), y suele traducirse como “lo que manifiesta la mente o el alma”, es decir, aquello que hace visibles contenidos profundos de la psique.​

Lejos de ser solo “viajes” extraños, estas experiencias se exploran hoy en contextos terapéuticos y de autoconocimiento, donde la preparación, el acompañamiento y la integración son tan importantes como la sustancia en sí. Comprender qué es una experiencia psicodélica, y recordar que etimológicamente alude a la manifestación de la mente, permite acercarse a ella con más respeto, claridad y sentido.

Cualidades o aspectos de una experiencia psicodélica 

Las experiencias psicodélicas pueden variar mucho de una persona a otra. Influyen la cantidad y la calidad de la sustancia, la preparación interna, la historia personal y el contexto en el que se realiza la sesión, lo que en psiconaútica se conoce como set and setting. En términos generales, pueden entenderse como trances profundos que muchas tradiciones describen como un viaje o vuelo hacia las capas más íntimas de uno mismo.​

Aunque cada experiencia psicodélica es única, suelen aparecer una serie de ámbitos o aspectos característicos, y cada uno puede manifestarse con distinta intensidad. Estos aspectos están modulados por dos parámetros clave: la profundidad (grado de interiorización) y la aceptación (grado de asimilación de lo que ocurre). A mayor profundidad, el viaje se abre hacia niveles más sutiles del ser; y a mayor aceptación, la experiencia –sea la que sea– se transforma en aprendizaje y no en simple impacto.​

Cuando la persona rechaza lo que percibe y desea que la experiencia se detenga, el viaje suele “torcerse”: la vivencia se interpreta como amenazante, aparecen bucles mentales difíciles de gestionar y puede darse lo que popularmente se llama un mal viaje o bad trip. Por eso es tan importante comprender que no solo importa la sustancia, sino también la actitud interna y la capacidad de rendirse al proceso.

La experiencia psicodélica se puede describir en cinco aspectos o factores que la caracterizan.

Los contenidos que emergen durante una experiencia psicodélica pueden organizarse, a grandes rasgos, en cinco tipos de aspectos: somático, emocional, visionario, simbólico y místico. A veces solo se despliega uno de ellos; en otras ocasiones, varios se van alternando o incluso se entrelazan de forma simultánea a lo largo del viaje.

 

1) Aspecto somático

El aspecto somático de la experiencia psicodélica se refiere al cuerpo y a los cinco sentidos, que funcionan como filtros o ventanas que se abren de par en par durante el viaje. La percepción del cuerpo y del entorno se amplifica: las sensaciones físicas se vuelven más intensas, desde ligeros cosquilleos hasta tensiones profundas que normalmente pasan desapercibidas, y pueden aparecer sensaciones nuevas o extrañas, como corrientes de energía o pequeños espasmos musculares.​

A nivel visual, muchas personas describen que “todo se ve más real”: colores más vivos, brillos exagerados, estelas, deformaciones y fenómenos como macropsia y micropsia, en los que los objetos parecen mucho más grandes o mucho más pequeños de lo habitual. Conforme aumenta la intensidad de la experiencia psicodélica, puede sentirse incluso que se perciben gamas de color fuera del espectro cotidiano, junto a patrones geométricos o fractales que se superponen a la realidad ordinaria.​

El resto de los sentidos también se altera. El oído puede volverse extremadamente sensible, percibiendo los sonidos con más volumen, textura y una especie de reverberación interna, junto con zumbidos, silbidos o campaneos continuos; no es raro que aparezcan sinestesias, como “ver” los sonidos o “sentir” los colores en el cuerpo. Esta modificación global de la percepción somática suele acompañarse de una sensación de ebriedad o cambio en la percepción de la verticalidad: el equilibrio se altera, puede sentirse un ascenso vibratorio, vértigos, mareos o náuseas, sobre todo durante la subida del efecto.

2) Aspecto emocional

El aspecto emocional de la experiencia psicodélica se refleja tanto en la psique como en el cuerpo, a través de la activación del sistema endocrino y nervioso. Puede desplegarse un abanico muy amplio de emociones, desde las que solemos etiquetar como “negativas” (miedo, rabia, tristeza) hasta estados de apertura, alegría y amor profundo, casi siempre con una intensidad mucho mayor que en la vida cotidiana.​

En este ámbito, la experiencia psicodélica se convierte con frecuencia en una auténtica catarsis: emociones reprimidas salen a la superficie, se expresan y encuentran un cauce para ser sentidas y comprendidas. El material emocional bloqueado emerge siguiendo un cierto orden interno, poniendo en primer plano lo más urgente de resolver para la persona, lo que a menudo implica entrar en contacto con su sombra psicológica, entendida como el conjunto de contenidos psíquicos que el ego ha reprimido o negado.​

Durante el trance psicodélico no solo se liberan aspectos dolorosos, sino también cualidades y virtudes que permanecían ocultas: sensibilidad, creatividad, ternura, capacidad de amar o de ponerse en el lugar del otro. En un contexto adecuado, este proceso contribuye a aliviar el sufrimiento psíquico, reducir la ansiedad cotidiana y reordenar capas profundas del inconsciente, dando lugar a una mayor sensación de paz, coherencia interna y claridad emocional.​

A medida que se disuelven bloqueos y defensas, suele aumentar la empatía y la conexión con lo que sienten otras personas, así como la capacidad de compasión hacia uno mismo. No es raro que afloren recuerdos tempranos de la infancia, incluso escenas que parecían olvidadas, ofreciendo la oportunidad de mirarlas desde otro lugar y empezar a integrarlas de forma más sana.

3) Aspecto visionario

En el aspecto visionario de la experiencia psicodélica, aun con los ojos cerrados puede desplegarse ante la persona una inmensa variedad de formas geométricas y arquitectónicas: estructuras caleidoscópicas en movimiento, fractales luminosos, mandalas, templos brillantes o complejos diseños que evocan iconografías de culturas remotas. Este primer despliegue visual suele entenderse como un nivel más superficial del viaje, una antesala que muchas veces invita a soltar la fascinación estética para poder profundizar en otros estratos de la conciencia.​

A medida que se avanza en el trance, comienzan a emerger imágenes de carácter más onírico, cargadas de significado simbólico. Primero suelen aparecer contenidos vinculados al inconsciente personal –escenas biográficas, figuras significativas, miedos, deseos– y, en fases más profundas, material que recuerda al llamado inconsciente colectivo, con mitos, arquetipos y paisajes que trascienden la historia individual. Todo ello puede vivirse como un viaje intensamente vívido, similar a un sueño lúcido en el que la persona se siente dentro de la escena y no solo como espectadora.

4) Aspecto simbólico

En este aspecto se experimenta una mayor profundidad del inconsciente, adentrándonos en el ámbito del inconsciente colectivo, donde se percibe una gran cantidad de símbolos y arquetipos con un carácter cada vez más universal. No solo emergen formas simbólicas, sino también información que antes resultaba totalmente desconocida para la mente consciente; aquí se revela el aspecto mitológico del universo y cómo la mitología sigue viva en nuestro interior.​

Las figuras, escenas y narrativas que aparecen en este plano simbólico pueden tomar la forma de héroes, guías, animales de poder, madres cósmicas, destrucciones y renacimientos, poniendo en juego grandes temas como el viaje del héroe, la muerte y la transformación. Cuando se trabajan después en la integración, estos símbolos funcionan como mapas internos: ayudan a comprender conflictos profundos, a orientar decisiones vitales y a sentir que la propia biografía se inserta en un tejido de sentido más amplio que la historia personal.

 

5) Aspecto unitivo o místico

Este aspecto aparece cuando las estructuras mentales que sostienen el ego comienzan a disolverse y las creencias habituales dejan de organizar la experiencia, dando paso a una profunda reorganización de los paradigmas mentales. El sentido del yo, normalmente anclado en el diálogo interno, se ve forzado a soltar el control y a dejar fluir la vivencia. Para pasar de un nivel de conciencia a otro más amplio es frecuente atravesar un estado crítico en el que todo se percibe caótico e incomprensible, una especie de “noche oscura” interior que puede resultar desestabilizadora si la persona se resiste o no está bien preparada.​

Cuando, en lugar de resistirse, la persona se entrega a este proceso de disolución, pueden abrirse estados transpersonales en los que se siente una identidad compartida con animales, plantas o procesos orgánicos, como si la conciencia se expandiera más allá de los límites del yo humano. Profundizando todavía más, es posible vivenciar la conciencia de la Tierra, del conjunto de la creación o de la totalidad del universo, en experiencias de unidad que diferentes tradiciones describen como místicas o espirituales.​

Estas experiencias de unión con lo Absoluto, la Realidad Última o la Conciencia Cósmica se reconocen en muchas vías espirituales, por ejemplo en el misticismo hindú como unión con Brahman. En este aspecto unitivo de la experiencia psicodélica, el tiempo parece desaparecer y todo se concentra en un eterno presente cargado de sentido, belleza y plenitud, que a menudo deja una huella duradera en la forma de entender la vida.

¿Para qué nos puede servir tener una experiencia psicodélica?

Sin embargo, los psicodélicos no son una panacea ni funcionan igual para todo el mundo. En varias culturas se emplean como medicinas o como puertas de acceso al mundo espiritual, pero si no se usan con ese propósito, ni con el encuadre adecuado, es poco probable que se produzca una verdadera sanación o una conexión espiritual profunda. La preparación, la intención y la actitud con las que se entra en la experiencia influyen poderosamente en el tipo de viaje que se tendrá y en el valor que luego pueda integrarse en la vida cotidiana.​

Las sustancias psicodélicas pueden convertirse en un camino cuando existe un compromiso real con un proceso evolutivo o de desarrollo, tanto terapéutico como espiritual. Aunque a menudo se dice que son “un atajo”, lo cierto es que sin un trabajo serio de integración y sin responsabilidad personal, dejan de ser un atajo para convertirse en un laberinto donde es fácil perderse, repetir experiencias sin aprendizaje y convertirlas en un entretenimiento más de fin de semana.​

Los estudios clínicos apuntan a que, en contextos cuidados y con acompañamiento profesional, una sola experiencia psicodélica profunda puede asociarse a mejoras significativas y sostenidas en síntomas de depresión, ansiedad o malestar existencial, siempre que vaya seguida de un proceso de integración que traduzca la vivencia en cambios concretos en la vida. Desde esta perspectiva, cada “coordenada” de la experiencia –ya sea de gozo, de miedo, de duelo o de unidad– puede leerse como una oportunidad de comprensión y transformación dentro del gran mandala de la existencia.

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

LIBROS SOBRE LA EXPERIENCIA PSICODÉLICA

La Experiencia Psicodélica. Timothy Leary

Libro: La Experiencia Psicodélica; Un manual basado en el libro tibetano de los muertos
Autor: Timothy Leary

Precio: 11,40 €

Guía del explorador psicodélico

Libro: Guía del explorador psicodélico. Cómo realizar viajes sagrados de modo seguro y terapéutico
Autor: James Fadiman

Precio: 18,90 €

 

 

PLANTAS MAESTRAS. Guía de uso de enteógenos

Libro: PLANTAS MAESTRAS: Guía de uso de enteógenos
Autor: José Luis López Delgado

Precio: 12,99 €

 

 

EL MAL VIAJE CON PSICODÉLICOS (BAD TRIP)

EL MAL VIAJE CON PSICODÉLICOS (BAD TRIP)

MALAS EXPERIENCIAS CON PSICODÉLICOS

Las sustancias enteógenas (psicotrópicas o psicodélicas) forman parte de uno de los métodos más antiguos y potentes para explorar el mundo de la psique. Utilizar ayahuasca, hongos psilocibes, peyote o LSD como tantas otras sustancias psicotrópicas, es sin duda, una de las experiencias de conciencia más interesantes, intensas y sanadoras a las que puede tener acceso un ser humano. Sin embargo, estas experiencias implican no sólo momentos de éxtasis y profundas revelaciones sino de encuentros con aspectos caóticos o dolorosos en nuestro interior de los que en muchas ocasiones parecen imposibles de superar. Estas experiencias se las denomina bad trip (literalmente «mal viaje» en inglés). 

Tanto en el lenguaje popular como en entornos más especializados suele utilizarse el término «mal viaje» para definir un conjunto de síntomas psíquicos negativos o desagradables que pueden manifestarse durante una experiencia con psicotrópicos. Las manifestaciones de un mal viaje pueden variar muchísimo, desde sentir un estado de gran inquietud o ansiedad hasta experimentar profundos sentimientos de inmensa desolación, paranoia, tremenda angustia o un pánico absoluto. Tanto los chamanes como los especialistas en la terapia psicolítica y la terapia psicodélica no consideran que las experiencias desagradables sean necesariamente amenazantes o negativas, sino que hacen hincapié en su potencial de ser altamente beneficiosas para el usuario cuando son debidamente resueltas o integradas. Clínicamente, un mal viaje se considera una psicosis temporal o crisis psicodélica inducida por las drogas. 

 

QUÉ INFLUYE EN UN MAL VIAJE (BAD TRIP)

bad-tripPor lo general, el mal viaje no sólo es influencia del momento emocional y psicológica del usuario, sino también es debido a la ingesta de psicodélicos en lugares que aunque no lo parezcan y sean muy utilizados, como fiestas, raves o festivales de música, realmente pueden resultar muy problemáticos para poder vivir una experiencia realmente intensa y provechosa (al menos hablando en términos terapéuticos o espirituales). En realidad, el consumo de psicotrópicos requiere de un buen conocimiento de la dosis adecuada y la forma correcta de tomarlo y es responsabilidad de quien los consume informarse sobre los posibles efectos secundarios u otras eventualidades que se puedan producir durante la experiencia. Como en todo viaje, es bueno estar preparado y tener muy presente lo que se va ha hacer. La experiencia psicodélica es algo que no debe tomarse a la ligera y cuanto mayor se prepare más útil e instructiva resultará la experiencia.
Para que esto sea así, hay que considerar lo que se conoce como el «set & setting» o sea, la preparación del viajero y el entorno en el que se realiza la experiencia psicodélica. Esto lo podemos conseguir aplicando los Cinco principios de reducción de daños. Estos cinco principios ayudan a minimizar daños o efectos adversos proporcionando seguridad y confianza: 1) Información, 2) Intención del viaje, 3) Estado de la persona,  4) El contexto adecuado y  5) La figura del guía o cuidador.

 

EL MIEDO COMO PRINCIPAL DESENCADENANTE DE MALOS VIAJES

Todos los miedos proceden del miedo ancestral que desencadena el instinto de supervivencia. Y aunque en el pasado este miedo nos fue muy útil para la supervivencia en el planeta, actualmente solo nos resulta útil en momentos muy puntuales. Este miedo se manifiesta según en qué momento de muy diferentes maneras y todas ellas pueden detonar un mal viaje con psicodélicos:
•  Miedo a la muerte
•  Miedo a la locura
•  Miedo a sentirse vulnerable
•  Miedo a lo desconocido
•  Miedo al dolor
• Miedo a perder el control

Estos miedos pueden desembocar en desorientación, ansiedad, paranoia, pánico, etc, pero al enfrentarnos a ellos comprenderemos que el miedo es el pasaje hacia la valentía y la trascendencia. El miedo hay que tomarlo como una bendición, ya que a través de él podemos avanzar y evolucionar en nuestro camino. Cuando se está dispuesto a experimentar el miedo, uno se convierte en un «guerrero del espíritu». Para atravesar el miedo se necesita fe. Esta fe es la confianza en el propio proceso que se ha iniciado, en el ser interior de cada uno, en el guía que acompaña, y también confianza en la inteligencia de la vida y la naturaleza. Cuando surgen dudas es porque hay algún tipo de análisis o juicio mental y esto mismo retroalimenta la desconfianza, el miedo y la incertidumbre.

La única alternativa para deshacerse del miedo es entrar en él, por muy intenso que sea. Cuidando el set y el setting es más fácil enfrentarse y atravesar el miedo. De esta forma se descubre que adentrarse en el miedo es un alivio, una inyección de coraje que ayudará cada vez más a adquirir fe y confianza en el proceso en el que uno se halla inmerso. Lanzarse al miedo con curiosidad, o con humor también hará que un mal viaje deje de serlo y se podrá experimentar con más fluidez durante una experiencia psicodélica.

Es importante elegir un entorno seguro y cómodo, estar en buen estado de salud, ayunar y evitar el alcohol o determinados fámacos antes del viaje. También es esencial elegir la sustancia adecuada y contar con un guía o experto confiable que pueda asistirte durante todo el proceso.

Finalmente, es importante realizar un proceso de integración de la experiencia, descubriendo los aspectos beneficiosos del viaje y redifiniendolo como una experiencia “desafiante” o “difícil” y cómo pueden ser integrados a la vida cotidiana. 

 

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

LIBROS SOBRE ENTEÓGENOS Y PSICODÉLICOS

El camino del psiconauta - Stanislav Grof

Libro: El camino del psiconauta [vol. 1]: La enciclopedia del viaje interior
Autor: Stanislav Grof

Precio: 23,75 €

Guía del explorador psicodélico

Libro: Guía del explorador psicodélico. Cómo realizar viajes sagrados de modo seguro y terapéutico
Autor: James Fadiman

Precio: 18,90 €

 

 

PLANTAS MAESTRAS. Guía de uso de enteógenos

Libro: PLANTAS MAESTRAS: Guía de uso de enteógenos
Autor: José Luis López Delgado

Precio: 12,99 €

 

 

STANISLAV GROF Y LA CARTOGRAFÍA DEL MUNDO INTERIOR

STANISLAV GROF Y LA CARTOGRAFÍA DEL MUNDO INTERIOR

En la actualidad una de las mejores aproximaciones a los mapas interiores la encontramos en los trabajos del psiquiatra e investigador checo Stanislav Grof. En sus obras Grof expone los resultados de sus estudios con LSD y propone el modelo de la conciencia humana que configura, tras analizar los expedientes y archivos de cuatro mil experiencias, tanto suyas como de sus pacientes, recopilados durante cerca de veinte años de investigación. Grof fue uno de los primeros psiquiatras que se adentró en la comprensión interna de la enfermedad de sus pacientes mediante la experiencia de «psicosis temporales» autoinducidas con LSD. Años después, este investigador sería cofundador de la Psicología Transpersonal junto con Alan Watts y otros investigadores del Essalen Institute de California.

En un principio, el gran obstáculo de la investigación de Grof fue la imposibilidad de establecer una observación adecuada del fenómeno de las psicosis en el contexto de una sesión psicoterapéutica, al carecer de un marco teórico de referencia en el cual encuadrarlas, dado que la propia intensidad de las manifestaciones psicológicas y emocionales de los estados autoinducidos por la LSD le resultaba amedrentadora, pues muchos de sus aspectos amenazaban con socavar su propia visión del mundo. Sin embargo, a medida que aumentó su experiencia y familiaridad con dichos estados, se le hizo evidente que eran manifestaciones naturales de la psique humana. La principal conclusión que Grof extrajo de sus protocolos experimentales fue la de que, cuando a dichas experiencias se les permitía seguir su curso natural, los resultados terapéuticos trascendían todo lo visto hasta entonces puesto que, síntomas complejos que habían resistido meses e incluso años de tratamiento convencional, a veces desaparecían tras experiencias que los pacientes describían como recuerdos de vidas anteriores, sensaciones de unión cósmica o secuencias de muerte y renacimiento internas.


Las tres categorías de Grof: Un nuevo modelo de la conciencia

Las primeras cartografías de Grof estaban basadas en sus propias experiencias con LSD y las de sus pacientes; posteriormente, cuando la LSD fue declarada ilegal, desarrolló una técnica de exploración de los espacios psíquicos que denominó como Respiración Holotrópica®. Pese a que en un principio la gama de experiencias o estados no ordinarios de conciencia presenta un espectro muy amplio, Grof estableció una clasificación en tres categorías básicas, postulando así un mapa útil del viaje interior.

La primera categoría corresponde a las experiencias biográficas, en las cuales se presentan a la conciencia temas emocionales no sanados del pasado del individuo, recuerdos de la infancia, adolescencia o situaciones de la vida en general. Esta categoría corresponde al nivel del inconsciente personal del individuo y ha sido ampliamente estudiada por la psicología y psiquiatría.

La segunda categoría, aunque también corresponde a un nivel del inconsciente personal del individuo, encuadra contenidos todavía más profundos, correspondientes a las experiencias perinatales. Éste profundo nivel del inconsciente, al que todavía no se le otorga un reconocimiento pleno dentro de las disciplinas de la ciencia actual, se remonta a los recuerdos de vida intrauterina y del nacimiento de la persona. Grof subdivide este nivel en cuatro grados diferentes que denomina Matrices Perinatales Básicas.

La tercera categoría no es contemplada en absoluto por la ciencia actual, e incluso la aparición de algún elemento de este nivel se considera erróneamente simplemente como patológico. Esta categoría representa el nivel de las experiencias transpersonales. Como su propio nombre indica, éstas son experiencias donde se «transciende lo personal» yendo más allá de las fronteras del ego y del cuerpo. Se experimenta el nivel del inconsciente colectivo e incluso niveles del Ser todavía más profundos con un carácter marcadamente espiritual. Estas experiencias pueden ser muy variadas pero fundamentalmente están marcadas por la trascendencia de las barreras del espacio-tiempo y de la realidad objetiva.

 

La filosofía perenne y la comprensión de la realidad

El mapa propuesto por Grof nos permite, en primer lugar, situar nuestras experiencias en términos de contenidos; pero además, los resultados de sus investigaciones, que han sido corroboradas por las conclusiones de otros profesionales también, nos ayudan a comprender mejor las experiencias de tipo transpersonal a pesar de lo inusual, increíble, fantástica o extravagante que nos pueda parecer una experiencia de trance, y saber con certeza que no estamos alucinando meramente, en el sentido peyorativo del término, o perdiendo la razón, sino más bien inmersos en algún tipo de proceso psicológico profundo.

No obstante, Grof reconoce con sinceridad que la novedad de su cartografía de la psique lo era tan solo relativamente, dado que tras completar un mapa de la conciencia que incluía los distintos tipos y niveles de las experiencias que había observado en las sesiones psicodélicas, cayó en la cuenta de que aquello resultaba nuevo sólo desde la perspectiva de la psiquiatría académica occidental. Era evidente que Grof había descubierto lo que Aldous Huxley denomina la «filosofía perenne»: una comprensión del Universo y de la existencia que había surgido, con pequeñas variantes, una y otra vez en distintas culturas y periodos históricos. Cartografías de la conciencia similares se conocían en diversas culturas desde hacía siglos e incluso milenios en los distintos sistemas de yoga, el vajrayana tibetano, el shivaísmo de Kashmir, el taoísmo, el sufismo o la kábalah.

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

LIBROS PARA PSICONAUTAS

El camino del psiconauta - Stanislav Grof

Libro: El camino del psiconauta [vol. 1]: La enciclopedia del viaje interior
Autor: Stanislav Grof

Precio: 23,75 €

Guía del explorador psicodélico

Libro: Guía del explorador psicodélico. Cómo realizar viajes sagrados de modo seguro y terapéutico
Autor: James Fadiman

Precio: 18,90 €

 

 

PLANTAS MAESTRAS. Guía de uso de enteógenos

Libro: PLANTAS MAESTRAS: Guía de uso de enteógenos
Autor: José Luis López Delgado

Precio: 12,99 €

 

 

GURÚS Y MAESTROS ESPIRITUALES: ODISEA DEL ESPACIO INTERIOR

GURÚS Y MAESTROS ESPIRITUALES: ODISEA DEL ESPACIO INTERIOR

Gurús y chamanes como portadores de la sabiduría ancestral

Hoy en día se habla mucho de que ya no necesitamos gurús o maestros espirituales, y que cada uno es su propio maestro. Si bien es cierto que cada quien es responsable de su viaje espiritual, en ocasiones uno sabe perfectamente que necesita toda la guía o ayuda posible. En mi opinión, lo más recomendable es admitir con humildad los límites de nuestro conocimiento, y confiar en fuentes más sabias que nosotros. Así, con confianza, podremos permanecer abiertos a la sabiduría de tradiciones ancestrales que han pasado la prueba del tiempo como nos han demostrado muchos chamanes y gurús.

Ocurre en ocasiones que la rebeldía contra las convenciones puede motivar a algunas personas que toman psicodélicos o enteógenos a no hacerlo bajo el cuidado de una persona experta, lo cual puede enturbiar y distorsionar la experiencia, especialmente las primeras veces. Por eso tomar sustancias psicodélicas en un contexto lúdico o como huida de la realidad suele ser equivalente a quedarse en estadios superficiales. Si la experiencia se queda en la superficie el psicodélico no actuará realmente con todo el potencial que puede ofrecer a una persona. Esto se traduce muy a menudo en que cualquier atisbo de sanación, conexión espiritual o transformación resulte muy pobre o no llegue a producirse nunca. 

La brújula: el discernimiento

Si el contexto y la preparación personal no se han cuidado es muy posible experimentar la odisea del típico «mal viaje». Desde tiempos ancestrales las diferentes tradiciones han realizado un exclusivo uso ritual de las plantas enteógenas, por lo que no se han encontrado casos de sobredosis, adicciones u otras patologías o problemas derivados de un uso inadecuado de los enteógenos. Tú eres el piloto y el navegante de tu camino espiritual, y sólo tú puedes decidir si debes pedir consejo, dónde debes buscarlo y si te conviene seguirlo o no. Sólo tú puedes interpretar las señales sagradas y salvar sus aparentes contradicciones. Sólo tú puedes decidir cómo encaja la sabiduría ancestral en tus circunstancias. Tú eres el que acaba decidiendo, y como dice muy acertadamente Hugo Ibars «la principal brújula es tu propio sentido de la verdad». 

Es cierto que para algunos buscadores la estricta obediencia a un maestro o a una institución espiritual constituye el mejor camino y el más adecuado. Pero incluso ellos deben determinar por sí mismos los términos exactos de su condición de discípulos. Ellos y sólo ellos pueden decidir cómo aplicar a sus vidas las enseñanzas de la fe que profesan y dónde establecer el límite de su entrega.

Debemos recobrar nuestro sentido de la coherencia, el sentido para lo congruente o lo adecuado, ya que actualmente está distorsionado por las creencias adquiridas de cómo es la realidad. El sentido de equilibrio entre nuestro Ser y nuestra existencia está perturbado sensiblemente y solo la capacidad de discernir es nuestra mejor brújula. Ya Krishnamurti nos decía como el discernimiento es la primera cualidad que ha de tener una persona para transitar un camino espiritual y que para discernir lo esencial hay que estar libres de los impedimentos que la mente proyecta en busca de su propia seguridad y comodidad.

La realidad es que en el sendero espiritual no existe la «vía única» y más concretamente en el sendero con psicodélicos. Pero también es cierto, que el uso tradicional nos puede ayudar a entender o desarrollar ciertas etapas de nuestro camino. Y ahí está el punto de equilibrio: ¿puedes cogerte de la mano de los guías sin perder de vista quién eres en realidad? ¿Puedes aceptar que hay muchas cosas que no sabes y, al mismo tiempo, admitir la verdad igualmente desalentadora de que cada decisión recaerá en ti, te sientas o no preparado para ello? ¿Puedes conservar tu poder sin volverte arrogante, engañarte o desconectarte de fuentes de mayor sabiduría? Las respuestas obviamente están en tu interior.

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

 

LIBROS PARA PSICONAUTAS Y BUSCADORES ESPIRITUALES

LIBRO: EL CIRCO ESPIRITUAL DE LA NEW AGE - HUGO IBARS

Libro: EL CIRCO ESPIRITUAL DE LA NEW AGE: Sectarismos, falacias, supersticiones e incongruencias de la Nueva Era
Autor: Hugo Ibars

Precio: 9,90 €

LIBRO CON LOS OJOS BIEN ABIERTOS

Libro: CON LOS OJOS BIEN ABIERTOS:La práctica del discernimiento en la senda espiritual
Autor: Mariana Caplan

Precio: 17,10 €

 

 

Libro - Psicología del despertar

Libro: Psicología del despertar: Budismo, psicoterapia y transformación personal
Autor: John Welwood

Precio: 16,74 €

 

 

LA MÁSCARA, UN BAILE DE APARIENCIAS Y AUTOENGAÑOS

LA MÁSCARA, UN BAILE DE APARIENCIAS Y AUTOENGAÑOS

La máscara y el autoengaño de la seguridad

Ocultarse es de las primeras reacciones del hombre ante las faltas cometidas y cuyo origen se encuentra en el miedo a ser descubiertos y juzgados. Ya el mito del Génesis, nos muestra cómo en el principio del ser humano surge el impulso a ocultarse, cuando Adán y Eva se cubrieron tras una hoja de parra al sentir vergüenza al descubrir que estaban desnudos ante Dios. Detrás de una «máscara» encontramos un común denominador: El miedo. Usamos máscaras por miedo a ser reprobados, miedo a ser criticados, miedo a no obtener la aprobación de los demás, miedo a expresarnos, miedo a hacer el ridículo, miedo a que nos conozcan tal y como somos en realidad. Muchas personas usan una máscara de frialdad e indiferencia, por miedo a parecer vulnerables frente a los demás. Otros usan la máscara del bufón como una manera de evitar los compromisos. Así, tenemos infinidad de tipos de máscaras y la mayoría son producto de la sociedad en que nos hemos educado.

La máscara tiene mil caras. Siendo todo aquello que oculta nuestra verdadera forma de ser tanto a los demás como a nosotros mismos.  Es el conjunto de autoengaños, justificaciones, mentiras, que nos decimos a nosotros mismos para no ver la realidad de las cosas. También la máscara es el conjunto de actitudes, que proyectamos a los demás y que ocultan nuestra verdadera forma de ser. Con el tiempo esa máscara pasa a reemplazar nuestra verdadera personalidad y vamos por la vida percibiendo la apariencia de las cosas sin conectar, conocer o intimar con nada de lo que nos rodea.

La máscara es una adecuación que nos permite relacionarnos con los demás con cierto grado de seguridad. O sea que, a través de las máscaras, podemos comunicarnos o podemos controlar la comunicación proporcionándonos una falsa seguridad.  Lo cierto es que nos resistimos a quitárnoslas aun cuando sentimos que sería bueno hacerlo. Protegidos por ellas, podemos vivir en un continuo aislamiento emocional ya que nos da miedo la intimidad. Sentimos un miedo atroz a mostrar nuestro lado vulnerable y más profundo –nuestra sombra psicológica–. Por lo tanto, evitamos comunicarnos íntimamente, evitamos el contacto real. La máscara nos protege y crea una distancia con los demás. Al final, toda la vida se reduce a un baile de máscaras, a un ir y venir de personas que no se tocan, nos se comunican, un desfile de seres humanos que realmente no se conocen.

Estamos tan atrapados en las máscaras que en el arte, el cine y la literatura hemos creados infinidad de héroes y villanos que ocultan su identidad tras una máscara: El zorro, Spiderman, Batman, Ironman, Darth Vader, o la máscara de hockey de Jason de la película Viernes 13 por poner sólo unos pocos ejemplos. Estamos tan identificados con la máscara que creamos fiestas y eventos para escondernos y desinhibirnos tras la seguridad de otras máscaras como Halloween o Carnaval. Quizás uno de los mejores ejemplos sea el que aparece en el relato corto de Edgar Allan Poe La máscara de la Muerte Roja que está basado en un baile de máscaras en el cual el personaje central resulta ser su propio disfraz.

 

La ansiedad, el impulso a dejar de fingir

La máscara nace como un mecanismo de defensa psicológico debido a que no queremos ver la realidad de las cosas, no queremos mostrar la realidad de lo que somos, así que sencillamente nos ocultamos con una apariencia.  Es una reacción de la no aceptación del presente, tanto exterior como interior. Muchas veces suceden cosas que son nuestra responsabilidad, pero que no queremos enfrentar, así que como siempre, tomamos el camino más fácil y nos mentimos a nosotros mismos y participamos en un inmenso teatro colectivo de zombies socialmente aceptados.

Pero ocurre que con el tiempo la presión interior –todo lo que no hemos querido ver o sentir– es demasiado grande y emerge con gran fuerza alterando nuestra aparente estabilidad y es cuando sentimos ansiedad. Llega un momento en que las máscaras se desmoronan por la presión, y la ansiedad se convierte en algo indeseable e incómodo que las máscaras no pueden ocultar. Y es cuando se recurre al profesional de bata blanca que a base de química nos ofrece una capa de barniz para seguir usando máscaras más gruesas y resistentes. Así, usamos más capas y capas de barniz que no solo nos separan de los demás, sino de nosotros mismos.

Hoy en día se dice que vivimos en la era de la ansiedad, y esto ocurre porque la propia vida –nuestra capacidad evolutiva– se abre paso empujándonos a ser seres más auténticos. Es el momento de desprendernos de las máscaras, las armaduras, los antifaces, las caretas, los disfraces y los maquillajes tras los que nos escondemos y así poder vivir con plena libertad y dejar de cargar con la culpa, la vergüenza o el miedo que nos mantienen atrapados en un nebuloso baile de máscaras.

JOSÉ LUIS LÓPEZ DELGADO

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